
Fic Toll de WifesKaulitz
Capítulo 14
By Bill
Ambos fuimos al edificio y al llegar a nuestro piso correspondiente, Tom me acorraló en pared. Olfateó mi cuello para después dejar un rastro de saliva con su lengua. Sentí un cosquilleo en la zona y después frío.
— ¿Aún te duele la cabeza? — asentí con los ojos cerrados. Tom agarró mi mandíbula con su mano delicadamente y plantó un beso en mi frente. — Ve a recostarte, yo iré a sacar dinero e iré a la farmacia para comprar unos analgésicos y comida.
— Gracias, pero…
— ¿Vas a rechazarme? no estás en posición de hacerlo, gatito.
— Está bien, gracias por eso.
— Entonces ve. — plantó nuevamente un beso en la frente, después bajó a mi boca y antes de que se tocaran la misma voz que oí por la llamada se hizo presente detrás de él.
Mi rostro enrojeció.
— Tom, corazón de melón, que bueno que llegas, estaba a punto de salir.
— Mamá. — suspiró con aires de molestia. Yo volteé para darle la espalda y huir de la situación pero no pude, Tom agarró mi mano con fuerza.
— Том, она твоя девушка? | (Tom, ¿ella es tu novia?)|
— Это мальчик, мама.
Его зовут Билл, у тебя с этим проблемы? |(Sí y es un chico, mamá. Su nombre es Bill, ¿tienes algún problema con eso?)|
— О, нет. Пока ты счастлив, остальное не имеет значения… ну, оставим Йорга в стороне. |(Oh, ninguno. Mientras seas feliz el resto es lo de menos… bueno, dejando de lado a Jorg.)|
¿Qué les cuesta hablar en un idioma en el que yo entienda?
— Uhm, ya… Bill ella es Simone, mi madre. Madre el es Bill, como ya te mencioné y somos novios.
— Estoy impresionada. — le dió un manotazo a Tom en la mano para que me suelte y así ella poder agarrar mis manos con confianza. — Eres tan bello, que buenos gustos tiene mi hijo, que lastima que no puedo decir lo mismo.
— ¿Vas a empezar con eso?
— ¡Ay, sí! — exclamó Simone. — Mi amor, yo te amo pero esas fachas ¿qué? tienes dinero, ya está de quitar esas cosas feas que tienes en la cabeza.
— A mi me gustan.
— ¿Y te gustan a ti? — me preguntó.
— ¿Sí? — respondí con duda. No me había fijado en el detalle de sus rastas desde una perspectiva diferente, solo había sido para molestar y nada más.
— Uhm, bueno. Creo que eso lo hace galán. — Simone se colocó a mi lado para observar a Tom de pies a cabeza. Yo reí disimulado por lo rojo que había conseguido ponerle su mamá. — ¿Qué me dices de su actitud? se cree más que todos solo por ser guapo.
— Bueno, es que si lo es. — dije con sinceridad. No iba a mentir en lo evidente. — Y su actitud pues…
— Una actitud arrogante, dilo con confianza.
— Solo un poquito. — sonreí tímido hacia Tom quien me asesinaba con la mirada.
— Mamá, ¿ya no te ibas?
— Cierto… — exhaló con tristeza. — Bill, por ahora tengo que irme pero volveré para conocerte más porque quiero saber cómo enamoraste a esta bestia indomable y de ser posible, ¡iremos a un Spa! yo te invito. Adiós. — antes de abandonar la escena me besó ambas mejillas.
Yo estaba muy sonrojado, no sabía que decir, solo miraba al suelo con timidez.
— No te imagino yendo al spa con mi madre, cada vez se nota tu homosexualidad a flor de piel, gatito.
— ¿Por qué no? ¿acaso no has visto mi piel?
— ¿La de tu culo?
— Toda mi piel. — susurré.
— Lo he visto, es como si fuera de cristal… mhmm… media delicada… suave… y la de tu culo está como para darte nalgueadas hasta que tengan un color bonito. — Tom mordió su labio inferior con la intención de seducirme. Pegué mi espalda a la pared con mucha calor.
— Bill.
Mierda.
— Llegó la mariquita a la sopa. — rodeó los ojos al oír la voz de Isaac a nuestra izquierda. Mi corazón palpitaba ahora de enojo, no me digné en verlo porque si me decía otra de sus cursilerías le iba a romper la boca.
— ¿Acaso tú te llamas Bill?
— ¿Qué muy macho? ¿quieres que te quite lo marica a golpes? estoy seguro que los científicos y los cristianos me van a felicitar por encontrar la cura hacia la homosexualidad. Será 100% efectiva.
— ¿Quieren calmarse? — pedí con voz irritada.
