Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 29

𝐁𝐈𝐋𝐋

Unos días después…

Estaba mirando todo el tiempo en la ventana mientras Georg sacaba las cosas hacia el auto ya que era momento de viajar con Zamira a Roma. Llegó el momento de su primer concurso y yo era el modelo.
No quiero arruinarle el momento pero tenía una inseguridad horrible porque la herida en el cuerpo aún no estaba sana del todo y ni hablar de la que sentía en el pecho.

Cada que trato de realizar algo para no pensar siempre hay algo que… gira en torno al dueño de mis pensamientos y me pongo histérico.
Era cierto que no podíamos estar juntos, existen muchos obstáculos presentes, entre ellos su papá.

Estoy completamente mal.

— Ya está todo listo. — comenta el castaño. Volteo a verle con una sonrisa y le doy un abrazo de despedida. — Ese viaje te va a sentar bonito, te hará olvidar de todo.

— Gracias. — con su ayuda salimos hacia el auto y en menos de lo pensado estábamos abandonando la casa de Leipzig hasta el aeropuerto.
Zamira era muy atenta conmigo, estoy agradecido profundamente pero en el fondo me hace sentir un inútil.
Debería avanzar con mi vida en total normalidad.

El dolor es temporal.

Ella se culpa todo el tiempo de haberme dejado solo en la venta ya que el departamento nos pertenecía a ambos y le repito las veces necesarias que no es así, que… las cosas siempre pasan por algo.

— Yo espero que en Roma podamos encontrar nuevos hombres que nos hagan sentir mejor. — comento en susurro para tratar de subirle el ánimo. Zamira ríe con gracia, entrelazando su mano con la mía.

— Que sea de ojos verdes, por favor.

— Y alto, guapo, rubio…

Está vez reímos juntos.

Minutos después por los altavoces estaban anunciando nuestro vuelo con destino a Roma. Recogimos todas las pertenencias para ir a pasos lentos hasta abordar el avión.
Esta no era una despedida pero si un hasta pronto, Leipzig, porque cuando vuelva todo en mi ya estará en orden.
Todo lo vivido será parte del pasado y ya habré sanado.

&

Tom se encontraba detrás de mí, tocando mi panza tal y como la maestra lo indicaba. Lo gracioso de todo esto es que no sabía cómo lo hacía porque no tenía una notoria pero todo el tiempo susurraba las cosas que sentía.

Causaba cosquilleo en todo mi cuerpo.

— Sería bueno que para la próxima sesión los padres traigan una fruta, específicamente una sandía para que puedan compartir el sentimiento con las mamás, ayuda mucho.

Abrí la boca en exageración al igual que arqueé las cejas.

— Carajo, Tom. No te imagino así. — susurré para que pudiera oírme solo él, a lo cual reacciona con una sonrisa divertida.

— Mi masculinidad frágil no me lo permitiría pero por ti haría lo que sea. — ambos reímos por lo bajo. Continuamos con las clases con tranquilidad hasta que su móvil sonó interrumpiendo el momento. Me dijo que era importante y tenía que atenderlo de cualquier forma.
Acepté viendo como se iba.

Estuve realizando las actividades solo hasta que culminaron. La siguiente sesión era la próxima semana y ya deseaba que llegue. Convivir entre todas esas personas que van a tener su primer bebé es increíble, siento que no estoy solo en esto más la ayuda de Tom.

Todo va bien.

Recogí las cosas para salir hacia donde se encontraba el papá de mi bebé, esperándome.

— ¿Quién llamó? — cuestioné. Tom me daba la espalda y no se movía. — ¿Cariño? — a penas toqué su hombro él se desvaneció causando un espeso humo color negro.

Empiezo a desesperarme, gritar su nombre por todos lados. A buscarle en toda la oscuridad que el humo de su cuerpo causó pero no lo hallaba.

Tom no estaba.

No estaba porque lo había dejado.

— Despierta…

Despierta…

Despierta…

…

…

— ¡Despierta, Bill! — miré a Zamira fijamente a los ojos. Una gota de sudor se desliza por mi frente y mis ojos arden a causa de las lágrimas que emanan de ellos. Me abraza fuerte, muy sobreprotectora y me desahogo tanto entre sus brazos. — Ya, ya… todo va a pasar.

— Él estaba conmigo, Zamira.

— Está bien, solo fue un sueño…

— Un sueño. — repetí amargamente. — Estoy jodido… lo extraño mucho.

Mucho era poco.

&

— ¡Agh! — chilla mi amigo con tanta emoción a penas pusimos un pie en la ciudad. — ¡Todo está muy bonito, Bill!

— ¿Bonito? hermoso diría yo.

