Fic de Schmingg. Traducido por OuterSpace

Capítulo 16

—Chúpamelo.

Bill dejó salir una risa involuntaria ante el sentimiento. Sacudió su cabeza rotundamente contra la pierna de Tom, donde estaba descansando.

—Amigo, en este momento tú solo estás chupando tu propio pene. Ni siquiera me necesitas —volvió a reírse, viendo la pantalla de televisión mientras la cámara hacía una toma panorámica del paisaje estéril de Destiny. Bill señaló a un Dreg—. ¿Estás intentando matar a esa cosa o sólo quieres hacerla enojar?

—Puedes callarte. —Tom lo miró, haciendo que Bill rodara los ojos.

A pesar de que Tom usaba ese tono para toda emoción que tenía, Bill logró ver la ligera sonrisa que se dibujó en sus labios.

—Sólo digo. —dijo Bill inocentemente, pellizcando el tazón de rosetas de maíz que descansaba en su estómago.

—Estás hablando.

—Es lo mismo. —Bill se encogió de hombros, metiendo algunas semillas en su boca.

Era domingo por la tarde y Bill se había contentado a sí mismo con mirar a Tom jugando videojuegos. De alguna forma, lo que había comenzado como sexo casual en la cama de Tom por la mañana, había pasado a convertirse en el mayor tiempo que habían pasado juntos durante un fin de semana. Sólo había pasado una semana desde que se hubiera revelado su relación. E incluso si Georg era el único que sabía, al principio Bill había asumido que Tom querría dejar de molestarlo. Pero, después de ser citado a su casa el lunes, se había encontrado a sí mismo regresando el martes. El miércoles no se habían visto, pero el jueves Bill había terminado quedándose hasta el viernes en la mañana. Después de la escuela, Tom le había mandado mensaje de nuevo, y habían pasado un fin de semana juntos.

Bill no podía recordar la última vez que alguien hubiese estado tan interesado en él. Entre formar nuevas relaciones en la escuela y hacer un esfuerzo por levantar sus notas, también había estado recibiendo sexo regularmente, lo cual era una nueva experiencia para él. Nunca antes había practicado algo cercano a la monogamia, pero tenía que admitir que Tom lo hacía sentir demasiado bien.

También estaba empezando a comer nuevamente. El sueño le venía con más facilidad y en la mañana, el sol no parecía brillar tanto. Además, se sentía sexy.

El pensamiento lo hizo sonreír antes de que pudiera darse cuenta. No se suponía que debiera sentirse de esa forma… eso lo sabía. Pero por alguna razón, se le estaba haciendo cada vez más y más imposible.

Parpadeando, Bill eligió sacudir los pensamientos de su cabeza. Podría pensarlo después… cuando la posibilidad de tener sexo no se antepusiera a su lado racional.

—Tom —llamó Bill, sonriendo cuando escuchó al otro chico gruñir. Señaló a la pantalla donde otro jugador acababa de matarlo—. Creo que te faltó ése.

—¿Alguna vez te callas? —Tom lo miró mordazmente.

Bill se encogió, apagándose.

—Lo siento.

—Hey. Se suponía que debías decir algo ingenioso. —Tom tocó su mejilla, haciendo que los ojos de Bill se levantaran.

—¿Como qué? —retó, sus ojos se oscurecieron.

Tom sonrió.

—Como “chúpamelo”.

—Te voy a joder —contraatacó Bill con una pequeña sonrisa, antes de bostezar. Y justo cuando había comenzado a frotar su rostro con sus manos, Tom dijo algo que le hizo quedarse inmóvil.

—Eso funciona.

Bill removió sus manos de su cara y parpadeó, enviándole una mirada inquisitiva a Tom antes de aventurarse a preguntar…

—¿Estás hablando en serio, o…?

