Notas de Amudiel: Antes que nada este ultimo capi va con muchisimo cariño a missOverdosse muchas gracias. Para este capi necesitaran ir a su lista de reproduccion y buscar entre la musica de Tokio Hotel las canciones: Don’t Jump y In die Nacht.

«Twist of Fate: Conociéndote» Fic de Amudiel

Capítulo 20

Bill jamás pensó estar en una fiesta, no con su estado de animo, nunca se había sentido mas culpable en su vida, Anne debería estar ahí sonriendo junto a el y a Andreas, celebrando su primer lugar en el puesto de notas mas altas de todo e colegio, al parecer nadie se acordaba ya de ella a pesar de que todos no tenían ningún reparo en nombrarla anteriormente cuando pensaban que era solo la “modelo”, la suave música se dejaba oír al fondo mientras los estudiantes caminaban de un lado a otro saludando o acompañados por sus padres, Andreas estaba molesto por ese detalle, su padre no había podido acompañarlo por que le surgió un imprevisto, Jorg estaba ahí junto a Dan como siempre acompañándolo a el y a Tom.

Bill estaba hablando un poco con Alexander, no se animaba a hablarle a Andreas pues parecía que echaba fuego por los ojos refunfuñando algo que sonaba a “nunca me había fallado” etc, Bill sabia que en el fondo era su manera de bloquearse del dolor que provocaba la ausencia de Anne.

El sonido del celular de Andreas sobresalto un poco a Bill

—¿si?

Andreas, tengo algo que decirte

papa, no puedo creer que…

No Andreas escúchame, ¿el senador esta ahí?

esta aquí con sus hijos como debe ser

Andy se que estas molesto pero necesito que vengan inmediatamente al hospital

oh dios ¿estas herido?

no Andreas, no es eso, la encontramos hijo, encontramos a Anne

El teléfono cayo estrepitosamente al suelo desarmándose en el acto, la batería salto y golpeo la bota de cuero de Bill, este miro extrañado a su amigo.

&

La limusina estaba literalmente volando, Bill estaba sentado entre Alexander y Andreas no podía articular sus pensamientos a lo que lo rodeaba, pensaba que era un sueño, una alucinación, no podía creer que después de tanto tiempo al fin la hubieran encontrado, era simplemente demasiado bueno para ser real, temía en cualquier momento despertar en su habitación en su cama, y que todo fuera una mentira una dolorosa mentira creada por su mente para mitigar la culpa y el dolor.

Pero no despertó, pronto la limosina se detuvo frente al enorme hospital, y Bill salió rápidamente antes que nadie, ingreso y se dirigió hacia la recepción donde una mujer estaba ausentemente tecleando el computador.

—¡Anne Auston! — Prácticamente grito Bill — ¿dónde esta? ¡Hable! — la mujer le miro confundida y tecleo tan rápido en su computador que Tom llego a creer que aria saltar las teclas

—e-emergencias — dijo señalando al segundo piso, Bill salió corriendo sin agradecerle seguido por los demás, Tom se acerco un poco a la mujer

—gracias

—es ¿el senador? — Tom asintió y corrió tras los demás hacia el ascensor, al llegar al segundo piso Andreas diviso a su padre y se apresuro a abrazarlo, Bill tenia la vista clavada en la señora Auston y su esposo, la mujer estaba de rodillas en el piso prácticamente gritando en llanto, y un medico junto a dos enfermeras tratando de calmarla, ofreciéndole un vaso de agua.

Parecía que acabaran de informarles que Anne hubiera muerto

—¿qué paso papa? — pregunto Andreas aun sin separarse de el, Nathan se acerco mas a Andreas, fijándose atentamente que nadie mas lo escuchara, Jorg se acerco a ambos

—Ella recibió una bala en su cerebro — informo Nathan, Andreas ahogo un gemido en el pecho de su padre — comenzó una muerte cerebral hace unos instantes, la enchufaron a un montón de aparatos que la hacen respirar, y que hacen latir su corazón pero ella en teoría esta… muerta.

