Notas: Aquí el último capítulo, es muy cortito y después de este solo quedará el epilogo. Espero que os guste, cualquier cosa a comentarios 😉

«Siempre hay algo de locura en el amor. Pero también hay siempre una cierta razón en la locura.»

-Friedrich Nietzsche

Fic de undrockroll, traducido por sweety205

Capítulo 12

Simone puso una mano sobre la pierna de Tom, sonriendo con orgullo. — Estoy orgullosa de ti, Tom.

— Me gustaría que la gente parara de decirme eso — Respondió Tom en voz baja.

— Bueno, realmente pasaste por todo esto — le dijo Simone. — Fuiste perseverante. Hiciste el trabajo y valió la pena. Todavía no puedo creer que te dejen terminar la condicional tan temprano.

Tom se encogió de hombros pesadamente. Se sentía entumecido, atrapado.

— ¿Qué estás planeando hacer ahora? — Le preguntó a su madre.

— Jesús, mamá, no lo sé — dijo Tom. — Yo apenas dejé de trabajar en la institución esta mañana… yo apenas tengo un plan de vida ahora.

Simone frunció el ceño. — Tienes que empezar a pensar en ello. Brigitte estará encantada de tenerte de vuelta.

— Ella me dejó.

— Oh. — Simone miró su regazo, con inquietud. — Lamento escuchar eso.

— Yo no — Tom se recostó en el sofá y suspiró. Le dolía el cuerpo y su corazón estaba roto. Su madre realmente no tenía ni idea. Nadie la tenía.

Bill estaba fuera de la vida de Tom para siempre. No había manera de encontrarse con él de nuevo. Tom tenía que aceptarlo. Esperaba que, con el tiempo, pudiese olvidarse de todo lo que había sucedido. Deseó que nada de esto hubiera pasado. Él había enredado las cosas, a sí mismo, a Bill.

Lo último que hubiera querido sentir sobre Bill era arrepentimiento, y sin embargo allí estaba. ¿Cómo podía haber sido tan imprudente?

— Me voy a la cama — dijo Tom.

Simone miró con sorpresa. — Pero es temprano, pensé que podíamos pedir una pizza y ver una película.

— Estoy cansado.— Tom no lograba sentirse culpable por la forma en que su madre lo miraba, decepcionada. No quería estar con nadie. Necesitaba estar solo.

— Bueno, está bien — Respondió Simone en voz baja. — Tom… ¿Pasó algo?

Tom se encogió de hombros otra vez, mirando al suelo. — No lo sé.

— Nosotros podemos hablar.

— No, no quiero — Murmuró Tom antes de salir de la habitación y subir las escaleras. Se encerró en su habitación y se sentó en su cama, todavía sin hacer desde la mañana anterior. Se inclinó y apretó la cara contra las mantas, aspirando el aroma. Todavía olía a Bill. El aliento de Tom se quedó atrapado en su garganta y dejó escapar un suave sollozo, enterrado profundamente en las mantas.

Tenía que seguir adelante, tenía que olvidarse de esto. Tenía que asumir la responsabilidad de sus acciones, por una vez. Tenía que crecer. Todo su mundo se había derrumbado en los últimos meses, y nadie podía arreglarlo, excepto él.

Tom se sentó y cerró los ojos, disfrutando de una respiración más profunda. Él dejó escapar lentamente, abriendo los ojos, sintiendo muy cansado.

Se tomaría un tiempo, reconstruiría su vida… pero él no estaba tan seguro de su corazón.

.

TRES MESES MÁS TARDE

Había un frío penetrante en el aire cuando Tom condujo por los caminos sinuosos, con la ventana abierta. Fumaba un cigarrillo quemándose la parte posterior de la garganta. El invierno estaba en el aire, a pesar de que estaban al comienzo de noviembre. Vendría temprano este año.

Terminó el cigarrillo y lo arrojó por la ventana. Vio como rebotaba en la carretera por el espejo retrovisor, y se consumía en el aire helado. Él subió la ventanilla y se calentó las manos con su aliento, nublando un poco las ventanas.

Él conducía en su camino a casa desde el aeropuerto. Había estado en Londres, visitando a Andreas. El fin de semana había sido un torbellino de alcohol y marihuana, justo el tipo de diversión que Tom necesitaba. Su mente necesita nublarse.

Su corazón aún sufría por Bill. No se había olvidado de él, no había logrado superar al extraño muchacho. Había pasado los últimos meses en un estado de estupor, tratando de olvidar, tratando de pasar al menos un día sin pensar en Bill.

