Fic de Schmingg. Traducido por OuterSpace
Capítulo 3
Su segundo día como estudiante de último año de preparatoria terminó cayendo en un viernes, por lo cual, Bill estaba mucho más que agradecido. No porque sabía que sus amigos intentarían arrastrarlo fuera de su habitación de nuevo, sino más bien porque podría, en verdad, tener un fin de semana completo para sí mismo.
Era un hecho, el simple trabajo de estar metido en su habitación no lo necesitaba a él para alguna razón mundana a comparación de sus amigos.
Bill miró su complexión en su espejo retrovisor y tomó un gran respiro, preparándose a sí mismo. Sólo un día más: seis clases y una reunión incómoda en el almuerzo, y estaría literalmente libre para irse a su casa. Cubrió sus labios con una capa de brillo transparente y decidió que se veía tan normal como siempre. Ahora sólo debía exhibir una de sus deslumbrantes sonrisas, fabricar la luz que solía emitir de sus ojos, y encontrar su sentido de orgullo.
Bill lloriqueó ante su reflejo. Estaba tan jodido.
Logró llegar ileso hasta la puerta principal, a pesar de las miradas atentas de la mayoría del cuerpo estudiantil. El precio de la popularidad, supuso. Todos notaban cuando Bill Kaulitz entraba por la puerta.
Bill ni siquiera intentó encontrar a sus amigos, quienes normalmente ocupaban el centro de la cafetería hasta que el timbre sonaba. Ante la posibilidad de ser visto por uno de ellos, evitó la gran escalera a la altura de la cafetería y subió por las escaleras secretas. De todas formas quedaban más cerca de su casillero.
Terminaron por no notarlo, pero hasta ahí le llegó su suerte.
Caminó por el pasillo hasta su casillero, y junto a él divisó a una rubia inmaculadamente tetona que estaba de pie ahí, charlando tímidamente con una de sus compinches mientras pretendía no notarlo. Con un respiro, se preparó a sí mismo; devolvió el sentimiento al quitar la cerradura de su casillero. Después la escuchó aclararse la garganta. Una vez, después dos; Bill estaba decidido a no hacerle caso a menos que tuviera que hacerlo.
Y después: silencio. Pero como siempre, después de la calma…
—Hola, Bill —la escuchó decir repentinamente, y él inmediatamente apretó sus ojos con disgusto. ¡A la mierda con mi puta vida!
—Hola, Sloane —saludó a la novia psicópata de Tom, mientras merodeaba entre el desorden de su casillero en busca de los libros que necesitaba.
—Hola —dijo la chica brevemente, enlazando sus dedos en el borde de la puerta de su casillero. La hizo para atrás, y repentinamente quedaron frente a frente. Bill la miró de reojo con un planeado desinterés, observando sus ojos entrecerrados y sus rasgos tensos.
Sería una chica bonita, si no fuera por lo loca que estaba.
—Ayer escuché un rumor que no me gustó —escupió; sus ojos azules lo miraban ferozmente con malicia. Bill imaginó que no era una de esas personas que jugueteaban con su presa antes de encajarles los colmillos.
Bill casi rodó sus ojos.
—No creo que estemos ya en el nivel de contarnos chismes, Sloane.
—¿Por qué mi novio está tan repentinamente interesado en ti, Bill? —los ojos de Bill se abrieron desmesuradamente, dirigiéndose a Sloane y luego atrás, hacia su amiga, cuyo único propósito debía ser el de respaldarla.
Bill se encogió de hombros, arrebatando la puerta de su casillero de su agarre y azotándola.
—Yo qué sé —respondió, no sin sonar irritado—. Pregúntale a él.
—Si me entero de que te estás revolcando con él, te voy a acabar —sus palabras cortaron a través de él como un cuchillo, y se sobresaltó. Acostarse, con Tom… tener sexo con…
Oh, dios.
Sus ojos se movieron a los de ella. De alguna forma, la chica se había acercado, mirándolo atentamente, esperando por su reacción. Bill parpadeó, sintiéndose como si sus manos estuvieran apretándole la garganta.
Entrecerró sus propios ojos, ignorando el nudo que se estaba formando en su garganta.
—Quítate de mi puta vista, Sloane.