—oh dios — gimió Andreas sollozando, su padre lo abrazo mas fuerte contra su pecho, Mark que observaba triste apoyo una mano sobre el hombro de Andreas, Bill seguía ausente, Tom y Alexander lo miraban preocupados, sin saber que hacer, Ton realmente estaba impresionado con toda la situación, no sabia como reaccionar, llegado el momento en que su hermano lo necesitaba no sabia como reaccionar, y al parecer nadie sabia como hacerlo, se sintió desplazado con el montón, con los demás, el debería saber como calmar a Bill, pero no para Bill el era como cualquiera de las personas que estaban paradas en aquel pasillo, cuando debería ser mas cercano, mas conocido.

—señor Auston — llamo el medico — la maquina de circulación extracorpórea, y el respirador la mantendrían viva durante algunos minutos, podría… despedirse.

El hombre lo miro ausente, sin saber que responder, Andreas sollozo aun mas fuerte en el pecho de Nathan y Bill seguía sin ser conciente de lo que lo rodeaba.

—háganlo — dijo el hombre — mientras antes mejor, así habrá mas tiempo

—bien — dijo el medico — indicare a todo el personal que salga y solo dejare a Margarita aquí por si sucede algo — dijo señalando una de las enfermeras — será mejor que le informen de la situación en cuanto abra los ojos, pues no hay mucho tiempo.

—lo entiendo — murmuro el hombre, al poco rato un batallón de médicos y enfermeras salieron del lugar dejando el salón vació a excepción de esa enfermera, la señora Auston se volteo hacia Bill.

—puedes entrar si quieres, los dos — agrego mirando a Andreas, se alejo de los brazos de su padre y asintió junto a Bill esperaron a que los padres de Anne ingresaran y luego siguieron ellos, ella estaba ahí en una cama conectada a varias maquinas, pálida, con una venda gruesa en la frente casi cubriéndole las rubias cejas, a Bill se le estrujo el corazón al verla tan pálida, su piel lucia mas blanca por los mechones de pelo que caían sobre la venda, el señor Auston se acerco a su hija y le tomo de su mano delicadamente besándosela suavemente, el pitido de la maquina que estaba detrás del padre de Anne puso nervioso a Bill.

Poco a poco Anne abrió sus verdes ojos con confusión

—oh cariño — dijo la señora Auston, se acerco y le arrebato la mano de Anne a su marido apretándola ella — dios mío, mi hija…

—¿mama? — dijo ella con su voz rota, sentía la garganta seca, y quería un vaso de agua.

—hija — llamo su padre acariciando su mejilla, se impresiono al sentir lo fría que estaba, no podía creer que su hija estuviera muerta, aun que estuviera moviéndose frente a sus ojos.

—¿esto no es un sueño? — Pregunto ella ilusionada — ¿de verdad estoy aquí?

—no cariño, es real estas aquí con nosotros

—gracias al cielo, los extrañe tanto — comento emocionada — ¿cuándo podré salir de aquí?

—querida… — murmuro su padre con la voz rota, la señora Auston se puso a llorar, y Anne los miro confundida

—¿tan mal estoy?

—tu… oh dios, hay muerte cerebral… — dijo su padre y ella entendió, dos silenciosas lagrimas salieron de sus ojos y rodaron sobre sus sienes hasta hundirse en su pelo a sus costados.

—¿cuánto tiempo? — Pregunto — cuanto me queda…

Bill no entendía la situación, ¿acaso hablaban del tiempo que Anne tendría que quedarse en el hospital? Miro a Andreas pero solo pudo observar llanto, no incomprensión.

—algo más de treinta minutos — murmuro el padre de Anne rompiendo al llanto, Bill no podía creer que estuvieran llorando de esa manera, su hija estaba ahí con ellos, deberían estar más felices, pero para su incomprensión Anne comenzó a llorar de la misma manera. Sus ojos se detuvieron en ellos.

—Bill, Andy — murmuro — por favor…

Los jóvenes se acercaron al lado contrario de la cama en el que estaban sus padres, Bill le tomo de la otra mano al igual que el señor Auston, la sintió fría, como si Anne no pudiera sentir su tacto en ella, y algo le dijo que así era, en ese momento una idea cruzo su mente, ¿podría ella haberse quedado paralítica?, eso seria horrible pero al menos estaba viva.

