

Fic de TollWriter
Capítulo 3
—Rayos Axel podrías ser más suave.
—¡Perdón señor delicado! Nadie, Me escuchas, nadie te mandó a cortarte el cabello, Dios, esas rastras eran carísimas y tú solo decidiste cortar millones de dólares, no lo soportaré.
—No seas exagerado, además si te gusta tanto, colócatelas tú.
—No hermanito a ti se te veían bien.
—Somos gemelos lo olvidas.
—Hola cuñis ¿listo?— Nick entra a mi antigua habitación.
—Creo que sí— le digo tomando mi cinta y gorro.
—Ya vamos— Axel accede por fin a dejarme ir.
Hoy sería mi graduación después de tanto sacrificio y esfuerzos, por fin terminaba y lo que seguía para mi vida era un año sabático total en la empresa de mi padrastro, me esperaba un trabajo, tenía pensado un viaje, pero no sabía a qué destino aún.
.
Llegamos al salón de eventos y tomé mi lugar al lado de mí compañeros, la ceremonia no duró mucho y al poco tiempo tenía mi título en la mano, mis padres me invitaron a una comida para compartir, donde me sentía bien al menos cuando no miraba a Nick ¡rayos! se parecía tanto a el que a veces pensaba que estaba allí acompañándome, pero despertaba de aquel sueño porque sabía de antemano que él vivía su vida como siempre, junto a Heidi e hijos o al menos eso comentaba Nick cuando mi padre le preguntaba.
—¿Entonces no has decidido dónde te irás de viaje?— pregunta Axel a mi lado.
—Aún no, creo que América.
—A Hawái, dicen que los chicos son guapos.
—Axel… donde escuchaste eso.. ¿ah?
—shhh bebé, solo lo escuché.
—¿te interesa ir?-
—Claro que no, solo le busco pareja a mi hermano.
—¿Y por eso me pedías un viaje a Hawái de cumpleaños?
—Pero tu iras conmigo, bonito.
—Olvida que iremos.
—¿por qué?_ se quejó mi gemelo haciendo puchero.
—¿ Me estás buscando un reemplazo?
—Ay bebé qué dices.
Su discusión seguía a baja voz y yo aproveché para tomar más vino, esa noche se parecía mucho cuando llegamos a Luxemburgo y no podía evitar pensar en él.
&
Por primera vez quería distraerme, en el campus hacían una fiesta y después de que termine de compartir con mi familia, bajé para disfrutar un poco, al día siguiente tendría que abandonar el edificio y dejaría algunos compañeros allí.
Busque entre la multitud hallando a Andy y a sus amigos que también eran los míos me brindaron un cóctel no quería hacer mezclas y comencé a bailar al ritmo, sentía una mirada penetrante en mí desde hacía mucho, así que busqué entre la multitud hallándola enseguida, su altura siempre se imponía donde estuviera baje la vista y me frote los ojos debía ser una ilusión de mi cabeza, pero alzarla aún estaba allí y ahora se acercaba a pasos lentos esquivando a las parejas que aún bailaban, cuando finalmente estuvo cerca de mí cerré los ojos, sentí sus manos en mi cintura repose mi frente en su pecho aún con los ojos cerrados, tomo mi rostro y lo alzó, sus labios tocó los míos en un beso limpio, mi corazón quería salir de mi pecho estaba tan nervioso que no podía articular ninguna palabra, pero debía hacerlo para poder al fin despertar.
—Ojalá fuera cierto que estuvieras aquí conmigo.
—Lo estoy.
—No… sé que eres una imaginación en mi cabeza.
—No lo es Bill.
Me alzo de nuevo el rostro para darme otro beso, pero lo profundizó aún más, el vaso rodó por el suelo, lo escuché partirse en pedazos, pero aún así no nos detuvimos solo lo cortamos cuando una pareja tropezó con nosotros.
—Sabe igual a los besos de él.
