
Fic Toll de WifesKaulitz
Capítulo 48
Apenas desperté me bañé porque estaba lleno de sudor y odiaba el sentimiento de estar mojado. Coloqué la ropa más cómoda que puedo tener en el closet, también tomé el anillo y ahí si bajé a desayunar. Ahí me esperaba Tom, bien bañado, con ropa limpia y perfumado.
Me acerqué hasta él para darle un beso suave en los labios y tomar asiento a su lado.
— ¿Cómo estás?
— Bien y con excelentes noticias. — dice, luego de colocar su mano sobre la mía. — Hace un par de horas llegó mi tío Xavier y se lo he dado todo, también he logrado inscribirnos a un par de clases para papás primerizos a modo de conocer más a fondo cositas sobre nuestros bebés.
Sonreí de lado.
— Es perfecto. — luego de aquella conversación el desayuno empezó a ser servido a cada uno. Afortunadamente solo estábamos los dos, así yo podía proponerle matrimonio en ese momento. Quebré cabeza durante unos minutos para encontrar las palabras adecuadas.
— ¿Qué piensas?
— Pienso en tí… en la manera tan estúpida en la que nos conocimos, te acercaste a mi y llegamos a todo esto. — en ningún momento despegué mis ojos de los suyos, los cuales mantenían un brillo en particular.
— Aún odio a los homosexuales. — di un golpe suave en la mesa mientras Tom se reía a carcajadas ante mi reacción. — ¡Lo siento! — se apresuro a decir aún riendo. — Es imposible no hacerte enojar.
— Ay. — exhalé agarrando mi jugo de piña para beberlo de a poco. — ¿Crees que sería una bonita forma de contarles a nuestros hijos que así nos conocimos? — Tom afirma con la cabeza antes de tomarme por el cuello y besarme.
Aclaré mi garganta antes de volver a hablar:
— Creo que el ser novios y la unión libre no me basta contigo. — acaricio su pierna mientras dejo que me dé besitos cortos por todas partes, haciendo que mi piel se estremeciera por completo.
— ¿Quién dice que eres mi novio, mhmm? tú eres mi esposo.
— No es cierto. — levanté mi mano para mostrarle el dedo. — No hay anillo y mientras no haya anillo… — justo en ese instante busqué el anillo en mi bolsillo y lo saqué ante sus ojos.
Tom dijo un «Oh, mierda» antes de levantarse de la mesa y dar un golpe en la misma.
Yo mantenía la sonrisa.
— Quiero que seas mi maldito esposo. — continué, a lo cual le hizo sonreír de forma lasciva.
— Mierda, que agresividad pero acepto ser tu maldito esposo. — le puse el anillo en el dedo sin poder con la reacción tan exagerada que estaba haciendo. Después de tenerlo salió corriendo por las escaleras y tuve que seguirlo pero con pasos lentos. — ¡Madre! — le oía gritar. — ¡Madre..!
— ¿Simone está aquí?
— ¡Ma… ¿Qué mierda? — el silencio me preocupó y caminé un poco más rápido hasta que la última habitación donde estaba Tom, con una expresión seria. Fruncí el ceño hasta que llegué a su lado y esta vez tuve que taparme los ojos para no ver aquella escena vergonzosa de mi suegra. — Que mierda. — vuelve a decir.
¡Tom había descubierto a Simone y Andreas en paños menores!
— ¿Qué tal si les das un momento? — le propuse tocando su hombro pero ni siquiera se movió. Estaba impactado con la escena que no reaccionaba, no decía nada ni me escuchaba.
— Tom… — llama Simone con recelo.
— Cállate.
— Disculpa si crees que te falté el respeto, jefe. — comenta el rubio dando la cara como todo buen hombre. — Pero creo que ya es hora de que sepas que… — ni siquiera lo dejó terminar porque le soltó un puñetazo.
— ¡Tom! — le grité antes de que volviera a lanzarse sobre el rubio para golpearlo una vez más. En cambio Simone fue a revisar a Andreas con mucho susto mientras lloraba. — Vámonos, esa no es la forma, por favor. — se deja llevar a empujones a la habitación. Lo encerré con seguro mientras lo veía patear la cama, las paredes y darse de golpes con la almohada.
Realmente le había puesto rabioso.
— ¡Es un hijo de puta! — gritaba. — ¡Ella era como una mamá para todos los perros que trabajan para Jörg! ¿¡por qué tuvo que poner sus sucias manos sobre mi madre!? ¿¡por qué!?
— Respira, estás muy alterado.
— ¿Tú lo sabías? — arqueé ambas cejas y después miro al suelo. — ¿¡Bill, tú también lo sabías!?
