Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 36

— ¿Sabes? quiero verte esta noche. — comentó cambiando de tema tan de repente. Lo veo caminar hasta el escritorio para sacar un bolígrafo junto con un pedazo de papel. Empezó a escribir algo para después dejarme ver. — No sé que jodida excusa le vayas a inventar a la burla de tu marido pero te quiero en esta dirección… puntual. — hizo énfasis en esa palabra.

— Es que no creo poder, yo…

— Puntual. — volvió a repetir.

— ¡Tom! — le grité. — ¡No puedes hacer eso! ¡Ya no funciona como antes! a él sí…

— No me hagas ir a buscarte a tu casa porque ahí si vas a tener que dar explicaciones a tu futuro peor es nada. — interrumpe y yo fruncí el ceño a más no poder. — Ahora gracias por entender, puedes retirarte. — le dediqué una última mirada antes de salir de su oficina cerrando la puerta de un azote. Bajé corriendo las gradas hasta estar fuera y una vez lejos, fui caminando mientras buscaba en el móvil el número de Zamira.

Afortunadamente contestó.

— ¿Quien habla?

— Zamira, soy Bill. Necesito hablar contigo urgentemente.

— Oh, Bill. No soy Zamira pero habla su novio, Jack. Ven a la clínica de por el parque central, estamos aquí. — colgué la llamada cambiando de rumbo. Mi paso se aceleró de una forma increíble y en menos de lo pensado estaba ahí.

Jack me recibió de forma amable y me senté en una de las butacas para descansar.

— ¿Se encuentra bien?

— Y feliz. — concluyó.

— ¿Puedo preguntar la razón? — justo en el momento que Jack iba a responder me tensé al escuchar la voz de Tom a mis espaldas.
Este se acercó a Jack para darle un abrazo acompañado de una felicitación por ser el ‘nuevo papá del año’. — Jack. — llamé su atención colocando mi mano en su hombro. — ¿Puedo verla?

— Sí, claro. Aunque lo más seguro es que se encuentre descansando. Fue un parto difícil. — suspiré alejándome de ambos en la dirección que apuntó con su dedo índice. Toqué la puerta antes de entrar y ahí se encontraba ella, amamantando felizmente a su bebé.

Supe que era un niño gracias al trajecito diminuto que estaba puesto el bebé.

Sentí mucho dolor en el interior de mi pecho.

— Hola…

— Hola. — respondió con frialdad.
Aún después de cuatro años de nuestra última discusión ella seguía molesta conmigo. No podía seguir así. No con la persona que pasé tantas cosas.

— ¿Cómo estás? ¿me dejas cargar al bebé? — también suspira antes de entregarme al bebé. Lo tomé entre mis brazos y sin evitar empiezo a llorar en silencio. Él bebé estaba muy lindo. Tenía los ojos cerrados y descansaba en absoluta tranquilidad mientras yo lo paseaba por la habitación, sintiendo su pequeño cuerpo, tocando sus manos pequeñitas y sus suaves mejillas.

— ¿Para que has venido?

— A verte. — murmuré.

— Pues estoy bien, me casé con Jack hace unos meses y somos felices. Me hubiera encantado que los padrinos de boda fueran Tom y tú pero solo fue Tom junto con otra mujer… una castaña alta. Creo que su nombre era Ría. — miré por la ventana con total indiferencia, con el estómago revuelto. Imposible de creer que lo que estaba sintiendo por dentro era algo de celos.

— Claro… — volví hacia Zamira para devolverle el bebé e irme de la habitación pensando en que fue un error venir.

Ignoré la presencia de Tom y la de Jack quienes hablaban animadamente en la sala de espera.

&

Para la noche no tuve problema alguno con salir de la casa puesto que Marc había ido de viaje. Ahora como ya se que Tom es su jefe, hará lo posible para mantenerlo alejado de mí. Puedo esperar cualquier cosa ahora que sabe la verdad y claro que no estoy listo para enfrentarlo.

Al llegar golpeo la puerta con nerviosismo. Esta se abre dejando ver en el interior de la residencia una sala enorme e impecable. Todo nuevo.
Podría jurar que todas esas pinturas colgadas en la pared son carísimas y las originales.

Adicional estaba el cuadro que hace cuatro años pintó Zamira. Colgado en el centro de todos esos lujos junto a las fotos que le robó a Marc en la exposición fotográfica.

Más descarado no puede ser.

— Llegaste puntual, como siempre. — entra diciendo desde las puertas corredizas de cristal. Sin camisa. Parpadeo lento, la garganta se me secó y mi ritmo cardíaco aumentó. Sentía demasiado calor. — ¿Quieres que te ofrezca algo de tomar? ¿mhmm?

— Sí, ofréceme vino y mucho…

— Bueno. — sonrió. La muchacha que antes me abrió fue la encargada de traer la copa llena de la bebida. La tomé para empezar a beber como si fuera agua. — Quisiera hablar contigo.

