Administración: Sandra está publicando sus historias en Amazon para ser vendidas como libros (y la amamos por eso) pero siguen en inglés. Algunas de nosotras hemos trabajado duro -en el pasado- haciendo traducciones de sus fics, por eso, al asegurarme de que este todavía no está a la venta, quiero ponerlo aquí para que no se pierda el trabajo de traducción, y para que la gente nueva también pueda disfrutarlo.
RESUMEN: Yo te recomiendo el Latte de vainilla. Personalmente, es mi favorito.

Traducción de Crazy4Bill
Capítulo 1: Latte de Vainilla
Era ya tarde cuando Tom y sus dos amigos entraron a la pequeña cafetería que Tom había tratado de convencerlos probar por los últimos meses. Tanto Georg como Gustav se habían mostrado escépticos a la idea de dar al nuevo lugar una oportunidad por la simple razón de que ellos extrañaban el antiguo, que se había situado en el mismo edificio, pero que había sido cerrado y sustituido por el café en el que ellos estaban de pie en ese momento. A los dos jóvenes no les gustó en absoluto. No les gustaba el cambio o el hecho de que había un nuevo propietario. En realidad, ninguno de ellos había visto lo suficiente el nuevo lugar para saber incluso si les gustaban los cambios o no. No, ellos solo habían pasado de largo por el café y cada vez se quejaban del nuevo logo y de todo lo que habían logrado ver mientras caminaban.
“Se trata de principios”, Georg lo había dicho cada vez que Tom sugería entrar ahí, para no ir al lugar que había sido la razón por la cual su café favorito había cerrado. No es que el antiguo propietario se hubiera quejado, había conseguido una oferta muy agradable y ya estaba demasiado viejo para seguir manejándolo de todos modos, pero los G´s eran tercos, y no tenían interés en ir al lugar, ahora mucho más moderno, en lugar de su viejo café.
Tom era tan terco como ellos. De seguro también había estado triste y decepcionado de ver su viejo lugar irse, pero cuando el nuevo abrió sus puertas, había ido el día de la inauguración por curiosidad. Estaba cerca de su universidad y a él siempre le había gustado tomar café mientras estudiaba, por lo que había sido el sitio ideal, y tenía que admitir que de hecho le gustaban los cambios que el nuevo propietario había hecho a la cafetería.
Aunque era bastante pequeño, las grandes ventanas que habían reemplazado a la pared frontal dejaba entrar mucha luz y hacía que luciera más grande, también las viejas lámparas clásicas habían desaparecido y en su lugar, la habitación estaba ahora iluminada por unas más brillantes, colgando del techo, lo que hacía al café mucho más atractivo que antes.
Habían reemplazado también el mobiliario antiguo de madera con mesas de acero y cómodos sillones en cuero, lo que lo hacía lucir mucho más elegante de lo que solía ser.
Era simple, pero moderno y todo ese espacio no te hacía sentir fuera de lugar hasta que te hubieras acostumbrado a él como el anterior lo había hecho, y Tom lo encontró mucho mejor que antes, aunque nunca lo admitiría ante sus amigos, probablemente lo estrangularían si incluso se atrevía a mencionarlo.
Sin embargo, él quería que sus amigos le dieran una oportunidad, y después de muchos regaños, finalmente habían accedido a darle esa oportunidad, pero sólo una y Tom tendría que pagar.
—Wow —murmuró Georg y miró a su alrededor—. Seguro que ha cambiado mucho.
—No me gusta —dijo Gustav rápidamente, mirando a algunas de las sillas de cuero—. Se siente como si estuviera en algún lugar súper caro de esos hipster.
—No seas estúpido —Tom respondió mientras rodaba sus ojos, e hizo un gesto hacia otro lugar, donde había otros sitios para sentarse—. Todavía tienen el mismo tipo de cabinas, como antes —señaló—. Sólo de un color diferente, por lo que deja de quejarte.
—No es que nos hayan quitado nuestros asientos favoritos. —Georg frunció el ceño cuando se sentaron y cogió los menús—. Se trata del lugar, el café… todo. No sé qué ordenar, porque no sé lo que es bueno, y no sé cómo hablar con la camarera, porque no es Denise que no trabaja más aquí. Y no le puedo pedir a Earl si puedo pagar otro día si olvido mi dinero, porque él ya no es el dueño.
