Fic de Schmingg. Traducido por OuterSpace

Capítulo 1

Bill Kaulitz estaba a la mitad de (no) ponerle atención a su maestro de pre-cálculo, quien estaba parloteando acerca de cosas de matemáticas, justo cuando sintió el escozor de una mirada en la parte trasera de su cabeza. Eran las once del primer día de clases en la preparatoria, y ya había estado contando los minutos para poder salir volando de la clase del Sr. Turner.

Mierda, pensó, poniéndose rígido en su silla. Al pestañear y bajar la vista a su regazo, observó su pulgar derecho y su dedo índice mientras jalaban una costura deshilachada de sus pantalones.

No iba a voltear.

Ni siquiera intentaría pretender que estaba escuchando lo que decía el maestro. Para distraerse, se ocupó a sí mismo dibujando diseños incoherentes en los márgenes de sus notas.

Justo cuando estaba a punto de dibujar los colmillos de un elefante en el que había estado trabajando, una nota se deslizó en su mesa de parte de la persona que estaba sentada a su lado. Volteó a ver a su supuesta amiga Natalie; una chica de apariencia común, con cabello rubio teñido y ojos azules, y observó su expresión inocente mientras ella, también pretendía parecer interesada en lo que se estaba diciendo al frente del salón.

Regresando sus ojos a la nota, Bill estuvo a punto de ahogarse.

Te está mirando.

Mierda, pensó de nuevo; su cabeza hizo una negación rápida mientras se apresuraba a trazar su respuesta y enviar la nota de regreso a la chica.

Lo sé.

Bill no tuvo que voltear su cabeza para saber que la cara de Natalie había quedado con completa confusión, pero de todas formas le volvió a escribir. Mirando la nota, los ojos de Bill examinaron las curvas y las líneas garabateadas que formaban su caligrafía, que parecían más bien arañazos de gallina. Era increíble cómo el simple grafito sobre algo de papel podía verse tan inquietante.

 Será mejor que te cuides. 😉

Natalie le levantó una ceja, ofreciéndole una sonrisa ladina. Sin embargo, Bill estaba muy ocupado jugando con su cabello como para notarlo. Aplastó la nota en su mano y la aventó al contenedor de basura que estaba a unos metros  enfrente de él, sin importarle que hubiera fallado.

—Les quedan 15 minutos, hagan algo productivo —anunció el Sr. Turner (el profesor de pre-cálculo de Bill), con su voz huraña mientras caminaba hacia su escritorio. Ocupaba el lado opuesto de la habitación a donde Bill y Natalie estaban, lo cual resultaba pesaroso.

Bill levantó la vista hacia la pizarra en donde estaba apuntado el número de una página y una colección de problemas escritos con marcador azul.

—Tarea en el primer día de escuela, genial —dijo en voz baja, copiándolo en su cuaderno. Natalie murmuró su acuerdo.

Después de eso, el ruido comenzó a incrementar su volumen cuando el resto de los estudiantes comenzaron a hacer equipos para hacer la tarea, pero Bill se quedó en silencio. De todas formas, ni siquiera podía concentrarse; su espalda seguía estremeciéndose con escalofríos debido a la mirada que, sabía, todavía lo observaba. Movió su cabeza hacia un lado, intentando mirar lo más discretamente posible al asiento que estaba tres filas atrás de él, y se arrepintió inmediatamente.

Se encontró con la mirada demandante de Tom Trumper, quien actualmente no tenía vergüenza de observar los rasgos de Bill con sus ojos. Bill notó los sutiles movimientos del aro de su labio mientras el otro chico jugueteaba con él usando su lengua; sus rasgos faciales estaban relajados, pero su mirada estaba tensa e ilegible. Este año había arreglado su cabello de forma distinta, se hizo un montón de trenzas negras pulcramente hechas, y lucía un ligero bronceado en su piel.

Cuando notó que Bill lo estaba mirando, le ofreció una pequeña y arrogante sonrisa.

Nop. Bill regresó su atención hacia el frente de nuevo con rapidez, no le importó verse jodidamente nervioso por haber sido atrapado.

—¿Qué tienes? —preguntó Natalie, haciendo que su oreja se crispara.

