Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 43

[Mientras tanto con Bill…]

Exploraba de un lado a otro la casa.

Era gigante.

Me hice un espacio entre su ropa para que entre toda la que metí, desde ayer estaba así. No había logrado conseguir nada de sueño por la maldita sensación que tenía en mi interior.
Pasé toda la noche pensando.

En el desayuno estaba solito e intenté hablar con Simone pero no me contestó, probablemente esté con alguien ahí y yo molestando.
Otra cosa la cual me di cuenta es que Andreas no estaba, desapareció desde ayer que me trajo a la casa.

¿O yo era el paranoico?

Suspiré fuertemente.

Empezaba a ver el celular, entonces llegó un mensaje de Tom desde el Instagram y con una sonrisa lo abrí.

tomkaulitz

• Gatito, ya estoy en Leipzig.
¿Qué tal si vienes a verme
al restaurante The End?
Te tengo una sorpresa solo
porque te extrañé.

Yo no perdí mi tiempo en escribirle, tan solo corrí a la habitación a ponerme algo diferente, perfume, y llevarle el anillo que le compré.
No esperaría más para proponerle que sea mi esposo.

No aguantaría ni un segundo más.

Le pedí de por favor al chofer que me llevara al restaurante y me acompañara hasta que estuviera con Tom frente a frente. Sentía tantas ansias que, mi respiración cambió totalmente. Al llegar bajé de volada, respiré un par de veces antes de entrar al restaurante que estaba cerrado. Mordía mi labio inferior una y otra vez.

— Joven, espere un momento. — dice el chofer. — Andreas viene para acá.

— ¿Podemos entrar y esperarlo en el interior junto a Tom? es que no puedo esperar más.

— Mhmm…

— ¡Bill! — grita el rubio y yo sonreí. No le di oportunidad de hablar cuando ya estábamos entrando al lugar. Corrí por las gradas hasta llegar a la puerta, la misma que abrí de golpe y los ánimos se vieron por el suelo al ver a Marc sentado donde debería estar Tom y a Tom, amordazado, golpeado, desmayado…
Me dió mucho dolor.

— ¡Joder! — chillé tratando de acercarme a él pero el rubio no me lo permitió. Empezaba a forcejear, a gritar pero solo se escuchaba la risa de Sofía.

Burlándose de mi desgracia justo cuando caí al suelo, a llorar en silencio.

— Andreas, por favor…

— Te lo advertí. — dijo finalmente. — Ahora quisiera ser más clara que nunca y hacerte saber de lo que soy capaz por mi hijo.

— ¿¡Qué es lo que quieres, maldita!?

— Retomar los planes de la boda para una semana, quiero volver nuevamente a tu casa a ocupar el lugar que tenía, que te vayas a disfrutar la luna de miel y termines de convencer a tu amado Tom que se case con Margareth. Así ambos tienen con quién distraerse, disfrutar… ¿me olvido de algo?

— El bebé. — susurra Marc.

— Ah, si. En el tiempo que vas a convencer a Tom de casarse con Margareth, también le dirás que ese bastardo que está creciendo en tus entrañas es de Marc. — lanzó un sobre al suelo que Andreas se encargó de leerlo porque yo no podía. No pensaba en nada solo en ver sus heridas y curar. — Ese es un contrato prenupcial, si llegas a ser infiel o verte con Tom Kaulitz a escondidas te vas a quedar sin nada.

— Si ese es el puto problema entonces le doy todo y me quedo con Tom.

— Es que no, yo lo quiero muy lejos de ti, específicamente para Margareth.

Apreté los puños.

— Vamos a darle un tiempo a Billy para que hable las cosas con su amado. — cerré los ojos fuerte, tratando de controlarme y no cometer femicidio u homicidio aquí mismo.
Finalmente Andreas me suelta y pide ir a dónde mi amor para tomar su cuerpo inconsciente entre mis brazos.
Apegar mi frente a la suya sin dejar de llorar.

— Mierda, no debí dejarte ir. Debimos quedarnos en Corea, los dos por mucho más tiempo y volver casados, joder.

— Yo sabía que las cosas no andaban bien desde que Eggers volvió a Alemania hace un tiempo atrás, yo seguí sus movimientos de un lado a otro pero había una cuenta que no resultaba y le comenté a Jack. Le pedí de favor que no moleste al jefe en sus vacaciones pero de verdad solo era él quien podía solucionar por tener el mando, control de firmas, acuerdos… al llegar le tendieron una trampa porque solo así podían atraparlo y…

Le acariciaba el mentón, una y otra vez. Apreté más mi agarre en su cuerpo.

— Lo querían matar y como todo empleado entregado a su trabajo, dispuesto a dar su vida por su jefe, Jack recibió el impacto. Él está siendo trasladado ahora mismo a una clínica privada de aquí.