—Siempre nos juntábamos aquí. —Gustav estuvo de acuerdo—. Era el lugar perfecto para terminar un trabajo de última hora o simplemente estar. Realmente es una mierda que hayan cerrado. Tengo que agradecer al antiguo lugar que mis calificaciones no estén tan jodidas, literalmente.
—Sí. —Georg asintió—. Me senté aquí toda la noche una vez, el café me mantuvo despierto y la tarea quedó hecha. —Se encogió de hombros—. Esto sólo se siente raro.
—Ustedes aún pueden hacer las malditas tareas aquí. —Tom suspiró—. Cierran a las 3 am; si no han acabado para entonces, están jodidos de todos modos.
—Aun así, no es lo mismo —Georg murmuró obstinadamente.
—Sólo dale una oportunidad —dijo Tom pacientemente—. El café todavía es grandioso.
Él realmente quería que a sus amigos les gustara el lugar, a pesar de que parecía muy poco probable, pero al menos podía intentarlo. Si no les gustaba, él tendría que seguir viniendo solo, no era gran problema.
No se atrevió a mencionar la razón principal por la que le encantó tanto el lugar, porque sabía que sus amigos lo más probable era que se rieran de él, pero había algo que era incluso mejor que el café, algo que le impedía comprar café en cualquier otro lugar.
El nuevo mesero y barista, BILL
Era alto, casi tan alto como el mismo Tom, tenía cabello largo y negro, atado siempre con una cola baja, cuerpo delgado y suave. También tenía el trasero más sexy que Tom había visto y sus ojos oscuros podía mirar tan profundo en Tom, que él estaba casi convencido que el hombre podía ver su alma, haciendo sus rodillas débiles y si ya no se había sentado, probablemente se habría caído ahí mismo cada vez que Bill lo miraba.
Él era francamente precioso y Tom podía sentarse en su mesa durante horas, sólo para mirarlo, preguntándose cómo sería probar esos labios finos y cómo ese cuerpo sexy se vería sin esa ropa ridícula de trabajo que siempre llevaba. No es que hicieran ver a Bill ridículo. No, a diferencia de otro tipo que también trabajaba allí, pero que se hizo cargo del otro lado de la cafetería, Bill parecía increíble. Él probablemente se vería increíble con cualquier cosa.
O con nada…
—¿Tom? —La voz de Gustav lo sacó de sus pensamientos—. ¿Estás con nosotros?
—Oh, sí… lo siento… —murmuró Tom—. Estaba pensando en la tarea que debo entregar mañana. ¿Qué dijiste?
—Está bien —dijo Gustav encogiéndose de hombros—. No te preocupes por eso, tendrás buena nota. Y estaba preguntando si ya has probado el café de leche con sabor. Tengo ganas de algo dulce.
—Es grandioso —respondió Tom asintiendo—. Hacen este “arte latte” de hoy en día, es realmente genial en realidad. Voy a pedir uno de esos también.
—También tomaré uno entonces. —Georg se encogió de hombros y llamó al camarero, Bill, para que se acercara, y con un gesto suave, el hombre de pelo negro terminó de limpiar una mesa, se limpió las manos y se acercó a ellos.
—Buenas tardes, caballeros. —Sonrió educadamente mirando a cada uno de ellos, uno a uno, y Tom podía jurar que su mirada se quedó pegada a la suya un segundo más largo que en los otros dos—. ¿Qué van a tomar hoy?
—Vamos a tomar café con leche cada uno —respondió Geo mirando a los demás—. Probaré el de caramelo.
—Que sean dos —dijo Gustav.
—Dos caramel latte —asintió Bill garabateando antes de mirar a Tom—. Y ¿tú quieres tu vainilla, Tom?
Tom no pudo evitar la sensación de aleteo en el estómago al ver que Bill lo recordaba, y él casi se olvidó de cómo responder cuando se encontró con sus ojos oscuros, trató de forzar su sonrisa para que no fuera demasiado grande, mientras asentía con la cabeza.