—Bill ya mírame bebé.
—No quiero ver que es una ilusión de mi cabeza.
—No lo es, estoy aquí… vine por ti, no puedo vivir sin ti… no puedo..
—Eso no lo diría el verdadero tú.
—Ya bebé, mírame, vamos.
Abrí los ojos poco a poco me dolían porque los tenía bien apretados, pero al acostumbrarme a la poca luz que había, lo vi no se esfumó como pensé estaba allí más guapo, más sexi y más relajado no usaba un traje solo una camisa azul y jeans azul con tenis no podía creer que era el mismo hombre maduro del cual me enamoré y que aún lo sigo haciendo como un loco desesperado.
—Estás aquí… eres tú
—Lo soy, te lo dije.
—¿Por qué?
—No puedo vivir sin ti, Bill Trümper lo intenté, pero no pude, no puedo, estoy enamorado de ti desde que te vi, desde que nos besamos, desde que hicimos el amor … Te amo, dame una oportunidad para darte lo que mereces, ya estoy listo para ti, para nosotros por favor dime que aún sientes lo mismo.
—Aún lo siento, eso jamás cambiará.
—Ay bebé, te amo mucho y te extrañé.
Me decía mientras me abrazaba fuertemente, rodeé mis brazos en su cuello y lo atraje a mí para devorarnos mutuamente, empezamos a bailar y como destino la canción más sexi sonó, la misma de la boda de Axel, empecé como ese día bailando para él y solo a él, sus manos en mi cintura y sus pasos torpes hacia el baile apetecible, cuando terminó me apegó a su pecho, su boca estaba en mi cuello y podía sentir su erección en mi trasero tomé su mano y subí a mi habitación, agradecía que mi compañero ya se había marchado y me quedaba solo esa noche, bueno ya no porque la intención era hacer el amor al menos de parte mía, pero él no quiso solo quería dormir conmigo abrazados así hicimos hasta el amanecer cuando mi alarma me despertó, verlo allí me confirmaba que no había sido un sueño y está era la realidad había venido por mí a buscar otra oportunidad y aunque no había dicho si o no, creo que era obvio que intentaría tener una relación con él.
Cuando salí del baño se estaba desperezando, me sonrió al verme y se levantó como resorte para acariciar por encima de mi bata.
—¿Dónde están mis rastras?— me dijo enredando sus dedos en mis escasos cabellos.
—Un momento de locura.
—¿Té lo dejarás crecer de nuevo?
—Sí, te gusta que lo lleve largo, ¿eh?
—Siempre me gustó.
—Tengo que darme prisa, debo entregar la habitación al encargado.
—¿Y dónde vivirás? ¿Con tus padres de nuevo?
Ni loco volvería allí, ya había salido del nido, no pensaba regresar, no sabía muy bien dónde ir, el plan era quedarme con Axel un tiempo y después ir a mi viaje, pero ahora había cambiado un poco los planes.
—No… en un hotel por el momento, después veo que hago.
—Yo me mudé de la casa de Heidi, ahora vivo solo en un apartamento, podrías venir a quedarte conmigo. Claro si quieres.
—Contigo… y tus hijos… ¿Cómo haremos si llegan de visita?.
—Nick, como te dije, está molesto conmigo y Charlie tengo horarios de visita, pero no duerme en mi apartamento por ahora… ¿Qué dices? haremos que funcione.
—De acuerdo, acepto, pero pagó la mitad.
—El apartamento es mío bebé.
—Bueno te ayudo con los víveres o pagando alguna factura… ¿aceptas?
—Claro que acepto.
Dicho esto me ayudó con mis maletas y bajamos a la oficina del encargado, le entregué las llaves y finalice mi contrato, después de despedirme de algunos compañeros que me encontraba en el camino, me indicó donde estaba su auto.
Arrancó con rumbo desconocido para mí, pero con un nuevo futuro por delante.
Continúa…
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