

Fic Toll de WifesKaulitz
Capítulo 49
Después de mi descubrimiento he decidido mantener en secreto y estudiar los comportamientos de Tom frente a Andreas porque de alguna forma u otra tienen que verse las caras ahora que Tom tenía que dar los últimos detalles de su trabajo a su tío para que quede libre de todo eso.
Ya habían pasado un par de días y estaba acompañándolo porque teníamos nuestra primera clase.
Descubrí que aquí también trabaja la hermana de Shermine, Heidi.
El tiempo pasaba y más aburrido estaba hasta que Andreas salió y se sentó junto a mi.
Me puse nervioso.
— ¿Tom? — le pregunté en voz baja.
— Está hablando unas últimas cosas con él señor en privado. Ya mismo sale.
— Gracias… ahm…
— ¿Qué?
— ¿Por qué me miras como si me odiaras?
Andreas no pensó tanto antes de responder: — Estimo mucho a mi jefe. — empezó. — Y no voy a permitir que nadie venga a burlarse de él.
— ¿Qué te hace pensar que yo voy a burlarme de él?
— La mentira que le sigues diciendo. — murmuró. — Le mientes diciendo que esos hijos son suyos cuando aquí entre los dos, sabemos que no.
— ¿De dónde sacas tanta basura?
— Ría me lo dijo porque ella a escondidas te hizo una prueba. — sonreí negando con la cabeza.
— Es imposible, son de Tom. Además, si siguen existiendo las dudas le voy a dar una prueba de paternidad en el momento que nazcan, ¿oíste? a si que tú odio es sin sentido.
— Quiero estar presente y más vale que sea verdad porque yo mismo me encargaría de dejar a tus hijos huérfanos. — antes de que huyera de la escena le jalé del brazo e hice que vuelva a sentarse en su lugar.
— Dejando de lado la amenaza que acabas de hacer a los hijos de tu jefe mejor responde lo que te voy a preguntar, ¿por qué te preocupa tanto si tú relación con Tom es de jefe a empleado?
— Más allá de una relación de jefe a empleado existe… ¿cómo se podría decir? una hermandad entre los dos.
— ¿O un ex vínculo amoroso? — cuestioné tratando de tragar la sonrisa que apareció en mi rostro al ver lo rojo que se puso Andreas. Ambos regresamos a ver a la puerta cuando fue abierta y Tom salió de ella.
Nos mira a ambos con el ceño fruncido pero no dijo nada.
Solo continuó hablando con Xavier.
— Creo que no te esperabas aquello. — me burlé tomando mi bolsa antes de ponerme de pie. — Ya lo sé todo y tranquilo, mientras te mantengas al margen de las cosas hablaré con Tom para que acepte tener una bonita charla contigo y su mamá… casi suegro. — terminé diciendo en voz baja. A lo cual le ardió porque dió un golpe en la silla que me hizo reír.
Finalmente salí con Tom hasta el auto para irnos hasta la clase, ambos en silencio pero disfrutando la compañía del otro.
Al llegar se encargó de subir las cosas y acomodarlas en el que sería nuestro lugar ya que habíamos llegado tarde. Tom repitió la acción de sentarse a mi detrás ~como estaban los otros padres~ y tomar mi pancita entre sus manos. Sentí un poco de alivio al igual que una presión en la parte baja de mi panza.
— ¿Se siente bien?
— Más que bien. — Tom besó mi mejilla con dulzura antes de repetir la misma acción.
— Mientras realizamos la actividad vamos a inhalar y después exhalar con calma, que entre aire fresco a nuestros pulmones. — obedecí junto con las demás madres aquí. Sentí que este era mi lugar favorito para respirar paz.
Lejos de los problemas.
— Ya había tenido un sueño de tú y yo aquí. — le hablé en voz baja. — Después fue una pesadilla que me da rabia recordar.
— Olvídala y céntrate aquí, gatito. Estoy presente contigo, no dejes que los malos recuerdos te atormenten ahora.
— Tienes razón. — apreté su mano y la llevé justo al centro de mi pancita.
— Es de mucha importancia que los padres en este momento se concentren mucho en el contacto con los bebés, que les hablen y ellos puedan reconocer su voz.
Entonces los padres se sientan enfrente de sus parejas, colocan la mano en el vientre y cierran los ojos.
Me fijaba mucho en la expresión de mi novio, el solo tocar mi pancita lo hizo sentir en modo de relajación.
Cómo quisiera grabar estos momentos y verlos todo el tiempo…
— Me preguntaste que si quería que fueran niños, niñas o ambos y, joder. La emoción no me permite elegir con claridad, quiero niñas, niños, quizás ambos… ¿que importa lo que sean? — ahora hablaba directamente con los bebés. — Sus papás los van a amar mucho.
Enloquecí al sentir sus labios ahí.
