Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 5: Mejores amigos con derecho

Bill sonrió cínicamente mientras me dedicaba una última mirada que caló por mis huesos. Dirigió sus pasos fuera del baño sin borrar esa sonrisa que me molestó un poco, no voy a negar.

— Uhm, eso creí. — hablé para mí mismo volviéndome a poner agua en las mejillas. Salí para retomar mi trabajo con calma hasta el final.
Cómo siempre dejamos todo en orden para volver cada uno a su casa. El trabajo era increíble pero no sabía que día nos iban a dar para descansar entonces eso lo hace ver mal.

Al llegar a casa me dediqué a cocinar porque estaba aburrido. Hice una comida algo especial porque quería llamar a Andreas y compartir una noche en la cual hablemos, compartamos, conocernos más a fondo… realmente necesito salir de la rutina de mi vida y una de esas es conseguir un buen amor con el que pueda hacer cosas de pareja.

Sin más que pensar le di una llamada a Andreas.

— Que bueno que llamaste, bombón, ¿cómo estás?

— Bien, gracias por preguntar… — sonreí mientras apagaba la cocina y me dirigía hasta el sofá. — Quiero saber si estás ocupado.

— Para ti, nunca.

— Hice una pequeña comida para compartir contigo, ¿quieres venir a mi casa? estoy solito y aburrido, si quieres también podemos ver película.

— ¡Sí! — exclamó contagiándome de su felicidad.

— Ya te paso la dirección por el chat y gracias por aceptar. — colgué la llamada para después hacer lo que le dije. Corrí hasta mi habitación. Arreglé un poco la cama porque era lo único desordenado. Busqué en el estuche que estaba debajo del televisor alguna película entretenida, tenía clasificado perfectamente los cd’s. Quizás si le pongo a ver a Andreas sobre las aventuras del hobbit, ¿se aburriría? es una película muy larga…

Uhm.

En menos de lo que esperaba el timbre de la casa empezó a sonar, bajé corriendo como nunca y sin borrar la sonrisa de estúpido que tenía para abrir.

— ¡And… ah, no eres Andreas. — hice una mueca de molestia. — Santiago, ¿qué se te ofrece?

— Joder. — entró a la casa mientras estaba como un mar de lágrimas. Cerré la puerta para caminar hasta estar detrás de él, aunque un poco alejado, no me fiaba de elle. Tomó asiento en el sofá. Cubrió su rostro con ambas manos para seguir llorando, no comprendí el por qué lloraba hasta que habló. — Bill me ha dejado, me dijo que no soy lo que él quiere para su vida y que nuestra relación le parece la más ordinaria que puede haber. — sollozó.

— ¿Y qué tengo que ver yo? — susurré caminando hasta la cocina para ofrecerle un vaso de agua, a lo cual recibió después de agradecer.

— Eres su amigo, por favor… dime si Bill me está dejando por alguien, maldición.

Ya entiendo…

Si lo hizo y me siento un egoísta.

— Uhm, yo…

— ¿Desde cuándo vienes a llorarle a Tom sobre nuestros problemas? — entra diciendo Bill con evidente molestia. Esto era una completa basura porque jamás me imaginé que fuera a hacerlo de verdad. En parte sobre lo que le está pasando a Thiago es mi culpa, ¿cómo podría arreglar las cosas? no tenemos una buena relación de hermanos pero vaya que me ha dolido en lo más profundo de mi ser. — Quiero que te vayas, maldición. Estoy cansado de que no puedo ser como yo quiero, todo te molesta a parte, ya no me apetece la misma comida de siempre.

Abrí la boca a más no poder.

— Bill, amor… — va diciendo elle mientras se acerca a su ex. Yo para ese punto dí pasos lentos hasta perderme por las escaleras pero aún escuchando lo que pasaba ahí abajo. — Dime en qué momento dejaste de quererme.

— Desde siempre… ahora chao, que no estoy de humor.

— Pero…

— Chao. — interrumpe en un tono arrogante. Coloqué la mano en mi corazón que latía ansioso. Saqué un poco la cabeza para observar.

— Podría arrodillarnos ahora mismo con tal de que vuelvas y me perdones, joder. Estoy sufriendo mucho sin ti, no sabes cuánto te amo porque en serio te amo. — tal y como lo dijo, Thiago estaba arrodillado frente a Bill mientras este le veía con una sonrisa de que le daba completamente igual lo que estaba diciendo.