—Nada —respondió, sin mirarla. Sus ojos estaban muy ocupados viendo el reloj, deseando que se moviera más rápido.

—¡Sí! Oye, Bill, todos vamos a ir a estudiar esta noche después de la escuela, ¿vienes?

Bill se quedó quieto y levantó sus ojos de la rebanada de pizza que apenas y había tocado. Por supuesto, en su círculo de amigos “estudiar” era una palabra clave obvia para “salir de fiesta”, pero por alguna razón, sus amigos todavía pensaban que necesitaban intentar parecer inteligentes al respecto. Tragó, intentado lucir tan alerta como le fuera posible.

Reparó en Michael, el que había hecho la pregunta y quien lo miraba expectantemente desde el otro lado de la mesa.

Negó con la cabeza al aclararse la garganta.

—Nah, los viejos quieren que me quede en la casa esta noche —dijo, intentando no lucir irritado.

Michael se encogió de hombros.

—Escápate, yo paso por ti —ofreció, pero Bill negó rápidamente. Se dio cuenta de que el resto de las personas en la mesa lo miraban con extrañeza debido a su repentino cambio de actitud, pero de todas formas continuó.

—No, todavía estoy en problemas por lo de la última vez —dijo fríamente, rodando sus ojos—. Es una mierda.

—Valdrá la pena —dijo Natalie, con una enorme sonrisa en su rostro.

—Vaya que sí —dijo otro amigo, pero Bill ya no estaba prestando atención. Su grupo de amigos  era más o menos conocido como el de los fiesteros, los que eran populares por default. Cumplir con sus roles era casi una necesidad.

 Pero esa “casi necesidad” podía venir a morderle a Bill su inexistente trasero.

—Yo tampoco sé si voy a ir. ¿Necesitas una compañera de estudio? —ZoZo preguntó desde su lugar, a un lado de él, y Bill la miró, agradecido por la distracción.

Zoey, mejor conocida como ZoZo, era probablemente uno de los mejores amigos que tenía en su grupo. Era una mamá gallina hermosa, con ojos verdes y con cabello castaño rojizo, que no hacía nada más que ponerlo celoso continuamente por lo suave que era.

Asintió.

—Primer día de clases y ya estoy tan atareado —dijo.

—Entonces iré a tu casa, para salvarte de tu miseria solitaria. ¿Está bien a las cinco?

—Sí —respondió. Sonrió mientras platicaban entre ellos, hasta que la vista de algo desagradable captó su atención. Dejó que su sonrisa se convirtiera en un ligero y ansioso ceño fruncido, y bajó la vista hacia el codo que había puesto sobre la mesa.

Trumper estaba mirándolo con calma  desde su asiento, a dos mesas de donde él estaba. Parecía desinteresado en la conversación que sus amigos estaban haciendo en su mesa mientras él se enfocaba en Bill. Una pequeña sonrisa satisfecha jugueteó en sus labios, y sus ojos quemaban las órbitas de Bill con su mirada predadora.

—Tengo que… ehm. Los veo en clase —dijo, apenas haciendo contacto visual con la mayoría de sus amigos con los que casualmente tenía un grupo de estudio, mientras se levantaba de su silla.

—¿A dónde vas? —preguntó ZoZo, mirándolo con preocupación, pero Bill no la vio.

—Al baño —dijo, recogiendo su bandeja y dirigiéndose al depósito. Después, sus pasos lo llevaron velozmente, pasando del baño más cercano y subiendo por las “escaleras secretas”, como la mayoría de los estudiantes las conocían; abrió la puerta y se metió en el baño del segundo piso que sabía que estaría vacío.

Encerrándose a sí mismo en el cubículo, se inclinó contra la puerta cerrada y dejó salir el respiro que había estado reteniendo.

No salió hasta que sonó el timbre.

Continuará…

¡Nueva traducción! Sé que quizá al principio pueda resultarles un poco confusa, pero prometo que vale mucho la pena.

Estoy emocionada con esta traducción. 🙂 Sean amables, por favor. La autora estará pasando de vez en cuando por aquí. 😉

En fin, espero que le den una oportunidad y que las intrigue tanto como a mí. *-*

Gracias a los que leen. ¿Comentarios?

por OuterSpace

Traductora del Fandom

3 comentario en “Canary 1”

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