—Anne — llamo Andreas controlando a duras penas su llanto, ella les devolvió la mirada y les regalo una débil sonrisa.

—hola — susurro ella — me alegro tanto de verlos, lamento que estén pasando por todo esto.

—No Anne, todo va a estar bien — dijo rápidamente Bill, recibió un pequeño codazo de Andreas y lo miro confundido, Anne pensó que Bill quería que ella no se enterase de la verdad.

—no importa Bill, ya se que moriré — dijo explicándose, Bill palideció, y comenzó a llorar, ahora entendía por que todos estaban tan tristes, apretó mas fuerte su mano y la llevo a su rostro, las lagrimas se fundieron con la piel de la chica.

—oh dios mi niña — lloro la señora Auston

—mama, lo siento, por hacerte enojar todo este tiempo, se que tu querías que yo fuese modelo pero yo en verdad quería ser geóloga — la mujer lloro mas sonoramente — pero admito que me divertí todo ese tiempo.

—no mi niña — dijo ella — yo lamento haberte obligado a hacer algo que tu no querías, cuanto lo siento — sollozo

—papá — llamo ella — también a ti quería pedirte disculpas, aun recuerdo todos aquellos cuentos que solías leerme antes de dormir, se que cuando crecí te pedí que dejaras de hacerlo pero en verdad no fue por que no gustaran, era solo por que tenia miedo de que alguien se enterase y se burlase de mi, en verdad te extrañé mucho las noches antes de dormir, muchas veces desee no haberte pedido que lo dejaras, pero no me anime a decírtelo, papa… cuanto lo siento.

—no hija mía, no te disculpes, esta bien, esta bien — lloro el desconsoladamente, odiando la vida que le arrebataba a lo que mas amaba en este mundo.

—necesito decirles algo — murmuro cerrando los ojos para aguantar un fuerte dolor de cabeza que le obligo a respirar profundamente, pero cuando lo intento no funciono, y se dio cuenta del respirador que funcionaba por ella — yo no quiero que estén tristes por mi culpa, lo siento tanto por causarles todo este daño, pero por favor no lloren, estaré siempre cuidándolos desde donde sea que este, no busquen culpables, nadie lo es, yo quiero poder perdonar, al sujeto que me secuestro y también a mi misma, es la única manera en la que estaré en paz.

—Anne — sollozo Andreas y junto sus manos a la de ella procurando no rozar a Bill, pero quizás a el no le hubiera importado pues no quitaba los ojos de ella.

—esto no es culpa de nadie, es algo que tenia que pasar — dijo sintiendo una vez mas una paz interna, al fin tenia que aceptarlo, en un tiempo corto pero tenia que hacerlo pues no tenia otra opción — Andy, Bill, escuchen ¿recuerdan aquel día de lluvia en el que nos auto nombramos los tres mosqueteros? — Ellos asintieron — se que no pueden ser los tres mosqueteros sin uno de ellos, pero por mi ¿lo intentareis? ¿Seguiréis estando unidos por el tercer mosquetero que se los pide de corazón?

Bill recordó aquel día en particular en el cual Shanon y Samuel le habían echo vivir un infierno, la golpiza de ese día fue mucho más fiera que de costumbre, y el estaba de un animo decaído, entonces Anne se adelanto alegremente dos pasos y alzo una mano como blandiendo una espada invisible, se auto nombraron los tres mosqueteros, ese simple gesto animo aquel día tan malo en su vida, ese gesto de camaradería, se la pasaron el resto de la tarde riendo.

Andreas y Bill llorando asintieron, por ella por respeto a ella y su amistad seguirían sus consejos, ella sonrió mas animadamente que hace unos momentos.

—todos para uno — comenzó

—y uno para todos — continuaron, era la primera vez que lo decían llorando, y la ultima, la mas significativa.

