Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 7

Daba vueltas en mi habitación una y otra vez con mucha inquietud.

¿Y si de verdad se la estaba cogiendo?

Ajá, pero, ¿y a mi qué carajos me importa? Exacto, ¡NADA!

Entonces decidí cambiarme la ropa por una de pijama para entrar a la cama y dormir con la tranquilidad que merezco pero de repente mi cerebro dice:

«—Están cogiendo, Bill.—»

Con la excusa barata de que necesitaba azúcar para mi té, salí de mi casa para ir a la suya. Toqué la puerta tres veces con antelación y esperé impaciente a que salga.

— ¿Quién?

— Bill. — dije en voz baja.

Rápido la puerta se abre dejando ver a Tom con poca ropa, las rastas sueltas y descalzo. Mi entrepierna pedía auxilio desesperadamente ante semejante visión erótica.

— Joder, debí suponer que eras tú, precioso. ¿Quieres pene tu también?

— No. — le empujé hacia un lado para entrar en su casa. Me gustó el aroma a canela que me recibió al instante, mostrando el aseo y limpieza.
Miraba todo para saber que él no era cualquier pelagato. — Al menos tu casa si está más ordenada que tus pensamientos.

El solo se rió.

— ¿Y bien? — volteo a verlo con una ceja arqueada y le extiendo el traste. — Oh… goloso, quieres tu dosis de lechita.

— Dame azúcar.

— ¿La quieres para endulzar mi leche?

Bufé.

— No.

— Joder, solo pídeme que consuma mucha piña para que salga naturalmente dulce.

— Eso es un mito, Tom.

— Que consuma piña, ¿dices? ¡dios mío! — exclama entusiasmado. — Me agradas porque empezamos a extendernos. Yo soy tu amo y tu mi sumiso, mi juguete sexual, mi puta preferida.

— Yaqui…

— ¿Eh? — ladea la cabeza con el ceño arrugado.

—…sieras. — en medio de una risotada enorme caminé para salir del departamento para volver al mío. Tom solo se quedó mirándome con un rostro de pocos amigos hasta que cerré la puerta con una sonrisa.

Pero bueno, al final fui en vano porque no descubrí nada y tampoco obtuve el azúcar.

Maldición.

&

Casa de Cynthia Trumper,
18 hrs 30.

Antes de llegar arreglé un poco mi cabello hacia atrás y alquilé un smoking con el poco dinero que tenia. No usaba nada de maquillaje y tampoco llevaba los piercings para no llamar tanto la atención. Traia conmigo la caja de cigarros como un calmante a mi ansiedad. Después el regalo para la Nonna. Ella amaba los chocolates con centro de menta porque le daba un sabor único e intenso.

Actualmente estoy sentado, de brazos cruzados mientras veo a todos mis primos darle regalos caros. Realmente me hizo sentir mal porque yo no podía darle algo similar pero tampoco me desanima porque lo que mas vale es que lo compré con todo el amor del mundo.

Igual le tomé una fotito al regalo para compartirlo en mis historias, a lo cual, después de cinco minutos exactos recibí un mensaje de Tom.

Entré a ver que decía:

tomkaulitz

• No puedo dejar de mirar
todas las fotos que tienes en
tu perfil de Instagram, Bill.
Descubrí que eres un emo y
por eso te vistes como si
estuvieras de luto todos los días.
Entonces, eres emo y homo.
¿Cómo le podría llamar a eso, eh?
Ah, ya sé… jajaja.

• ✨homoemosexual.✨

Reí pero de la rabia que sentí.
Ahora tenía un nuevo sobrenombre a la lista.

• Estoy seguro de que te gusto.

• No, solo busco la mínima
para molestarte.

• 👍🏻

• Algo más…
Mira esto.

• ¿Y eso qué?

• Eres una mujer atrapada
en el cuerpo de un hombre,
entonces se me ocurrió hacer
esto (ignora el cabello.)

• Se me ha puesto dura la polla!

Observo a detalle la foto, ¿qué le podría decir?

— ¿Qué haces aquí, Bill marica? Nadie se acordaba de tí.

Ay, no.

Me apresuré a guardar pronto el móvil para que no vean nada o me lo quiten, ya que esas dos personas son mis mayores haters.

— De seguro viene solo porque quiere que la Nonna le ponga en el testamento.

— Realmente no me interesa nada de eso, me obligaron a venir. — comenté en medio de un susurro. Desde ya empezaba a hiperventilar. Stev y Ruben siempre me molestaban cuando me veían. Al parecer las cosas no han cambiando nada. — Si quieren me voy, eh. Eso estaría bien para mí pero que no se les olvide que soy el favorito de la Nonna a escondidas.

Tranquilamente levanto mi trasero para abandonar la casa pero el brazo de Stev me detiene y me abraza por la espalda a la mala. Forcejeaba mucho para soltarme pero al ver a Rubén frente a mí, de inmediato supe lo que sucedería.