Imagínense, si así es con su ex, ¿qué será conmigo?

— Neh, yo ya no… bueno… nunca en realidad, quisiera confesarte la verdad por la cual me metí contigo pero no vales nada, ni siquiera como para que te escuche o te dirija la palabra. — le dió un empujón que le hizo caer a Thiago hacia atrás. Después comenzó a jalarle del cabello para sacarle de la casa pero se negaba, gritaba pidiendo ayuda y yo en mi desesperación corrí para ayudarle. Le di un empujón a Bill que le hizo retroceder unos cuantos pasos para atrás. Mi medio hermano se colocó a mi detrás, temeroso ante los ojos asesinos de mi mejor amigo. — Tom, no te metas, esto es entre él y yo.

— Esta no es la forma, Bill. — traté de calmar. — Thiago y yo no podremos llevarnos bien pero así tampoco, ¿okay? sea lo que sea es sangre y no me gusta como lo estás tratando cuando el que no vale la pena aquí eres tú.

— Me voy a reservar mis comentarios y me iré a mi habitación pero para cuando baje no quiero verle la cara a ese imbécil. — sentí mucho alivio al verlo correr por las escaleras y encerrarse en la habitación.

Thiago por su parte rodeó mi cuerpo entre sus brazos tomándome por sorpresa, lloró mucho más cuando yo también medio le abracé. Me sentí completamente extraño.

— Gracias, mierda… nunca nadie se atrevió a encarar a Bill porque muchos de mis amigos le tienen miedo, no puedo contar con nadie, ni siquiera con mamá o papá, siempre están preocupados por su trabajo y el nuevo bebé que viene en camino.

Escuchar eso me partió en dos.

Otro hijo más.

— Me siento muy estúpido por dejarme llevar por los comentarios de mi madre cuando en realidad eres muy diferente a lo que me pinta. — acaricié su cabello mirando a un punto específico, la puerta. — Siempre he querido tener una buena relación contigo y cada que nos vemos estamos a la defensiva, no quiero más…

— Como tu… uhm, medio amigo, yo… te aconsejo en buen plan que pienses bien las cosas referente a él… no me sentí bien de verte ahí… arrodillado… llorando y que a él le importa una mierda lo que sientes…. primero debes ponerte tú en primer lugar y después lo que venga… — elle asintió en silencio, con la cabeza baja, sin soltar su agarre en mi cuerpo. Con el corazón a mil le di un beso en la cabeza y dejé escapar aire de mis pulmones. — Ahora ve… no quiero volver a pelear con Bill.

— Sí y gracias por tu consejo, hermano. — estuve paralizado cuando besó mi mejilla antes de salir y maldije por lo bajo porque no la cerró. Tiré mi cuerpo al sofá, con los ojos bien abiertos y di un golpe.

— Bueno, ¿y dónde está mi premio por mandar a la mierda a tu medio hermanito, eh? yo sé cumplir, ahora necesito que lo hagas tú. — baja diciendo desde las escaleras con un cigarrillo en los labios. Al toque pegué un brinco para verle, muy molesto.

— Lo siento, Bill. No me dijiste nada y estoy esperando a otra persona, me imagino que debes saber quién y, adicional, después de ver eso, no quiero relacionarme con un tipo como tú. Como amigos vamos bien.

— ¿Ah, sí? — cuestiona.

— Sí. — aseguré.

Soy embestido de forma brutal por él hasta que caímos al suelo, me golpeó en la mejilla con fuerza pero yo no me quedé atrás, le devolví con mas fuerza. Me agarró de las rastas, dispuesto a estrellar mi cabeza en el suelo pero al instante se arrepintió, soltó su agarre pero yo no aflojé el mío. Respiraba agitado y de seguro estaba echando humo por las orejas.

— Eres una perdida de tiempo. — susurró acercándose a mí oído. — Aún así, te quiero y si te quiero, te voy a tener quieras o no… vas a odiarme como nunca pero estaré complacido después de haberte echo mierda, Tommy.

Bill estaba demasiado cerca de mi rostro, respiraba de su aire y sentí como tragué grueso saliva.