Ella dirigió su mirada hacia la puerta del lugar donde Tom observaba todo el desarrollo, se sorprendió de ver las lágrimas en las mejillas del chico, y le sonrió

—nadie tiene la culpa… — dijo segura de si misma — sin rencores — agrego y otra ola de dolor le hizo cerrar los ojos y sisear

—¿cariño? — pregunto la señora Auston asustada

—los… amo… a todos… — logro decir antes de que su cuerpo comenzara a convulsionarse, los llantos se convirtieron en gritos de angustia y Margarita ingreso rápidamente al lugar llamando a los médicos, la venda se deslizo por los movimientos bruscos hacia atrás, revelando la herida en al frente de la muchacha, de la cual comenzó a brotar sangre, una enfermera rápidamente la tapo con una sabana blanca que inmediatamente se mancho de rojo, después de unos segundos que parecieron horas, Anne dejo de respirar, los médicos desconectaron las maquinas con pesar.

—hora de muerte 8:45 Pm — informo el medico.

Pero Bill no lo escuchaba, el observaba como la mancha roja se iba extendiendo desde el bulto que formaba la cabeza de Anne hasta uno de los laterales, pequeñas gotitas rojas caían una tras otra creando una mancha en el suelo, cuando alzo la vista no estaba mas en el hospital, estaba en la habitación de su madre en Francia, reconoció el estampado celeste de las paredes, y la manta que cubría el cuerpo de su madre, las gotas que hacían un armónico sonido al chocar con el piso, los gritos de Marie, y los gritos de la madre de Anne, fue una sensación de Dejavu que lo dejo sin aliento, una vez mas Anne se parecía a su madre, incluso en la forma de morir por una bala en la cabeza, un grito lo trajo de regreso a la realidad, sus ojos ardían por no cesar en su llanto.

—tu… la… mataste — dijo la señora Auston señalando a Bill — ¡tu la llamaste a ese infernal lugar! ¡Si no la hubieras… si no…! — sollozo

—Clarisse, no digas eso — dijo su esposo — Anne dijo que no buscáramos culpables…

—¡como podría no culparlo! ¡No me pidas que me calle! ¡MI HIJA ESTA MUERTA!

—¡Clarisse! — grito abochornado su esposo y trato de acallarla pero ella esquivo a su marido y señalo nuevamente a Bill

—¡vete de aquí! ¡VETE O VOY A MATARTE! ¡VETE, VETE, VETE! — grito como loca llamando la atención de enfermeras que trataron de alcanzarla

—como se atreve… — siseo Andreas

—¡ME ATREVO POR QUE EL LA MATO, EL MATO A MI NIÑA! ¡VOY A MATARTE!

Antes de que nadie pudiera hacer nada Bill paso corriendo al lado de Tom sin percatarse de su presencia, Tom logro escuchar un sollozo de su gemelo antes de que todos reaccionaran al mismo tiempo, Andreas paso a su lado corriendo tras de Bill.

—¡Bill! — llamo Alexander que corría al lado de Andreas y sorprendentemente Tom también, Alexander era el mas rápido pero aun así no lograba alcanzar a Bill que se abría paso a empujones hacia el ascensor, Andreas y Tom alcanzaron a ver como las puertas del aparato se cerraban en la cara del francés.

—¡Al las escaleras! — señalo Andreas y los tres bajaron a trompicones las escaleras casi cayendo en el acto, llegaron corriendo hasta la recepcionista Andreas hablo casi sin aire.

—¿usted… vio a un chico… corriendo? — pregunto jadeando, la mujer asintió

—el otro hijo del senador, salió hace un minuto por la puerta… — y nuevamente la dejaron con la palabra en la boca, pues los tres se abalanzaron a la puerta de vidrio saliendo al exterior, miraron en todas las direcciones, y no lograron verlo, Andreas maldijo en voz baja.

—escuchen — dijo seriamente — necesitamos buscar por separado será mas productivo, avísenle al senador y a mi padre, y si alguien lo ve que llame al celular — inmediatamente después de decir esto Andreas echo a correr en una dirección al azar, Tom saco una tarjetita y se la lanzo a Al que la atrapo rápidamente

—habla con mi padre y el policía, ese es mi numero si vez a Bill llámame — y echo a correr en dirección opuesta a Andreas.

