Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 12

Cada palabra dicha sonaba en mi mente una y otra vez.

Estuve ausente en el trabajo, cada día laboral era menos veinte euros. Me preocupaba no tener el mismo sueldo que los demás compañeros pero mi corazón pide a gritos ahogarse en el licor.

A si que, para mí suerte la tarde pasó muy rápido y me alisté para salir. Le hice una llamada a mi mejor amiga para que me alcance en la única discoteca cerca del edificio a lo cual aceptó sin problema. También llamé a Meredith, quien vino con Georg. No resistí las ganas de darle un abrazo fuerte porque no se lo veía mucho.

Tomamos botella tras botella sin control en una mesa mientras nos quejamos de lo malos que son los hombres con nosotros y que al parecer nuestro destino era estar solteros. Él único que estaba feliz y que me alegro profundamente es Georg ya que nos contó que su amor del colegio por fin le dió la oportunidad.

Otra razón más para brindar.

— ¿Qué vamos a hacer tú y yo, Zamira? — atraje el cuerpo de mi amiga con mi brazo para abrazarle y pegar mi cabeza en la suya.

— Tú por lo menos tienes dos para jugar… en cambio yo… ¡nadie se va a fijar en la pintora aburrida!

— Ánimo chicos, llegará alguien mejor. — aconseja Meredith. — Y mientras esperamos, ¡vamos a brindar! — levantó su copa con una sonrisa de oreja a oreja y continuó: — ¡Salud!

— ¡Salud! — respondimos todos antes de tomar.

Minutos más tarde, estaba encerrado en el suelo de uno de los cubículos del baño, mientras me abrazaba a mi mismo sin parar de llorar. Tenía el móvil en una mano, con él número de Isaac a punto de marcar pero no me atrevía.

A pesar de pensar que era un tipo empalagoso, si me gustaba por la forma tan especial que me trataba.
Lamentablemente no se merecía mis lágrimas.

Entonces, en el Instagram estaba el chat del vecino activo.

No tenía ni una foto, ni publicaciones, nada. Era extraño que siendo tan atractivo no sea un completo presumido con su físico pero ¿qué más da? dejó de pensarlo tanto… y… solo llamé. De inmediato su voz sonó a través del móvil y sentí un ardor en el estómago.

— ¿Hola?

— Tom… estoy muy borracho…

— Se nota, ¿estás bebiendo por culpa de tu mariposón? qué vergüenza. — reí por lo bajo un poco melancólico.

— No te he llamado para que me hagas dar cuenta de mis errores…

— Entonces ¿qué?

— Quiero un abrazo. — susurré.
Oí el suspiro pesado de Tom a través de la línea, después una voz femenina somniolenta y un poco más madura que le decía:

«—Tom, corazón de melón, ¿con quién tanto hablas?—»

Lloré en silencio aún sin colgar la llamada. Probablemente era la mujer que fue a su casa el otro día, ¿qué carajo hacía ahí con él?

— ¿Por qué tengo que darte yo el abrazo?

— … porque eres mi novio.

— Bill…

— Oh, lo olvidaste.

— Dijiste que ibas a pensarlo. — respiró impaciente. — ¿A qué carajo juegas?

— Ya te dije, ¿para que repetirlo?

— Que fastidioso eres… mejor dime dónde estás, iré a buscarte.

— No…

— ¿Por qué?

— Porque estás ahí con la otra, ¿o pretendes meterme ahí junto con ella?

— Bill, es mi mamá.

— Lo siento. — susurré con el rostro ardiendo, después empecé a reír como un desquiciado. — Ya había sentido celos por un momento…

— Homosensual idiota.— masculló.

— Estoy en la discoteca más cercana del edificio. — mordiendo mi labio inferior, finalicé la llamada y mordí el puño que se formó en mi mano. Empecé a temblar todo en lo que me ponía de pie para salir. Busqué a mis amigos por todas partes y no los encontré a si que me senté solito a seguir con la botella que había en la mesa. Corría el riesgo de que la hayan puesto algo, que se yo pero no estoy en mis cinco sentidos para pensarlo.

¿O tal vez sí?

Algo dentro de mí echaba fuego, tenía mucha sed de venganza y quería que Isaac ardiera.

— Yo pensé que ibas a esperarme fuera y que sería sencillo recogerte e irnos pero no, me haces pagar una jodida entrada.

Centré mis ojos en él y sonreí.

— Si llegaste, eso fue muy lindo.

— Vamos. — agarró mi mano para guiarme con cuidado entre la multitud que bailaba perdida en alcohol. Al salir vi que estaba llevándome en dirección al edificio.
Entonces, me detuve y jalé su mano para que también se detuviera.