— ¿Cómo te enteraste?

— El jefe me llamaba todo el tiempo para hacerme saber… y… tuve que sobornar a uno de los aliados con Marc para que me contara, terminó muerto.

— ¿Ahora que voy a hacer? — susurré. — Me siento maldecido desde que Jörg arruinó mi vida, desde ahí no dejan de pasarme desgracias… tampoco me quiero casar con Marc, no soportaría vivir en ese infierno… con su mamá y sabiendo que ese no es el papá de mi bebé.

— Esto no va a quedarse así. — dijo Andreas en un tono vengativo, escalofriante. — Quiero su colaboración, por favor. Haga lo que Sofía le diga, hágale creer todo hasta que él se recupere y devolver el favor mucho mejor de lo que parece.

— ¿Por qué me pides algo así? no puedo, yo…

— Por favor. — insistió. — Por Tom…

— Maldición…

— Solo evite que la boda sea tan rápido o si no las cosas se van a complicar.

— ¿Cuánto?

— Tres meses más.

Suspiré fuertemente.

— Tres meses aguantando a Marc conmigo, mierda, mierda, mierda… puedo hacerlo…

— Voy a investigar a fondo las personas que estuvieron involucrados a fondo y créame, Bill. Se arrepentirán.

Andreas me dió la confianza para ello, terminé por darle un beso en la boca a Tom antes de volver a encontrarme con Sofía. Ella estaba sentada en las butacas de la parte del bar y al verme sonríe abiertamente.

A pasos lentos me acerco a ellos.

— ¿Y bien?

— Está bien, solo deje que Tom reciba la atención médica que merece y le juro que no volveré a verlo…

«…por más que en el fondo me muera por hacerlo…»

— ¡Genial! — gritó. — ¡Hay boda en una semana! o quizás dos.

— ¿Al menos puedo elegir la fecha? — hablé rodeando las mesas sin mirar los ojos que estaban en desaprobación. — Quisiera un tiempo  para la boda en la iglesia, mi sueño es hacerlo a lo grande, con muchos invitados… ¡cómo usted, suegra!

Sofia ríe.

— Uy, sí. Mi boda fue de las más grandes y bellas, en algo tienes razón.

— ¿Entonces sí?

— Un mes y tres semanas, casi para los dos meses.

— Suficiente. Le facilitaré todo el dinero que necesite para ello, se que va a sorprenderme.

— Pues desde ya, no quiero perder tiempo.

&

Había vuelto una a casa nuevamente, parecía que las cosas marchaban bien entre los Eggers pero no era así.
Sofia no paraba en la casa desde que le dí el dinero para que se haga cargo de las cosas.

Me enteré que Margareth se la pasó en el hospital junto a Tom y me ardía la sangre porque que yo debería estar ahí, con él.

Tampoco pude ir con Zamira necesitaba abrazarle ya que Marc le contó a su mamá y esta también me prohibió verla.

Fue un sufrimiento.

— ¿Qué nombre crees que debemos ponerle a nuestro bebé?

— Que no se te olvide que mi hijo no es tuyo, ¡es solo mío! — le grité. — ¡Imbécil!

— Nuestro. — insiste con voz irritada.

— A si te pese lleva la sangre de un Kaulitz.

— Bill, por favor. Trato de llevar la fiesta en paz y de comprenderte, que te fuiste con Tom porque estabas confundido cuando en realidad me quieres a mi, solo lo conociste un rato y no te puede gustar tan rápido.

No evité la risa burlona en ese instante.

— ¿Un rato?

— Sí…

— Yo conocí a Tom desde que tenía dieciocho, íbamos a tener un bebé, lo perdí por razones que no pienso mencionar y tú solo fuiste mi puto sacó de lágrimas, cuatro años después que volví a encontrarme con él mis sentimientos no habían cambiado, creí que estaba enamorado de ti pero me engañaba a mi mismo. ¡A la única persona que amaré siempre será a él!

— ¿Y qué? pero yo tengo lo que ama y a su hijo, me conformo con eso. Se que vas a quererme cuando veas que soy tu mejor opción.

Di unos cuantos pasos hacia Marc y lo abofeteo con rabia. Cae en el sofá, dándome ventaja para golpearlo por dónde vaya.

Tendrá pinta de galán pero es más mandarina que la misma mandarina.

— ¡Te odio, te odio, te odio! ¡no sé en qué carajos pensaba cuando acepté salir contigo, hacer cosas o buscarte! ¡no te soporto, eres un desperdicio, una perdida de oxígeno y ocupas mucho espacio en mi casa! ¿¡por qué carajos no desapareces!?

Un lado de mi dijo que ya era suficiente pero la de golpearle no.

Y obedecí a la que no.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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