&

Tom sentía como sus costillas se comprimían en su pecho, había comenzado a lloviznar suavemente, pero esa ligera lluvia logro humedecer su ropa, se tomo un buen tiempo para recuperar el aliento apoyado en las verjas negras que flanqueaban su mansión, se pregunto si su padre o los demás habrían logrado localizar a Bill, dentro podría ver a lo lejos el vestíbulo por la parte de afuera, las gradas de mármol blanco estaban a su vista pero no había ningún auto, si hubieran encontrado a Bill estarían estacionados ahí la limosina o la patrulla, se giro apoyando la espalda en los barrotes y alzo la vista al cielo, unas cuantas estrellas brillaban esa noche.

El sonido inconfundible de un helicóptero lo distrajo, se pregunto si su padre ya habría recurrido a los de Inteligencia, si era así seria mucho mas fácil encontrar a Bill, los helicópteros podían rastrear desde el cielo, siguió el camino que marco el aparato y un edificio lo oculto de su vista en el horizonte, era el edificio donde toda aquella pesadilla inicio, entonces algo hizo clic dentro de la mente de Tom, y se dirigió inmediatamente al lugar, tenia un mal presentimiento.

(Escuchar Don´t Jump)

No le costó llegar, el lugar estaba sucio y desierto como lo recordaba, las escaleras viejas estaban a un rincón y las subió lo mas rápido que pudo, era un largo camino hasta llegar al ultimo piso, tenia una ligera esperanza de encontrar ahí a su gemelo, ya en el ultimo piso no logro divisar nada, solo puertas viejas y un pasillo, pero en el medio del pasillo habían otras escaleras aun mas pequeñas, las subió sin dudar, y llego hasta la blanca puerta que seguramente llevaría a la azotea, la empujo lentamente y frente a el estaba la delgada figura de su gemelo, subido al alfeizar de la azotea balanceándose en el borde, y Tom entro en pánico.

Era la primera vez que sentía tanto miedo en toda su vida, Bill quería… saltar, y la idea no podía procesarse en su mente, a pesar de que el y su hermano jamás se llevaron bien del todo ahora comprendía cuanto necesitaba de el.

Su cuerpo se movió solo, dio un par de pasos dubitativos en dirección a Bill, lo escuchaba tararear una canción lenta, balanceándose a su ritmo, era tan hermosa su voz que se sintió increíblemente abrumado por el sentimiento, quería tener a Bill cerca de el para siempre y recién se daba cuenta.

—Bill — llamo bajito, su gemelo volteo un poco la cabeza sin dejar de tararear — ¿qué estas haciendo? — Pregunto sin lograr ocultar el temor que se impregno en su voz — dios… Bill no…

—no lo entiendo Tom, que es lo que haces aquí tratando de salvarme…

—yo… yo… no quiero que saltes, por favor no saltes

—no se si podría hacerlo, temo, tengo mucho miedo, pero al mismo tiempo siento que ya no queda nada por lo que pueda vivir, es difícil de explicar.

—¿como que no queda nada Bill? ¿Qué hay de papá? ¿Qué hay de tus amigos? ¿Qué hay… de mí?

—¿de ti?

—Bill lo siento tanto, me he portado como un autentico imbecil todo este tiempo, y se que no merezco ni que me dirijas la palabra pero… de verdad no deseo que saltes, no sabia cuanto… cuanto necesitaba de ti hasta ahora, no sabia cuanto podría llegar a quererte, quiero… conocerte.

—Tom… yo… también te quiero — el de rastas le miro asombrado — siento lo que tu Tom, tus rabias, tus miedos, tu alegría, tu amor… ¿es que tú no lo sientes también? — pregunto Bill tocándose suavemente el pecho.

—lo siento — dijo Tom con convicción — te siento a ti aquí — dijo imitando el gesto de Bill — es como si tu y yo fuéramos una sola persona, mi otra mitad… no… Bill no saltes, quédate conmigo, no sabes cuanto te necesito.

