Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 39

Después de arreglarme, darme una ducha decidí reunirme con Marc al lugar del comedor para compartir el desayuno. Me esperaba una comida deliciosa que hizo crujir mi estómago.

— Anoche llegaste tarde. — observo a Marc con los ojos entrecerrados, masticando mi tostada de jamón y queso.  — No creo que tu dolor de estómago haya durado dos horas.

— Pasa que me encontré con una vieja amiga y nos dedicamos a hablar, ir al barro a relajarnos mientras nos poníamos al día de las cosas que hemos hecho. Le conté que voy a casarme contigo y entre otras cosas más. Fue bonito compartir.

— Mhmm, ¿y quién es?

— ¿Por qué la pregunta? es solo una vieja amiga y ya.

— Bueno, tengo que decirte algo.

— ¿Qué? — arqueo una ceja.

— El señor Kaulitz llega esta noche pero creo que es un buen momento para pedirle que sea el padrino de nuestra boda ya que quiero que sea lo más pronto posible, en un mes más o menos. Mi mamá ya se está encargando en Alemania para ello, tu solo preocúpate por el vestido.

— No estoy de acuerdo, yo mismo quería planear mi puta boda, Marc. No quiero que lo haga tu mamá.

— ¿En qué tienes experiencia tú? ella ya se ha casado y sabe de estas cosas. Dedica tu tiempo a mí, tu esposo. — toda cosa buena tiene lo malo y ese era el lado de Marc. Aún vive bajo las faldas de su madre. Me enoja, me cabrea y me emperra que no pueda despegarse de la señora.

— No se cuántas veces te he dicho que no eres un niño al que su mamá le da solucionando las cosas, ¡ya tienes veintisiete!

— Pero es mi mamá, le emociona hacer eso por su hijo y a mi me gusta.

— También cuando dije que a la señora no la quería en mi casa tu te cagaste en lo que te dije, ve poniéndote firme con las cosas que haces porque no voy a estar aguantando tus comportamientos. — enojado me levanté de la mesa. — No me hagas arrepentir de lo que quiero. Provecho. — limpié mis manos con la servilleta antes de tirarla en la comida y así irme casi corriendo del lugar.

Una vez cerca del baño respiré violentamente.

— ¿De quién te escondes?

— Simone, que gusto volver a verla.

— No tanto, ya empiezo a aburrirme de estar en un solo lugar, ya estoy buscando a dónde irme a vacacionar hasta que pueda volver sin problema.

— No se vaya. — agarré sus manos entre las mías. — Quédese a ver mi desgracia esta noche, por favor.

— Está bien, solo si hay vino.

— Y mucho más que eso.

&

Para la cena de la noche decidí ponerme mis trapos de siempre. Trapos que Marc odia porque supuestamente me hacen ver como un adolescente y no como el hombre maduro que debo ser a mi edad.

Simone se encargó de acomodar bien mis rastas descuidadas, las hizo como si fueran unas nuevas y recién echas.

— Tengo la sensación de que estuviera tocando la cabeza podrida de mi hijo, yernito lindo. No sé cómo logras dormir con estas cosas.

Reí a carcajadas ante su comentario.

— Pero ya están, te quedan de maravilla y el maquillaje, uh. Lo adoro. Ya estoy lista para verte entrar de la mano en la iglesia con Tom y reírme en su cara porque si hubo quien le haga cambiar de opinión.

— ¡Simone! — me alarmé al instante. — ¡Shh!

— Ya, ya. Vamos. — en medio de una sonrisa divertida salimos para reunirnos con ese par en el comedor. Entonces ahí fue cuando Tom se llevó un gran impacto al ver a su mamá a mi lado y yo, Bill Trümper, al ver a la mamá de Marc junto a Margareth.
Ambas sentadas hablando de cosas que no escuchaba.

Estaba atento al abrazo que Simone le brindó a Tom fuertemente hasta tal punto de llorar.

— Cariño, nos pondremos al día con los cuentos, ¿sí? de momento hagamos esto.

— Sí. — responde Tom como un pequeño niño indefenso. — Ven, siéntate conmigo, mamá.

Mi corazón se estrujó ante tales palabras conmovedoras.

Los amaba.

— Bien, empecemos. — me senté justo enfrente de Tom.
Estaba nervioso. Me inquieta la mirada que me da el trenzado. No disimula. Se mantiene serio y juega con el cuchillo de los cubiertos.
Puede que en cualquier momento me vea como el juego de los dardos y me lo lance en el ojo si llego a decir algo que no le guste.

Uh…

— Bueno, yo quiero anunciar con ustedes mi compromiso con Bill abiertamente. — dijo Marc luego de destapar la botella de champagne. Empezó a servir a cada uno para tener una charla agradable. — Y también pedirle al señor Kaulitz que sea nuestro padrino. — esta vez miré yo a Tom, creyendo que no lo iba a aceptar solo para hacer las cosas difíciles pero su respuesta me provocó taquicardia.

