Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 3

Para la salida del trabajo ya pude ponerme el maquillaje y la ropa de siempre para volver.

Actualmente me encontraba fuera del edificio, fumando un cigarrillo mientras observaba como Isaac metía el equipaje al taxi para irse. Se sentía un poco feo pero de todas formas sería un respiro de su ‘amor’.

— Ya está, mi terroncito de azúcar. Estaré llamando cada que pueda así que por favor, ten el móvil a la mano.

— Cuídate mucho, Isaac.

— Sí, no olvides que te amo, ¿tu me amas? — mordí mi labio inferior. Observo los ojos de Isaac un poco aterrado por su pregunta porque no sabía lo que debía responder.

— Te quiero…

— ¡Oww, mi bebé me quiere! ¡yo mucho más! — me dió un abrazo fuerte, casi quitándome el oxígeno y antes de irse un supuesto beso que no debo olvidar hasta que vuelva. Adicional a eso, me dejó sus llaves para que cuide a Toby, su gatito de dos meses.

Guardé las llaves en mi mochila y también terminé de fumar. No sé por qué estaba triste con su partida. Si Zamira se entera de eso se burlaría mucho en mi cara y no dejaría de molestarme de por vida cada que tiene la oportunidad.

De por sí ya lo llama ‘Isaac, el momento humilde de Bill’.

Muchas veces siento que tiene razón porque no tiene lo que esperaba de él con esa apariencia tan masculina.
Amo los chicos malos, de carácter fuerte, rudos, tóxicos. Qué cuando se ponga celoso me haga entender en la cama a quien le pertenezco y que me domine. Quiero un hombre que en pocas palabras me dejé en terapia.

¡Dios! amo de esos que son malísimos que se creen dueños de sus parejas y que daría la vida por mí de ser necesario.

¿Es mucho pedir?

— ¿Ahora que cosplay eres? ¿o a qué cantante de rock quieres imitar, prostiputa? ¡Ah, ya sé..!— solté un bufido mientras daba media vuelta para ir a mi departamento. Al ver que me seguía decidí usar las escaleras para no soportar los comentarios desagradable sobre los gays. — Yo creo que le haces a un erizo de mar.

— Y yo creo que por tu pelo le haces el papel de trapeador de baño, ¿no? ¿cuando te dejas usar para limpiar la mierda que hago en el mío?

Tom rió por lo bajo.

— ¿De verdad vistes así o algún cliente tuyo lo pidió para calmar sus fetiches extraños? ¿cuánto cobras por ese extra tan impúdico?

— ¡Ya cállate! — le grité deteniendo mi paso en un escalón. — ¡Vine por las escaleras para no tener que oírte y decides seguirme! ¡No sé que mierda te hice para estarme molestando cada que me ves! ¿o acaso te gusto? — me acerqué lo suficiente a Tom para estar frente a frente. Mi rostro estaba a la altura del suyo y podía sentir su respiración violenta chocar en mi rostro.

— No, no. Corrección. — de reojo ví como levantó el dedo índice para empujarme un poco hacia atrás. — Yo también vivo aquí y decido por donde ir, ¿qué pasa con eso? el edificio no es tuyo.

— Solo ¡deja de molestarme!

Di la vuelta para salir corriendo por las escaleras pero antes de que eso sucediera… Tom me nalgueó y soltó un comentario que no logré escuchar porque eso no fue impedimento para que yo salga huyendo de la situación.

— ¿¡Tan apresurado estás de atender a tu siguiente cliente!?

— ¡Qué te importa! — le grité.

— ¿¡Y quién es!? ¡No es justo! ¡Yo pagué por adelantado!

— ¡Tú papá, hijo de perra!

Sonreí al ver la puerta de mi departamento cerca a si que me relajé y subí tranquilo. Me tomé el tiempo de buscar las llaves en la bolsa para abrir. Estaba demasiado sudado y gracias a eso debía tomar un baño para quitar la humedad de mi cuerpo.

— Estoy enojado. — apreté los ojos con fuerza al escuchar la voz fastidiosa de Tom.

«Diosito… — miré al cielo. — Te juro que si me quitas a Tom del camino nunca más voy a pensar que Isaac es fastidioso porque el rastafari lo es más. Ahí te lo encargo.»

— Tom, estoy cansado como para seguir oyendo tus comentarios, ¿por qué no solo me evitas?

— Es imposible… — nuevamente estábamos cara a cara. Caminó al mismo tiempo que yo hasta el punto de acorralarme. Levantó el brazo tratando de verse chulo y se acercó lo suficiente a mi oreja. Envió una descarga eléctrica por todo mi cuerpo, activando mis puntos nerviosos y mi cardio. — Quiero creer que eres una mujer que se ha quitado las tetas y ha tomado testosterona para tener la voz así pero…

— ¡Oye! — di un golpe en su pecho con las pocas fuerzas que me quedaban. Tom colocó la mano sobre mi entrepierna, dando unos toques placenteros que si no la quitaba pronto me la pondría tan dura como una roca que no sería capaz de bajarlo solo con mi mano.

