“Basai” de Gaja. Traducido por OuterSpace

Capítulo 8

Tom despertó la mañana siguiente ante el sonido de una garganta aclarándose.

—El desayuno, señores —dijo Carlotta, poniendo la bandeja sobre el escritorio del Emperador y acercándose para arreglar las sábanas de manera que se vieran más decorosas sobre ellos—. Sólo llámenme si siguen teniendo hambre después de esto.

Hizo una reverencia con una sonrisa y salió de la habitación.

—Buenos días. —ronroneó el Emperador, besando el hombro de Tom.

—Hola —dijo Tom con una sonrisa, regresando el favor antes de liberarse de él y sentarse para estirarse—. Nunca había comido aquí.

Se puso de pie y enredó una sábana alrededor de su cintura; fue por la charola y regresó a la cama con ella.

—¿Tienes hambre?

—Estoy famélico —admitió el Emperador, empezando con su desayuno tan pronto como se quitó la sábana de encima—. ¿Qué te gustaría hacer hoy? Debemos asegurarnos de que sea algo especial.

Tom cortó sus panqueques con su tenedor, primero en tiras y luego en cuadritos.

—Cierto. Estaba pensando que podríamos sólo pasar el rato. Tal vez quedarnos aquí todo el día y no salir ni hacer nada. Podríamos decirle a Carlotta que traiga mi guitarra y podría tocar un poco más para ti.

—O yo podría tocar un poco para ti —dijo el Emperador, robándose una fresa del plato de Tom.

—No sabía que tocabas.

El Emperador sonrió ligeramente.

—¿Quién crees que desgastó el acabado de esa vieja guitarra? Aunque probablemente estoy un poco oxidado. Ha pasado… bastante desde la última vez que toqué.  Hace mucho tiempo que no tengo ganas de hacerlo.

—Entonces eso haremos —dijo Tom, robándole al Emperador una mora azul—. Puedes tocar para mí.

El Emperador besó el reverso de la mano de Tom y bajó de la cama, yendo a donde estaba el cordón gris y dándole un jalón.

—¿Milord? —preguntó Carlotta, asomando su cabeza por la puerta—. ¿Ya terminaron?

—No del todo. Me gustaría que fueras por mi guitarra a la habitación de Tom y nos la trajeras aquí —dijo con autoridad. Su toalla estaba sujeta alrededor de su cintura. Carlotta asintió y se desvaneció un vez más por la puerta—. Listo, fue bastante fácil, ¿no?

El resto de la mañana, se recluyeron a solas en la recámara del Emperador, tomando turnos para tocarse canciones el uno al otro y sorprendiéndose cuando varias notas resultaban similares. No tomaron descanso hasta que se les llevó el almuerzo.

—Mis manos están cansadas —dijo el Emperador con una sonrisa—. Parece que ha pasado mucho tiempo desde que las puse en acción.

—¿No vas a hacerlo de nuevo, verdad? Deberías seguir tocando. Gobernar un imperio completo te da el derecho de hacer algunas cosas divertidas para ti —dijo Tom, señalando con su tenedor.

—Tal vez. Conozco una cosa divertida que no me molestaría hacer —sonriendo, el Emperador se inclinó hacia Tom. Sus labios se quedaron a un suspiro de distancia cuando un débil golpe se escuchó en la puerta.

—Disculpe la intrusión, su Alteza —dijo Carlotta, retorciendo sus manos frente a ella—.  Sus magos están buscándolo. Dicen que todo está listo.

—¿Tan pronto? —preguntó el Emperador, mirando a Tom con miseria escrita por su rostro—. Pensé que tendríamos un poco más de tiempo…

Tom le ofreció una sonrisa empática.

—Al menos tuvimos un poco de música —dijo, dándole al Emperador un beso pequeño—. Debería ir por mis cosas. Dudo que quieras mi vieja camisa tirada por ahí.

El Emperador miró con tristeza cómo Tom se ponía de pie, poniéndose un par de pantalones de lino y dejando la habitación con una sola mirada hacia atrás. Tuvo que recordarse de nuevo que esto era lo correcto al salir de su cama y vestirse.

Se reencontraron en el salón del trono y Tom se removió, intentando alejarse del grupo de magos de apariencia malhumorada que murmuraban entre sí y lo señalaban.

—No parecen muy amigables —susurró, acercándose al Emperador.

—No te preocupes, saben cuál es su lugar —respondió el Emperador, tomando la mano de Tom—. Así que, me informan que su hechizo está listo.

—Ya teníamos listos todos los detalles para intentar cumplir la primera petición que hizo su Majestad. Hicimos unos cambios aquí y allá, y todo está listo para enviar de vuelta al rechazado. —dijo un mago particularmente canoso.

Tom se tensó ante el término y el Emperador fulminó con la mirada al hombre que estaba al otro extremo.

—No es un rechazado. Mi petición fue un error. Nada me traerá a mi Príncipe de vuelta.