Sin embargo, no tuvo que cuestionarlo. Al mirar la expresión de Tom, pudo reconocer fácilmente el fuego que se encendía en sus ojos cuando estaba excitado. Para ser alguien que estaba casi completamente carente de respuestas emocionales, Bill se sorprendió a sí mismo con lo fácil que le resultó leer al otro chico con tan sólo observar sus ojos. Sus pupilas lucían oscuras y amplias, haciendo contraste con los puntos color ámbar de los irises que lo quemaban más entre más tiempo se atrevía a observarlos.

 Bill se levantó a sí mismo, asegurándose de no perder el contacto, y quedó en una posición más sentada, acercándose a la oreja de Tom. Algo que había notado, era que, aunque fuera sutil, la piel del cuello de Tom se estremecía cada vez que él estaba lo suficientemente cerca. Observó la reacción, tomándolo como una pista.

—¿En dónde? —susurró, mientras se posicionaba sobre el regazo de Tom, sumisamente. Sus dedos rozaron la sensible piel de la nuca de Tom y observó cómo sus ojos revoloteaban un poco ante la sensación. Bill estaba empezando a descubrir lo que le gustaba a Tom, y la idea lo entusiasmaba un poco.

—Móntame —contestó Tom susurrando y haciendo que la oreja de Bill se espabilara—. En la cama.

Bill hizo una mueca, sorprendido por la petición. Esencialmente, para montar a alguien, la persona que lo hacía debería tener el control. Lo sabía porque ésa era normalmente la posición que prefería sobre cualquier otra. No es que le importase un poco de sexo rudo a cuatro patas, pero en el pasado había lidiado con más inexperiencia que experiencia, y con mucho gusto se había encargado de follar salvajemente a algunos chicos heterosexuales, montándolos. ¿De verdad eso era algo que Tom quería de él?

Aun así, sintió que su entrepierna lo traicionó con tan solo pensarlo, y silenciosamente se maldijo a sí mismo. Asintió, lamiéndose sus labios.

—Puedo hacerlo.

&

Nunca había momentos en los que se encontrase sorprendido. En la mayoría de los casos, se mostraba indiferente al mundo que lo rodeaba, pues nunca había elementos de sorpresa, importancia u otra cosa.

Pero esto lo había sorprendido.

Tom gruñó, desconcertado, cuando sus ojos se fijaron en la belleza que actualmente estaba moviéndose sobre él. No importaba el hecho de que su polla siempre parecía ponerse un poquito feliz cada vez que Bill estaba cerca, o el hecho de que Bill era increíblemente bueno en la cama. De repente, a Tom no le gustaba no saber qué estaba haciendo Bill, o en dónde estaba, o con quién estaba. Apenas podía pasar un día sin empujarlo contra su cama, entrar en él y poseerlo… eso era lo único que podía pensar.

Al principio, cuando había calculado cómo atrapar al otro chico a solas, Bill sólo había representado un agujero que podía llenar. Y una cara bonita que ya se había imaginado muchas veces retorciéndose con dolor o placer… en realidad no le importaba cuál de las dos.

Tom había corrido la voz sobre una fiesta en su casa, a propósito. Lo sabía. Lo había planeado. Sabía que Bill y las porquerías de sus amigos se aparecerían, y sabía, por observación, que Bill se emborrachaba fácilmente.

Y esa noche, cuando lo había visto solo, ebrio y completamente vulnerable… había sido demasiado fácil.

Al igual que todos los demás, Tom sólo había querido una probada de lo que hacía a Bill Kaulitz tan…

¡Oh, mierda! —gritó Tom cuando Bill se sentó sobre él con más fuerza que antes.

—¿Te gusta? —jadeó, sus manos se enterraron en los hombros de Tom al abrazar su cuerpo.

Bill lo apretó fuertemente cuando Tom no le respondió y lo hizo gritar.

—Te dije que podía hacerte gritar —provocó Bill con una sonrisa traviesa en sus labios.

Lo había hecho.

Sólo había sido una idea con la que había jugueteado en el fondo de su mente. El poder, en su forma más simple, era algo que él ansiaba. Era la única cosa que ansiaba. En su cabeza, era casi un concepto obsesivo. Había aprendido que cada vez que humillaba a alguien, causaba miedo. Cada vez que ponía sus manos sobre alguien, aseveraba su poder. Cada vez que apretaba su agarre, ellos se rendían. Y él era libre de hacer lo que quisiera.