El castaño levantó su mano y la impactó fuertemente en mi abdomen, dejándome sin respiración. Estaba por caer al suelo pero no me dejó.

— ¡Otro! — chilló Stev en medio de una carcajada. — ¡Sigue siendo débil! — antes de que Ruben lo haga, tomé fuerzas para darle un cabezazo a Stev y salir huyendo de la situación. — ¡Síguelo!

Dios, que infierno había sido el volver.

Me apresuré a correr hasta el lugar donde estaba toda la familia para ver si se calmaban y solo armaron un relajo donde yo fui el malo.

— ¡Bill, Stev, Ruben! ¿¡qué les pasa!? ¿¡por qué no se comportan!? ¡ya no son niños!

— ¡Bill me golpeó sin motivo alguno, tía!

— Es cierto y estábamos persiguiéndolo porque dijo que les iba a decir a ustedes que nosotros empezamos, ¡pero lo bueno que fui testigo! — la mirada de todos los presentes cayó sobre mí como si fuera el peso de la ley. Yo no pensaba defenderme porque me iba a ir peor y no quería que mi abuela pasara un mal momento.

— Creo que es mejor que me vaya. — susurré.

Apresuré a mis piernas a salir lo más pronto posible del infierno. Saqué un cigarro junto con el encendedor para fumar. Despeiné mi cabello y lo acomodé como me gustaba. Tomé asiento en una esquina hasta que pase algún auto que pueda llevarme a casa.
Vivo muy lejos.

También buscaba un Uber en la aplicación pero ninguno disponible.

Después estaba otro mensaje de Tom.

tomkaulitz

• ¿No te gustó?

• ¿Qué tal si ahora me obligas
a salir contigo, eh?

📌 Ubicación.

• Gatito desesperado.

• ¿Es un no?

*Llamada entrante*

— Solo tenías que decirme si sí o no, ¿para que me llamas?

— En la esquina hay un porsche gris acercándose a ti, es tu primer cliente.

— ¿En serio? — bufé.

— Sí. — empezó a reír descontrolado. — Pero no uno cualquiera, homoemosexual. Soy yo: Tom Kaulitz. — y colgó.

Dirigí la mirada hasta el auto que se acercaba. Se detuvo frente a mí y observé de brazos cruzados como bajaba la ventana para dejarse ver. No pude evitar sonreír y subirme para irme con él antes de que pasará cualquier cosa.

— ¿A dónde quieres ir?

— Llévame a casa, necesito cambiarme de ropa y después ya tu dirás.

— Entonces ¿no importa si te llevo a un hotel para cogerte y darle uso a ese plug? tengo muchas ganas de meterlo en tu culito. — regresé a verlo con la ceja arqueada.

— Mejor dime de una vez que me quieres coger.

— Yo me quiero coger a todo lo que se mueve, no te sientas especial, gatito.

— Me imagino que eso incluye a los hombres también, ya decía yo. Te delataste solito.

Tom empezó a reír a carcajadas sin despegar la vista de la carretera. Mordí mi labio inferior sin querer. En mi despertó unas ganas intensas de ‘quiero que me comas la boca a besos como lo hiciste esa vez’.

Joder, es que… se sintió muy delicioso.

Nadie me ha besado así.

&

Al llegar al edificio me arreglé con lo primero que encontré y salí de volada junto a Tom, rodeamos toda la ciudad hasta que encontramos un bar de nombre ‘Foxy’ que estaba repleto y la música se escuchaba muy alto.

Estacionó el auto y así fuimos los dos para divertirnos.

Pedí una botella fuerte porque la situación en mi corazón lo necesitaba. Empecé a tomar sin control. Tom solo miraba desde una mesa como yo bailaba y bebía. Su rostro no estaba nada relajado, más bien, pensativo e inquieto.

Tuve que acercarme a él para saber las razones.

— ¿Qué tienes? ¿así te diviertes o qué? ¡vamos a bailar!

— No, no. Yo no bailo, además me gusta la vista que tengo… — suspiré de mala gana y busqué el lado de la vista que le gustaba. Había un grupo de mujeres bailando de manera sexy con unas minifaldas, tacones y blusas con escote.

¿Más descarado no podía ser?

— Claro, ya entendí. Estás buscando una de esas para llevarla a tu casa como la del otro día, ¿no?

— ¿Y qué te importa?

Sentí una presión en el pecho mezclado con rabia.

— Nada, solo que viniste conmigo y ahora me vas a dejar por irte con otra.

— ¿Celos?

— No, más bien… pérdida de tiempo. — estaba a punto de irme pero lo que evitó eso fue su mano cálida envolver mi muñeca y jalarme hacia él. Caí sentado sobre sus piernas. Nos miramos por unos segundos antes de que nuestros labios se unieran en un beso.

Continúa… 

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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