
Fic Toll de WifesKaulitz
Capítulo 40
02:34 a.m.
A esa hora mis ojos no conocían el sueño con tantos sentimientos encontrados. Mi madre mantenía mi cabeza en sus piernas, acariciándome la cabeza con suavidad.
— Jack no intentó matarme en ningún momento, él solo me ayudó a irme a lugares lejanos, amor. Lloró frente a mí diciendo que no podía hacerme esto porque yo era como su segunda mamá y fue lindo.
— Entiendo, aún después del trato tan horrible algo hizo que le diera una segunda oportunidad. — susurré. — Ahora dejó todas estas cosas porque tiene una bonita familia, lo hizo por el bien de su bebé.
— Algo que seguramente Tom Kaulitz también haría si forma una familia, ¿no?
— Me gustaría. — ella rió suave.
— Está bien, no hay apuro. — en eso suena la puerta. Levanté mi trasero para poder ir a abrir y ahí estaba Bill con una maleta. Cerré un poco la puerta para tener privacidad.
— ¿Todo bien?
— No, tenemos que irnos, ahorita mismo. Ya lo pensé, te elijo a ti. Siempre a ti. Creeme que fue muy estúpido hacer todo eso de mi parte cuando aún te quiero, cuando lo que siento por ti es demasiado fuerte. — yo no esperé tanto para entrar a la habitación, dispuesto a meter lo poco que saqué bajo la mirada orgullosa de mi madre.
— Tienes que venir con nosotros. — propuse.
— No, yo iré a las Vegas. Aún tengo tiempo para vacacionar. Díganme cuando vuelvan a Alemania para alcanzarlos ahí. — recibí un beso suave en la frente seguido por su bendición antes de salir con Bill de la Isla. Conducí el pequeño barco hasta llegar a un lugar cercano y nos perdimos entre la multitud hasta llegar a un aeropuerto.
Moví todas mis influencias para comprar un par de pasajes hacia Londres, si quiera por tres meses.
Esperábamos en la recepción hasta poder abordar el avión. Bill se abrazaba a si mismo, parecía estar en una crisis y yo lo miraba desde la cafetería.
Tenía una pequeña duda… no sé si lo que dijo es verdad. En su rostro puedo ver un poco de confusión y no quería presionarle con preguntas que solo le confundan más. Seré paciente.
Dejando de lado eso, le encargué las actividades pendientes a Jack hasta que volviera como un trabajo temporal, le iba a dar una buena paga porque hace las cosas como me gustan.
— Tom. — levanté la mirada hacia Bill. De inmediato guardo el móvil para darle de mi atención. — Ya es hora. — sonríe. — Abandonemos Bali de una vez por todas.
Y así fue, tomamos las maletas dispuestos a abordar el avión sin ningún problema.
.
𝐁𝐈𝐋𝐋
He de admitir que los días con Tom en Londres han sido que bonitos. Todos los fines de semana los la pasamos borrachos, bailando y haciendo estupideces los dos en luego de salir de la discoteca a nuestro departamento.
Hay veces en las que preferimos no salir, quedarnos mirando películas en cama y pedir comida a domicilio.
Otras ocasiones en las que vamos a visitar lugares como el museo, la torre, el palacio… claramente unas fotos en esos lugares no pueden faltar pero solo nos quedamos un mes.
Antes de que llegue el segundo mes nos trasladamos a Udaipur a conocer por un par de días ya que a Tom no le gustó, yo estaba encantado paseando por las calles. Gastando todo lo que había en mi tarjeta y en la suya.
No lo podía evitar, ¡todo estaba tan bonito para llevar!
Finalmente nuestro recorrido terminó en Corea del sur.
Estamos caminando entre las personas, tomados de las manos con mucha felicidad. Tom levanta la mano que sostiene para plantar un beso en ella, románticamente y suspira como todo un enamorado.
— Ya no quiero más historias del sol y la luna entre tú y yo, bonito. Ya somos un par de hombres adultos que saben lo que hacen. — arrancó el collar en el cual tenía el anillo para guardarlo en una cajita junto con el suyo.
— ¿Los vas a botar?
— No, van a ser un lindo recuerdo entre los dos pero ahora no quiero nada de esas cosas… quiero decir que, algo de verdad.
— ¿Formal?
— Sí. — sonreí de lado un poco coqueto.
— ¿Quieres ser mi novio, eh?
— Quiero ser todo para ti.
— ¿Mi esposo, papá de mis hijos, mi compañero, mejor amigo…?
— Todo. — repitió.
Yo sonreí justo porque a mí cabeza me llegó una magnífica idea. Cómo respuesta pude besarle los labios con devoción. El rodeó mi cintura con sus brazos, apretujando mi cuerpo en contra del suyo y, la lluvia nos acompañó como una de esas famosas películas de amor.
Ahora más que nunca mis sentimientos estaban en claro. No existiría nadie que me hiciera cambiar de opinión.
No más.