El pelinegro observo a su gemelo sin voltearse del todo, volvió su vista hacia el cielo, comenzaba a llover un poco más fuerte, y la luz de la luna acentuaba los hermosos rasgos de Bill, volvió a tararear lo que parecía el coro de aquella canción.

—¿podrías perdonarme? — pregunto Tom dando un dubitativo paso hacia su hermano, y luego otro y otro, hasta que estuvo a su lado, Bill estaba mas alto por estar subido sobre el desnivel, Tom alzo la mano y tomo la de su gemelo sabiendo sin saber en su interior que a Bill jamás le molestaría su tacto, la mano de Bill correspondió el abrazo silencioso de las dos manos.

—no puedo perdonarte Tom, siento que no hay razón para hacerlo, para perdonarte tendría que sentir enojo hacia ti y no lo siento… — Tom suspiro y de un gran paso subió junto a Bill al alfeizar. Ambos se tambalearon por un momento, y luego se quedaron mirándose en silencio, Bill volvió a mirar hacia abajo, era una larga caída, y sujeto mas fuerte la mano de su gemelo, volvió a tararear muy bajito, Tom escucho embelesado el sonido, jamás se hubiera imaginado que Bill tuviera tan buena voz, Tom lo sentía temblar, sentía su miedo, y sentía su dolor, quería estar ahí para el, por siempre y que Bill lo ame tanto como Tom sentía que lo amaba a el.

—si saltas… saltare contigo

—Tom… pero tu, no tienes motivos…

—no los necesito, tu y yo nacimos al mismo tiempo, debemos morir al mismo tiempo también, mi motivo serás tu… saltare por ti…

Bill miro con inmenso cariño a su hermano y se acerco lentamente a el para fundirse en un abrazo, y sollozar contra su hombro, Tom rodeo su cintura y soporto a Bill hasta que sus espasmos del llanto cesaron, y luego lo hizo bajar lentamente.

Ambos aun abrazados se arrodillaron lentamente en el frío piso de la azotea y se sentaron apoyándose contra el alfeizar, Bill se acurruco junto a Tom que se sentía increíblemente tranquilo y feliz, de tener a Bill entre sus brazos dejándose consolar por el, necesitándolo, llevo sus manos al suave pelo de su gemelo y comenzó a acariciarlo, sabia que Bill estaba llorando silenciosamente, y no dijo nada, espero a que su gemelo rompiese el silencio, Bill se sentía hipnotizado por el aroma de Tom y por sus caricias, quizás era egoísta de su parte pero estaba increíblemente feliz, a pesar de la muerte de Anne, Tom… y el… juntos esa noche fría y solitaria, y a pesar de estar solo Bill jamás se sintió mas a gusto que en los brazos de Tom, como si nada fuera capaz de angustiarlo mientras estuviera ahí, protegido.

—gracias Tom… por venir a salvarme

—fue un placer — bromeo Tom sacando una risita de Bill, luego se puso mas serio — no sabes cuanto me asuste al verte ahí Bill, nunca vuelvas a asustarme de esa manera…

—en realidad no quería saltar ¿sabes?, solo me dieron ganas de subir ahí… Anne siempre se ponía al filo del peligro, y yo la regañaba por ello, quería saber que se senita, actuar como el hijo en vez de actuar como la madre asustada, pero una vez que estuve ahí arriba mirando hacia el vació, y hacia el piso, sentí unas ganas increíbles de saltar, de acabar con el dolor que había aquí — dijo señalando su pecho, no importaba la lluvia solo importaban las palabras de Bill en ese momento — estaba tan confundido, no sabia si saltar… o no, estaba ganando la parte que me decía que salte, pero justo fue en el momento en que tu llegaste y… me salvaste Tom…

—me salve a mi mismo también, recuerda que tu y yo somos uno Bill, jamás lo olvides — dijo Tom tomando la fría mano de Bill y depositando un suave beso en el dorso, Bill suspiro calmando su llanto.

—Anne tenia razón, nadie tiene la culpa, y estoy feliz de no haber saltado — Tom sonrió, su celular vibró en su bolsillo, sin soltar a Bill llevo la mano libre y lo libero sin mucha dificultad, estaba mojado pero increíblemente servia aun, la llamada finalizo en cuanto estaba a punto de contestar, el reloj le informo que era media noche, Bill estornudo y Tom decidió que era hora de volver, de empezar de nuevo.