—Perdóneme, mi Lord. Hablé imprudentemente —dijo el hombre canoso, haciendo una reverencia tensa. Hizo un ademán con su mano y otro de los magos trajo un espejo igual al que Tom había abierto hace mucho tiempo—. Sólo hay que hacer que el joven toque el espejo y regresará por donde vino. Tan simple como eso.

—Entonces, supongo que esto es todo. —dijo Tom, apretando la mano del Emperador una última vez.

—Eso creo —el Emperador se removió nerviosamente debido a la multitud y se volteó, envolviendo a Tom en un fuerte abrazo—. Cuídate, y cuídalo a él. Nunca comprenderás lo importante que es Bill para ti hasta que no esté a tu lado. Y no quiero que aprendas esa lección de la forma en la que yo lo hice, nunca.

—Lo protegeré con todo mi ser —dijo Tom, correspondiendo el abrazo—. Fue un verdadero placer conocerte, Tom.

—Lo fue —concordó el Emperador, dándole a Tom un último beso duradero—. Buena suerte, Tom.

Tom se separó de Emperador y tomó un respiro profundo antes de mirar el espejo.

—Entonces aquí voy. —dijo, dando un medio paso hacia adelante.

—¡Espera! Una cosa más —dijo el Emperador, quitándose una de las cintas de metal de su cabello—. Para que puedas recordar el tiempo que estuviste aquí.

Colocó la cinta cuidadosamente en una de las rastas de Tom, y con ligereza, Tom tocó la pieza de metal, dedicándole al Emperador una sonrisa.

—Como si pudiera olvidarlo —dijo, dándole al hombre otro abrazo—. Cuídate.

—Lo haré —el Emperador retrocedió, envolviéndose con sus propios brazos e inclinándose contra Carlotta quien acudió a consolarlo.

Tom miró por última vez el salón del trono y avanzó hacia el espejo mientras su reflejo lo miraba. Con un profundo respiro, levantó su mano y la colocó contra la superficie. El mundo parpadeó a su alrededor y todo se oscureció.

Esperó a que sus ojos se ajustaran al brillo y finamente Tom se encontró en el pasillo de su apartamento; el ligero brillo de la televisión era la única luz en el lugar. Apenas tuvo tiempo de ver que finamente estaba en casa de nuevo cuando su teléfono comenzó a sonar ferozmente, obligándolo a sacarlo de sus pantalones mientras el sonido penetraba el silencio de su apartamento.

—Cállate, cállate —susurró, apretando el botón de volumen hasta que lo silenció y lo abrió.

Tiene 136 mensajes de voz, decía la pantalla. Tom sacudió su cabeza y metió el aparato de nuevo en su bolsillo antes de caminar de puntitas por su apartamento.

La recamara de Bill estaba vacía al igual que la suya, como era de esperarse. Georg y Gustav estaban tirados en el sofá y el sillón reclinable, respectivamente. La luz de la televisión los pintaba con un brillo pálido mientras las noticias se mostraban en la pantalla. Incluso dormidos, los dos lucían agotados y unos círculos oscuros bordeaban la parte inferior de sus ojos. Georg traía una barba de varios días.

Tom pasó de ellos y caminó a la cocina donde finalmente encontró a Bill. Su hermano estaba sentado incómodamente en una de sus sillas, dormido sobre uno de sus brazos que estaba metido debajo de su cabeza; la mano de su otro brazo estaba apretando firmemente su teléfono y el cargador estaba conectado a la pared haciendo su trabajo. Si Georg y Gustav lucían exhaustos, no había palabras para describir cómo se veía Bill. Su cabello estaba plano, más muerto de lo que Tom recordaba haberlo visto e incuso sus ojos cerrados lucían atormentados; había unos círculos oscuros debajo de ellos, haciéndoles parecer hundidos.

—Oh, Bill —susurró Tom, arrodillándose en el suelo junto a su hermano pequeño—. ¿Bill? Bill, despierta.

Lo llamó en voz baja, sacudiendo gentilmente su hombro.

Bill balbuceó adormilado por un momento, pero sus ojos se abrieron de golpe cuando se sentó.

—¿Qué? ¿Alguien escuchó algo? —preguntó frenético, mirando a su alrededor rápidamente antes de que sus ojos se fijaran en Tom—. ¿Tom?

—Sí. —dijo Tom con una ligera sonrisa.

—Oh, por dios, ¡Tom! —exclamó Bill, levantándose de su silla rápidamente para abrazar a Tom tan fuerte como pudo.

Tom lo abrazó felizmente de vuelta, acariciando las puntas maltratadas de su cabello.

—Te extrañé mucho.

Bill lo alejó con un empujón y lo fulminó con la mirada.

—¿Dónde has estado? ¿Tienes una idea de lo preocupados que estábamos? Georg y Gustav han estado durmiendo en la sala por una semana. ¡Una semana, Tom! Mamá y Gordon están enloquecidos. ¡Y David tiene a la policía buscándote! —le gritó Bill; su voz comenzó a cortarse—. Ayer estuvieron dragando ríos, Tom. ¿Tienes idea de lo que se siente escuchar algo así?