Estaba confundido…

— Es mejor cuando ambas partes disfrutan… — sigue diciendo mientras su mano se desliza por mi abdomen, logrando contraerlo bajo su caricia hasta meter las manos debajo de mis pantalones. Quería golpearme por reaccionar así de rápido pero era algo incontrolable.

— No quiero pasar lo mismo como elle.

— Tampoco vas a pasar porque solo es sexo, ¿o acaso piensas relacionarte con un tipo como yo? — empieza por besar mi mejilla de una forma dulce y seductora. Baja hasta mí cuello.

«Game over.» – dije internamente porque tenía una erección que comenzó a tocar con delicadeza y yo gemía porque me gustaba…

— Lo tipos como tú me dan pena.

— Tú das más pena.

— ¿Interrumpo algo? — Bill y yo nos miramos al rostro pero con diferentes expresiones, este estaba sonriente y yo asustado por escuchar la voz de Andreas desde la puerta. Me apresuré a empujar a Bill de mi cuerpo para retomar mi postura para acercarme al rubio con el rostro más avergonzado que nunca.

Andreas tenía el ceño fruncido.

— Okay… ahm… si algo no tolero, Tom, son las mentiras. Se supone que son mejores amigos.

— Y lo somos. — aclara Bill a mi detrás.

— Ajá y cuando nadie los ve, ¿qué? ¿me llamaste para ver ese espectáculo?

— No, es que yo…

— Estás completamente idiota. — calló mis palabras con las suyas en un tono grotesco.

— No le hables así. — salta Bill. — Que el niño no sepa hablar y decirte que solo te usó para una noche no significa que ya tengas que parecer la mugre de su uña del dedo pequeño del pie.

¿Qué?

— ¡Bill! — exclamé avergonzado. — Y no es lo que crees, Andreas. Vamos fuera, te voy a explicar.

— Al menos eso. — traté de tocar su brazo pero hizo un ademán con él mismo que evitó aquella acción. Metí las manos a los bolsillos de mi chaqueta para guardarme un poco del frío. Ambos nos subimos a su auto para mayor privacidad y empecé:

— Quizás la forma en la que te voy a decir no suena bien pero, Bill siempre ha estado ahí conmigo en todo momento y como era al único que le tenía confianza yo… tuve que pedirle el favor de que me enseñe a coger para después hacerlo contigo. No quería quedar mal en la primera impresión porque realmente estaba con ganas de tí, así como tú de mí y…

— Tom, no había necesidad de impresionarme, tampoco soy un experto como tu amigo pero lo dí todo esa noche, maldición… me hubiera gustado enseñarte yo y, ¿por qué no me dijiste, eh? ¿por qué la mentira?

— Estaba asustado, no te voy a negar. — miré por la ventana hasta la habitación de Bill. — Además soy inseguro, los pensamientos me mataban, compréndeme.

— La verdad no sé cómo tomarlo.

— Si no quieres hablarme, entiendo.

— Creo que debo pensar… quería entablar algo entre los dos y así me da una media inseguridad… lo siento.

— Bueno. — hice una mueca de desagrado. — Entonces gracias por todo. — bajé del auto para volver hasta la casa. Toqué la puerta de la habitación de Bill para poder entrar. Tomé asiento a su lado. Le quité el vareto para fumar mientras miraba su rostro. — Estoy seguro que no quiere saber nada de mí.

— ¿Te dejó?

— Sí…

— Yo no lo haría por más enojado que esté. — sonrió caminando hasta donde estaba. Jaló mi mano y me hizo sentar en la silla de aquel escritorio. Observé como se arrodilló ante mi para quitar de la cintura para abajo con agilidad. Solo un apretón bastó para tener un empalme. Observo con ojos alegres como Bill metió mi entrepierna de lleno a su boca para darme sexo oral.

— Ah… — jadeo acariciando su cabello. — ¿Sabes que es lo mejor? — reí sintiendo los efectos de la droga en todo mi ser. — Que al final siempre nos vamos a tener los dos pase lo que pase.

