Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 15

Por suerte al llegar al departamento no me encontré a nadie. Pasé encerrado todo el día hasta la hora de salida con Isaac. Ya no tenía más de que dudar, ahora nomás debía cuidarme las espaldas de Violet porque amaba mucho mi cabello.

En fin.

Para ocultar mis ojos hinchados decidí colocar una capa gruesa de maquillaje negro, rimel y para mis labios gloss. Elegí un atuendo elegante que desde lejos se notaba que iba a terminar con él de la manera más perra.

Agarré las cosas para salir lo más pronto posible, quiero evitar cualquier contratiempo y más con Tom.

— Wow, Bill. Estás muy bonito. — el susodicho me dió una flor la cual acepto por educación. Entrelazó su mano con la mía para empezar a bajar por el ascensor. Me miraba con un toque de emoción y a ratos apretaba mi mano.

Espero realmente borrarle la sonrisa con lo que le voy a decir.

Al abrirse las puertas del ascensor me quedé tieso porque Tom llegaba con unas bolsas en sus manos acompañado de su madre, la cual frunció el ceño al verme.

La presión se me ha bajado al instante.

— Могу поклясться, что эта девушка похожа на Билла. |(Podría jurar que esa chica se parece a Bill.)|

— Ya. — responde Tom con desinterés. Yo pasé por su lado y me hice una señal de que me escribiera para explicarle las cosas antes de que se vean mal interpretadas.

Seguíamos hasta salir para tomar un auto que nos llevaría directo al restaurante a pesar de que se me hizo muy extraño porque cuando el coche se detuvo, estábamos frente a un hotel grande, como los que pagaría Tom con un servicio exclusivo.

De momento no quería precipitarme a las cosas, debía ser paciente.
Entonces bajamos del auto aún de la mano y entramos. Un mozo nos guió de la mejor forma hasta una mesa que tenía el nombre de Isaac. Primero hizo que me siente yo y después él.

Agarré el móvil para hacer tiempo.

tomkaulitz

•📌 Ubicación.

• ¿Puedo saber qué carajo
haces con él maricon en
un hotel?

• Aquí me trajo a ‘comer’.

• ¿O a comerse? 🙂

• Para nada, en casa voy
a contarte lo que sucedió.

• No, no, no. Ahora mismo
voy a llamarte y quiero oír.

• No me hagas enojar.

Reí divertido al ver la llamada entrante. Contesté y coloqué a un costado de la mesa luego de que le bajé todo el volumen para nada de sospechas.

— Bill, ¿con quién hablabas?

— Zamira. — mentí. — Está saliendo con David del piso de abajo.

— Los he visto. — sonrió. — Pero lo hablemos de ella, hablemos de los dos. ¿Qué es lo que te molesta de mi o qué piensas, eh? me gustaría saber. Cuando me gusta mucho una persona hago lo posible para no dejarla ir porque hablando se entienden las personas.

— Isaac…

— Un momento. — coloca su mano sobre la mía pero al instante la separé con incomodidad. — Pienso que si vamos a vivir juntos ya no habría más problema, estaríamos mejor e incluso haría lo posible para tener un hijo porque esa es la vieja confiable de las parejas que no van bien, ¿has visto? un bebé los une.

Empecé a toser sin control.

— ¿C- cómo dices?

— Ya sé que vamos poco tiempo… — acercó la silla para quedar justo a mi lado. Colocó su mano sobre mi mejilla e iba acercándose de a poco. Tragué saliva muy nervioso. — Solo tengo mucho que compartir contigo. Me gustas desde hace tiempo, te lo juro.

— Es que yo…

— No digas más. — finalmente silenció mis palabras con su boca y me quedé congelado. Atónito, mudo, frustrado. — Te amo.

Maldición.

— No, Isaac. Es que yo… yo no te amo, no puedo amar tan pronto a una persona, no eres de mi tipo. Eres tan… tierno, cursi y empalagoso que me desagrada. Simplemente no. — agarré el móvil junto con las demás cosas y me puse de pie. — Si me gustabas pero fue tiempo pasado pero me di cuenta muchas cosas y me hicieron abrir los ojos. Ahora te ruego desde lo más profundo de mi corazón que no vuelvas a acercarte a mi.

Y salí lo más pronto posible, corrí varias esquinas hasta perder de vida el lugar. Después puse el móvil en mi oído para hablarle a Tom.

— ¿Hola?

— Quédate donde estás, te he visto salir y no quería ser tan obvio.

— Gracias. — recosté mi espalda en la pared, tenía la respiración agitada y las piernas me estaban temblando.
Al ver como la silueta de Tom caminaba en dirección a mi, no dudé en abrazarle con fuerza para sentirme seguro. Este acaricia mi cabello con suavidad, provocando que unos suspiros pesados salgan de mi boca sin control.

