Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 19

Las cosas en el ‘funeral’ ~si es que así le podía llamar~ de la Nonna de Bill fueron muy rápidas. Disque la última voluntad de la señora era ser cremada el mismo día y así fue, después hubo una estúpida ceremonia en dónde todos estaban de blanco menos Bill y yo con él. Ambos traíamos atuendos de color negro y éramos el centro de atención para los cuchicheos.

El pelinegro no se soltaba de mi agarre y mi instinto tampoco quería soltarlo nada más para burlarse de los presentes que no soportan el que un hombre sea el consuelo de Bill.

En fin.

Para terminar, estaba el abogado que según lo que escuché tuvo que dejar varios asuntos pendientes. Todos esperan ansiosos a que el viejo tome asiento para que pueda leer y el pelinegro de entre mis brazos, no quería saber nada, solo irse de ahí.

— Bueno señores, no hay mucho que decir…

— ¿Cómo que no? — pregunta la mamá de Bill enojada. — ¡Empiece a decir lo que le pertenece a cada uno, rápido!

— Señora Trümper, lo digo porque todas las residencias, negocios, autos, empresas, casas de campo, de playa, cuentas bancarias y joyas sin excepción alguna… están a nombre de Bill Trümper.

Todos en el lugar gritaron un «¿¡Qué!?» que me provocó una risa discreta. La señora sabe a quien dejar sus cosas, que bueno eso.

— ¡No! tiene que haber un error, ¿cómo le va a dejar todo a ese marica?

— No, joven. Hay constancia legal de la señora antes de morir, existe una firma del juez y suya, grabaciones, todo para que el joven Bill no tenga problemas al momento de cobrar lo que le pertenece.

— Esto es una basura.

— ¡Capaz le sobornaste a la abuela para que te lo de todo!

— ¡Tu la mataste para cobrar su herencia!

— ¡Asesino!

— Bill. — llamé su atención alejándolo de mi para que me mire aunque no sucedió. El solo miró a todos con rencor y lágrimas en sus ojos. Su rostro estaba rojito, la nariz al igual que sus labios estaban hinchados.
La imagen dolía.

— ¡Asesino!

— ¿La residencia en la que nos encontramos también le pertenece, señor? — pregunté y él lo afirmó. Bill lo tenía todo. — ¿Por qué no los votas de todas tus cosas, eh? esas personas que te tratan así no merecen perdón.

Ellos se pusieron pálidos.

— ¡Qué si nos votas no tenemos a donde ir!

— Nah, ese marica no es así, le faltan huevos.

— Anda… — insistí observando a todos con una sonrisa socarrona y a la vez de diversión. Relamí los labios cuando él se levantó mientras miraba a un punto fijo, quizás a sus padres que estaban en absoluto silencio.

— No harías nada de eso…

— Largo. — habló.

Ellos dijeron otro «¿Qué?»

— ¡Largo todos de mi puta casa!

— Pero…

— ¡Ahora! — con toda la satisfacción del mundo ví como cada uno de sus familiares se marchaba con indignación de su casa. — Y una cosa más… les doy solo quince días para que desocupen toda la basura que tengan en lo que ahora es mío porque lo voy a vender.

Más feliz no podía sentirme.

Uh.

— ¡No quiero hacer uso de las autoridades para mandarlos a la mierda!

Se iban todos menos la madre de Bill, ¿es que acaso esa mujer no tenía sangre en la cara?

— Bill, hijo…

¿¡CÓMO LE DIJO!?

— También va para ti, ¿oíste?  — así fue, también abandonó la casa con la misma cara que los demás.

&

-Tiempo después-

By Bill

Tal y como lo había dicho, todas las pertenencias estaban siendo vendidas y el dinero lo metí a la cuenta bancaria. Después lo usé para apoyar al albergue de niños abandonados, personas sin recursos y me volví en el socio mayoritario del lugar.

Lo hice sin nada a cambio porque sabía que lo usarían para bien y no para un desperdicio como lo hubieran echo mis familiares.

Estaba feliz porque la abuela confiaba en mí y sabía qué le iba a dar un buen uso a ese dinero.

Por una parte…

Por la otra, las cosas con Tom.
Le agradecía infinitamente porque estuvo conmigo incondicionalmente, no hubo comportamientos extraños o insultos fuera de lugar y eso me gustaba pero asustaba porque empezaba a verlo con unos ojos diferentes. Pasamos cosas como si fuéramos una pareja o eso es lo que siento.

Cada día me da detalles que no lo espero y su actitud es mejor que el día anterior.

