Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 32

𝐁𝐈𝐋𝐋

Estaba bastante agradecido con Zamira por no haber hecho preguntas sobre lo que mi mente mareada vió.
Ahora más que nunca lo estaba soñando conmigo, todo giraba en torno a él y mierda… quisiera retroceder el tiempo para no haber recibido a su papá en mi casa y seguir en la llamada con él.

En medio de mis jodidos pensamientos, me llegó una llamada desde el Instagram de Marc. Al instante se me olvida lo que he soñado y sonrió antes de contestar.

— Marc, que gusto…

— Estoy llamando porque me he quedado preocupado ayer, te fuiste sin decirme adiós.

— Lo siento. — reí un poco mordiendo mi labio inferior. — Ya estaba cansado y con ganas de vomitar.

— Oh, que mal. ¿Me dejas ir a verte? quisiera invitarte a salir esta noche a una fiesta de disfraces modernos muy típica en la sociedad, estoy ansioso por contarte lo que pasó ayer. Parece que estar contigo me da suerte.

— Sí. — respondí con ganas. Salté de la cama con total emoción para buscar a Zamira en su habitación. — ¿A qué hora?

— Diez, nos vemos en la basílica… dónde nos conocimos.

Colgué la llamada dando grandes saltitos. Entré a la habitación de mi amiga y al instante salí al verla dándose de besos con Jack. Los dos sin ropa. Al parecer alguien no perdía el tiempo en nada pero la verdadera pregunta es, ¿en qué momento llegó?

Tomo asiento en la pequeña sala que tenía nuestro alojamiento para esperar a que ellos dejen de hacer lo suyo y hablar.

— Bill. — sale diciendo Zamira mientras aclara su garganta. — ¿Ya estás mejor?

— Hola. — saludó Jack y yo solo reí.

— Tengo una noticia que realmente me hizo poner de buen humor… ¡Marc me invitó a una fiesta de disfraces!

— Ah…

— La fiesta de disfraces de la sociedad solo ocurre una vez al año dependiendo el anfitrión, ¿te gustaría ir? — Zamira asiente sonrojada con la cabeza baja. Entrecerré los ojos, dándome cuenta de la forma tan linda en la que observa a mi amiga.

Es tan lindo.

— Bien, entonces voy a venir a buscarte. — Jack se despidió de ambos antes de salir del hospedaje. En cambio yo alenté a Zamira para ir de compras lo más pronto posible, necesitábamos algo para mejorar nuestro aspecto.
Compramos unos antifaces de brillos, pasamos por el salón de belleza en el cual hice un nuevo look que para mí representaría muchas cosas. Consistía en unas rastas que permanecerían para siempre con la intención de demostrarme a mi mismo lo que Tom fue en mi vida junto con nuestro bebé solo que las mías eran negras con blanco.

Me veía perfecto.

&

Unas horas más tarde llegaba a la basílica donde me espera Eggers demasiado apuesto. La forma en la que él me recibió fue con un beso en los labios e hizo que me sonrojara a millones.

— Que guapo te ves, no sé cómo sentirme ante semejante belleza.

— No te quedas atrás. — entrelazó su mano con la mía y así nos dirigimos hasta un local enorme repleto de personas con vestidos modernos. Me resultaba interesante. Todo se veía de acuerdo a la temática menos yo ya que quiero marcar la diferencia entre todas esas personas.

Hay fotógrafos por todos lados, lugares para refrescos, gente bailando y bebidas… muchas bebidas que me van a poner alegre.

— ¿Qué es eso que tienes que contarme?

— Ayer un hombre de buena fe me brindó trabajo para solventar mis deudas, yo sé que fue extraño pero esa persona se veía muy buena gente y acepté así que no más fotografías. Voy a tener un trabajo digno.

— Felicidades. — sonreí agarrando una copa de vino. — Brindemos. — con sonrisas bobas chocamos las copas de plástico antes de beber.

Debo decir que Marc no se despegó en ningún momento de mi lado. En todo instante baila conmigo, bebe, habla de temas que me hacen reír y en menos de lo esperado ya me ví en un lugar tranquilo, sin mucho ruido, mi cuerpo posando sobre una esponja suave y soy besado por cada lugar.

No recuerdo cómo llegué con el aquí pero me gusta la sensación de excitación.

Todo pasó muy rápido.

Marc me toma con mucha pasión que siento tan extraño porque estoy aferrado al lado salvaje que Tom me solía dar y…

Joder.

Como anhelo estar aquí en estos instantes con él, dándole todo lo que le pertenece porque yo siempre seré suyo. Todo de mi le pertenece.

Nadie nunca me hará sentir tan bien como él.

— Mhmm… — en estos momentos que cierro los ojos pienso en el tocándome y motiva a mi lado salvaje a salir, tanto que a mí contrario le sorprendió mi acción tan repentina y lo disfruta.
Muerdo mi labio inferior con tanta fuerza, evitando gemir su nombre tan fuerte como mi garganta me lo permita.