— Realmente eres un hombre y me molesta.

— Lo que estás haciendo no es tan hetero y lo sabes. ¡Ahorita mismo deberías estar sintiendo asco por mí!

— En ningún momento he dicho que me das asco, Bill… ¿Acaso tú mamá no te enseñó a comer de todo? porque la mía sí y a escobazos.

— Tom, por favor. — musité demasiado excitado. Perdido en el placer que me daba su mano con la intención de burlarse de mi al siguiente día. No lo tenía que permitir. Necesito hacer algo para impedirlo a pesar de que mis piernas y cuerpo no responden a la orden que les doy. — Si me sigues tocando te volverás gay.

— Yo odiaba la sopa de verduras con toda mi alma y al final me terminó gustando. — su boca estaba tan cerca de la mía que en cualquier momento estas se van a tocar.
Ese instante me estaba valiendo todo y tenía unas ganas de romper con la distancia sino fuera porque empezó a reírse como loco al mismo tiempo que se separaba de mí.

Me sentí bastante humillado.

— Dios, necesito desinfectar mis manos con cloro.

— Mejor hazlo con ácido y de pasó te lo tragas para que no molestes nunca más. — sin decir otra palabra que afecte mi paciencia, entré a casa para descansar.

&

La habitación estaba oscura y aún así podía ver el techo blanco gracias a la luz de la luna llena. Estaba inquieto por razones desconocidas o quizás si las conocía y tenían nombre y apellido.

En mi cuerpo inundaba un cosquilleo intenso que se despegaba desde el abdomen hasta mi entrepierna tornándose rígida.

Inconscientemente deslicé la mano derecha por debajo de los pantalones de pijama de gatito y me la frotaba con unas ganas que seguramente iban a acabar conmigo. Lamento, decirme a mi mismo que no es suficiente y que obligadamente quería que fuera Tom quien tocara mi entrepierna como lo deseo.

¿Qué perdía con ir a buscarlo?

A si que me puse de pie y no me preocupé en tapar mi pecho desnudo o ponerme las chanclas para salir, después de todo su departamento quedaba en el mismo piso, casi frente a frente y solo debía tocar la puerta.

Lo más extraño es que no tenía ni una pizca de vergüenza en lo que quería hacer, así que toqué la puerta tres veces y mejor aún, que salió muy pronto.

— ¿Qué se te ofrece, zorr..? — interrumpí sus palabras con mis labios y le empujé dentro de su depa. Cerré la puerta de un azote con el pie.
Guiaba a Tom hasta la cama de Ben 10 que estaba en la habitación principal y ambos caímos juntos en ella.
Me volvió loco el que no perdió tiempo y meta su mano justo en dónde quería.

Yo también lo hice pero en intentos fallidos porque me tenía al borde de la locura con tan poco.

— Bill. — susurraba con la voz ronca y bien machote. — Bill… — esta vez su voz sonó algo distorsionada.

— ¡Bill!

Me senté de golpe en el sofá y miré a Zamira con él convencional en la mano. Ella me observa con preocupación y toca mi frente creyendo que tengo fiebre pero ¡claro que la tenía!

en el pene.

— Me preocupas, estás sudando demasiado.

— N- no es nada… ¿qué… qué pasa?

— Es Isaac, quiere hablarte.

— Dile que estoy durmiendo. — levanté mi trasero del sofá para ir al baño antes de que se diera cuenta del problema que traigo entre las piernas y tenga que dar explicaciones.

— Ya le dije pero ya sabes cómo es, por dios. Me tiene loca, piensa que no te quiero pasar porque me cae mal.

— Trae. — agarré el convencional para ir a hablar al baño por ‘mayor privacidad’. Cerré la puerta de golpe. Tomé asiento en el inodoro para atenderlo mejor. — Isaac.

— ¿De verdad estabas durmiendo?

— Sí, llegué muy cansado, ¿qué sucede?

— Solo llamo para decirte que ya llegué al hotel y de inmediato iré a entrenar.

— Suerte.

— Te amo. — antes de que se ponga cursi decidí colgar la llamada porque no estaba de humor. Dejé el convencional en la mesita donde tenía los productos de aseo y cerré los ojos.
Pronto me cayó el veinte de que había soñado con Tom ¡a punto de hacer el prohibido y no sentí ni la mas mínima vergüenza!

¡Era su culpa la erección que tenía!

No dudé en empezar a jalar mi entrepierna teniendo en mi mente las cosas que pudo haber echo si Isaac no hubiera interrumpido el sueño. A eso le voy a sumar la posibilidad de que su pene realmente sea XL, ¡uh! me va a partir en dos el culo.

Me siento tan sucio pero tan hot a la vez. No siento el más remoto arrepentimiento de jalarme y eyacular con su nombre atascado en mi boca.

Maldito, fastidioso, estúpido y caliente… vecino.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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