Era imposible. Tom estaba completamente perdido por Bill, no lo podía evitar y ni siquiera quería. Su último recuerdo de Bill, acurrucado sobre su muñeca, pareciendo tan pequeño y perdido, lo atormentaba día. Aún podía saborear a Bill en sus labios, aún podía sentir el cuerpo desnudo de Bill debajo de él. Todavía podía oler a Bill y a su cuello suave.

Tom negó con la cabeza y volvió a centrarse en su coche. Había estado fuera durante tanto tiempo, pero la ruta seguía siendo tan familiar para él como cualquier cosa. Él conducía por las mismas carreteras, tomando las mismas vueltas.

Había pasado suficiente tiempo, él no esperaba ser recibido nunca más.

Cuando él entró en el estacionamiento de la institución, lo primero que notó fue lo diferente y sin brillo que parecía. El lugar nunca había brillado antes, pero ahora sólo se veía oscuro y blanco, abandonado.

Tom aparcó su coche en el aparcamiento y se dirigió lentamente hacia la puerta principal del edificio. Nunca había entrado por ella antes, él siempre había usado la entrada trasera. La entrada principal era para los visitantes.

Hoy, Tom era un visitante.

Fue a través de la oficina de seguridad y vacilante se acercó a los ascensores de los huéspedes. Estaba acostumbrado a utilizar los ascensores de servicio. Los ascensores de los huéspedes se le hacían muy diferentes, más limpios y más pequeños.

Echó un vistazo a su reloj. Era tarde, casi de noche. Sabía que Kaaren no trabajaba a estas horas.

Cuando el ascensor llegó al quinto piso, Tom ingresó el código de seguridad antiguo y subió a la quinta planta. Tomó una respiración profunda. Olía igual; rancio, pesado, agrio. Los suelos estaban sucios y la luz del sol apenas pasaba a través de las ventanas sucias.

— Mierda — murmuró, caminando lentamente por el pasillo. Pasó unas cuantas enfermeras vagamente familiares con las que alguna vez había trabajado, y les asintió familiarmente. Ellas le hicieron gestos amables, había reconocimiento en sus rostros.

Finalmente, Tom alcanzó una puerta que se le hizo familiar. No había papeles pegados a ella, y no estaba cerrada. Estaba un poco abierta, y algo de luz natural se derramaba su interior. Tom se detuvo frente a ella, su estómago retorciéndose con fuerza.

Dio unos pasos hacia delante y tocó la puerta, empujando para abrirla. La puerta crujió torpemente, abriéndose. Tom entró y miró a su alrededor.

La habitación estaba vacía. La habitación de Bill estaba completamente vacía. Donde una vez había habido ropa de Bill doblada, ropa de cama limpia, una cama hecha, y una falsa planta en maceta, no había nada. Sólo las paredes desnudas, una cama desnuda, cortinas grises y una silla.

Bill se había ido.

Tom dejó escapar un suspiro tembloroso. Él no se había preparado para esto. Había planeado más de un millón de escenarios en su cabeza esos pocos meses, preparándose a sí mismo para cada uno. Pero nunca había pensado que Bill no estaría allí.

Se sentó en la silla y se inclinó hacia adelante, recuperando el aliento. Era como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago y el viento lo hubiera derribado. Estaba completamente perdido. Se quedó mirando el suelo fijamente, tratando de calmarse, tratando de calmar sus respiraciones.

Luego levantó la vista y vio algo en la esquina, sentado en un estante. Era una vieja muñeca con un vestido hecho jirones y pelo fibroso. La muñeca de Bill.

Tom se levantó y se acercó al estante, recogiendo la delicada muñeca. Él la apretó contra su rostro, sonriendo un poco, encontrando que la muñeca todavía olía a Bill. Él suspiró y bajó la muñeca, apretándola entre los dedos, y un pequeño trozo de papel revoloteó del bolsillo del vestido de la muñeca. Tom frunció el ceño y se inclinó, entrecerrando los ojos.

»Me salvaste»

Si la nota era para la muñeca o para Tom, él nunca lo sabría. Tom levantó la muñeca delicadamente, mirando por la ventana. Afuera, las estaciones están cambiando, la vida estaba cambiando.

Algo dentro de Tom definitivamente había cambiado para siempre.

Continúa…

por admin

Traductora del fandom

2 comentario en “Commited 12”

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