Tom…

.

[Mientras tanto con Zamira…]

Bill, Jack y el huevos desaparecieron.
Me dejaron sola en medio de todas esas personas que les gusta bailar las músicas de Taylor Swift, joder.

¿Cómo van a bailar eso?

«Aburridos de mierda.» – pensé.

Yo estaba frente a la mayoría de las bebidas que Bill suele tachar como alegres o mágicas, bebiendo las más suaves que puedo encontrar. En la mente no puedo dejar de criticar a esas personas mientras miro a todas partes y, fruncí el ceño a ver esas rastas tan reconocidas desde lejos.

Le doy un último sorbo a mi bebida antes de ir en su búsqueda. Empujé a todas las personas que impedían mi paso y al llegar toqué su hombro. Él se quedó inmóvil, sin voltear a verme.
En cambio unos tipos se me acercaron de forma intimidante. Evitando que me acerque.

— Tom Kaulitz. — llamé su atención en un susurro. Él intenta dar el siguiente paso pero lo evito haciéndole saber una vez más quién soy, por si lo olvidó. — ¡Soy Zamira, la amiga de Bill! ¡necesito hablar contigo, por favor!

Levantó su mano su brazo derecho e hizo una señal a esos tipos como si les diera una orden. Ellos no dudaron en sacarme dejarme pasar para estar cerca de él, luego de varios intentos fallidos de mi parte.

— Ni creas que estoy tan feliz de verte, Zamira. — comenta fríamente cuando voltea a verme. Su voz más ronca y tiene una mirada vacía.
Ese no era el Tom que conocí.

— Necesito explicarte las cosas con respecto a Bill, él no…

— Cállate. — interrumpe. — No me arruines la noche. Estoy feliz con las nuevas personas que me rodean, mucho mejores que tu amigo, te lo aseguro. Esas personas jamás me mentirían porque… — rodeó mis hombros para apegarme a él y susurrar muy cerca de mi oído. — ¿Quieres saber que les haría?

Veo a esas personas que lo acompañan… todos con aspectos malvados, serios, con caras de asesinos.

— Los aplastaría peor que a una cucaracha.

Y sacó una arma para hacerme saber que lo que salió de su boca es en serio.

— A mi no me interesa lo que hagas con esas personas o no. — respondí. — Vine a hablar contigo porque quiero que sepas la maldita verdad, a si que vas a ir al maldito hotel donde me estoy quedando junto a Bill, le exigirás una maldita explicación de verdad, que salga de su boca y luego me lo agradeces.

Le guardé la tarjeta del hotel en el bolsillo de su enorme chaqueta y di media vuelta para irme. Estaba eufórica por lo que hice, quizás Bill no vaya a disculparme nunca pero no puedo permitir que las cosas entre los dos digan así.

Me niego profundamente.

&

Para el momento les pedí a ambos una jarra de té caliente, unas galletitas e incluso compré globitos que coloqué sobre la mesita de noche de la habitación de Bill. Lo tenía todo bien planeado para cuando ambos se encuentren aquí y se solucionen las cosas.

Ya le había llamado a Bill para decirle que tenía que venir pronto porque debía hablar con él de algo importante y aceptó.

Solo debo esperar la llegada de Kaulitz.

«Ojalá lo haya considerado mucho.»

Daba vueltas por todo el departamento con ansias. Perdí la cuenta del tiempo que pasé con ese sentimiento hasta que la puerta es tocada tres veces. Corrí a abrirla y sonreí abiertamente al ver a Tom.

— Solo vine a escuchar las putas mentiras que tiene que decirme ese perro que tienes por amigo.

— Es suficiente.

«Ahora solo falta Bill.»

— ¿Qué mentiras crees que me diga?

— Lo que debe decir no son mentiras, solo la verdad. Cosas que entre los dos deben aclarar. — oí el suspirar pesado de Tom mientras se sentaba en la banca luego de agarrar una galleta.

— ¿Tú sabías que él estaba conmigo por mi dinero?

— A Bill jamás le ha importado el dinero.

— También que me tacha de niño inmaduro.

No respondí…

— Ya veo, entonces de igual manera sabías que estaba enamorado de otro y que…

— No, Tom. Nada de eso, joder. — mordí mi labio inferior con impotencia. Las cosas que me estaba diciendo Tom me hacía entrar en una crisis que por poco y le terminaba diciendo yo la verdad.

Carajo.

En eso suena mi celular, indicando una llamada entrante por parte de Bill, la misma que decidí poner en altavoz para que Tom también oyera pero mejor no lo hubiera hecho.

— Bill.

— A qué no sabes, ¡ayer cogí con Marc! y estoy jodidamente feliz a si que tus necesidades van a esperar porque me quedaré todo el día con él.
Adiós.

Y Tom lo oyó todo.

Me mira por última vez antes de irse.
Ahí ví todas mis esperanzas de ayudar a mi amigo salir por esa puerta luego de escuchar semejante estupidez.

Continúa… 

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!