Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 28

Anotaba cada palabra que el me dictaba en la hoja de papel mientras lloraba a mares. No podía defenderme por miedo a que me haga daño con el arma y cuando hacía el intento de negarme me jalaba fuerte del cabello.

Todo el tiempo era…

‘Escribe esto…’

‘Escribe lo otro…’

Escribía cosas que tenían un sentimiento opuesto. Era doloroso.

¿Por qué existe gente así de mala?

— Por favor ya…

— Por supuesto… y como último acto de amor… — no sé de dónde sacó un cuchillo pequeño para apuñalarme en un lado del abdomen. Abrí la boca con demasía y me dejé caer al suelo. Sintiendo como la sangre abandona mi cuerpo con exceso. — Espero que no aparezcas nunca más, solo le quitaste tiempo… aunque… yo espero que mueras pronto. — veo como agarro la carta, la guarda en su bolsillo antes de salir de la biblioteca dejándome morir lentamente.

Mi último pensamiento hasta que la vista se me nubló… fue Tom.

Definitivamente le fallé.

— ¡Papi, Bill! ¡papi, Bill! — fruncí el ceño observando el lugar donde me encontraba. Todo era blanco al igual que el atuendo y el color de mi cabello. Rayitos que hacían ver un buen estilo en mi. — ¡Papi..!

Hacia mí corría en cámara lenta una nena pequeña de cabello rubio, igualita a Tom. Saltó a mis brazos para que la cargue y le de un enorme abrazo. Después otro me jalaba la mano para que lo siguiera.

A ese no podía verle el rostro.

— ¿A dónde vamos?

— Ya verás…

— ¡No! — grita la nena de entre mis brazos. — No le hagas caso, no tienes que seguirlo, te llevará para siempre. Por favor.

Por favor.

Por favor.

— ¿Irme para siempre a dónde?

— Al paraíso, papi Bill. — responde el sin rostro. — Ahí estarás mejor, sin nadie que te haga daño… siendo… feliz.

— Feliz… — repito a mi mismo. — Pero soy feliz, ¿acaso no han visto a Tom? él me hace feliz.

— No, el te odia.

— No le escuches.

— Te odia, papi Bill. Te odia…

y mucho…

— Resiste por favor…

— Tienes que volver…

— Bill, mírame…

¡Mírame carajo!

Abrí los ojos de golpe. Sentí que me faltaba la respiración y tosía sin control. A mí alrededor tenía unos cuantos cables conectados al cuerpo, una intravenosa de color rojo y a mi madre en la otra cama. Seguido estaban los doctores, con un semblante de alivio a penas me vieron.

— Joven Trümper, es un verdadero milagro. — me encuentro débil hasta para hablar. Tengo mucho cansancio y sueño. También tengo un dolor intenso que no me dejaba respirar aire como era debido y me alteré. — Debe calmarse.

— Mi… m—mi… be… bebé.

— Señor Trümper, descanse un momento. Después puede…

— M— mi bebé…

— Hijo. — habla Charlotte desde la otra cama.

La desesperación de que no me dijeran que pasaba en mis entrañas empieza a matarme.

— ¡Mi bebé! — hablé por fin. — ¡Díganme que está bien y que no le pasó nada! ¡díganme!

No hubo respuesta.

— ¡Por dios! ¿¡no me oyen!?

— No se pudo hacer nada…
perdió mucha sangre, le afectó internamente y lo perdió. Afortunadamente su madre fue compatible para la transfusión y… bueno, usted sigue aquí.

Observo a mi madre con todo el odio del mundo y empecé a gritar, a patalear, derrumbar todo lo que había a mi paso. Desconecté todos esos cables, la intravenosa y daba puñetazos en la camilla sin parar.

— ¡Maldición! ¡debiste dejarme morir! ¡maldita, maldita, maldita!

Entre unos cinco doctores agarraron mis extremidades para detenerme ya que la herida se abrió. Le inyectaron a mi cuerpo un somnífero para poder tranquilizarme.

.

[Mientras tanto con Tom…]

— ¿Entonces nunca más vas a volver a Moscow, Tom?

— No, Shermine. No tengo razones para hacerlo, ahora tengo una vida por delante.

Sonríe de lado, con calidez.

— Espero poder visitarte pronto y si es posible, conocer a tu bebé.

— Lo dudo mucho, alejaré a mi nueva familia de estos asuntos para no perjudicarlo. Quiero mantenerlos tranquilos, con una vida digna.

— Que bonito piensas, me encanta que seas tan diferente.

— Sí… — le doy un último abrazo antes de abordar la avioneta que me llevaría de regreso a Alemania. Le envió un par de mensajes a Bill que en un intento inválido se van. Le llevaba un par de dulces que estoy seguro que le encantarían, como a mamá.