— Billy mi amor, solo quiero hablar contigo.
Tom me miró feo.
— No, estoy muy apresurado, ¿olvidas que tengo trabajo?
— Solo un momento.
— Ya te dijo que no. — añade Tom.
Envió una fuerte descarga de miedo por el tono de voz que usó.
— ¿Y tú quien eres para decirme lo que tengo que hacer o no?
— El… — estresado, le di un golpe en los bajos a Tom para que se calle la boca. Agarré a Isaac e hice que entre a la casa dejando de lado a mi novio para no empeorar las cosas. Nos encerramos en la habitación. Me negaba a oír los quejidos de dolor porque era horrible un golpe ahí pero se lo buscó.
Al dar vuelta con la intención de encarar a Isaac, se me acercó a abrazarme.
— Bill, cariño. Ya no estés molesto conmigo. — comenzó. — No sé que tienes pero me duele estar así, joder.
— Isaac, no me siento listo para una relación, estaba pensando las cosas y ninguno de los dos tiene tiempo… me siento presionado cada vez que me preguntas si te amo y no es así, me gusta ir a un ritmo lento…
— Bill. — interrumpe.
— ¿Por qué parece que estás… terminando conmigo?
No respondí.
— ¿Qué hago con la cena que reservé para los dos esta noche?
— No sé. — comenté al separarlo de mi cuerpo. Nos miramos fijamente a los ojos por un largo rato.
Ese silencio estaba matando mi paciencia. Muy pronto iba a explotar diciéndole todas sus verdades. — Solo quiero volver a mi soltería de vuelta, las cosas en casa no andan nada bien y no me da cabeza para nada.
— Vamos a la cena. — insistió. — Hablemos mejor, sin presión, sin… nadie que nos moleste y lleguemos a algo. Así tienes la tarde para pensar sobre lo que me estás diciendo.
Pensándolo bien sí…
— Okay… ¿a qué hora?
— A las nueve. — asentí con la cabeza. Después abrí la puerta para dejarle salir y yo arreglarme luego de darme una ducha. Opté por la ropa más sencilla que encontré en mi closet.
Agarré una mochila que siempre usaba para salir, las llaves de la casa, un poco de dinero e iría a mi próximo destino.
La casa de Violet.
Tenía dos cosas en mi mente.
° La primera es que probablemente Tom haya echo todo esto para que mi relación con Isaac sea un fracaso y el aprovechar la situación para meterse en el medio.
° La segunda que todo sea cierto.
Ay, es que ya no sé ni que creer. Parece que a todo el mundo le gusta a provecharse del Bill indefenso.
¿Por qué no puedo ser fuerte como los demás?
&
Las piernas no paran de temblar con cada paso que voy hacia la casa de Violet. Llegué más rápido de lo que esperaba y no me sentía listo para verle al rostro pero aún así, toqué el timbre.
Pronto su voz se escuchó detrás y la puerta fue abierta. Ella me miró con una sonrisa cálida y yo quería llorar.
— Oh, tú eres el asistente de Isaac, ¿no? ese que iba a todos lados con él por trabajo. — chasqueó sus dedos mientras hace memoria. — Tu nombre es Bill.
¿Asistente?
— Sí…
— Pasa. — agarró mi mano para que ingrese a la casa. Violet hizo que le en la sala en lo que iba a preparar el tetero de su bebé. Me di el lujo de mirar en la mecedora que estaba frente a la tv y observar al niño. Mordí mi labio inferior con melancolía. — ¿Quieres cargar a Isaac Junior?
No le dije nada y solo acepté cargar al niño en mis brazos con suma delicadeza. Me gustaba mucho el olor a bebé nuevo junto con los productos adecuados para ellos.
Maldición, ¿por qué soy muy sensible?
— ¿Por qué lloras?
— Es que los niños me causan mucha ternura, Violet.
Ella sonríe.
— Isaac fue un bebé muy esperado por mí y por su papá, llevábamos tiempo haciendo tratamientos hasta que funcionó pero el muy maldito un mes antes me abandonó ya que no soportaba mi actitud de embarazo, salí adelante con la ayuda de mi familia porque él… ¡puff! se pintó de colores, Bill. La única vez que le ví fue cuando nuestro bebé nació y ya después no, hasta ahorita no viene a verlo.
— ¿Por qué no?
— No lo sé, solo estoy segura que no son cosas de trabajo. Algo me dice que Isaac me estuvo viendo la cara de pendeja y que anda con alguien más. — la miré con terror. — Si llego a saber quién es, yo voy a dejar calva a la maldita zorra que le arrebató el padre a mi hijo.
En medio de un mar de nervios mi única solución fue entregar al niño a su madre y salir huyendo de la casa mientras lloraba.
Continúa…
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