Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo Final

Y yo alejo a Andreas de mi de un golpe. Aquel cae al suelo con la nariz ensangrentada mientras se dedica a toser. Observo a Bill con una expresión bastante apenada, avergonzada.

— Y- yo no lo besé fu- fue él, joder. Yo te respeto, Billy.

— Lo sé. — murmuró ahora sin despegar la mirada del rubio. — Quiero que se vaya, no lo quiero volver a ver y tampoco quiero que le hables, ¿oíste? Ya no eres su jefe. Esa persona que no respeta no debe ser amigo de nadie. Me da mucha pena por Simone.

— Sí. — agaché la cabeza. — Perdóname, por favor. — Bill no me respondió. Pasó por en medio de Andreas y mío hacia la habitación a pasos largos. — Tienes que irte. — le hablé con indiferencia. — Faltaste el respeto a un gran amigo porque eso éramos, ¿no? le faltaste el respeto a mi esposo, a mí mamá y mierda. No sabes el odio que siento por ti ahora mismo.

— Bill no te merece. — habla con lentitud. — Eres mucho para él, ¿acaso no te das cuenta?

— ¡Solo vete! — le grité. Andreas finalmente obedeció aún con lágrimas en los ojos y azotó la puerta. Dejé escapar un suspiro bastante largo antes de subir las escaleras dispuesto a enfrentar la situación.

Bill solo sabía una parte de la historia y esa parte era la carta que encontró.
Me enteré porque Shermine lo vió leerla.

Dios…

— Espero que tengas una buena explicación. — su tono de voz no había cambiado nada, parecía tranquilo y eso ~más que darme calma~ me asustaba. Voy a abrazarlo por detrás, darle un beso suave en la mejilla antes de seguir.

— Te juro que no sé lo que pasó, estábamos compartiendo bien entre amigos y sacó un tema del pasado entre los dos que me incomodó a si que volví a casa para explicarte y… no estabas. Después el llegó, siguió diciendo cosas y m- me besó. — culminé. — Los dos tuvimos un relación similar a la nuestra, Billy. Pasamos  por problemas gracias a papá pero, a diferencia que a Andreas siempre lo tuve cerca, ví como me hacía daño por órdenes de mi padre y mierda. Tantas cosas juntos y- y…

— Tom, solo quiero estar seguro de lo que sientes por mí. Si fue una sorpresa el enterarme de que tuviste un amorío con él pero no me importa, es tu pasado. — voltea a verme a los ojos sin dejar de acariciar su panza inflada. — Pero… no quiero casarme con una persona que no sabe lo que quiere, quizás tú… sientes algo… por él y… te sientes en compromiso conmigo por los bebés.

— ¿Qué? — fruncí el ceño. La intensa punzada en el pecho casi provoca que me atragante con mi propia saliva. — No, Bill. Yo estoy seguro de lo que siento por ti, te amo, te adoro, me encantas, eres lo que quiero para compartir lo que me resta de vida. No dudes de mi amor por ti, por favor… me destruye el corazón el pensar que por un mal entendido lo nuestro se vaya al carajo después de tanto… y tanto sufrimiento. Me niego a ver una vida sin ti a mi lado, joder.

De inmediato los ojos se empañaron de lágrimas.

— Soy sincero.

Bill asiente con la cabeza antes de plantar un beso en mis labios y pegar su frente a la mía. Cerré los ojos, dejando que un par de lágrimas caigan por mis mejillas.

— Lo sé.

— Estoy seguro de ti y de mis sentimientos… — susurré. — Te amo mucho.

— Te amo muchísimo más. — dijo luego de limpiar mis mejillas y volver a darme un beso. — Ya nos casamos mañana en la noche, ¿no te hace feliz?

— Demasiado. — me abraza con ganas y su abrazo es correspondido de la misma forma. Quizás hasta un poco más fuerte. — Tal vez no pueda dormir de tanta emoción.

— ¡Yo tampoco! — exclamó sonriente. Tomé su mano para guiarlo a la cama y hacer que se recueste junto a mi luego de apagar las luces. — Estoy feliz, nervioso, ansioso…

— Entiendo, yo también me siento así.

— Lo siento en tu corazón, está bombeando como loco.

Ambos reímos y con eso nos deseamos un buenas noches, dispuestos a esperar para el gran día.

No sé por qué me llegó un sentimiento extraño pero temía perder a Bill.

.

𝐁𝐈𝐋𝐋

El siguiente día y la fecha más esperada ya había llegado. Habían personas por aquí, por allá encargándose de los adornos, los postres, las sillas y mesitas donde estarían los invitados.

Otros adornos incluidos para la revelación del sexo de los bebés y ¡dios! yo lo miraba todo desde la ventana mientras me arreglaba junto con mis amigas.

