
«Twist of Fate: Conociéndote» Fic de Amudiel
Capítulo 9
Bill estaba comenzando a temerle al colegio, era la primera vez que se topaba con matones que querían quitarle su dinero, y ahora prefería dárselos voluntariamente, no para evitar los golpes y el dolor, solo para evitar que lo tocaran, no podría volver a soportar que lo tocaran de esa manera, después de que lo asaltaron por primera vez en el coliseo no había dormido dos días seguidos por el recuerdo y su piel ardiendo como si tuviera llagas.
No sabia por que no le contaba a nadie de aquello, quizás por que amenazaron con desmembrarlo si lo hacia, o quizás simple cobardía, no lo sabia no estaba seguro, el moretón de su labio aun seguía después de cinco días de recibirlo, y no se quitaba fácil ni con maquillaje, había tenido que mentirle a Jorg, y decirle que se había caído en clase de educación física, que era torpe y bla, bla, para que no supiera de la verdad.
Ahora Tom se dedicaba a ignorarlo y a insultarlo un poco delante de sus amigos, Bill agradecía eso, era mejor para el si su gemelo decidía pasar de el, le hacia las cosas mas fáciles, pero algo le hacia buscar su mirada a la hora del almuerzo, después de que Shanon y Samuel le hubieran quitado el dinero, siempre se sentía mejor después de ver a los ojos de su gemelo, no entendía por que pero solo era mirarlo un rato.
Anne cada vez se parecía mas a su madre, tenían los mismo gustos, el mismo color de pelo, las mismas creencias y opiniones, la misma manera angelical y maternal de mirar a Bill, y al pelinegro le encantaba ese detalle, había aprendido mucho en ese mas de medio año en su nueva vida, aun le dolía mucho la perdida de su madre y de todo lo que hubiera conocido alguna vez.
Y otra de las cosas que mas odiaba del colegio eran los chismes sin fundamento, los mas ridículos eran de Andreas y de Anne, los mejores amigos de Bill, ya había oído absurdas historias que ni siquiera en presencia de los aludidos se molestaban en disimular, podrían hablar de ellos en su propia cara sin inmutarse de estar hablando chismes a sus espaldas, lo que había oído de Andreas era que al parecer se quería matar, que ya lo había intentado unas tres veces, la primera cortándose las venas de las muñecas y por eso usaba muñequeras, otra que había intentado lanzarse de un puente o de una terraza de algún edificio, las versiones variaban, o que había saltado delante de un camión para hacerse papilla, incluso había una mas reciente que decía que Andreas había tratado de pegarse un tiro con el arma de su padre que era policía.
Absurdos todos, y absolutamente mentira, todos decían que era por que Tom le había robado a la novia, pero Bill sabia perfectamente que eso no había perturbado a Andreas hasta el punto de querer matarse, si lo había cabreado pero nada mas, la gente era tan hipócrita y cotilla a veces, y no lo decía solo pro decir, había visto a Andreas sin sus muñequeras y su piel estaba inmaculada, no tenia ninguna marca que lo delatara.
También hablaban de Anne, siempre del ídolo que era “Anne Auston” la que salía en las revistas y comerciales, incluso en algunas gigantografias que adornaban la ciudad, todo el mundo la miraba como a una diosa inalcanzable que ni el mismísimo Thomas Kaulitz, el que nunca deja de conseguir lo que quiere, había podido con ella, cuando le hablaban lo hacían como si no entendiera las cosas, y como si fuera una coraza vacía pero hermosa, que tontos eran todos, Anne estaba en el ranking de los mejores estudiantes de la academia, y todos pensando que era la típica rubia tonta y superficial. Es por eso que Bill había dejado de prestar atención a las tonterías que decían en el colegio.
No sabia lo que todos decían de el.
&
Andreas estaba esperando a sus dos amigos en el salón, había llegado ridículamente temprano gracias a que su reloj se adelanto una hora. A pesar de haber conocido a Bill hace unos seis meses ya podía intuir si algo le pasaba, y definitivamente no había algo que cuadrara con el comportamiento reciente de Bill, la gente pensaba que el era raro, y trataban de evitarlo además de mirarlo como si fuera algún espécimen en exhibición, pero Andreas sabia que Bill no era raro, sabia que la gente sojuzgaba por apariencia al igual que a el, y a Anne también, pero no era eso lo que preocupaba a Andreas, si no que algo le sucedía a Bill, algo le estaba preocupando, Bill solía ser algo nervioso debido a su fobia al tacto de las personas, pero estaba exagerando ahora, cualquier movimiento demasiado cercano a el lo ponía histérico, siempre estaba mirando a todos lados esperando a que alguien se lanzara contra el, estaba realmente nervioso.