El miedo era poder, o al menos, así lo creía. Había derrumbado a Bill, había afirmado su poder y Bill se había rendido. El miedo había sido reconocible en sus ojos, en su lenguaje y en su cuerpo. Por mucho tiempo, la fantasía lo había satisfecho… al igual que en otras ocasiones. La emoción de tomarlo una y otra vez, había sido demasiado buena como para dejarla pasar, así que también había aseverado eso.

Sin embargo, al ver cómo los ojos de Bill se oscurecían en lo que se traducía como deseo, al haber sido guiado al pie de la cama, al notar el aspecto pícaro que Bill había usado, y al haber sido empujado hacia atrás con fuerza… se había sorprendido. Sus manos se habían quedado a sus lados mientras Bill gateaba para cernirse sobre él, escabulléndose como si fuera un gato que acorralaba a su presa. Había observado la forma en la que sus movimientos habían hecho oscilar su cuerpo de esa forma tan… y su peso había aplicado la presión suficiente para excitarlo. Había usado movimientos fluidos… lentos y agraviantes, mientras las puntas de sus dedos rozaban las firmes líneas de su torso. El toque era tan suave como el roce de la piel de Bill, y Tom había gemido, dejando que sus parpados revolotearan mientras sus ojos se le iban hasta el fondo de la cabeza.

Con una mano acariciando el torneado pecho de Tom, Bill se había inclinado al lado de su oreja, con unos ojos fisurados por la lujuria, y había susurrado:

—Voy a hacerte gritar.

Bill se había tomado su tiempo en quitarle los pantalones, dejando que sus manos rozaran provocativamente la piel de Tom, haciéndolo estremecerse… y mordisqueando ligeramente la piel debajo de sus pelotas.

—Mierda, Bill —Tom se había quejado, sintiendo cómo se comenzaban a formar los indicios de la irritación a causa de la provocación de Bill.

—¿Qué? —Bill le envió una mirada inocente, y luego le sonrió. Había tomado el pene de Tom por la base y le había dado un pequeño apretón.

A Tom no le había gustado… Bill lo tenía en una posición en la que él no tenía ningún control, y aun así, había logrado excitarlo. Apenas podía soportar el ritmo lento con el que Bill se movía… Tom era lo suficientemente listo como para saber que esa era una línea de Bill, un libreto que probablemente usaba todo el tiempo. Trabajó expertamente, con movimientos precisos, y obtuvo las reacciones indicadas, como si supiera cómo conseguirlas.

Sin embargo, Tom se había callado un poco cuando Bill se metió su miembro a la boca. Tenía una lengua que sabía exactamente cómo dar placer. Con las cantidades de calor y succión precisas que lo volvían un poco más loco. Pero no quería correrse así… era bueno, pero Tom prefería liberarse sobre un cuerpo que no paraba de retorcerse. A pesar de saber que eso no era lo que había pedido.

Bill había estado mirándolo. Sus ojos se habían fijado al rostro de Tom, observando atentamente su reacción, con algún tipo de satisfacción obvia en su mirada. Al verlo, Tom quiso darle vuelta y castigarlo de inmediato, con algo rápido que pudiera aplicarse a su necesidad por supremacía. Sin embargo, Tom se había controlado, y eso lo había mantenido en su lugar, a excepción de una de sus manos que se había agarrado de la cabeza del otro chico.

Sin embargo, Bill no le había permitido manipularlo y le había advertido con un ligero roce de dientes cada vez que su mano lo empinaba con más fuerza. Cuando la respiración de Tom se tornó más agitada, Bill le había dado una última chupada y lo había soltado con un sonido húmedo que casi había enojado a Tom al punto de golpearlo.

