Fic de Schmingg. Traducido por OuterSpace

Capítulo 10

¿Y cuándo crees que debas irte?

Ayer.

Escuchó un resoplido.

Qué gracioso.

&

Bill estaba en su casillero, mostrando una gran cantidad de elegancia, gracias, mientras ignoraba las miradas inquisitivas de sus compañeros a su alrededor. Faltaba poco para entrar a su primera clase, pero se estaba rezagando a propósito. Tal vez Sloane estaba intentando hacer que su vida fuera un infierno, pero no la iba a dejar pensar que lo estaba logrando.

Joder, después de todo, él era el grandioso Bill Kaulitz, le agradaba a la gente.

&

¿No deberías contestar? —preguntó al mirar el teléfono de Tom que estaba sonando desde donde estaba tirado en el suelo detrás de él.

No es nadie importante.

Bill intentó ver más de cerca, con la esperanza de ver quién era. Su ceja se levantó cuando desvió la mirada.

&

Zoey y Natalie estaban de pie a su lado, charlando mientras él forcejeaba con su cabello. De alguna forma, éste creía que estaría bien quedarse lacio, pero Bill no lo aceptaría.

A decir verdad, estaba agradecido por la distracción… lo hacía parecer como si en realidad tuviera un propósito para tardar tanto en entrar a clase. Pero no podía evitar hervir de rabia por el hecho de que Natalie era la que estaba hablando más. Zoey ni siquiera lo miraba.

Bill suspiró, supuso que lo merecía. Probablemente era difícil tener un mejor amigo que constantemente la alejaba, pero no tenía otra opción.

—… pero sí, el fenómeno me miró las tetas. —decía Natalie, y Bill se rio de buen humor.

—Entonces tal vez deberías usar algo que no enseñe hasta tu ombligo. —ofreció, sonriéndole dulcemente.

Natalie le dio un manotazo en el brazo, rodando los ojos e intentando no reírse.

—Idiota. Sólo digo que el Sr. Donald quiere un poco de esto.

Ambos, Bill y Zoey, se encogieron.

—Agh, qué asco. —dijo Zoey, haciendo una mueca de disgusto mientras Natalie se reía triunfantemente.

Pero pronto, la agradable atmósfera que habían creado tartajeó cuando una voz impresionantemente nasal la invadió. Observó a sus dos amigas intercambiar expresiones irritadas, y Bill hizo una igual.

Bill se dio vuelta, suspirando, a sabiendas de a quién se iba a encontrar ahí de pie. De cualquier forma, ya había estado esperándola.  La vio con una mirada de “no eres lo suficientemente genial para conocerme”, asegurándose de mirarla de arriba abajo, nada impresionado, y después cruzó sus brazos.

—¿Echando un buen vistazo, Sloane?

&

Entonces, si no es importante, ¿por qué sigues con ella?

Tom se encogió de hombros.

Folla bien.

Bill se resopló.

¿Entonces para qué me necesitas a mí?

&

Sloane levantó una mano, dirigiéndole una mueca.

—Uhm, ¡iugh! —exclamó, haciendo que las dos amigas que iban detrás de ella se rieran.

—Lo dices por tu cabello falso, ¿verdad? —contraatacó, sonriendo cuando la mano de la chica voló inmediatamente a su cuero cabelludo. Luego, cuando tuvo un momento para recordar en donde estaba, Sloane rodó sus ojos.

—Como sea. Me sorprende que tuvieras las bolas de aparecerte hoy.

Bill ignoró su mirada malvada.

—¿Tienes algo qué decirme? —respondió con una ceja levantada, parpadeando.

—Todos saben lo que hiciste.

&

Ni siquiera parpadeó cuando la mano de Tom se envolvió alrededor de su brazo, jalándolo hacia abajo.

Tú eres mejor.

&

Bill pestañeó al acercársele. Entrecerró sus ojos y susurró en su oído:

—¿Segura de que quieres este problema?

Se alejó para ver su expresión, la cual ahora estaba torcida con un feo entrecejo fruncido.

—Te dije que si te follabas a mi novio, te iba a acabar. ¿Qué? ¡¿El puto equipo de futbol no fue suficiente para ti?! ¡¿También tienes que tener lo que es mío?! —lo dijo lo suficientemente fuerte como para que todos a su alrededor pudieran escucharla, haciéndolos observar la escena.

Bill se encogió de hombros, divertido por su arrebato. Se lo estaba haciendo muy fácil.

—Nunca me acosté con él. ¿De verdad eres así de insegura?

Hizo que la furia en los ojos de la chica se encendiera.

—¡Eres una perra! ¡Todos saben que eres una puta, así que ni intentes negarlo! —Sloane dio un paso adelante, adentrándose en su espacio personal.

Bill frunció sus labios, ladeando su cabeza a un lado. Eso sí lo hizo enojar.

Pero nunca golpearía a una mujer, así que pasó a la siguiente mejor opción. Sin pensarlo, levantó una mano y le dio un dedazo en la frente.