— Es que por eso somos amigos. — terminé de fumar y expulsé el humo por la nariz. Le ayudé a quitarme la camisa para quedar completamente desnudo. Bill me motivó a darme placer mientras veía como se quitaba la ropa lentamente. Mis ojos estaban deleitados por aquella vista de su cuerpo. Obligó a ponerme a cuatro patas. Apegué la frente hacia el espaldar de la silla y pronto sentí como entró con suma delicadeza. Apretó mis caderas sin ser tosco. Repartió besos en mi espalda para calmar el poco dolor que estaba sintiendo. No sabía este efecto de la droga en mí.

Él empieza a moverse dentro, logrando erizar mi piel mientras de la boca se escapaban un gemido tras otro.

— Bill… — gemí para luego morder mi labio inferior. — ¡Mhmm! siento que vas muy… muy lento.

— Esta vez no quiero lastimarte, gatito. Quiero que disfrutes junto conmigo. — asciende ambas manos por mi espalda para centrar en el cuello y apretar. Bajé la mano nuevamente a mi erección y atacar casi torturando, se sintió bien.

Después cambiamos de lugar, la cama.
Yo quedé abajo mientras Bill se alzaba sobre mi cuerpo para introducir mi polla en su interior. Tomé impulso para abrazarle por las caderas y repartir besos en todas partes hasta llegar a su boca. Nos fundimos en un beso brusco. Parecíamos competir por quien le metía más la lengua al otro.

Motivé a sus caderas a moverse rápido.

Se juntó la necesidad y las ganas locas de moverme hasta no poder más.

— Anda, quiero que me toques. — dice Bill con una voz delicada. Muerdo mi labio inferior saliendo de ese caliente agujero para después los dos sentarnos, como un par de lesbianas al momento de hacer tijeras para tocarnos el pene. Él toca el mío y yo el suyo.

La mano libre metí por debajo de ese abundante cabello para besarle nuevamente.

Bill en cambio le dió uso para tocar mi trasero hasta que ambos acabamos al mismo tiempo. Me corrí mucho en su mano y él en la mía. Estamos bañados en sudor.

— Di que hoy te vas a quedar a dormir con tu macho.

— Lo haré. — sonreí de lado mientras me tiraba en la cama, tengo los ojos pesados. — Solo si hay abrazo de por medio.

— Que meloso.

Aún así me abrazó y durmió conmigo.

&

Abrí los ojos a las cinco en punto, ni más ni menos. La cabeza me estallaba como nunca como si le hubiera dado una mezcla de trago con droga y no era así, a duras penas fumé uno medio entero.

Oh…

No puede ser.

Me metí a la ducha para calmar el dolor pero apareció otro, uno igual de intenso entre las nalgas y suspiré.

Lo había echo de nuevo.

«Tarde para arrepentirse.»

¿Y quién dijo que me arrepiento? solo estoy sintiendo una presión en el pecho por la preocupación de Thiago y lo feo que se puso ayer con él pero muy en el fondo no era algo como para profundizar porque… siempre he pensado en los demás, nunca me preocupé en lo que quiero yo y bueno.

Quiero eso con Bill.

Lo único que debo hacer es no meterle corazón porque hay muchas personas que hacen esto y siempre terminan sintiendo algo por él otro.
Yo me veo obligado porque Bill es el menos indicado y voy a tocar fondo con esto.

Al salir del baño opté por ropa caliente, la humedad de las rastas me hacían tiritar del frío a esas horas.

— Me duele el culo. — dice Bill a mi detrás. — ¿Qué tal a ti?

— Creo que nos dimos los dos, no lo recuerdo con exactitud.

— ¿Y qué has pensado?

— Pues nada.

— Tenemos que agregar dos palabras a nuestra amistad. — sonríe buscando una toalla para tapar su desnudez. Es un gran distractor ese bonito torso. — Con derecho.

— ¿Mejores amigos con derecho?

— ¡Exacto! — grita desde el baño. — Me encanta cómo suena, ¿y a ti?

— Algo así pero tenemos que hablar sobre ese tema, ¿sí? antes de cualquier cosa, para quedar claros.

— Si, cuando salga.

No respondí mientras dedicaba mi tiempo para alistar la comida. Hoy estaba desanimado, no tenía ganas de hacer nada.

Simplemente lo que preparé ayer le puse a calentar y me tiré al sofá, a mirar tele.

— ¿No piensas ponerte la camisa para trabajar?

— No. — sonreí de lado. — Tengo muchas ganas de flojear, anda tú.