— Es lo mejor que he oído en mi vida, te juro. Ese imbécil se ha quedado llorando como un bebé marica.

— ¿Podemos irnos? no quiero seguir aquí.

— Claro.

&

Tom y yo nos encontramos en su habitación encerrados, acostados en cama en posición de cucharita. Me hace ronronear la forma tan suave de tocar mi cabello mezclada con la sensación de protección y confianza.

Me gusta.

— ¿Puedo saber por qué le dijiste eso?

— Solo le dije la verdad. — respondí removiendo mi cuerpo en la cama. — Descubrí que Isaac dejó a Violet hace un mes, el tiempo que nosotros llevamos en pocas palabras. Me siento tan horrible por dejarme llevar tanto por las palabras tan bonitas que me decía. Las mismas que pronto se volvieron empalagosas, cansonas y Dios. No es mi tipo.

— Mhmm… yo escuché la mierda que te dijo de tener un bebé, pienso que es una perdida de tiempo porque implica responsabilidad, dedicación y ya no habría tiempo de pareja. Sabes a lo que me refiero, ¿no?

— Sí. — suspiré. — Yo no quiero hijos tampoco aunque si me gustan los bebés.

— Yo no podría con uno, que terror.

Reí por lo bajo acariciando sus rastas.
Tomé la iniciativa de subirme sobre su cuerpo y haciendo un movimiento sensual.

— Ahorita que me acuerdo, yo compré unas mallas para cuerpo completo y te imaginé bien caliente con eso. ¿Me harías el favor de ponerte? — estiró su mano hacia el suelo y agarró una caja de SheIn. Observé mientras me bajaba de su cuerpo para ir hasta él enorme espejo que tenía en su habitación. Empecé a quitarme la ropa para lucirlo ante él. — Que obediente, gatito.

Mordí mi labio inferior al ver la tela diminuta de las mallas, parecía que yo no iba a entrar en eso pero sí. Empecé a ponerlo con sumo cuidado de no romperlo. Me miraba al espejo porque la silueta de mi cuerpo se veía perfecto cubierto de esa tela. Hacía un juego muy lindo con mi maquillaje y el cabello
¿Más perfecto no puedo ser?

Volteo para ver a Tom con una expresión lasciva y rápido se sentó en la cama para quitarse toda la ropa hasta quedar como dios lo trajo al mundo.

La vista me excitó tanto.

— Mierda, se te ve tan jodidamente irresistible. Es mejor de lo que mi mente imaginó y me provocas como no tienes idea. — agarró mi mano para guiarme a la cama. Empuja mi cuerpo brutalmente y caigo a la cama con mi trasero a su disposición. Gemí ante las caricias morbosas que le proporciona Tom a mi trasero y empecé a mover la cola como un desesperado. — Calma, zorra. Yo también estoy ansioso por meterte mi polla.

Vuelvo a morder mi labio inferior con ganas.

Recuesto mi cabeza en la cama y miro como Tom saca de otra bolsa un plug con una cola larga de color gris. Sonrió abiertamente volvió hacia mí.

— Te la voy a insertar, después me la vas a chupar y cuando esté al tope, mi gran polla va a entrar en ti.

Mis ojos se deleitaron ante la vista sensual de Tom lubricando el plug con su saliva, después sentí la yema de sus dedos acariciar la línea de mis nalgas y sin más, rompió las mallas como más le dió la gana para tener acceso.
Enloquecí porque sus dedos bajaron más y fueron reemplazados por el plug entrando con presión en mí.

Apreté las cobijas con fuerza.

— Dios, que… rico.

— Mhmm.

— Ven aquí. — fui jalado del cabello como una muñeca de trapo. Besó mi boca con dominación, estaba tan encantado con los tratos humillantes que no puedo hacer nada y solo obedecer. Ejerció presión sobre mis hombros para que una vez más su entrepierna quede cerca de mi boca.
El mismo se encargó de pasarla por mis belfos, golpearme y pedirme toscamente que abra la boca. — Mhmm, que bien se siente.

Mueve rítmicamente mi cabeza disfrutando de mi boca. El sabor de su líquido seminal se mezcla con mi saliva y crea un lubricante único que me encargó de hacer que se quede únicamente en su falo para que me lo entierre sin pensar.

— Gatito, que boquita tan sucia. Realmente siento que me estoy cogiendo a una puta pero esta vez de las finas.

Eso sonaba bien en la punta de mi polla.

— ¿Ya quieres sentir mi trozo en tu interior, zorrita?

Saqué su entrepierna de mi boca antes de exclamar un ‘sí’ desesperado.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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