Tom me mira con cara de pocos amigos.

— ¿Y esa seriedad?

— Vamos rápido, tengo mucho frío. Estaba acostado y tuve que dejar para venir.

— Es que no quiero ir al edificio. — hice un pucherito con mi boca con la intención de convencerlo a irnos a otro lugar. Se resistía mucho pero al final accedió.

&

Por medio de un taxi llegamos a un hotel precioso. La atención fue la mejor aún sin contar con una reservación. El servicio exclusivo que pedía Tom era algo que yo nunca en la vida le podría invitar, eso hace que me sienta mal.

En este instante salía del baño con un albornoz y con el cabello húmedo. Me obligó a bañarme para que se me baje el trago. Iba dejando un caminito de agua en el suelo gracias a mis pies descalzos y el me miraba desde uno de los sofás que había. Estaba comiendo unas fresas con chocolate y vino.

— ¿Y bien?

— Estoy mejor pero aún duele la cabeza.

—Que tonto eres, ¿todos los homosexuales son así? — dejó de lado la copa de vino para agarrar la otra toalla más pequeña y colocarla en mi cabello. Yo no le dije nada, no estaba de humor.

Tuve ese sentimiento de cuando era un niño pequeño, mamá solía hacer eso cuando aún me quería.

— Tom.

— ¿Qué?

— ¿Si me vas a abrazar mucho?

— Bill. — suspiró. — ¿Por qué eres tan caprichoso?

— No lo sé, ¿te molesta?

— Sí.

— Ah, que bien, pero eres un completo mal educado por responder una pregunta con otra.

Tom volvió a suspirar.
Lo ví rodear la cama para destender y acomodarse. Se quitó toda la ropa para quedar en boxers. Yo aproveché en usar su buso enorme como pijama con la intención de una mayor comodidad.

Apagué las luces de la habitación.

Me niego a ir a la cama luego de lo que le dije esta tarde, fue a buscarme de todas formas sin importar que fuera muy noche. Ya sé que mañana le culparía a los tragos, que Tom volvería a molestarme y que Isaac iría a casa como si no le hubiera descubierto la gran mentira que se echó pero quiero aprovechar.

— Oye.

— ¿Mhmm?

— Ya acuéstate, ¿no? ¿o quieres una dosis de penedoll para dormir? — abrí la boca de par en par. No me gustó la forma en la que me lo dijo pero en mi cuerpo, específicamente entre mis piernas. Tom creó una erección que puso a mi cuerpo a sudar, mi garganta necesitaba agua y el enorme buso estaba estorbando.

Aclaré mi garganta y miré a cualquier parte de la habitación.

— Creo que sí… digo no…

Tom rió por lo bajo.

— Mueve rápido ese culo que tengo sueño. — hice un ‘mitch’ con la boca pero aun así obedecí. Fui a la cama y gateando me acerqué hasta Tom. Metí mi cuerpo debajo las cobijas de modo que la espalda estaba junta con el pecho de Tom y mi trasero a su completa disposición.

Se notó algo inseguro al momento de colocar su brazo en mi cintura.

Yo le di el acceso haciéndome un poquito hacia atrás de modo que mi trasero quedó pegado a su entrepierna. Le provoqué un gemido ahogado que intentó reprimirlo sin éxito.

— Dormirás quieto o te saco a patadas de la cama. — lamentablemente para ese punto yo estaba durísimo y no sabía cómo liberarme. A si que, lo quité para estar desnudo.
Tom no dijo nada por lo que deduje que ya estaba dormido a si que empecé a hacer movimientos con mi trasero en su entrepierna por un rato. — Mhmm…

Oh, no estaba dormido.

Entonces sus manos se aferran a mis caderas, guiando cada movimiento y pegándose para aumentar la intensidad. Siento cómo su calor y humedad se mezclan con mi excitación, creando una sensación pegajosa entre su piel y la mía.

Pronto tenía sus labios sobre mi cuello, dejando besos húmedos y mordiscos suaves mientras nuestros cuerpos se mueven en un ritmo frenético.

Parece que a Tom le gusta mucho jugar, a si que me decido a voltear y estar frente a frente.

Mis manos exploran cada centímetro de su cuerpo, acariciando su pectoral, deslizando por el abdomen y llegando hasta su zona más íntima. Lo toco con deseo y pasión, buscando excitarlo a millones.

— Bill, basta… — susurró con evidente calentura en su voz. Yo coloqué mi dedo índice en su boca a modo de silenciarlo y dije:

— Quiero hacerlo.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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