Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 21

— Bill…

— Me conformo con un «también me gustas». — ataqué esta vez estando a sus espaldas porque después de escuchar eso, intentó huir y no le permití. Era irónico participar en una especie de triángulo amoroso en dónde el amor no es correspondido de ninguna u otra manera.

— ¿Te confirmas con migajas, Bill?

— No.

— ¿Entonces?

No le respondí, me sentí indignado a si que simplemente agarré mis pertenencias junto con la poca dignidad que me sobraba y pronto abandoné su departamento.
Mi rumbo fue directamente a mi propia casa, me niego a estar cerca de Tom un rato más. Las calles a estas horas estaban vacías, hacía frío y necesitaba dormir mucho para no sentir.

Una recomendación para mí mismo es no estar detrás de alguien que no sabe lo que quiere porque solo es una perdida de tiempo y primero hay que concentrarse en uno mismo antes de los demás.

Lección aprendida.✓

Cuando estoy cerca de la casa, busco las llaves e ingreso por la puerta más cercana y corrí hasta donde estaba la habitación principal. Tiré las cosas a un lado para reposar mi cuerpo y descansar, ese malestar no me iba a dejar tranquilo nunca.

&

El amor no correspondido puede ser doloroso. Es difícil cuando entregas lo mejor de ti a alguien y no recibes la misma respuesta para sentirte feliz.
Ese era mi caso.

Vine a ahogar mis penas con unas  amigas pero resulta que los planes sanos también te hacen olvidar con las risas y ocurrencias de las personas. No recordé a Tom en ningún momento, tan solo disfrutaba la buena compañía.

Para nuestra ‘tarde de chicas’ teníamos muchas actividades programadas, entre ellas estaba el beber vino como personas ci-vi-li-za-das.

— Sabes, he visto un vídeo en dónde un grupo de amigas se hacen pruebas de embarazos, ¿lo quieren intentar?

— ¿Y para que eso? — pregunté levantando una ceja. — ¿Yo también participo o qué?

— ¡Sii! aunque sea un desperdicio, no pasa nada.

Todos reímos por lo bajo.

— Solo hay que salir de dudas, recuerdo que una de aquí no le bajaba el periodo, entonces hay que confirmar. Nadie sabrá de quién es porque lo vamos a poner en una bolsa y ya pues, ¿qué más da?

— La que diga que no es una huevona. — no hubo quejas, simplemente aceptaron e ingresaba una por una con su respectiva prueba de embarazo.

Yo estaba tranquilo, ¿de qué iba a preocuparme si no tenía la posibilidad o sí?

Nah.

Esperaba ansioso a mi turno mientras leía las instrucciones de realizarse la prueba. Si dos líneas rosadas aparecían es positivo, de lo contrario, negativo y sin problemas.

En mi tiempo de espera el móvil empieza a sonar, lo atendí paciente aún sabiendo que mi corazón empezaba a latir como desesperado.

— ¿Sí?

— Estoy borracho y es tu culpa.

— ¿Mía? — levanté una ceja. — ¿Por qué?

— Intentas obligarme a hablar de esas mierdas del amor, Bill, lo odio pero te voy a decir si tanto quieres oír…

— Es tu turno. — susurra Zamira haciéndome una señal para que entre al baño. Entre con calma para hacerlo mientras seguía oyendo a Tom.

— Más que un gusto, siento fascinación. Estoy enamorado de tu grande culo…

— Tom. — refunfuñé estresado.

— …y de ti también, son muy cosas distintas el gusto y el enamoramiento, gatito, ¿si me entiendes?

— Ajá…

— ¿Ajá y ya?

— ¿Qué otra respuesta esperas?

— Por una mierda, Bill. ¿Dónde carajos estás que no me tomas en serio? ¡te quiero ver!

— En casa.

— Ajá, ajá, ¿por qué suena eco, Bill?

— Estoy en el baño. — salí del lugar para entregar la prueba en la bolsita que tenía Meredith e irme a un lugar más apartado, lejos del ruido de mis amigas. — Ya salí.

— Manda ubicación, joder. Te quiero besar.

— No va a ser posible ya que estoy con mis amigas, hablamos luego. — colgué la llamada con toda la pena del mundo pero no es cuando él quiere, si no cuando yo quiero.
Doy media vuelta para volver con mis amigas y enterarme de la situación.
Las ví pálidas, también con mucha preocupación que me contagió. — ¿Qué sucedió?

— Hay dos pruebas de embarazo, ¿sabes?

— Madre mía, ¿cuántos litros de té de ruda tenemos que preparar?

— Unos tres por si las dudas.

— Esto es serio. — dice Meredith. — Fuera de bromas, ¿qué carajos piensan hacer con un bebé, eh? ¡yo soy el vivo ejemplo de que no todo es como lo pintan! hagan el favor de usar protección, joder.

— Realmente no sé cómo tomar la noticia, saben que yo las apoyo sea cuál sea su decisión.