Se puso de pie y Bill lo miro confundido, Tom le sonrió cálidamente y le extendió una mano.

—hola mi nombre es Tom Kaulitz, soy tu gemelo, y me encantaría conocerte — Bill sonrió ampliamente y agarro la mano de Tom, este lo jalo hacia arriba parándolo.

—soy Bill Kaulitz, y yo creo que ya nos conocemos — Tom sonrió y abrazo a Bill para guiarlo hacia la salida.

—es hora de vivir Bill, es hora de ser libres juntos…

&

Jorg estaba haciendo un hueco en el piso de su sala principal caminando como león enjaulado, ya había llamado a los refuerzos de Inteligencia y Nathan a las demás patrullas, estaban esperando impacientemente en la sala, Dan observo con pena como su amigo moría de la preocupación por sus hijos, pues Tom tampoco volvía, los demás estaban en los sillones tomando café o sumidos en silencio.

—Jorg… por favor trata de calmarte pronto vendrán los refuerzos todo estará bien — dijo Dan poniendo una mano en su hombro, Jorg se volteo y asintió a su amigo

—gracias Dan, se que lo estará

—claro que lo estará, odio verte así…

—lo siento es que… jamás me perdonaría si algo llegara a pasarles — murmuro Jorg

—nada les va a pasar — contradijo Dan abrazándolo — se que estarán bien, algo me dice que Tom esta con Bill

—¿tu crees? — Dan asintió, y no soltó a su amigo hasta que el intercomunicador de Saki comenzó a sonar sobresaltándolos a todos, el guarda se volteo y pronuncio algunas palabras.

—están aquí — informo, y todos miraron impacientes hacia la puerta — vienen en camino

—gracias a dios — murmuro Nathan y saco su celular para cancelar los refuerzos, Dan se alejo un poco para hacer lo mismo y cancelar los refuerzos de Inteligencia, Jorg salió al vestíbulo, y los vio a los lejos caminando hacia la entrada, un movimiento le indico que los demás habían salido junto a el, los vieron acercarse tomados de la mano, impresionados, ninguno de los gemelos pareció darse cuenta de la forma incrédula en la que todos miraban sus manos entrelazadas, Jorg se adelanto.

—¿están bien? — Ambos asintieron — dios… no saben el susto que me dieron

—lo siento papa — hablo Tom, aun sin soltar a Bill

—pero ¿dónde estaban? — pregunto Dan mirándolos a ambos como comprobando su estado de salud

—no queremos hablar de eso — dijo rápidamente Tom apretando mas la mano de Bill, el gemelo menor alzo la vista y la clavo en Tom ambos se miraron sin parpadear como si estuvieran hablando con la mirada, Jorg estaba algo estupefacto — por favor no pregunten — pidió, Bill y el habían decidido no contarle jamás a nadie acerca de aquel incidente.

—claro, no te preocupes, pero pasen están mojados — ambos ingresaron al calor del hogar, Jorg ordeno subir la calefacción y la sirvienta apareció con un par te tazas de te y dos píldoras para el resfrío que se tomaron sin chistar, Saki les puso dos pesadas mantas sobre los hombros y ambos se sentaron en el sillón de la sala, ahora mas concientes de la curiosidad con la que eran observados Bill acabo el contenido de su taza antes que Tom y la dejo a un lado Tom inmediatamente busco su mano en medio de ambos cuerpos.

—¿entonces… — comenzó Jorg — ¿les gustaría quedarse a dormir? Es bastante tarde, y hay bastantes habitaciones para todos — pregunto, Nathan asintió agradecido, se caía de sueño pues la noche anterior no había dormido para buscar a la joven.

—si muchas gracias, nuestra casa queda muy lejos y no creo estar en capacidad para conducir

—no hay problema, Saki indícales las habitaciones por favor

Tom soltó a Bill y se disculpo.