Es tan inevitable no sentir este dolor cuando tenía ansias de contarle la noticia.

Estaba seguro de que amaría a ese hijo tanto como yo y que también me daría los mejores consejos.
Recuerdo tanto la valentía que me dió para que sea claro en las cosas con Bill la última vez que hablamos y, mierda.

Parpadeo reiteradas veces para ahuyentar las lágrimas que amenazan con salir una vez más. Las mismas que motivaron a mi papá a desaparecer y no asistir para darle el último adiós a Simone.

Pero le va a pesar, de eso estoy claro.

Unas horas más tarde mis pies estaban pisando el edificio donde mi felicidad me esperaba. Estaba tan nervioso y avergonzado a la vez por irme sin decir nada. Pasé por una tienda comprando un ramo grande de rosas junto con una tarjetita cursi.

Así finalmente subía en el elevador, mirando a un punto fijo hasta llegar al piso correspondiente. Caminé hasta la puerta pero se encontraba abierta y con el consistente olor a pintura fresca.

Pensé que quizás pude confundirme pero no, este era de Bill. Frente a frente con el mío. El depa estaba vacío, sin ninguna de sus pertenencias. Decidí llamarle al móvil varias veces pero no contestó, salía como apagado.

— Tom…

— Al que menos quiero ver es a ti, infeliz. — murmuré volteando a verle la cara, con altanería. Acomodé las flores en un espacio para poder salir ver al balcón. El día estaba nublado. Frío. — Mejor vete. Ya no hay ningún lazo que nos una… para mí, moriste en la misma tumba que mamá.

— Me temo que no puedo. — escuché sus pasos muy cerca de mi. Buscó entre sus bolsillos un sobre de papel el cuál me extendió. Dudé mucho en recibirlo.

— No me interesa…

— Es de Bill.

— ¿Y por qué Bill me escribiría una carta cuando podía dejarme un mensaje al móvil?

— No lo sé, solo lo dejó y se fue.

— Mhmm… — lo observo de reojo antes de arrebatarle con fuerza el papel. Empiezo a abrirlo lejos de él, con la esperanza de saber algo pero no.

Dejé caer el ramo de las rosas al suelo con rabia. Mi corazón se descontroló y empezaba a sentir la falta de aire en mi cuerpo.

— Pese a tu reacción creo que no es bueno lo que dice la carta.

Ni siquiera podía hablar.

— Antes de irse yo he visto a Bill con otro hombre, estaban felices y creo que solo se aprovechó de tí, de la falta de cariño que no te pude dar. Fuiste su perro al cual intentó domar. — dejé escapar un ruido de mi boca, molesto. — Tal vez no soy el mejor padre pero ahora de verdad me tienes a mi, a nadie más. Soy completamente fiel a ti, hijo. Es por eso que no debes tener nadie para tu distracción y enfocarte en los negocios que en Moscow te esperan. Todas las personas que se acercan a ti siempre lo hacen por interés… nunca es nada serio.

No me pude aguantar y me desvanecí por completo. Solté en llanto en lágrimas amargas.

Nunca creí que el podía pensar eso de mi y peor aún que me haya abandonado cuando le pedí que no lo haga. Me dejó solo sumido en este gran dolor en el pecho.

— El amor, el hijo… Bill… solo son una mala etapa en tu vida.

Jörg Kaulitz se acercó a mi cuerpo para abrazarme, por primera vez en todos los años de vida y lloré más.
He perdido todo en él.

Es hora que le regrese el favor.

— Volveremos a Moscow. — dije finalmente. — Voy a tomar posesión de lo que quieres.

Y el sonrió.

…..

𝙋𝙖𝙧𝙖 𝙏𝙤𝙢:

Luego de tu llamada comencé a pensar bien las cosas sobre lo que tenemos. Debo decirte que he decidido no tener el bebé porque creo que eres un niño inmaduro al cual le queda grande el papel de «papá».

Eres hijo de una persona que vende droga, hace daño a las personas y, ¿esperas que mi hijo crezca en un ambiente así? Por favor no me hagas reír. Realmente cuando me enteré que eras uno, creí que podría ser feliz ocupando todo el dinero que tienes pero me da mucho asco involucrarme con uno, también no puedo soportar tanta cursilería junta. Admito que fuiste un gran reto para mí, pero al final eres como todos y, por eso te dejo.
Me cansé de ti y me enamoré de un hombre mucho mejor que tú en todos los sentidos.

No quiero que me busques nunca, espero respetes mi decisión.

𝐂𝐨𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐦𝐨𝐫…

ℬ𝒾𝓁𝓁.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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