Por otro lado también había comenzado a mensajearse mucho con alguien, antes ni prestaba mucha atención a su celular, y ahora vivía casi prendado de el, y lo ultimo y mas preocupante, era que Bill aparecía a veces con moretones y heridas, pequeños pero aun así preocupantes, Bill trataba de quitarle importancia pero Andreas no podía evitar preocuparse, quizás Tom lo estuviera golpeando además de insultarlo, quizás ese fuera el caso por que Bill ya no correspondía a los insultos y provocaciones de su gemelo, simplemente lo dejaba pasar.
Y si Tom no lo golpeaba tendrían que ser otras personas, eso explicaría por que estaba aun mas reacio a la cercanía de los demás, y para rematar alguien estaba haciendo correr unos rumores de lo mas vulgares sobre su amigo, y en poco tiempo había logrado que casi toda la escuela se lo creyera, malditos mentirosos no saben que mas inventar en su tiempo libre, era una suerte que Bill no se hubiera dado cuenta.
—Hola Andy — el rubio se sobresalto saliendo súbitamente de sus pensamientos, no había visto llegar a su amiga que se sentó inmediatamente a su derecha.
—Hola Anne, ¿estudiaste para el examen? — dentro de unos minutos tendrían un examen de historia, y Bill estaba retrasándose.
—Si, pienso que estoy preparada pero ¿uno no puede confiarse no? — y tras eso justo como Andreas esperaba que hiciera, saco su libro y comenzó a repasar la lección.
No pasaron ni dos minutos cuando un mensaje interrumpió sus estudios.
—¿Es Bill? — Pregunto Andreas — esta retrasado
—No… no se quien sea, es un numero privado — ella frunció el seño molesta — odio estos mensajes.
—¿Qué dice?
—“te vez muy linda hoy con esa blusa negra”
—vaya ¿suelen mandarte muchos de ese estilo?
—desde ayer, pero no es la primera vez sabes, ya a sucedido antes cuando alguna revista o publicidad a colado mi numero “sin querer”, tendré que cambiarlo — suspiro.
—ser famoso no es tan fácil entonces ¿eh?
—es una porquería — en ese momento la presencia del gemelo mayor los distrajo de su charla, Tom como era costumbre se comió con los ojos a Anne antes de irse a sentar a su lugar al fondo del aula.
—¿crees que sea Tom el de los mensajes? — pregunto ella.
—podría ser — concedió Andreas — pero creo que el acaba de verte recién, ¿Cómo podría haber sabido el color de tu blusa?
—cierto, entonces no es el
—no podemos suponer mucho de todas formas, aun que el hecho de que no sea el quien te los envié no deja de convertido en imbecil — ambos rieron por lo bajo después de ese comentario. Después de eso Bill entro al salón.
—¡Bill! — Llamo Andreas — tardaste amigo — el pelinegro se apresuro a sentarse a la izquierda de su amigo.
—Si, es una suerte que el profesor aun no llegase, ¡hola Anne!
—hola Bill — contesto ella radiante, siempre se había llevado muy bien con Bill, el era diferente a todos los chicos que alguna vez hubiera conocido. El sonido de un mensaje llegando a su móvil la distrajo, Andreas inmediatamente se giro a ver a Tom que en ese momento preparaba papeles con las respuestas del examen y los cambiaba con sus amigos.
—¿es otro mensaje raro? — pregunto
—si
—entonces no es Tom, esta demasiado ocupado haciendo trampa como para mandarte algo, no lo vi ni siquiera sacar su celular.
—¿de que hablan? — pregunto Bill
—a Anne le han estado enviando mensajes raros a su celular
—¿mensajes raros? — frunció el ceño esperando alguna explicación.
—si desde ayer, me enviaron uno hace un rato que hablaba de mi ropa, y el de ahora dice “suerte con tu examen linda” — a Bill no le gusto eso, no le gusto en absoluto.
—¿Quién te los envía no dice?
—es algún numero privado, no es la primera vez que sucede, por la publicidad y eso — rodó los ojos hastiada — solo tendría que cambiar el numero de nuevo, o quizás se pase si los ignoro — Bill asintió no muy convencido del todo. El propio sonido de su celular sonando y anunciando alegremente un mensaje lo distrajo de sus cavilaciones.
—¿a ti también te están acosando Bill? — se burlo Andreas
—claro que no, no es nada — mintió, hace un par de semanas se había animado a dejarle su numero a Alexander en un mail, y desde eso no habían parado de mensajearse, a Bill le gustaba tener contacto con su mejor amigo desde la niñez, con su “hermanito mayor” como solía decirle desde que tenia memoria.