Aun así, fue recompensado por su paciencia, cuando Bill había señalado la botella de lubricante que estaba sobre la mesita de noche. Tom la tomó con manos ansiosas, más que dispuesto a entrar en él. Había dilatado a Bill mientras lo besaba lánguidamente en la boca, trabajando sus dedos al mismo tiempo que rozaba su lengua contra la de Bill. Normalmente, le gustaba evitar tocar la próstata de Bill a propósito, sólo para verlo retorcerse de frustración, y al principio, eso fue lo que hizo, hasta que Bill abofeteó su mejilla.

—¡Oye! —lo regañó, apuntándole con un dedo—. Detente o yo lo haré.

Le advirtió e hizo que Tom sonriera. No había estado seguro de por qué lo había hecho, pero en vez de sentirse insultado, casi se había sentido un poco orgulloso.

Probando las aguas, había dejado que su dedo rodeara el punto de nervios, y, fascinado, observó cómo el rostro de Bill cambiaba, mordiendo su labio y dejando escapar un gemido suave. Tom había continuado moviendo su dedo hasta que pudo meter otro.

—¿Así está bien?

Bill había asentido.

—Mierda, sí… muy bien.

Tom recordó a Bill tomando su pene mientras se acomodaba, antes de sentarse en él. Sus manos  volaron inmediatamente a las caderas de Bill para seguir el movimiento de sus embestidas, y Bill se lo había permitido.

Habían estado follando, y lo único en lo que Tom pudo pensar fue que finalmente entendía por qué todos querían un poco de Bill Kaulitz, y por qué siempre que alguien lo follaba se corría la voz tan rápidamente. Bill era un experto… sabía lo que hacía. Y cuando Tom se corrió una vez más dentro del otro chico, tuvo claro cuáles habían sido sus intenciones.

La primera vez se había tratado de dominación, y de la emoción por poseer al otro. Casi había sido por autodisciplina, autocontrol y un deseo por controlar a alguien más débil. Pero ahora, en vez de querer sólo una probada de lo que Bill podía hacer… quería consumirlo, lo quería todo. Bill ya no era sólo un hoyo donde podía meterla. En su mente… Bill era una posesión.

Fue hasta siete horas después de que anocheciera que sucedió… cuando el sol ya había caído del cielo y él estaba recostado, despierto y acariciando el hombro de Bill. Tom movió su mano del hombro desnudo de Bill hasta sus costillas, tocando las protuberancias y la piel de seda que las protegía. Observó cómo el rostro de Bill cambió, y su mano bien cuidada cubrió la de Tom.

—Ahora no, Tom. Estoy cansado —dijo, adormecido, sin molestarse en abrir sus ojos.

Y entonces, un extraño y desconocido sentimiento quemó dentro de él, comenzando desde la base de su estómago. Una cierta calidez que nunca antes había sentido abrió un camino hasta su pecho, aterrizó en la punta de sus orejas y comenzó a revolotear en su cuero cabelludo. Al principio, sólo creyó que era un estremecimiento. Pero continuó, estimulándolo… forzándolo. Era algo que lo hacía desear.

Y el sentimiento sólo se vio interrumpido por el sonido que hizo el teléfono de Bill, anunciando un nuevo mensaje de texto. Tom tomó el teléfono de la otra mano de Bill, con cautela. Abrió el mensaje ofensivo, y se le quedó viendo con un sentimiento que sí pudo reconocer…

7:14 PM Sawyer Blake
Quieres follar?

Celos.

&

Esa mañana, se había plantado a sí mismo cerca de sus amigos de baloncesto, ya disfrutando de la cantidad de atención que había tenido desde que había llegado. Y ahora, estaba de pie con un grupo, cerca de Sawyer, intentando mantener su rostro inmutable.

La mayor parte del tiempo, había estado bromeando y pasando un buen rato. Eso fue hasta que sintió que alguien chocaba contra su hombro. Giró su cabeza y vio a Georg, antes de regresar su vista a su blanco.

—Hey.

—¿Tom, qué diablos estás pensando? —preguntó Georg, levantando su teléfono donde se mostraba la página de Facebook de Tom.