—yo… subiré a ducharme — dijo mirando furtivamente a su gemelo, Bill asintió y Tom subió escaleras arriba, Bill se puso de pie y les hizo una seña a sus amigos para que lo siguieran, Alexander y Andreas lo siguieron tranquilamente acostumbrados a dormir en su habitación, en los sofás cama, Bill se metió al baño para bañarse y cambiarse a una pijama seca, Alexander y Andreas se acomodaron en sus camas y Bill luego salió para apagar las luces.

—gracias — murmuro en la oscuridad — por estar ahí conmigo, son los mejores amigos del mundo — Andreas soltó una risita y Alexander sonrió.

—por siempre — dijo Andreas

—pog supuesto — secundo Alexander, pronto Bill escucho las respiraciones pausadas de sus amigos y se aventuro a salir de su habitación, lentamente cerro la puerta tras de si sin hacer ruido, y se dirigió al cuarto de Tom.

Alexander y Andreas abrieron los ojos al mismo tiempo, y se levantaron para acercarse a la puerta, la abrieron un poco y observaron como Bill entraba a la habitación de Tom, sonrieron y volvieron a acostarse.

—algo sumamente fuerte tuvo que haber pasado para que ellos ahora sean amigos.

—yo cgeo que ega lo que ellos necesitaban, ya sabes dejag a un lado sus peleas

—si — asintió Andreas.

&

(Escuchar In die natch)

Bill entró a hurtadillas a la habitación de Tom, se llevo una sorpresa al encontrarlo jugando en la consola, Tom la pauso inmediatamente y miro a Bill confundido.

—¿te molesta el sonido? Puedo apagarlo…

—no… Yo venia a… quería saber si…

—¿si?

—puedo… ¿puedo quedarme aquí solo por hoy? — pregunto humilde Tom sonrió y asintió — si quieres podemos seguir jugando…

—¿no estas cansado?

—no… Aun no quiero dormir, ¿puedo jugar contigo?

—si… pero te advierto que es muy difícil ganarme — Bill sonrió y se sentó a su lado, jugaron en silencio, Tom estaba mas atento a su gemelo que al juego, sentía su dolor, pero ya no era tan grande como el que sintieron ambos en el hospital.

—Tom — llamo Bill — acabas de chocar — informo señalando a su coche atascado contra una pared — Tom soltó una risita

—me distraje, y me ganaste por única vez en la vida…

—no deberías tener tanta confianza, podrías sorprenderte — Tom apago la consola y observo a su gemelo.

—se que tu siempre serás capaz de sorprenderme Bill, justo como ahora…

—¿ahora?

—si, es que siento algo increíble al verte, no puedo creer que seamos gemelos… que nacimos al mismo tiempo

—en realidad… yo nací diez minutos después de ti — dijo Bill humilde — mama me lo dijo

—sabia que era el mayor — dijo Tom altanero

—te entiendo, yo siento lo mismo, es tan… increíble, que seamos… ya sabes la misma persona

Tom se metió bajo sus mantas azules y observo las estrellas fosforescentes que colgaban en el techo, y aquel sentimiento de la fiesta de cumpleaños, ese que le hizo sentirse completo estaba nuevamente ahí, llenando su pecho de un calor intenso.

—¿vienes? — le pregunto a Bill

Bill se metió a la cama lentamente junto a su gemelo, compartiendo el sentimiento de unión con el, era como cuando tenia pesadillas y se metía a la cama junto a su madre, pero mucho mas cálido y fuerte.

—gracias — dijo Bill bajito

—lo que sea por ti Bill — dijo Tom bostezando — además creo que me siento mejor cuando tu estas cerca

—yo también — secundo Bill animándose a entrelazar sus dedos con los de Tom, este no dijo nada y pronto ambos estuvieron dormidos, tranquilos lado a lado, pues sentían que no había mejor lugar que al lado de su gemelo.

Continúa…

Espero haber tocado con este capitulo aun que sea un poco de sus corazones. Muchas gracias por haberme acompañado hasta aqui y haberme soportado xD solo falta el epilogo y luego viene la segunta temporada.

por Amudiel

Escritora del Fandom

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