En ese momento Andreas noto que la nariz de Bill estaba algo hinchada, no se notaba pero el era muy observador, y tenia algo reseco pegado a un costado, una diminuta mancha de sangre seca que era prácticamente invisible pero el también lo noto, definitivamente alguien estaba golpeando a Bill, ¿pero quien y por que?, no pudo seguir pensando en ello pues el profesor de historia llego al aula y todos tuvieron que callarse.
&
—y ¿Tom como te fue?
—bien, tenia las respuestas acertadas, y a mi no estuvieron a punto de atraparme — agrego fulminando a Mike con la mirada.
—tendré mas cuidado la próxima vez — mascullo Mike algo avergonzado.
—hombres… — soltó Becky, y se puso los audífonos de su I—pod pasando de ellos, pero caminando a su lado.
—olvidemos el examen tíos — dijo animadamente Jonathan — joder me muero de hambre ¿vamos a comer? — todos estuvieron de acuerdo y se dirigieron al comedor, era un día común y corriente para Tom, el caminando como si fuera dueño del colegio, sus amigos mas cercanos caminando un poco mas atrás que el, como cuidando sus espaldas, y aun mas atrás una bola de estudiantes que los seguían como perros falderos, y los que no los seguían le dedicaban mínimo una mirada llena de admiración, Tom Kaulitz era el rey del colegio y nadie negaba eso.
Ingresaron al comedor que estaba medio lleno y se dirigieron a su mesa, la que siempre usaban que estaba casi en la esquina al frente de un ventanal que dejaba ver la enorme cancha de fútbol, y en la esquina había otra mesa mas pequeña de la que casi no se veía nada hacia el exterior.
Esta mesa estaba ocupada por tres personas que al parecer estaban demasiado sumidas en su conversación que no notaron a Tom y sus amigos, el de rastas decidió restarle importancia, ya se darían cuenta y le dedicaran su mirada correspondiente.
—quiero hamburguesas — gimoteo Jonathan —no entiendo por que no las incluyen en el menú escolar
—si lo hicieran todos los estudiantes serian obesos — comento Becky
—oh vamos Becky, nosotros no lo seriamos, estamos en el equipo de básquet hacemos mucho ejercicio
—pero aun así carecen de masa muscular — se burlo ella sonriendo condescendiente — parecen unos espantapájaros — Tom le fulmino con la mirada pero ella decidió ignorar ese detalle.
—músculos los de fútbol — resoplo Jonathan — ¿para que queremos músculos que nos harían mas lentos? Nosotros necesitamos agilidad velocidad… — unos fuertes jadeos ahogados interrumpieron su explicación del por que de la carencia de músculos en sus cuerpos y todos giraron molestos a la mesita del rincón.
Sus ocupantes hipnotizados por su charla ni se inmutaron ante sus miradas, ni siquiera se dieron cuenta de que los miraban.
—shh — dijo el chico a las dos chicas que lo miraban anonadadas — nos van a oír
—¿pero… como puede ser cierto? — cuestiono una de las chicas
—¿va enserio Addy? — dijo la otra sonriendo maliciosamente — ¿enserio el otro hijo del senador es ninfomano? — Tom supo que era de Bill de quien hablaban, pues siempre le decían “rarito” “fenómeno” “el otro hijo del senador” “el que parece tía” y cosas por el estilo, agudizo un poco el oído.
—os juro que va enserio, a mi me lo ah contado un tío que le ah visto con Moran
—¿con el profesor Moran?, dios no puedo creerlo, jamás hubiera pensado que esa seria la causa de que no se dejase tocar con nadie, siempre pensé que era algo alzado de ánimos, como si se creyera un dios y pensara que nadie es digno de tocarlo.
—yo también — corroboro el chico — pero como te dije Reymond le vio, el mismo me lo contó
—¿Qué estaba haciendo?
—Moran se lo llevo a su despacho, y entonces Reymond y sus amigos quisieron ver que tanto hacían ahí dentro y se asomaron a la ventana, dijeron que el raro primero no quería que el profesor le tocase, incluso se puso violento pero cuando el profesor logro poner sus manos sobre el, salto sobre el profesor y… — hizo una mueca total de asco — entonces por eso es que no deja que le toquen, se excita tanto cuando alguien lo toca que no puede evitar follarselo — las chicas rieron como tontas y cuchichearon entre si.
—nunca pensaría que es ninfomano, ¿te imaginas que todo el equipo de fútbol le toque? Seria una orgía — volvieron a reír.
—es por eso entonces que no se deja tocar, ¿Quién lo diría? Yo le veía cara de inocente, pero todos juran que se ah follado a la mitad del colegio, mas hombres que mujeres.