— Estaría encantado.

Suspiré fuerte.

— La boda es en un mes, exactamente.

— Eso es lo que usted ha pensado, Sofia. — respondí sin aguantar mi desagrado. — Yo quiero elegir los preparativos, la fecha, las cosas que deben ir, si hay damas o no, ¿me entiende? y un mes es muy poco para prepararse.

— ¿Entonces cuantos sugiere, Bill?

— Seis.

— ¿¡Tanto!? — observo a Margareth con el ceño fruncido — ¿Por qué no dentro de dos semanas? ya quiero unirme con ustedes para la luna de miel.

— Queremos que sea en las Bahamas.

— Yo también quisiera que sea lo más pronto, ¡ya vivimos juntos! ¿por qué esperaríamos?

— Porque quiero algo que sea memorable para ambos, no tomado a la ligera.

— Billy…

— Marc, por favor.

— Al parecer lo está dudando. — habla Sofía una vez más. — Cuando yo tuve mi primer amor pensaba mil maneras de tenerlo a mi lado a como de lugar, ¿por qué esperar tanto tiempo?

Entonces Margareth, Sofía y Marc empezaron a hablar al mismo tiempo hasta el punto de acabar con la poca paciencia que tenía y simplemente exploté sin importar quien nos estuviera mirando.

Di un golpe en la mesa al mismo tiempo que me puse de pie.

— ¡Basta! — grité. — ¡Se cancela todo, maldición! ¡TODO! ¡YA NO HAY BODA, NO HAY PREPARATIVOS, NO HAY NADA! ¡ESTOY CANSADO DE QUE SIEMPRE HAGAN LO QUE USTEDES QUIEREN! Y EN CUANTO PONGAN UN PIE EN ALEMANIA SE LARGAN DE MI CASA.

Di media vuelta.

Salí corriendo para cualquier lugar seguido de Simone.

No sé por dónde me metí, el hecho era que no avanzaba con el dolor de cabeza que provocaron.
Estoy hiperventilando, no soporto tanta presión sobre estás cosas solo necesito tener un momento de paz.

— Bill, ya todo está bien.

Claro que me refugié en sus brazos mientras lloraba sin consuelo.

.

[Mientras tanto con Tom…]

— A parte de que se les hace el favor le tratan así, deberían ser más agradecidos.

— Cállate. — yo solo los miraba a los tres, ¿en qué mundo viven estás personas? no está demás decir que mi odio por los Eggers a aumentado de manera inimaginable y ahora los quiero tres metros bajo tierra por hacer llorar a Bill.

Ojalá me estuviera permitido actuar.

— Oiga, Kaulitz. Usted como  el padrino de la boda de mi hijo debería darnos un poco de alojamiento hasta que se le pase el berrinche a ese mocoso. Solo está nervioso.

Tragué saliva manteniendo seriedad.

— Bill adora mucho a Marc, solo que he visto que el es un desconfiado. ¿Quien no estaría agradecido de que su segunda mamá le haga…

— Señora, — interrumpí. — ¿Por qué no deja de hablar tantas estupideces y se calla la boca? su voz empieza a estresarme. Se supone que cuando uno va a comprometerse se despega de la familia en su totalidad, no está como un mimado pegado al cordón umbilical creyéndose un bebé… a parte Marc no es tan apuesto que digamos. Odio cuando los ponen en un altar.

Ella se ofendió.

Marc ni se dignó en mirar y su hermana solo se burló.

— Mi hijo no es feo, es guapísimo. Cuántas no quisieran estar con él.

— Unos ojos de un color lindo en la cara de un retrasado no le hace ver tan guapo. — y reí divertido. Sin embargo, por más que le ofendía Marc no me decía nada pero la señora no sé rendía, al instante me cambió de tema.

— ¿Usted está soltero, Tom?

— Estoy reservado.

— Ajá, haría linda pareja con Margareth. — me rasqué la cabeza en desesperación.

— Siento que usted tiene la urgencia de casar a sus hijos con el primero que se le cruce y tenga dinero, no le importan los sentimientos ni nada como por el estilo. A parte a mi me gustan las mujeres para un rato, como mi deposito de leche, soy más de hombres, ¿si me entiende? hombres con la carita de no romper ni un plato mientras que a escondidas rompen la vajilla entera y si me disculpa, ya estoy cansado de escuchar tanta estupidez junta. Me voy a dormir.

Volvió a hacer un gesto de que se ha ofendido y lo ignoré definitivamente.

Que gran reto será para Bill tener una suegra así.

Una razón más para saber que soy su mejor opción como su compañero de vida.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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