Tom acercó a Bill, abrazándolo mientras Bill lloraba en su hombro.

—Lo lamento tanto. Si hubiera tenido opción, no me hubiera ido por tanto tiempo.

—¿Dónde estabas, Tom? —preguntó Bill en un susurro—. ¿Por qué no respondiste el teléfono para mí?

—No creo que podrías creerme si te lo dijera —admitió Tom—. Acabo de recibir tus mensajes hace unos minutos. Hubiera respondido si hubiera podido.

—Estaba muy preocupado por ti —dijo Bill, retorciendo el cabello de Tom en sus manos y separándose un poco—. Nunca vuelvas a hacer esto. Jamás. ¿Me entiendes?

—No creo que podría aunque quisiera. —dijo Tom, con un tono de tristeza en su voz.

—Bien —dijo Bill, jalando la cinta de oro en el cabello de Tom—. ¿Y esto qué es?

Tom alejó las manos de Bill.

—Haré mi mejor esfuerzo por contártelo después de que durmamos un poco, ¿te parece? Tengo el presentimiento de que voy a tener que explicar mucho mañana y creo que a los dos nos vendría bien un poco de descanso antes de eso.

—Bueno —dijo Bill, parándose débilmente y atrapando la muñeca de Tom—. Pero te quedas en mi cuarto. No me voy a arriesgar a que te me desaparezcas mientras duermo.

—No te preocupes, no planeo hacerlo —dijo Tom levantándose y dejando que Bill lo guiara a través del apartamento—. ¿Los despertamos?

Inclinó su cabeza hacia donde estaban Georg y Gustav mientras atravesaban la sala. Bill movió una mano, restándole importancia.

—Nah, en la mañana se van a enterar de que estás aquí. Por ahora sólo quiero disfrutar el que estás de vuelta —dijo Bill, enredando a Tom con otro abrazo antes de jalarlo por el pasillo hacia su recámara. Se obligó a soltar a su hermano por un minuto y señaló la cama—. Siéntate.

Bill se quitó los zapatos mientras Tom hizo lo que le ordenó. Luego Bill se subió a la cama junto a Tom y le dio un pequeño empujoncito, haciéndole rodar sobre su costado y acurrucándose contra su espalda.

—Ahora no puedes ir a ningún lado —dijo Bill, enterrando su cara en las rastas de Tom y envolviendo su pecho firmemente con un brazo.

—No planeaba hacerlo —dijo Tom con una sonrisa, entrelazando sus dedos con los de Bill—. Descansa mientras puedas.

—Mm —murmuró Bill, acariciando la nuca de Tom con su nariz—. Nunca más.

Tom besó ligeramente el reverso de la mano de Bill, apretándola con firmeza debajo de su mentón.

—Nunca —prometió Tom, cerrando sus ojos y disfrutando la calidez de Bill contra su cuerpo hasta que siguió a su gemelo en el sueño profundo.

F I N

Y bien, ése es el último capítulo de Basai.

Probablemente algunos se van a quedar con ganas de leer más, y debo decir algo muy importante: en realidad este universo no se acaba aquí; hay continuación. Esta serie consta de más de 10 historias. Sin embargo, por el momento no planeo traducirlas todas.

Me gustaría traducir la próxima historia de Basai, pero sería hasta que termine de traducir ésa que les he mencionado antes. Y sólo lo haré si hay personas que están interesadas en leerla. Así que les pregunto, ¿a alguien le interesa que continúe con la serie? De cualquier manera, yo planeo ponerme en contacto con la autora para explicarle mis intenciones. 

Espero que me comprendan y les pido que no me lo tomen a mal; si por mí fuera, terminaría toda la serie para los que están interesados, pero tengo que cuidar mi vista y hasta mi tiempo. 🙁

Y ahora sí, eso es todo. Como de costumbre, cada vez que termino con una historia, van los agradecimientos finales a todos los que comentaron. 😉

Y agradezco muchísimo a Ady por el apoyo que siempre me ha dado. <3 Me aseguraré de que leas lo que sigue, Ady; gracias por todo. 🙂

por OuterSpace

Traductora del Fandom

4 comentario en “Basai. FIN”
  1. No sabía que había más! Creo que hace tiempo comenté que ya la había leído antes pero estoy encantada de leerla de nuevo. El personaje del emperador creció mucho en mí y es una súper noticia que esto no termine aquí ☺️

  2. Si el tiempo y tus ojos lo permiten, te pido que traduzcas la continuación, primera vez que leo la historia y me gustó.
    Gracias!!😘😁😁😁

  3. Oh por dios!! No sabía que había más, obviamente me quedé con más ganas de TomxTom, esta clase fanfic es muy escaso! Desearía que hubieran más de este estilo (TomxTom) es mi favorito!! 🙁 Por favor puedes traducirlos? Gracias..

    1. Pienso igual que tú, hay tipos de fics (como éste) que son muy escasos.
      Sobre tu petición, lamentablemente, la traductora está alejada del fandom en la actualidad u.u

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