Ya el resto de la clase fue una experiencia muy linda, tanto que desde ya estoy esperando con ansias a qué llegue la siguiente para poder tener de nuevo esos sentimientos encontrados.
&
Ambos nos encontramos en un restaurante de lujo compartiendo una cena tranquila. Los dos estábamos muy elegantes para la ocasión y me gustaba.
— ¿Te pareció muy apresurada?
— No, cariño.
— Es que deseaba compartir nuestro compromiso en algo romántico. — me regaló una sonrisa tan bella que no retuve mi impulso de tomar sus labios y besarle. — Quiero que sepas que de verdad estoy encantado con la idea de ser tu esposo, Billy. Definitivamente eres tú con quién quiero compartir mi vida.
— ¿Salud?
— Salud. — respondió levantando su copa antes de beber el vino. Para mí solo era jugo de naranja puro.
— Me gustaría hablar sobre la fecha, preparativos y todo en este instante para saber tus gustos.
— Billy, amor. Lo que tú elijas a mi me va a encantar. — relamí los labios antes de dejar escapar una sonrisa nerviosa.
— Tenía la idea de esperar hasta saber el sexo de los bebés, quisiera que las madrinas traigan su atuendo blanco y los padrinos azul. ¿Entiendes para qué?
El asintió.
— Nuestros trajes son negros totalmente, ¿va? tú moño tiene que ser específicamente azul, del mismo que los padrinos y el mío blanco. Entonces nos casamos, hacemos toda la cosa y en la fiesta haremos la revelación del sexo de nuestros niños.
Para que sea un solo… y ah, que nuestra boda sea solo con personas allegadas a la familia, nada grande.
— Pues ya está. — sonrió. — Voy a pasarte una lista de las personas que deben asistir, ¿va?
— Bien, uhm… ¿qué más?
— ¿Civil o iglesia?
— Ahm… ya has visto mi mala experiencia en una boda religiosa. — dije jugando con los cubiertos y con el amargo recuerdo de mi vida pasada. — Quisiera en lo civil, si no te molesta… dentro de nuestra casa y eso…
— Como el futuro señor Kaulitz se sienta cómodo. — besó la piel de mi mano con cuidado e hizo que mis dedos recorrieran sus labios con suavidad.
Me remuevo en mi asiento, acalorado.
— Que ganas te tengo, Tom. — sentí mi garganta seca en el instante que su mano se pierde por debajo del mantel para tocarme en mi zona íntima. Rápido me puso duro como una roca y se burló de mi al percatarse de ello. — ¿Y si me das atención un ratito? — dije en un hilito de voz. — Por favorcito.
— No. — suspira con tristeza. — Cuánto tengas esos bebés fuera lo que sea.
Crucé los brazos con molestia.
— No te pongas así, yo si quiero darte como a cajón que no cierra, Billy.
— Es que si puedes, solo tienes que moverte de la forma más suave posible, lubricarme bien y ya. ¿Crees que me conformo solo chupando tu pene? — aquel se escandalizó mientras reía con nervios. — ¿Ves? Ni tú. — dejé de lado mi cena dispuesto a hacerle un berrinche con tal de que cediera a mis ganas.
Tom pone un rostro serio.
— No te quiero lastimar, es todo.
— No, a ti ya no te gusta mi cuerpo, ¿verdad? es porque me veo gordo y feo.
— ¿Feo y gordo, mi vida? ¡por favor! — exclama rodeando los ojos. Después acerca un poco más su asiento al mío para tomar mis mejillas, darme un beso apasionado y hacerme cariños con amor. — Me encanta tu cuerpo, tu piel, tu cara bonita, ¡absolutamente todo de ti! que cachondo me pone verte sin ropa… descubrí que tengo un fetiche por ver embarazadas sin ropa.
Los dos empezamos a reír a carcajadas llamando la atención de las personas presentes pero era imposible hacerlo con moderación con las ocurrencias de Tom.
Unos minutos más tarde nos encontrábamos volviendo a casa para descansar luego de un largo día agotador.
&
Habíamos decidido empezar desde ya a movilizarnos para las cosas de nuestro gran día. En pocas palabras la boda se llevaría acabo dentro de un par de semanas y no había mucho tiempo.
Lo primero que compramos fueron las tarjetas para hacer llegar a los invitados familiares con fecha, lugar de concentración y horario. Adicional les escribí abajo su vestimenta.
Después fuimos al civil para apartar un lugar. Pagamos alrededor de 150€ solo para que el encargado vaya a la casa pero era lo de menos.
Encargamos en muchos lugares para las decoraciones, el banquete. También Tom se encargó de probar las bebidas que irían ese día, los postres y el pastel.
El pastel tenía que ser de algunos pisos y a los lados la descripción que les di, la de un par de biberones con un zapatito para los niños y para las niñas un lazo con un osito.
Pues para mi boda esto era lo que quería, organizarla con mi pareja sin terceras personas y Tom lo estaba haciendo realidad.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