Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 47

— ¿Por qué le trataste así a Shermine? — cuestiona Tom luego de que aquella mujer hiciera lo que le pedí y se salga de la habitación. Sonreí de lado antes de hablar:

— Disculpa, es que a los bebés como que no le cayeron muy bien. Se ve muy hipócrita. Es más, ¿qué tal si me vas diciendo si no es otra de tus amantes? para estar preparado.

— ¿Es broma? — negué con la cabeza e hice a Tom suspirar. — Mierda, como quisiera que tengas esos bebés fuera para enseñarte a respetar. Estás como muy igualado últimamente y eso no me gusta.

Mordí mi labio inferior.

— Solo me estoy dando mi lugar.

— Grr, fiera. — gruñó, haciendo que aparezca una sonrisa ladina en mi rostro. — Esa actitud si me gusta. — eso me emocionó e hizo que fuera hacia él, lo tome de las mejillas y plante un beso suave en sus labios dulces. — Ya que estamos aquí, a solas, calmados y en confianza… quiero hablar contigo.

— ¿De qué?

— Lo nuestro. — agarra mi mano para plantar un beso en ella. — Sé que está en el aire, hemos estado bastante estresados con lo que ha sucedido y ha ocurrido varios mal entendidos, al menos de mi parte.

— ¿Y?

— Ya no quiero estar así contigo, gatito. Que estúpido fui al estar desconfiando de ti, de tu palabra… estaba tan estresado con la situación que no debí dejarme ganar de la inseguridad, de la falsa palabra de los demás cuando tú nunca me has mentido.

— No lo haría nunca. — le aseguré mirándole a los ojos. — Si algo te molesta solo dímelo, evita decir cosas desagradables como decir que los niños no son tuyos cuando si lo son, lo más probable es que se parezcan más a ti que a mí. — Tom agachó la cabeza, tratando de ocultar una sonrisa de vergüenza. Se rasca la nuca y luego, me da un fuerte abrazo.

— Estoy sumamente avergonzado contigo, gatito. Creí que no iba a llegar nunca a salvarte de ahí. Tenía miedo que des el sí…

— Ow. — le acaricié sus trenzas con suavidad. Luego le di un beso en las mismas con cariño, comprendiendo aquel sentimiento porque igual pasé por lo mismo. Tom se aleja llevarme a la cama y hacer que me recueste para el poder poner su cabeza en mi pancita. Yo sentí maripositas en el estómago ante tal acción. — También pensé que no ibas a llegar e iba a armar todo un alboroto para escapar y buscarte.

— Siento que el embarazo te tiene muy empoderado.

— ¿Y qué? ¿No te gusta?

— Me excita. — ambos empezamos a reír ante su comentario sin control alguno.

¿Quién iba a imaginar que después de tantos inconvenientes iba a volver a sentirme feliz?

&

La tarde para ambos se volvió productiva. Fuimos a algunos locales a buscar cositas para armar la habitación de nuestros bebés justo en frente de la habitación de nosotros para estar al pendiente de los niños una vez que ya puedan dormir solos.

Primero fuimos a buscar un par de bañeras, habían muchas bonitas pero cuando la señora del local preguntó si era niño o niña nos quedamos con la mente en blanco.

— Ahm… — Tom y yo nos miramos fijamente y después a la mujer en frente de nosotros que nos miraba con una expresión de burla.

— ¿Padres primerizos?

— Sí, lo sentimos.

— Oh, no hay problema. Síganme por aquí. — tomé la mano de Tom una vez más para seguir a la señorita hasta llegar a una bañera que parecía una cuna. Era enorme y de color blanca con muñequitos de animales de algunos colores. — Es una tina unisex completa, viene bañera, envases para que coloquen el shampoo y las cositas de aseo, una vacenilla, juguetes…

— Mierda. — dije mirando con una sonrisa. — Es preciosa, ¿te gusta?

— Si, es suficiente para los dos.

— ¿Dos? — pregunta la mujer y nosotros asentimos sin dejar de observar la bañera. — Vaya… entonces lo único que les tocaría llevar es otra vacenilla.

— La queremos.

— Genial, sígame por aquí.

— Ve tú. — dije a Tom agarrando sus mejillas y plantando un beso en su boca. Tom asiente como un pequeño antes de ir tras la mujer. En cambio yo seguí admirando cositas extra para llevar, si por mi fuera me llevaría todo el local sea de niño o niña.

Las cositas que puse en el canasto de mano fueron más juguetes, dos asientos como camita para su comodidad y unas pelotitas que dirigí hacia la caja para que también hicieran cuenta.