Miraba a toda esa gente a mi alrededor. Luego de aterrizar en el aeropuerto tomamos un taxi que nos llevaría al hotel para hospedarnos.
Dejamos las cosas ahí, tomamos una ducha y salimos para explorar la ciudad.

Cosa de la que estaba encantado y no dejaba de tomarle fotografías a todo lo que se movía porque estoy decidido a llevarme los mejores recuerdos a Leipzig.

— ¡Dios, voy a llevarme muchas cosas de recuerdo! — yo no le respondí, caminé a tomarle la foto a la Basílica de San Pedro porque se ve muy interesante, tanto que voy a investigar un poco más de su historia.

Entonces, a mi lado apareció un hombre que se posó juntito a mí y empezó a hablar:

— ¿Sabías que la Basílica de San Pedro es la iglesia más grande del mundo?

— Mhmm, no. — respondí con nerviosismo. — Casi no conozco nada de aquí, recién… llegué.

El desconocido sonríe.

— Es convertida como símbolo de orgullo, es grandiosa por donde se la mire con una longitud de 1,5 metros y tiene la cúpula más alta del mundo. Sus vastos interiores cubren más de 3,7 acres, mientras que la superficie total de la basílica es de unas 2,3 hectáreas. Fuera de la Basílica, la Plaza de San Pedro puede acoger a más de 80.000 personas. A menudo citada como la mayor iglesia cristiana del mundo, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.

— Wow, se oye bien… parece que te gusta investigar mucho.

— Tuve que hacerlo porque estoy realizando un blog para mí página de videos, te invito a verlos… personalmente. — sacó de su bolsa una tarjeta donde tenía sus datos personales. A penas la recibí el hombre dió media vuelta para seguir su camino.

Decidí leerla con una sonrisa…

«Marc Eggers: YouTube – Instagram»

Claro que la guardé en el bolsillo.

&

Actualmente nos encontramos en medio de la multitud de personas, el jurado y los participantes sacando los dotes culinarios de sus manos para ser reflejados en grandes lienzos.
Los modelos estábamos en el centro, en una sola posición sin movernos en ningún momento.

Debo admitir que estaba bastante inseguro con mi cuerpo por la herida que temía que sea el centro de atención de algunos espectadores y, entre ellos, aquel youtuber que me entregó su carta el día de ayer.

Siento una corazonada enorme en el pecho cuando sus ojos chocan con los míos. Sonríe tan apuesto antes de sacar a luz su cámara para fotografiarme exclusivamente a mi, desde distintos ángulos.

Ese tipo, lejos de ponerme nervioso me hacía sentir en una zona de confort muy agradable.

Sin contar que ayer como un maldito loco empecé a buscar un par de cositas para saber… resulta que también es Alemán, es como un modelo local, le gusta viajar y realizar videos ~nada entretenidos~ para YouTube.

Eso era lo malo y… pues está soltero.
Zamira me alentó jodidamente a darme una oportunidad de diversión para distraerme de los problemas.
Pensaba seriamente en si tomar su palabra o no pero quedarme en un recuerdo que solo me atormentaba, no estaba bien.

Mi primera presa de este viaje sería él.

— El tiempo se acaba en tres… dos… uno… levanten todos sus pinceles.

— Joder. — murmura Zamira con estrés. Yo solo le di una caricia en la mejilla antes de recibir la bata que me brindaba uno de los asistentes para no seguir enseñando más de lo debido.

Miraba aún a los espectadores para saber si seguía ahí o no y si estaba, pero junto a él se encontraba un hombre cargando un bebé con su respectiva pareja.

Entré en una crisis.

— Oye, Zamira…

— ¿Qué?

— Ahm… ¿cómo crees que se hubiera visto Tom con un bebé en manos?

— No lo sé, en casa te lo grafico pero de momento, hazle caso al galán que no te deja de sonreír.

Volví la vista hacia Marc antes de caminar a pasos lentos.

— Hola de nuevo. — tocó mi mejilla con una suave caricia. — Que bonito te viste como modelo, si gana el cuadro donde te pintaron quisiera comprarlo. — miré el suelo con vergüenza. — Y debo agregar lo bien que le luce la ropa femenina.

— Que dato tan interesante, yo…

Yo lo voy a tomar en cuenta si quiero atraparlo.

— Siga vistiéndose así y va a tener la mirada de todos sobre usted.

— ¿La suya también, Marc?

Ambos nos miramos en silencio.

— No lo sé, habría que probar. — mordí mi labio inferior. — ¿Cuál es su nombre? me encantaría saberlo para el momento que haga mi exhibición fotográfica a la cuál me gustaría invitarle personalmente.

Marc tomo mi mano derecha, se inclina un poco hacia ella para plantar un beso ensalivado y finalmente respondí: — Bill… Bill Trümper.

Continúa… 

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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