— No quiero hablar, déjate de juegos y dime de una vez para que me pediste que venga.

— Eggers te volvió aburrido, gatito. — y ahí estaba de nuevo ese apodo. El mismo que mi cuerpo lo había tomado con una reacción muy diferente. Estaba ansiando que me tomara una vez más a su antojo que yo me dejaría… — Sígueme.

Ambos caminamos hacia la parte de afuera de su lujosa sala. Lo que me recibía era un jardín con una brisa fresca, su respectiva cancha de juegos, a lo lejos la piscina y un pequeño circulo para socializar. Estaba asombrado.

— ¿Todo esto es tuyo?

— Sí, pero sonaría mejor sí cambiarias el ‘tuyo’ por el ‘nuestro’. — sonreí de lado apenado mirando en una dirección diferente.

Muerdo mi labio inferior y tiro de él con suavidad.

En cambio Tom solo ríe por lo bajo mientras se adentra a un pasadizo por debajo del césped y yo con él. Desde que entramos siento escalofríos porque el lugar es demasiado frío, oscuro y casi no se ve nada.

— ¿Qué tal si regresamos? — propongo aferrándome en su brazo izquierdo tratando de sentirme protegido a lo cual aprovecha con manosear mi entrepierna poniéndome duro al instante. Gemí por lo bajo.

— Joder, gatito. Esto no lo puedo ignorar. — me acorraló en la pared en un abrir y cerrar de ojos. No podía verlo pero si sentir su mirada intensa clavada en mí. Lo siento acercarse sigiloso antes de unir sus labios con los míos.

El corazón me estalló.

Nos besamos sin decir una palabra, sintiendo como la electricidad entre nosotros recorre fluido. Entonces, nuestros labios se encuentran en un beso tan apasionado que el tiempo se detiene. Nuestras lenguas se entrelazan en un baile, explorando nuestra cavidad bucal. Puedo sentir el sabor del aliento de Tom, mezclado con el dulce aroma de su piel. Mis manos se deslizan por la espalda, acercándole aún más a mí, mientras nuestras lenguas continúan.

— Estoy tan excitado. — susurré.

Eso fue como darle luz verde para que me voltee con tal brusquedad, baje mis pantalones dispuesto a hacerme suyo.

Yo espero ansioso por su miembro palpitante.

Me penetró con fuerza y velocidad, embistiendo con cada fibra de su ser. Puedo sentir cómo su miembro me llena, golpeando profundamente en el interior mientras nuestros cuerpos chocan rítmicamente. Los gemidos y los sonidos de nuestros cuerpos se mezclan en el lugar, provocando eco, subiendo mi adrenalina. Muerde mi cuello y deja marcas de deseo mientras me da todo de él. Este lugar deja de dar miedo ahora que se ha convertido en nuestro refugio de pasión.

— ¡Mhmm! ¡Tom… sí…!

— Shh, gatito. — no dejé que pusiera su mano en mi boca. Quería dejarme venir libremente en lo que masturbaba mi entrepierna casi al mismo ritmo que me daba.

— No, por favor. — le dije. — Adoro la sensación de arriesgarme a todo cuando estoy contigo, simplemente es único y me encanta. — Tom hecha una risa ronca que eriza mi piel. Posó una de sus manos sobre la que me toca el pene y en menos de lo pensado ambos nos estábamos corriendo al mismo tiempo.

Nos quedamos pegados como perros hasta recuperarnos del glorioso orgasmo y ya después nos acomodamos la ropa.

Siento las manos de Tom acariciar mis mejillas, plantar un beso en mi frente y terminar con un par de palabras que me desarmó por completo.

— Te amo.

— Tom… — repliqué en medio de un berrinche.

— Está bien, no digas nada. Habrá tiempo. — respiré descontrolado, ¿por qué tiene que decírmelo ahora? dios mío. Solo me siento demasiado confundido con todo esto…

En silencio seguimos avanzando hasta que llegamos al final, dónde por fin se pudo ver la luz. Habían un par de hombres parados en la puerta de metal con una seguridad increíble. Nos dejaron entrar con tranquilidad y la volvieron a cerrar como estaba.

— ¿Qué hacemos aquí?

— Ya verás. — entrecerré los ojos al ver la sonrisa sádica que apareció en su rostro. Una sonrisa jamás vista ante mis ojos y al parecer lo que tenía que mostrarme lo puso así.
En el momento que aplastó un botón para dejarme ver, algo que yo imaginaba al estilo de una habitación roja para tener sexo toda la noche desapareció y se dejó ver a su papá colgado de sus extremidades con unas cadenas gruesas justo en la pared del fondo.

No pude pronunciar ni una sola palabra al ver la escena tan escalofriante que ante mi vista se ofrecía.

Continúa… 

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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