— Sí. — murmuré.
— ¡Carajo! ¡todos los sabían menos yo!
— Cielo, disculpa que te lo diga así pero creo que Simone no debe rendirte cuentas de lo que haga con su vida. Tu estás haciendo la tuya y lo único que ha echo tu mamá es apoyarte sea cuál sea tu decisión.
Tom palideció ante mi respuesta y se sentó en la cama, mirando a un punto fijo. Tenía el ceño fruncido.
Me senté a su lado, recosté mi cabeza en su hombro y tomé su mano entre las mías.
— Simone debió tener una vida dura al lado de tu padre, Tom.
— Lo sé. — habló en voz baja. — Sé que tiene derecho, sé que puede hacer lo que quiera y no debe decirme, sé él infierno que vivió al lado de ese diablo pero también sé que no debió meterse con uno de mis amigos, casi hermano. — hice un ‘mitch’ con la boca e incluso suspiré. — Ni siquiera sé si voy a poder verle a la cara. Siento mucha vergüenza ajena… hay muchos tipos, ¿por qué con Andreas?
— Porque es la persona que le gusta a tu mamá, a parte, ¿quien sabe si vayan a formar una relación? quizás solo quiere disfrutar un rato. Ya sabes que muchas veces las personas no buscan nada serio.
— Que lo haga pero con otro, uno lejos de nuestro entorno.
— Uhm… — entrecerré los ojos. — Siento que esto ya puede ser personal. — el no me dijo nada solo se levantó y fue al baño a encerrarse.
En cambio yo decidí darle su espacio e ir a hablar con Simone, había algo que no le cuadraba por la actitud de Tom ante la situación. Lamentablemente ni la señora ni Andreas se encontraban en la habitación, ambos al parecer se habían ido.
Entonces bajé a la planta baja, fuí hasta la enorme biblioteca para tomar un poco de sol mientras leía un par de revistas que estaban dentro de un cartón.
No había nada importante, por lo cual decido buscar entre los cajones cualquier cosa que pueda llamar mi atención y ahí es donde encuentro un libro con el nombre de «Bajo la misma estrella». Su título no era tan interesante ~a mi parecer~ y decidí leer.
Justo en el momento en el que lo abrí, de él cae un sobre de carta ya abierto. Lo agarré del suelo y lo ví por curiosidad. Este sobre tenía el nombre de Tom acompañado de un corazón.
La letra era bonita. Una cursiva perfecta.
La carta decía lo siguiente.
Tom,
Estos tiempos ya son difíciles para ambos, pero sé que es lo correcto. Después de mucho tiempo juntos, hemos llegado a un punto en el que debemos despedirnos. Quiero que sepas que siempre te llevaré en mi corazón y que nuestros recuerdos juntos siempre serán preciosos para mí.
Eres una persona increíble, llena de amor, pasión y dulzura. Me has enseñado tanto sobre el amor y la vida, y siempre estaré agradecido por eso, pero ahora es momento de seguir caminos separados. No es fácil para mí escribir esto, pero sé que es lo mejor para ambos. Ambos merecemos encontrar la felicidad y la plenitud en nuestras vidas.
Quiero que sepas que siempre tendrás un lugar especial en mi corazón. Te deseo todo lo mejor en tu camino y en tu vida. Espero que encuentres la felicidad que mereces, ya sea con alguien nuevo o en la realización de tus sueños y metas.
Siempre te recordaré con cariño y nostalgia. Nuestros momentos juntos siempre serán valiosos para mí. Te agradezco por todo el amor y la alegría que me has dado.
Adiós, mi amor. Siempre te amaré.
Con amor,
Andreas.
Relamí los labios comprendiendo mejor la situación en este momento.
Tom no quería que Andreas esté con su mamá porque tenían un vínculo amoroso.
¡Claro! por eso Tom no debía saber sobre lo que pasaba entre Simone y el rubio porque probablemente lo iba a tomar como una ofensa el estar primero con el hijo y después con la mamá.
Dios…
Entonces el papá de mis hijos antes de que me conociera ya tenía una relación homosexual y gracias a esa desilusión empezó a odiarlos.
Joder.
Mi cabeza ahora tiene muchas preguntas que no sé si podrían tener respuesta porque no me incumben ya que fue algo que pasó mucho antes de mí. Maldición. Adicional siento que por eso también puede estar odiándome el rubio, ¿será que aún le gusta mi marido y su mamá?
Carajo, si lo digo de esa forma se me revuelve mucho el estómago y provoca unas intensas ganas de vomitar.
No juzgo a Tom por su actitud, a cualquiera le molestaría que su ex se ande ligando a alguien de la misma familia.
Continúa…
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