Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 37

— Tom, ¿qué carajo…? — se me salió inconscientemente. Seguido entraba Isaac, todo herido, atado de las manos, piernas y amordazado. Retrocedí unos cuantos pasos hasta que choqué con el cuerpo de Tom, quien me sostuvo fuerte para no caerme.

Decir que la escena era fea era poco…

— A el también hay que colgarlo. — sus empleados obedecieron las reglas. Me refugié en su cuerpo para no tener que ver ese acto tan desastroso.

— Ya está

— Gracias… — Tom se dirigió hacia mi para separarme de su cuerpo y mirarme a los ojos. — ¿Ves a esos dos  hijos de puta? — asentí en silencio. — Los dos tienen que ver con nuestra separación, la muerte de mi madre y de nuestro bebé.

Desvanecí por completo. El lo entendió bien e hizo que me siente en el sofá. Uno de sus empleados me sirvió agua para calmar.

— Jörg Kaulitz, te obligó a separarte de mí. Isaac Vellman estuvo aliado con ese otro asqueroso que no se su nombre y que ya está muerto. Me molesta que no haya sido por mis manos pero igual… tenían la intención de matar a nuestro hijo para que no tomara posesión de mis pertenecías entre otras cosas más que no son relevantes. Lo estuve buscando por muuuucho tiempo y ¿adivina qué? ¡ahí está a punto de conocer el mismísimo infierno! que error el que hayas venido al enterarte de que Bill volvería, iluso.

Y empezó a reír como loco mientras se acercaba a Isaac. Agarró una poma que pese al olor, supe que era gasolina.

— Es una lastima el que la misma persona que asesinó a tu papá, te vaya a matar a ti también y que no hayas logrado nada. — empezó a tirarle el líquido por todo el cuerpo mientras se quejaba. Probablemente maldiciendo a Tom hasta el final. — Todo lo que has echo no ha servido, Isaac. — sacó la mordaza de su boca.

— Podré morir, ¡pero serás infeliz el resto de tu vida porque Bill ya no te quiere!

El no dijo nada, solo… encendió el fósforo y lo tiró en su cuerpo.

Abrí los ojos en demasía al ver como Isaac se revolvía en el fuego, gritaba y pedía ayuda como nunca hasta que murió, incinerado.

— Uno más… — dice, dirigiéndose a su papá. — Te odio por muchas razones pero tú error fue meterte con lo que me hacía bien…

Para su siguiente espectáculo le pasaron unas cuantas cosas como bisturí, tijeras, alcohol y cosas que se usaría en una intervención hospitalaria.

Clavé mis uñas en el sofá.

— Geovanni, quítale la mordaza. — ese pelirrojo obedeció su orden al instante. Jörg me sonríe malicioso y por el momento no sentí temor. Pues le iban a hacer algo peor de lo que el hizo conmigo. — ¿Qué tal si empiezas por pedirle unas disculpas a Bill?

— No. — dice, seguro.

— Bien. — empezó por colocarse un par de guantes de latex en ambas manos, una mascarilla y agarró el bisturí para apuñalar justo en las costillas para hacerle una herida profunda y grande.

«En cambio yo, por más que quería despegar mis ojos de tan desastrosa escena no pude porque al Bill de mi interior le encantaba la venganza.»

Jörg solo gemía de dolor, no gritaba. Trataba de aguantar como todo un macho que dice que esas cosas son para las mujeres.

— Discúlpate. — aquel hombre movió su cabeza en negación. — Entonces dejaré esto aquí… — y lo apuñaló sin miedo alguno en el muslo. Sacándole un grito ahogado. Veía su sangre deslizar por su pierna hasta caer gotas grandes al suelo. Casi formando un charco. — Joder, eres mi padre, puedo tener consideración alguna si te disculpas con Bill o de lo contrario morirás desangrado.

— E- entonces m- moriré.

— Pues no me molesta la idea. — Tom me mira antes de empezar a dar ordenes a sus empleados para matar el tiempo. — ¿Quien quiere jugar dardos en el cuerpo de mister Kaulitz hasta que muera?

— ¡Yo! — respondieron algunos emocionados. Tom les brindó un par de cuchillos afilados y pequeños. Les cedió a sus empleados el primer lugar en lo que se acerca a mí a pasos lentos.

— ¿Quieres jugar también? te servirá.

— No, no. Quiero irme, no… puedo seguir más tiempo.

— Gatito, tu prometido no se va a enterar.

— Lo hará si no llego pronto ya que mi suegra suele andar pendiente de mi vida.

— Ay. — rodeó los ojos. — Ya, basta. Se acabó el juego. Necesito tirar mi última jugada. — todo fue muy rápido para mis ojos. Lanzó el objeto corto punzante directo al corazón de su papá con fuerza que logró penetrarlo y este al instante murió. — Bájenlo, me da asco solo con verlo.