En eso alguien golpea la puerta y todas se ubican para ver a la persona que hay detrás de ella. Se deja ver mi madre junto a Zamira, muy arregladas. Fruncí el ceño porque había olvidado completamente que las invité.

— ¿Podemos hablar? — pregunta Zamira, a lo cual asiento mirando a las demás chicas para que nos deje a solas.

Cuando realmente tuvimos privacidad no pude evitar envolver el cuerpo de ambas en un fuerte abrazo.
Dejando de lado todas las diferencias entre nosotros me gustaba verlas aquí.

— Te traje un regalo, lo pinté yo misma. Ábrelo con Tom. — me lo entregó en las manos y no esperé para estar con Tom para verlo porque mi curiosidad era tan grande que la espera se haría larga.

Era un cuadro que… ¿cómo lo podría describir?

— Joder, me parece erótico. ¿En qué pensabas cuando lo hiciste?

— Creo que no vas a querer saber.

— Si quiero. — sonreí.

— Ash, es que te lo iba a dar en la boda que ibas a tener con equis persona para que se enoje pero mierda, lo mataron.

— Oh. — arqueé ambas cejas e hice una mueca. — Dios, no lo quiero pensar.

— Mi regalo se lo he dado a Tom. — añade Charlotte mientras se propone a arreglarme el traje con los últimos detalles. — Les va a servir para su nueva casita.

— ¿Nueva?

— Sí. — respondí emocionado. — Con Tom decidimos vender esta casa para comprar una pequeña y segura para nuestros bebés porque según quiere vivir una vida normal, sin tantos lujos.

— Oww, Tom me parece un marido de ensueño.

— Espectacular. — respondí sin dejar de ver el cuadro. — Hemos visto la casa y todo, es en Hamburgo. Cómo quién diría está es la última vez que nos vemos. — luego de decir eso entra Sara con toda la emoción del mundo para decirme que la ceremonia estaba por empezar. Salí en compañía de mi madre y Zamira hasta un cierto punto donde me dejan solo con el ramo de flores.

Desde dónde estoy puedo ver a Tom parado demasiado guapo, esperándome y siento los ojos llenarse de lágrimas de la emoción acumulado en mi interior.

Cuando la música empieza a sonar, era la señal para yo poder salir y lo hice, a pasos lentos. Con una sonrisa imborrable miro a todos los presentes en la casa que me aplauden y finalmente a Tom, mi futuro esposo.

Al llegar Tom besa mi mano antes de entrelazarla y darme un bonito cumplido.

Entonces la ceremonia empezó.

Ambos estábamos escuchando con suma atención las palabras que decía el juez, en la mayoría de veces nos dábamos unas miradas que expresaban más de mil palabras pero todas se reducían a un «Amo a Tom con toda el alma». Sobre todo porque es mutuo e incondicional.

Todavía me sigue pareciendo muy gracioso la forma en la que nos conocimos, como nos acercamos y claro que no fue la mejor.

Todo había sido tan inesperado, como las palabras que seguían a continuación:

— Tom Kaulitz, ¿aceptas a Bill Trümper cómo tu esposo para amarlo y respetarlo. Hasta que la muerte los separe?

Joder, ni siquiera la muerte podrá separarnos.

— Acepto. — respondió para luego firmar la hoja de papel que había en frente de nosotros. Quería pegar un grito al aire de felicidad.

— Bill Trümper, ¿aceptas a Tom Kaulitz cómo tu esposo para amarlo y respetarlo. Hasta que la muerte los separe?

— Sí, acepto. — apreté la mano de mi esposo y repetí la misma acción.
Después pasaron los testigos a firmar para dar por sellado nuestro matrimonio con un beso enorme.

Los invitados aplauden con emoción y nos felicitan mucho antes de pasar a la recepción. Creo que me sentía como en un maldito cuento de hadas cuando ya llegó a su fin.

— ¡Atención! — gritó la madre de Tom. — Todos estamos celebrando pero falta una cosa por saber y esa es la revelación del sexo de mis nietos, a si que si podemos hacer los honores.

Aprieto la mano de Tom mientras nos miramos felices.

Los meseros empiezan a repartir unos postres los cuales al morder iban a revelar el sexo de los bebés acompañado del característico humo del color.

Una vez que todos tuvieron su postre, empezó la cuenta regresiva. Apreté fuerte la mano de Tom y viceversa, contando junto con los demás. Ansiosos a la noticia.

3… 2… 1…

Entonces el humo y los postres eran de color azul, todos sin excepción.

Los hijos que están a punto de nacer serían niños, los dos.

F I N

Hemos llegado al final, aunque queda un especial que deberían leer, está a continuación. Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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