—Marcando mi territorio. —contestó Tom, insípidamente, intentando seguir la conversación.

Parecía que Georg había estado a punto de responder, pero alguien más le habló primero.

—Amigo, ¿te lo estás follando? —preguntó Patrick con incredulidad, era uno de sus compañeros de equipo. También tenía abierto en su teléfono el último post de Tom, lo cual le hizo sonreír en respuesta.

La noche anterior, había puesto una nueva foto de portada donde aparecía él con Bill. Bill había estado medio dormido, pero Tom había logrado capturar una toma de ambos con sus rostros bastante cerca el uno del otro; ambos aparecían con los ojos cerrados y su mano acariciaba la mejilla de Bill. Además, la foto era lo suficientemente amplia para mostrar que ambos estaban sin camisa, recostados sobre una cama de sábanas.

—Mierda, con razón no me contestó anoche —Sawyer se metió a la conversación, haciendo que los otros chicos negaran con sus cabezas.

—Gay —acusó Patrick, no de mala forma.

—Por dios, ¿quién no se lo folla? —otro chico también intervino, ganándose unas cuantas risotadas de algunos otros—. Pero en serio, ni siquiera intentaré comprender por qué lo hacen… ¡hay demasiados coñitos deliciosos por ahí!

En general, a Tom no le molestó el comentario… sabía que Bill era popular en algunos círculos, pero aun así, no era aceptado por todos los integrantes.

—Mierda, pero oye, tal vez podrías conseguirme una follada con él —Sawyer volvió hablar, haciendo que los ojos de Tom lo miraran de golpe. Ojeó la sonrisa desafiante del otro, casi sintiéndose un poco agradecido en ese momento en el que finalmente se le había dado la munición que necesitaba.

—¿Qué dijiste?

&

Georg había visto esa expresión en el rostro de Tom sólo una vez antes, y había sido cuando alguien había insultado a su madre. Era un aspecto muerto que le recordaba a los ojos de un pescado, donde cualquier punto normal de emoción se lavaba de sus ojos. Sacudió su cabeza, dándole una mirada de advertencia a Sawyer.

—Aléjate.

—¿Qué? —presionó Sawyer, sin darse cuenta de la repentina tensión que rodeaba al grupo.

Sin embargo, cuando Georg miró nuevamente a Tom, supo que estaba a punto de estallar.

Aléjate.

Sawyer continuó de todas formas, haciéndole un ademán a Tom.

—Mierda, yo sé que ni siquiera  puedes con eso.

Georg observó cómo una sonrisa desafiante se apoderó del rostro de Tom

—¿Eso crees?

—Pues sí…

Todo lo que se requirió para desencadenarlo, fueron las palabras de respuesta de Sawyer. En cuestión de segundos, Tom lo tenía empotrado contra el lado opuesto del pasillo, apretando su garganta. Georg y algunos otros reaccionaron rápidamente y se acercaron con rapidez al lado de Tom. Comenzaron a jalar al chico dominante, gritándole que lo soltara.

Sin embargo, Georg sólo necesitó de una mirada a la expresión vacía en los ojos de Tom para darse cuenta de que Tom no lo iba a soltar. Su cara estaba carente de expresión y fría como el hielo, con la mandíbula bien apretada, lo cual hizo que Georg presionara un poco más.

—Tom, no lo mates… —gritó Georg en la oreja de su amigo; estaba aterrado—. ¡Tom!

Y luego, con más horror, vio cómo el rostro de Sawyer comenzaba a cambiar de color.

—Oh por dios, ¡Tom, suéltalo!

Continuará…

¡Entramos en la mente de Tom! *-* POR FAVOR, díganme qué opinan de semejante capítulo tan… impresionante. ¿Qué creen que pase después? Espero sus comentarios. 🙂

Creo que no lo mencioné en el capítulo anterior, (y si lo hice, perdón por repetirlo) pero la autora está súper feliz de que lean y comenten su historia. 

Les mando un abrazo a todos.

por OuterSpace

Traductora del Fandom

3 comentario en “Canary 16”

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