Tal vez es pronto para admitir pero parece que mi corazón de pollo está empezando a enamorarse de esa versión linda de Tom.
Ahora mismo es un momento en el que estoy compartiendo con él, fuera de todo y en nuestro mundo. Algo como la intimidad…

Uff, somos tan alocados.

Traigo un atuendo de una zorra con cola extremadamente larga que llega hasta mis talones, unas orejas, corpiño y un panty que dejan mis bolas al descubierto porque tiene una abertura.

Tom se encuentra bombeando a un ritmo tosco en mi interior, buscando hacerme llegar al climax pero aprendí a controlar con la intención de durar un poco más. Mis piernas estaban flexionadas y dábamos lugar a la pose de perrito. El calor de su piel con la mía y el roce de nuestros cuerpos  mientras se mueve dentro de mí es único, cada embestida más profunda y más intensa que la anterior.

Probablemente mis gemidos se escuchan hasta el pasillo y los suspiros de satisfacción que emanan de su boca también.

¿Por qué se siente tan emocionante sentirme suyo?

— Que puta tan deliciosa, a mi polla le encanta estar dentro de ese culote y sentir como lo matas con cada movimiento, haces que quiera venirme…

— ¡Mhmm! — solté un jadeo como respuesta.

Cuando digo que la actitud de es mejor que la anterior… pues me refiero a ese tipo de ‘halagos’, no pierde la costumbre ~si es que se le puede llamar así~ de seguir poniéndome apodos que lejos de molestarme lo tomo con una actitud diferente y le respondo con algo igual.
Lo aprendí de él mismo pero no pierdo el toque de resistirme porque a él le gusta que me ponga difícil.

Tal vez hace de una experiencia mejor.

— Mueve el culo, zorra ardiente y… deseable. Ya casi te la voy a echar, gatito. — apreté las sábanas con las uñas y tiré de ellas para liberar tensión. Empecé a mover como lo pidió, logrando yo mismo adentrar su entrepierna hasta el fondo que puso tocar mi punto g. — Pero, ¿dónde la quieres, eh? seré amable por esta vez…

— Tom, sabes que adoro la sensación de tener tus jugos en mi interior y como chorrean por mis piernas… — eso bastó para dejarme venir casi al mismo tiempo que él. Caímos en la cama aún pegados respirando sin control alguno y pegajosos por el sudor. El cabello lo traía pegado en la frente, me hace sentir comezón.

Finalmente Tom se quitó de mi cuerpo y se echó a mi lado. Observa el techo mientras coloca una mano en su abdomen. Yo en cambio no me moví, estaba cansado y con el corazón latiendo desenfrenado. Su actitud me tomó por sorpresa porque después de cada acto venía el abrazo.

— ¿Sucede algo? — pregunté recobrando mi postura. Estiré la mano hacia su enorme camisa para ponerme sobre la lencería.

— Ahm, quiero decirte algo.

— ¿Qué? — observo directamente sus ojos con un poco de nerviosismo, lo cual le hizo sonreír muy apuesto. Gateo un poco para quedar cerca de su cuerpo, no dudo en robarle un beso fugaz.

— Bill, creo que me gusta la forma en la que tus ojos me miran cuando me hablas.

Agaché la cabeza para esconder el rubor que se extendió por mis mejillas hasta las orejas. Tom me miraba con atención, sin perder detalle de cada expresión que yo realizaba e incluso me hizo olvidar sobre lo que quería decirme.
El calor que sentí seguia presente, probablemente no podría pronunciar palabra porque sería evidente.

Fuera de bromas es el primer ¿halago? serio que me da y me sentí jodidamente bien.

— Gatito, hoy quiero llevarte a comer comida racional, no mi pene, ¿oiste? A si que quiero que te pongas lo más guapo y sexy posible, entonces para eso… — agarró su billetera para darme una tarjeta que miré sin comprender. Luego, la tomé en mis manos para tantear, se veía bonito el diseño. — Te daré mi tarjeta para que vayas de compras, gasta lo necesario, lleva a tus amigas, no sé. Pero te quiero jodidamente follable.

Muerdo mi labio inferior para reprimir la emoción.

— No es necesario que me des tu tarjeta, puedo comprarlo con lo que tengo y…

— ¿Qué hemos hablado sobre rechazarme las cosas que te doy, eh? — reí apenado.

Que detalle tan importante me olvidaba.
Rechazarle las cosas que me ofrece son una ofensa para él.

Uhm…

— Sí,  está bien. ¿En donde?

— Imperii, a las diez.

— Entonces voy desde ahora para no perder el tiempo. — salté de la cama para meterme al baño y darme una ducha lo más pronto posible.
Tengo solo cuatro horas para elegir el mejor atuendo y salir con Tom.

Continúa… 

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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