—con razón… — dijo una de las chicas, el chico y su amiga la miraron interesados
—¿con razón que? Shayla por favor no te quedes a medias
—es que lo eh visto últimamente con los de fútbol, con Samuel y Shanon, ¿ustedes creen…?
—¡se los esta follando! — Chillo su amiga impresionada — o mas bien esta dejando que le follen — agrego en voz más sosegada
—que asco, el senador no debería tener un hijo marica, estaba mejor solo con Tom el si es digno de ser su hijo — la primera chica le codeo y señalo hacia algún punto en la cafetería, los tres callaron y miraron hacia ese punto, por inercia Tom siguió sus miradas, y se encontró con su gemelo, a pasos de el estaban el rubio desabrido y Anne.
Pero había algo raro, Bill estaba alejándose de ellos, hacia la puerta de la cafetería, y el no solía separase de sus amigos, lo siguió con la mirada hasta que llego a la puerta y pudo llegar a ver fugazmente a Samuel y a Shanon antes de que los tres se perdieran de vista.
—¿Tom? ¿Qué haces? — dijo Becky, que se había percatado de todo y había oído la charla de los otros.
—al baño — gruño este dirigiéndose a la salida del comedor.
No sabia por que pero quería seguir a su gemelo, quería asegurarse de que estaba bien, el juraba que Bill habría dicho algo desde la otra vez que lo atormentaron en el coliseo, ¿no podía haberse quedado callado y dejar que lo siguieran tratando como mierda? ¿O si?, a pesar de llevarse de la mierda con Bill no quisiera que nada malo le pasase, por su padre mas que todo, se dijo a si mismo, por que su padre seria infeliz si uno de sus hijos sufre.
Samuel y Shanon doblaron una esquina Bill no dejo de seguirlos, no parecían estarlo obligando ¿Por qué no se volvía y corría como un loco? ¿Por qué los seguía como un perro?, pronto llegaron a un pasillo que estaba desolado, por que todos estaban almorzando, Bill metió las manos a su bolsillo y saco su billetera, saco todo el dinero que llevaba y sin decir nada se los entrego, se giro para irse y Tom estuvo a punto de salir corriendo para que su hermano no lo viera, pero antes de que eso pasase lo tomaron con fuerza del brazo.
—¡NO! ¡NO ME TOQUES! — Chillo totalmente horrorizado, a Tom se le encogió el corazón — ¡QUE NO ME TOQUES NO! ¡NO! — se asomo de nuevo al pasillo para ver como Samuel tenia a Bill sujeto por los antebrazos, sus gemelo se retorcía peor que sanguijuela entre su agarre, tanto que Tom no pudo evitar pensar en como se las arreglaba para sostenerlo, al parecer le estaba costando.
—¡deja de clavarme las garras puta! — Samuel le clavo una patada en el estomago y Bill dejo de moverse para toser entre sus brazos.
—¿Qué d—demonios q—quieres? Y—ya te d—di mi p—puto d—dinero aho…ahora d—déjame — tartamudeaba presa del mas puro pánico, Tom desde la distancia pudo apreciar su temblor, y deseo partirle la cara a Samuel, por alguna razón deseo hacerlo.
—solo quería comprobar si eras tan puta como dicen que eres — dijo Samuel con una sonrisita — aun que ni de coño te cogeria maricon de mierda — y sin previo aviso le estampo otra patada en el estomago pero esta vez soltándolo, Bill cayo al piso fuertemente, tosiendo y temblando, Shanon y Samuel rieron y se alejaron por el otro lado del pasillo.
Bill se quedo en el piso tiritando abrazándose a si mismo, Tom solo podía pensar “vamos levántate” “levántate Bill”, estaba a punto de ir a ayudarlo aun que tuviera que tragarse todo su puto orgullo, ¿Qué importaba cuando su hermano estaba en ese estado?, tampoco era que odiara a Bill hasta el punto de querer verlo muerto o algo así, solo le desagradaba y pensaba que estaría mejor en un loquero lejos de el, no era para tanto. Se dio cuenta de que no odiaba a su gemelo tanto como había pensado que lo hacia, justo antes de que Bill se pusiera de pie dificultosamente y desapareciera por donde Samuel y Shanon lo habían hecho.
Continúa…
Lamento mucho algunas cosas como el lenguaje utilizado tan discriminativamente que usaron contra Bill. Yo lo vi una vez en la universidad a un chico le dijeron eso super feo solo por ser bisexual, y no me gusto, y como quize reflejar un poco la realidad utilize esas plabras pero sinceramente me repugnan. odio los prejuicios. Gracias por seguir leyendo!! ya voy escribiendo la segunda temporada y ademas haciendo un banner apra esta misma luego se los muestro ^^