— Yo opino que mañana, concientemente cada una vaya al ginecólogo para una revisión adecuada, a veces esas cosas se equivocan.

Qué tensas se volvieron las cosas entre nosotros, seguramente ya no continuaremos con las siguientes actividades porque se volvieron calladas. De mi parte serví algo de vino y seguí. Hay que tomar un tiempo para pensar bien las cosas porque, uff… que carga tan jodida la de un embarazo.

«—¡Bill!—» y ahí estaba Tom otra vez pero fuera de la casa en la que me encontraba. Mis amigas me miran con una sonrisa y yo solo tenía una pregunta para él, ¿cómo carajos dió con mi ubicación? si en ningún momento le pasé o algo por el estilo. «—¡Bill, sale de ahí!—»

«No, no pensaba hacerlo.»

«—¡Bill!—»

— ¿Ese es el vecino, eh?

— El mismo que le decía que odiaba a los homosexuales, que no deberían existir, entre tantas cosas más y mira.

«Que me trague la tierra, por favor.»

«—¡Biiiiiillll!—»

— ¿No piensas salir? — negué lento con la cabeza ante las miradas acosadoras de mis amigas.  — ¿Por qué?

— Meredith, Tom está borracho y solo quiere confundirme más.

— Quizás solo quiere pedacito de tu entrepierna, ¿por qué le niegas el pan a los pobres, mhmm?

«—¡Biiiiiillll!—»

— Anda.

— No quiero.

— Bueno, ve a abrirle la puerta, Zamira.

— Ay. — la mencionada iba con una sonrisa a abrir la puerta mientras yo me dediqué a esconder mi rostro entre mis brazos, ¿qué parte de que no quería hablar con Tom no entendían? ash, tampoco debo quedarme aquí, en esa posición, mejor yo también voy a escapar porque no es justo que quiera hablar conmigo en ese estado.

No le voy a creer nada hasta que no hable en un estado sobrio y completamente serio.

— Ahí está Bill, nosotras iremos al jardín para que puedan hablar tranquilos.

— Gracias.

«Malditas perras, me dejaron solo cuando sabían perfectamente que no quería hablar, mierda.»

— ¿Por qué no me hablas? estuve a punto de entrar por la terraza, eh.

— ¿Cómo me encontraste?

— Es lo de menos.

— Uhm, no quiero hablar contigo por el momento. Mejor vete.

— No estoy tan borracho si es por eso, te llamé porque tengo una puta sensación derritiendo el frío en mi corazón y…

— No quiero saber. — interrumpí. — Háblame cuando estés bien y sepas lo que dices, en este momento no me sirve porque puedes olvidarlo. En mi caso ya no estoy para boberías de personas que no saben lo que quieren.

— Mierda, gatito, no escuché nada de lo que dijiste. Ya te he dicho que me mata cuando me miras y hablas. — tapé con mi cabello lo sonrojado que estaba para que no se diera cuenta o de lo contrario me sentiría en completa desventaja porque caería en sus encantos.

— Entonces vete.

— Mhmm, mejor vamos los dos a casa, nos abrazamos para entrar en calor y cuando esté bien, diré todo lo que tengo que decir. — agarró mi mano e hizo que me ponga de pie. Obligó a mis brazos a qué rodeen su cuerpo. Intentó besarme pero ladeé la cabeza y sus labios tocaron mi mejilla. — ¿Oíste?

— Todo esto suena a obligación pero bien, iré…

Sonrió victorioso antes de jalarme para salir de la casa de mi amiga.
El trayecto fue silencioso desde que partimos hasta que llegamos al edificio. Me abrazaba por la cintura en todo momento. Se negaba a soltar su agarre y olisqueaba mi cabello a ratos.

Me erizaba la piel su actitud tan repentina.

— ¿Quieres comer algo? A mí me da mucha hambre cuando estoy ebrio, ¡pff!

— Sí… — mordí mi labio inferior después de tomar asiento en el sofá. — Se me antojan unas galletas con queso mozzarella derretido, albóndiga de atún, jugo de limón y unas uvas congeladas con tajín, muchísimo limón y sal.

— Que comidas tan extrañas te gusta meter en esa boquita pero está bien, voy a prepararlo porque quiero probar también.

— No es extraño. — fruncí el ceño ofendido. Tom rodea el sofá para poder meterse a la cocina y buscar los ingredientes necesarios. — Solo me ha dado ganas y si no me lo preparas pronto voy a llorar y a ti no te gusta que yo llore porque te hace molesto, ¿lo recuerdas?

— Perfectamente…

— Genial, espero.

Tom rió mientras cocinaba lo necesario para consentir mi estómago en lo que yo veía la tele, sintiendo como la boca se me hacía agua cada vez más con el olor.

Tardó más o menos una hora en tener listo lo que quería, vino con la comida hacia mí e hice una mueca.

— ¿Qué?

— Creo que ya no quiero comer eso, se ve asqueroso.

— Me estás jodiendo, ¿verdad?

Continúa… 

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!