—Culpable —dijo la amiga de Sloane, y Sloane sonrió malévolamente. Volteó a ver a su amiga y ambas asintieron, compartiendo una mirada. Rápidamente lo empujaron para pasar.
Bill gruñó cuando se fueron.
—Estoy jodido.
&
—No, no hay que sentarnos ahí —dijo Bill, haciendo un ademán hacia los asientos que Natalie y él habían ocupado el día anterior—. Mejor aquí.
Señaló con esperanza hacia donde estaban los asientos en la fila que estaba frente al escritorio del Sr. Truner.
—O-okay —respondió la chica al verlo con una mirada de extrañeza, pero haciéndole caso de todas formas.
—Gracias —murmuró, echándole un vistazo al reloj. Sólo 45 minutos más, y luego…
Natalie se volteó para verlo, haciéndole pausar sus pensamientos.
—¿Sloane ya habló contigo? —preguntó, sus ojos estaban llenos de curiosidad.
—Sí, me tendió una emboscada en mi casillero —respondió Bill, arrugando la frente.
—Esa maldita… perra loca —vio a Natalie negando con la cabeza, y él levantó sus hombros.
—No fue la gran cosa.
—¿No fue la gran cosa? —Natalie lo miró severamente—. En la mañana estaba parloteando y hablando pura mierda, diciendo que le había pateado el trasero a alguien…
Bill pudo sentir cómo los vellos de sus brazos se levantaban.
—Natalie…
—Y que estaba encabronada por haberlo encontrado mirando a alguien más, y algo estúpido acerca de Facebook…
—No quiero escuchar… —se estaba poniendo nervioso.
—No dijo quién, pero obvio, todos sabemos de quién estaba hablando…
—Por dios, ¡ya cállate! —Bill gritó con su corazón agitándose dentro de su pecho.
Natalie se le quedó viendo en completo shock, al igual que la mayor parte de sus compañeros que ya habían llegado, incluido el Sr. Turner. Bill lamió sus labios e intentó ignorarlos.
—…lo siento —exhaló Natalie, bajando la vista a su escritorio.
—No, Natalie… —aunque odiaba ver el aspecto dolido en su rostro, Bill sabía que no se iba a disculpar por haberlo hecho. Sin embargo, al escanear el salón de clases para ver a los alumnos que ya habían perdido el interés, sus ojos aterrizaron en Tom, quien estaba mirándolo atentamente y con una sonrisa divertida en su rostro.
Bill cerró sus ojos. No, no lamentaba haber estallado con la chica… pero lamentaba haberlo hecho tan fuerte.
Volvió a mirar el reloj. 43 minutos.
&
Decidió que los odiaba. A todos ellos, con todas sus fortunas y sentidos de derecho. Bill se recargó en su silla mientras los veía interactuar justo frente a él, sin importarles su disociación actual. Natalie se había rehusado a hablar con él después de la clase y tan pronto como se había sentado, Bill comenzó a darse cuenta de su error.
Todo lo que quería, era estar solo. Y al estar en medio de un montón de estudiantes, incluidas las personas que se suponía que debía llamar sus amigos, no pudo sentirse menos solo. Pero al menos, cuando estaba solo, tenía una habitación en la cual podía consolarse a sí mismo.
Bill frotó su brazo distraídamente, sintiéndose completamente fuera de lugar. Antes, había echado un vistazo una vez en dirección a donde estaba Tom, pero él había estado muy ocupado con la perra psicópata de su novia, la cual estaba sentada en su regazo para ganar su atención.
Por alguna razón, ni siquiera eso le permitía respirar con más facilidad.
Entonces, el bolsillo de su suéter comenzó a vibrar. Suspiró y miró a su alrededor en la cafetería en busca de algún maestro que pudiera regañarlo por tener su teléfono encendido y después lo sacó. Era un mensaje de ZoZo.
Bill resopló, la chica estaba sentada justo a su lado. Después, bajó la mirada, y el entendimiento hizo clic. Al menos, uno de sus amigos se sentía considerado ese día. El mensaje decía:
stas bien?
Bill mordisqueó su labio mientras escribía una respuesta automática:
Sí. Sólo estoy cansado.
Continuará…
Un poco más de intriga…
Gracias por leer y por comentar. :3 Que pasen una linda semana.
Sloane en verdad da miedo, pero Bill no se deja intimidar al menos no por ella, con Tom es otra historia.