—Sí, por favor.
—Enseguida. —Bill sonrió, asintiendo con la cabeza a ellos y se volvió para conseguir su orden, y Tom se volvió hacia sus amigos, sólo para fruncir el ceño cuando vio a los dos mirándole.
—¿Qué?
—¿Él conoce tu pedido de Café? —Georg sonrió—. Y no puedes dejar de mirarlo. ¿Hay algo que no nos has contado?
—Tomo mucho café… —Tom dijo lentamente, mordiéndose los labios, vacilante—. Y él ha estado trabajando todos los días que he estado aquí…
—Y es jodidamente guapo —Gustav se rió entre dientes, mirando por encima en donde el hombre de cabello negro estaba de pie, haciendo el café, siempre con una pequeña sonrisa en sus labios—. Ya sabes, para ser un chico.
—Cállate —murmuró Tom—. Ni siquiera sé si él juega en el mismo equipo como yo, ya sabes.
—Amigo, lleva brillo labial —Georg agregó—. Y estaba mirándote totalmente en una forma completamente diferente de la que nos miró a nosotros. Le gustas.
Tom estaba a punto de responder, pero Gustav lo pateó en la pierna justo a tiempo para detenerlo cuando vio a Bill caminar hacia ellos otra vez, llevando su café en una bandeja.
—Dos cafés con leche caramelo —sonrió y los puso delante de los G’s—, y la vainilla, para Tom —continuó en voz baja, sonriendo hacia Tom, con esos ojos oscuros, una vez más mirándolo profundamente con tal intensidad que el joven de rastas olvidó completamente cómo respirar—. Disfruten.
—Amigo —dijo Georg bajito, al notar Tom no podía dejar de mirar a Bill mientras se alejaba de ellos para tomar las órdenes de otros clientes—. Deja de ser tan jodidamente obvio, le estás haciendo agujeros con la vista en esos apretados pantalones suyos.
—Vete a la mierda —murmuró Tom, sus mejillas se ruborizaron un poco, y se volvió hacia ellos.
—Bien, él es muy sexy, ¿de acuerdo? Me he quemado la mitad del dinero de este mes en el café sólo para mirarlo. Me entiendes. Ahora cállate y bebe tu café con leche.
—Está bien —Gustav rió y miró a su bebida—. También tenías razón, este “arte” está muy bueno.
—No estoy seguro de lo que se supone que es —Georg se encogió de hombros, pero antes de que nadie más pudiera echar un vistazo se lo llevó a los labios, saboreándolo con una mirada seria en el rostro—. Maldita sea, esto es bueno. —Frunció el ceño—. Vete a la mierda. Supongo que tenías razón, Tom. Este lugar no es tan malo.
—Y lo dice sin estar interesado en el chico que trabaja aquí. —Gustav sonrió, y probó su café—. Está bien, tienes razón. Creo que podría acostumbrarme a este lugar.
Tom no contestó, él estaba mirando hacia su café, con la boca seca y su mente acelerada, y estaba casi seguro de que si sus amigos se callaban, oirían los latidos de su corazón.
—¿Qué pasa? —Georg rió—. ¿Acaso el niño bonito olvidó hacerte un poco de “arte dulce”?
—No —Tom logró responder, con la voz ronca—. Pero…
—Pero, ¿qué? —Gustav preguntó y se inclinó sobre la mesa para mirar más de cerca—. Oh mierda, hombre, eso es impresionante.
—Supongo que teníamos razón —Georg rió entre dientes y lo miró también—. Le gustas totalmente.
Tom no contestó, él no podía dejar de mirar las líneas de su café, formando algo que estaba seguro debía estar en su mente, ya que no podía ser real, todo era demasiado bueno para ser verdad. E incluso si era real, no tenía por qué significar nada… pero aún así… estaba allí, y él nunca había tenido algo así antes.
Un corazón.
& Continuará &
Notas de Crazy4Bill: ¿No les parece linda la forma de coquetear a Bill? Pero este Tom…
Gracias por leer, sus comentarios se le enviarán a la autora y sé que también se alegrará de leerlos.