Tuvo que morderse su labio para evitar reírse por el chillido horripilante que Sloane soltó, como si le hubieran disparado.

—Quítate de mi puta vista, Sloane. —dijo, sonriendo retorcidamente mientras todos a su alrededor reían a carcajadas. Mierda, sólo con haber escuchado su grito, pensarías que en realidad sí la había golpeado.

—Y de verdad deberías dejar de inventar mierda sobre la gente. Podrías encabronar a alguien.

Sloane se quitó su mano de su frente y pareció como si hubiese estado a punto de gritar de nuevo.

—Por todos los cielos, mujer —dijo Bill, viéndose su dedo, que ahora estaba cubierto con maquillaje—. Y por dios, bájale tantito a tu maquillaje, ¿quieres?

&

Bill miró la repisa que estaba por encima de la televisión de Tom, dándole un vistazo a los trofeos que se exhibían ahí.

Ahora él era uno de ellos.

&

—Fue épico.

—¡Hilarante!

—Casi me meo de la risa.

Todos en la mesa soltaron en coro un sonido de repugnancia, mientras Natalie se reía, casi escupiendo su jugo de dieta.

—¡Demasiada información, Natalie! —exclamó Bill, haciendo su mejor esfuerzo por no reírse de ella, pero falló.

La chica levantó sus manos.

—¿Qué? Ya era hora de que esa perra tonta recibiera su merecido.

Con eso, Bill tuvo que asentir… después de todo, sí había sido bastante divertido. Y como resultado, parecía que todos habían descartado las “mentiras” sobre él que Sloane había estado esparciendo.

Pero sí estaba asegurándose de no hacer contacto visual con Chelsea o Heather, quienes estaban sentadas justo frente a ellos.

—Que te acostaste con todo el equipo de futbol —Chelsea se mofó, rodando sus ojos y mirando a Heather, quien también había soltado una risita—. Bill, eres muy lindo y todo eso, pero no creo que mi novio esté particularmente interesado en ti.

Bill intentó lucir inocente, a pesar de cómo la chica acababa de apuñalarlo con esa declaración, mientras el resto de la mesa concordaban.

Bueno, pues lo estuvo, perra estúpida. Pensó, entrecerrando sus ojos al ver las papas fritas en su plato como si éstas hubiesen sido las que lo acababan de insultar. Y también fue muy bueno.

—Sí. —ofreció, evitando la mirada penetrante que Zoey le envió. Podía estar enojada con él todo lo que quisiera, pero él no iba a confesarle nada a nadie. Sin importar cuántas veces hubiera tenido a Bill en su cama, Chelsea bien podía seguir pavoneándose con su novio de closet. No iba a decir nada, de igual forma conseguía sexo, así que, ¿de verdad importaba si era exclusivo o no?

Bill rodó sus ojos. Vaya que no.

—Aunque, Tom… —mencionó Heather, haciendo que los ojos de Bill le dispararan dardos—. Yo creo que ése sí.

Bill intentó lucir divertido. Forzándose a sí mismo a reír como para decirle que estaba siendo ridícula.

—¿Qué?

—Es súper obvio que está loco por ti. —molestó, haciendo que la sangre de Bill se helara.

Bill hizo una mueca.

—¿Qué se supone que significa eso?

—…¿que es obvio que te desea?

—Oh por dios, dejen esas estupideces para el baño de chicas, ¿quieren? —interrumpió Michael, haciendo que todos los que no eran chicas en la mesa soltaran una carcajada. Bill ofreció una sonrisa débil, desconectándose de lo que decían tan pronto como la conversación le dio oportunidad.

De verdad los odio a todos, hijos de puta. Pensó, mientras distraídamente los escuchaba cotillear acerca de algunos de primer año.

Fue eso, lo que le hizo desviar su atención de su parloteo sin sentido. Enlistó todas sus razones para odiarlos, aburridamente, y bajó la vista a su regazo con un ceño fruncido antes de lanzarle una mirada sobre su hombro a Tom. Por primera vez, el otro hombre parecía no estar prestándole atención, y por varios momentos, Bill se tomó su tiempo para observar sus rasgos.

Era increíble lo humano que podía parecer cuando no estaba ocupado manteniendo a alguien cautivo.

&

Bill se estremeció cuando sintió los labios de Tom besando su columna desnuda, soltando ligeros soplidos cálidos de aire sobre su piel, los cuales le hacían suficientes cosquillas como para hacerlo moverse inquietamente. Los dedos de Tom le quitaron algunos mechones de su cuello con cuidado, haciendo que los ojos de Bill se cerraran ligeramente cuando sus labios encontraron su nuca.

Era un punto sensible y un gimoteo bajito escapó de los labios de Bill antes de que tuviera oportunidad de detenerlo.

Mierda, eres precioso.

Bill suspiró.

Hoy tengo que irme, ¿sabes?