Ahí me encuentro a un Tom hablando con Andreas ~ que no deja de mirarme como si me odiara~ recibiendo instrucciones para llevar las cosas que compramos en una camioneta.

Lo único que pude hacer es pasar de largo hasta que se vaya.

Me inquieta su mirada.

— Hey, ¡pss! — Tom desde su lugar me hace un ademán con la mano para que lo siga fuera del local. Rodea mi cintura con sus manos antes de llenarme de mimos en todo el rostro.
Eso provoca cierto rubor en mis mejillas. — Listo, amor. ¿Cuál es nuestro siguiente destino?

— La farmacia, quiero comprar cositas para evitar las estrías a toda costa. — mi novio asiente con la cabeza antes de empezar a caminar conmigo, muy cariñoso. — También para el cabello.

Tom se echó a reír mientras negaba con la cabeza.

— ¿Qué?

— Eso no te va a salir gratis. — relamí los labios antes de terminar mordiéndolos. — Esa acción quiere decir que lo has considerado.

— Así es. — terminé por guiñarle un ojo y seguir mi camino. En cambio él se puso a dar saltos, súper alegre. Diciendo «Sí» en voz baja. Yo no puedo dejar de reír ante su acción de felicidad. También pensar en que se me iba a cumplir el por fin poder ver a mi Tom con un hijo en brazos.

Uhm…

Joder.

Se me olvidaba también el anillo que le compré hace un tiempo atrás, todavía lo conservo entre las cosas.
¿Aún hay tiempo para pedirle que se case conmigo?

No me basta con tenerlo de novio, ¡lo quiero como mi esposo y juro por mi vida entera que nadie más volverá a arruinar mi felicidad!

&

Si hay algo a lo que le había agarrado asco era a los cuerpos sudorosos y me bañaba tres veces al día. Lo mismo le sugerí a Tom, quien desde hoy prometió bañarse para mantenerme feliz ya que su mamá le había dado un par de consejos para tratar conmigo durante el embarazo.

Era tan hermoso.

— ¿Sabes? estaba pensando en algo que nos beneficiaría a los dos.

— ¿En qué? — secaba mi cuerpo frente al espejo mientras alistaba la primera crema que me pondría en toda mi pancita. Tom se deja ver desnudo luego de salir de la ducha e hizo que se me pare solo con ver las gotas caer por su cuerpo bien trabajado y se dió cuenta porque me tiró una mirada coqueta.

— Le voy a dejar esa porquería de cargo hereditario a mi tío, parece que le interesa esas cosas.

— Que bueno que mencionas ese trabajito tuyo. — respondí. — Hazlo sin dudarlo, por favor. No quiero que los niños crezcan en un ambiente así, necesito toda tu dedicación a nuestros bebés, ¿okay? el dinero lo podemos recuperar pero el tiempo con nuestros niños desde el inicio no.

— Pienso igual, sobre todo porque no quisiera que me traten como yo con mi padre. — murmura de mala gana. — Tampoco quiero sentirme un hijo de puta por poner de prioridad esa basura antes que a ellos.

— Cielo. — hice un pucherito sintiendo las intensas ganas de ponerme a llorar. — Estás hablando tan lindo que me provoca un sentimiento en lo más profundo de mi y siento que estoy soñando. — mi novio se acerca a mi con la intención de limpiar mis lágrimas.

— Quiero ser la maldita envidia de todos esos que no nos querían ver juntos, ¿oíste? — asentí con la cabeza. — Te adoro tanto, Billy bebé. En serio daría la vida por tí.

Entonces en un impulso me tiro a sus labios para besarle de una manera alocada. Tom acaricia mi cuerpo suave mientras nos dejamos llevar por las ganas. No sé en qué momento llegamos a la habitación pero yacíamos los dos en la cama, entregandonos al placer, los besos, y el deseo.

Yo me encontraba sentado en frente de él, consintiendo a su amigo duro y mojado por mi saliva. La vista que tenía de Tom desde aquí abajo era indescriptible, me encantaba.
Me deleitaba acariciando su trasero formado, su cintura pequeña, las piernas fornidas y la manera en la que su mano envolvía mi cabello.

Era tan fuerte que podría ver las venas marcadas a lo largo de su brazo.
Soltaba gruñidos, maldiciones y me brindaba miradas que reflejaban sus ganas de cogerme tan fuerte pero se controlaba porque ‘no quería hacer daño a los bebés’.

El Bill de mi interior justo en ese instante también deseaba tener a los bebés afuera para recordar con su novio los viejos tiempos en los que era su gatito en la cama.

¡Meow!

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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