— Gatito, si sigues besándome con esa intensidad voy a revolcarte aquí mismo. — reí a carcajadas sin poder evitarlo. Le di un golpe suave en el hombro antes de alejarme de el.
— ¿Qué tal si vamos de una vez? — propuse en un tono de seducción, a lo cual Tom dió un grito varonil que me provocó una amplia sonrisa. Sin más salimos corriendo hacia el hotel, ya nos encontramos demasiado empapados y unos minutos más, ¡podríamos resfriarnos!
En menos de lo esperado ya estábamos en la habitación, desnudos. Me acerca a él con suavidad, acariciando mi rostro mientras nuestros labios se unen en un beso suave y tierno. Deslizo mis manos por su cuerpo mojado, explorando cada curva y cada centímetro de su piel dura con calma.
Me guia suavemente hacia la cama, donde nos recostamos juntos.
Con movimientos lentos y sensuales, comienza a besarme el cuello, descendiendo suavemente hacia los pezones, donde los acarició y chupó con suavidad, provocando gemidos de placer. Las manos me acarician los muslos, subiendo lentamente hacia mi entrepierna, donde encuentra mi erección ansiosa.
Con cuidado y dedicación, me tomó en sus manos y comienzo a moverse con suavidad, estimulando cada parte sensible de mi pene.
— Por favor, deseo sentirte en mi interior. — susurré con ansias. No podía esperar tantos rodeos de su parte. A lo cual me hizo saber con la suave penetración, como lo quería, sintiendo cómo soy envuelto con amor, fascinación.
Nuestros cuerpos se mueven en un ritmo lento, disfrutando del placer que nos brindamos mutuamente.
El placer de hacer el amor.
Mis labios se encuentran con los suyos con frenesí, sin dejarnos de conectar el uno con él otro. Cada movimiento me demuestra su amor y entrega. Somos uno.
El tiempo parece detenerse mientras nos sumergimos en un mar de regocijo y conexión emocional. Nos entregamos a la intimidad como nunca lo hemos hecho y simplemente me encanta.
Nos dejamos perder en el momento, casi toda la noche hasta llegar a la cima.
&
Mi maravilloso sueño se fue interrumpido por el sonido del móvil de Tom, quien se levantó cabreado dando un grito feroz. Yo solo me tapé con la almohada, estábamos exhaustos de tantos polvos echados y dormimos a las cuatro.
Probablemente ahorita estamos escasos de esperma, carajo.
Y el teléfono volvió a sonar.
— ¡Tom, contesta esa mierda! — le grité, estresado. — ¡Agh!
— ¿¡Qué!? ¿¡Quien habla, carajo!?… Ah, Jack… ¿Jack? ¿¡QUE PUTA CORONA TIENES TÚ PARA LLAMARME A ESTAS HORAS!?… ¿Las nueve de la noche?… no, no si aquí es las dos dea tarde… cómo sea, ¿qué me jodes?… ¡pues solucionalo tú! ¡yo estoy lejos!… mierda, ya. Ya… ¡YA! — y colgó.
Entonces volvió a gritar haciéndome asustar. Me senté de golpe en la cama, tratando de dejar de lado el sueño que tenía y lo miré parado frente a mí con preocupación.
Suspiré.
—¿Qué quería?
— El perro niño de mami de tu ex hizo mal un puto trabajo y me jode porque es una actividad tan simple, tiene que viajar, entregar, quedarse a la presentación del supuesto producto, mandar foto y volver, ¿¡pero sabes qué hizo ese retrasado mental!? ¡no entregó la perra mercancía y ahora Lautaro quiere verme! ¡tengo que ir de la perra Corea del sur a Argentina, exactamente a Córdoba! — di un brinco como Dios me trajo al mundo para empezar a meter mis cosas, con felicidad.
— ¡Pues vamos! — exclamé con emoción. — Quiero conocer, voy a comprar muchas cosas mientras haces lo tuyo.
— Bill. — habló en modo serio, a lo cual se me bajó la emoción. Mi novio se acerca a mí para besarme en la frente, la mejilla y después la boca. — Estoy enojado porque no puedo llevarte, no puedo exponerte a esas cosas, es algo que debo ir yo. Ahí me alcanzará Jack.
Se me prendió el foco al instante.
— Está bien. — le besé de vuelta. — Entonces yo volveré a Alemania a casa y te esperaré.
Pero él no se veía feliz.
— ¿Qué pasa?
— Es que no sé si estoy traumado pero ahora no quiero separarme de ti ya que estamos bien y siempre que estamos bien tiene que pasar algo malo. Admito que me asusta el perderte.
— No pasará, ¡confía en las cosas! — alenté. Aunque yo también tengo ese temor pero si le demostraba quizás se iría con esa inseguridad. — Vas a ir, volverás y estaremos juntos.
Tom cambió su expresión al instante y fue a bañarse mientras yo seguía haciendo mis maletas. Entre ellas me encontré lo que he estado escondiendo por dos meses.
Las resultados de la prueba de embarazo positiva.
Continúa…
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