— Ah, pues no. Si tú no vas yo tampoco.

— ¿Por qué?

— La Pancha no para de acosarme en la cocina. — levanté la cabeza para verlo con el ceño fruncido. Bill se encuentra cambiándose de ropa en frente de mí sin vergüenza. Muerdo mi labio inferior y me levanté para darle una nalgada fuerte. Este regresa a verme con una sonrisa. — ¿Desde cuándo esas confianzas?

— Me gusta tu trasero.

— Y a mi me gusta el tuyo, es algo mutuo, ¿no?

— Sí. — ambos sonreímos. — Peeeero… te dije que quería hablar sobre eso de agregar el «con derechos».

— Estoy abierto a propuestas.

— Que nuestra amistad nunca va a cambiar por nada del mundo, solo amigos y nada más para que no existan problemas después… del resto nada. — en el momento que hablaba Bill se dedicó a tocarme desde los hombros, bajando la espalda hasta el trasero para apegarme a él. Olfateó mi cuello y deslizó su lengua, causando un cosquilleo intenso en todo mi cuerpo. — ¿Q- qué dices?

— Sí pero no te quiero con nadie, solo que seas mío y así Bill Kaulitz se compromete fielmente a mantener su relación amistosa con derechos con Tom Trümper, ¿mhmm?

— Bien, Andreas no quiere saber nada de mí y Thiago nada de ti, entonces… sí.

— Joder, no te vas a arrepentir. — ascendió a mi boca y me besó. Yo rodeo su cuello con ambas manos mientras soy conducido hasta el sofá. Los dos caímos en este sin dejar de besarnos. Somos un par de desesperados, no paramos y en parte está despertando a mi entrepierna con los movimientos suaves que comienza a hacer.

Mordí su labio inferior con fuerza y tiré de el hacia atrás.

— Soy sadomasoquista. — dice relamiendo sus labios con una sonrisa descarada. — Y te voy a volver uno.

Reí divertido empujando su cuerpo hacia atrás para que caiga al suelo en lo que yo corría hacia la cocina. Empezaba a oler a quemado. Mientras Bill se sentaba en el sofá para seguir viendo la tele con esa sonrisa descarada el timbre sonó.

— Yo no tengo visitas, debe ser tu rubia preciosa.

— Uhm… — entrecerré los ojos limpiando mis manos para dirigirme hacia la puerta. Abrí sin observar quien estaba detrás de ella y suspiré al ver que era Thiago con una gran bandeja con postre. — ¿Otra vez vienes a ver a Bill? — de soslayo veo como este corre a esconderse en el baño. Me hice a un lado para dejarle pasar.

— No, vengo a verte a ti. Hice un postre. Papá dijo que también era tu favorito.

— ¿Cuál? — arqueo una ceja mientras volví para quitar la comida quemada y tirar a la basura. Olvidé que estaba calentando por estar calentando otra cosa.

— Pie de limón, lo hice yo, ¿quieres probar?

— Claro. — busqué en la alacena un par de platos pequeños junto con un cuchillo para partir. Coloqué en la mesa mientras me sentaba a su lado y observo como lo parte en una buena porción. Esperé amablemente para que tuviera en su plato para empezar a comer. Lo hice un poco desconfiado, ¿qué tal si me ponía veneno?

Mastiqué lento, sintiendo el increíble sabor de la hojita de menta, la galleta triturada y lo mejor, la parte del limón, estaba purita.

— ¿Te gustó?

— Me encantó. — sonreí mientras comía con ganas. — Hace tiempo que no he probado uno tan bueno, parece como el que preparaba mi madre a mi y a Bill cuando regresábamos del colegio, siempre era nuestro premio por un día de escuela.

— ¡Mi mamá me lo preparaba cada que me sentía un poco triste! ¡tenemos algo en común! — exclama feliz. — Se volvió mi favorito desde ese entonces y ya pues.

— ¿Te gusta cocinar?

— Me gusta. — relamió sus labios aún comiendo. — Cuando quieras puedo venir a enseñarte a preparar tu postre favorito y nos conocemos más, ¿qué dices? así quiero agradecerte por lo de anoche y por hacerme caer en cuenta mucho lo que valgo.

— Voy a pensar, ¿sí?

— No pienses mucho.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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