Sí —escuchó, mientras Tom posicionaba su cuerpo sobre él—. Pero ahora te tengo justo donde te quiero.

&

Se estaba dando cuenta de que Bill Kaulitz era una criatura extraña. Fácil de manipular y triste, pero extraño.

Los ojos de Tom se movieron rápidamente hacia la dirección en la que estaba el chico más joven, por lo que parecía ser la millonésima  vez desde que se había sentado, deseando silenciosamente que Bill lo atrapara observando.

Para variar, se veía verdaderamente adentrado en la conversación que sus amigos tenían, sonriendo y riendo, pero en ese momento él quería la atención de Bill.

Sin embargo, parecía que Bill no estaba decidido a eso, y Tom estaba empezando a irritarse. Especialmente cuando sus propios amigos estaban esforzándose mucho para distraerlo de sus tentativas.

—¿De qué se están riendo, imbéciles? —preguntó Tom irritablemente, cuando una particular cantidad de risa frenética robó su atención.

—¡Hombre! —exclamó Georg, dando un aplauso mientras intentaba tranquilizarse—. Ya, lo siento, ¡sólo nos reímos de tu novia porque todos lo hacen!

Tom frunció el ceño, tomado desprevenido.

—Ehm. ¿Qué?

Observó cómo los ojos de Georg se abrían incrédulamente.

—No me digas que no has escuchado lo que pasó. —Tom mantuvo una expresión neutral mientras todos intercambiaban miradas incrédulas.

—¡Tío, fue tan gracioso! ¡No puedo creer que no te hayas enterado! —continuó Georg, sonriendo con malicia.

Miró hacia donde estaba Bill y lo señaló.

—Kaulitz la derribó de un golpe. ¡En frente de todos!

Los ojos de Tom se endurecieron.

—¿La golpeó?

Uno de sus otros amigos habló.

—Sloane estaba diciendo mentiras sobre él, ¿no? Hablando completa mierda y gritándole. Le dijo que era una puta y Bill debió enojarse o algo así, así que levantó la mano y la golpeó en la frente —hizo un movimiento con sus dedos—. ¡Bam!

Georg asintió.

—Y ella enloqueció. —dijo, descojonándose como el resto de los chicos en la mesa.

Repentinamente, Tom sintió una sonrisa colándose a sus labios al mirar a Bill, quien ya no estaba sonriendo.

—Qué locura.

—Pero sabías que Sloane estaba hablando mierda, ¿no? —preguntó Georg con una voz más baja, inclinándose ligeramente.

Tom asintió.

—Todos lo hacen.

—¿Y por qué ella piensa que ustedes dos están follando? —cuestionó Georg, y Tom hizo una cara.

—Ni puta idea.

Georg lo miró recelosamente, pero eligió no decir nada más.

Sin embargo, cuando Tom miró hacia el otro lado de la cafetería, sus ojos se movieron como por instinto a donde estaba Bill sentado.

Tom se encontró con sus ojos oscuros y maquillados, esperando que se pusiera nervioso como siempre lo hacía. Pero para su sorpresa y confusión, Bill no lo hizo, y continuó mirándolo.

Hizo que un extraño sentimiento creciera dentro de él, algo que no podía identificar. La mirada de Bill era penetrante e inexpresiva, lo cual hizo que Tom se removiera nerviosamente en donde estaba sentado.

Había algo ahí, pudo verlo. Algo nuevo, o quizá era algo que no había visto nunca antes. Antes, había visto una arrogancia inocente que podía manipular fácilmente, y un sentido casi palpable de presunción que parecía emitirles a todos en sus alrededores. Todos eran manejables en las manos de Bill Kaulitz.

Pero como estaba notando, también tenía poder. Bill le estaba dando una mirada intencionada que le daba a entender que no le importaba lo que seguía… que todavía podía mantenerse firme en formas que Tom no podía controlar. Y esta vez, había sido al avergonzar a su novia. Y por extensión, a él.

Entonces, lo que se había revuelto en su estómago se convirtió en algo que pudo reconocer… era rabia.

Observó cuando Bill volteó su cabeza lentamente y recogió sus cosas. Bill se levantó y se fue, sin siquiera molestarse en decirle nada a sus amigos, y dejando que la pasión se enrollara y se retorciera dentro de él. Por supuesto, a Tom no le importaba una mierda Sloane. Lo único que le interesaba eran los hoyos en los que podía metérsela, pero había algo en Bill que lo había hecho enfuriar. Y supo…

Que tenía que tenerlo.

Continuará…

Tom está enojado…

No puedo esperar a que lean lo que se viene. *-*

Gracias por pasarse a leer. Un besote a los que comentan. <3

por OuterSpace

Traductora del Fandom

2 comentario en “Canary 10”
  1. Este es uno de mis capitulos favoritos, cuando Tom puede leer en los ojos de Bill que aun esta de pie aun con todo lo que sucedido entre ellos.
    Ya quiero leer los demas capitulos. Amo demasiado esta historia 😊

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