Y no esperó mas para sacarme del lugar nuevamente a la sala de la lujosa casa. Me envió a casa con un chofer para asegurarse de que llegue bien.

Tom: 1

Marc: 0

&

Eran las 01:55 a.m. y yo no había logrado conseguir sueño. Ya había tomado un poco de leche tibia con la intención de que pueda ayudarme pero nada. Después fui hasta la terraza para recibir la frescura del viento a esas horas y luego de mucho, pero mucho tiempo, encendí un cigarrillo.

Fumaba en silencio, sumido en mis pensamientos. Aguantando las ganas de salir en búsqueda de Tom para refugiarme entre sus brazos. Sentir que todo está bien por el momento.
Saqué el móvil de la bata de pijama, abrí la app de contactos y ahí seguía su número. En mi lista de bloqueados y, claro que lo desbloqueé.

Pensaba mucho en si llamar..

— Que fácil fue entrar a tu casa. — y mi piel se erizó al sentirle tan cerca, con sus manos en mi cintura, su boca pegada a mi oído. Exhalé el aire por la boca. Recosté mi cabeza sobre su hombro con los ojos cerrados. — Estoy encantado de tenerte entre mis brazos otra vez, gatito. Anhelaba esto día a día, noche tras noche…

— ¿Por qué me dices esto?

— Porque es lo que siento. — volteo a ver a Tom a los ojos. El toma mis manos entre las suyas para luego plantar un beso en ellas, sin dejar de mirar. Me sonrojé al instante y sentí mucho calor. — Nuestra relación no ha terminado, solo fue una pausa…

— Tom, me voy a casar. — susurré.
El mencionado se quedó en completo silencio.

— He intentado olvidarte, maldición. Una mujer tras otra, lo mismo con los hombres y no puedo. Solo pienso en ti, en tus ojos cuando me miran, tus labios, el contacto de tu piel con la mía, Bill. Te quiero a ti. — apegué mi frente con la suya, manteniendo los ojos cerrados.

Sus manos comienzan a explotar mi cabello, los hombros, la espalda hasta posarlas en mi trasero; el mismo que dió un ligero apretón antes de hacer un movimiento en el cual nuestras entrepiernas chocaron con total suavidad.

— Tom… — empieza por deshacer el nudo de mi bata para dejar al aire mi desnudez. Besa mi hombro con delicadeza mientras baja su mano a mi creciente erección.

— ¿Mhmm?

Ni siquiera pude pronunciar una tan sola palabra. Me volteó una vez más. Había quitado los boxers para después empezar a lubricarme con su boca entre las nalgas. Miraba al cielo, mordiendo mi lengua para no gemir en ningún momento.
Mi corazón estaba en un mar de sensaciones pero la más deliciosa era de satisfacción.

Pronto Tom estaba colocando su miembro en la entrada para así hundirse dentro de mí.
Movió sus caderas como un loco, tapando mi boca. Escondiendo su rostro en el hueco que forma mi cuello y hombro. Siento sus dientes clavarse en ese lugar con fuerza.

— ¡Mhmm! — bombea tan fuerte que posiblemente puede sentir cómo mi cuerpo se estremece de placer. Los sonidos de nuestros gemidos se mezclan con el viento nocturno. Poniéndome al mil. No puedo evitar entregarme al placer, olvidándome de todo.

Mientras me penetra desde atrás, sus manos acarician mis caderas y los glúteos. Sus embestidas se vuelven más intensas y rápidas que ya puedo sentir esa magnífica ola de calor recorriendo desde mis pies, las piernas, la espalda, ombligo… hasta que se centraron en la punta de mi polla para su liberación.

Grité alto sin poder aguantar, al igual que él. Los dos al mismo tiempo.

— Joder. — murmura. — ¿Podemos entrar para acostarnos? quiero dormir contigo lo que queda de la noche.

Yo no me negué, accedí porque lo necesitaba. Necesitaba los abrazos de Tom.

— Oye, ¿en verdad estás seguro de casarte con Marc? — pregunta al entrar a mi habitación. Me quedé en silencio mientras me acomodaba a su lado, los dos abrazados como si no hubiera un mañana.

— ¿Por qué?

— Tal vez estás confundido con respecto a tus sentimientos ya que fuimos obligados a separarse el uno del otro. Quizás tu buscaste amor en él pensando en que no volverías a verme pero aquí estás, conmigo una vez más. Yo estoy dispuesto a todo por ti solo quiero que tú también lo estés por mí. — agarró mi mano para colocarla sobre su pecho. — Esta mierda late por ti como un loco desde el primer momento.

— Mentiría si te dijera que mi corazón no siente lo mismo por ti, solo déjame aclarar esto y también las cosas con Marc…

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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