
Fic TOLL de Twincestoxa
Capítulo 3 (P.2)
No, no quería estar aquí y ver a Bill reunirse con su adorado novio. No podría soportarlo.
Pero Andreas apenas estaba asintiendo cuando vio a alguien aproximarse sin poder advertirle a su amigo antes.
Tom sintió un suave apretón en su hombro. Giró y se encontró con unos ojos inconfundibles.
—Se me olvidó preguntarte algo —fue lo primero que dijo. Sonrió de lado.
Tom alzó las cejas.
—¿Qué cosa?
—¿Cuál es tu nombre? —dijo Bill inocentemente y bastante curioso. Ken sonrió de oreja a oreja.
—Me llamo Tom.
—Tom —repitió para sí mismo y sonrió con dulzura—. Entonces, Tom… —se mordió el labio antes de seguir hablando— ¿me aceptas una copa?
Antes de que Tom pudiera contestar Andy emergió del olvido.
—Espera, ¿tú le estás hablando? ¡No! ¿Lo estás invitando? ¿Qué no estabas enojado con él? ¡Pero de qué diablos me perdí!
Bill bajó la cabeza un poco cohibido.
Tom se acercó al oído de Andy y le susurró:
—Amigo, ve una película de Barbie y descubre el final —y tras eso le dio un golpecito en el hombro y se dirigió hacia Bill.
—Voy contigo.
—¡Me debes una explicación, eh! —gritó un frustrado soldadito. Tom asintió sin virarse.
Y así Bill y Tom se sentaron en una de las mesas más escondidas del lugar con una bebida en mano. Amablemente Bill había envuelto unos cuantos cubitos de hielo en un par de servilletas y se lo tendió a Tom, quien cuidadosamente lo colocó sobre su ojo herido previniendo que se hinchara.
—Sí, a mí también.
—¿Y qué te hizo cambiar de opinión? —preguntó curioso. Bill hizo una mueca, pensando.
—Sólo decidí que de ahora en adelante haré únicamente lo que quiero y lo que me haga feliz. A quien le guste bien, sino bye bye!
Tom relució una tierna sonrisa.
—¿Sabes? Indirectamente me has dado un cumplido.
Bill pasó los dedos distraídamente por su larga peluca, aguantando una sonrisa.
—¿Al decir que me haces feliz? Qué bueno que lo captaste —le guiñó un ojo y bebió de su copa. Tom lo imitó.
—Pues ese es el motivo principal de las indirectas, ser directas —Bill asintió divertido—pero yo prefiero lo tradicional y hablar con la verdad.
—¿Y cuál es la verdad?
Tom bajó el hielo de su ojo, parpadeando un par de veces.
—¿Pues qué te digo que no sepas ya? Está más que claro que tú me gustas. MUCHO.
Bill se quedó observándolo por unos segundos, evitando reír antes de distraerse con su bebida.
—Y me lo dices así como si nada.
—¿Qué puedo perder? Bueno, aparte de un ojo.
Bill se tapó el rostro avergonzado.
—Voy a compensarte por eso, te lo prometo —dijo entre las rendijas de sus dedos, aun ocultando su rostro.
—Se me ocurre una manera de hacerlo —le apartó gentilmente ambas manos de la cara y no las soltó.
—Hum… no voy a besarte —advirtió. Pero aun así dejó que las manos de Tom descansaran sobre las suyas.
—No iba a pedirte un beso, iba a pedirte una cita.
—Acepto.
Tom se echó para atrás, sorprendido.
—Wow, eso fue rápido.
—Para que me hago del rogar si tú también me… agradas.
Ken le sonrió mientras veía con ojos pizpiretos cómo su Barbie se mordía el labio inferior con timidez.
Bill era tan hermoso, tan lindo, perfecto y… no era suyo. ¿Por qué era otro el afortunado y no él? Pero en ese momento se percató de algo importante: Bill estaba justo en este instante con él, con nadie más que con él. Eso debía significar algo.
Estuvieron hablando durante un rato más, compartiendo sonrisas y miradas brillantes y anécdotas vergonzosas que nunca antes pensaron en revelar. No hubo momento en que no rieran. Se contaron infinidad de sucesos, descubriendo varias cosas en común como que a pesar de que ambos eran vegetarianos odiaban varias verduras en particular y que una de sus debilidades eran las películas de horror. Con saber que los dos tenían perros y que los amaban más que a su vida, un vínculo especial comenzó a florecer entre ellos. Bill descubrió que Tom en realidad era un chico bastante agradable y maduro y la mala imagen que tuvo de él en un principio se evaporó como agua. Tom sólo confirmó lo que ya sabía de él. No tardaron en entrar en un ambiente lleno de confianza.
Y Tom, aprovechando unos segundos de silencio, se aclaró la garganta.
—Disculpa que pregunte pero… tú y ese Buzz… ¿Qué?
—Oh —el rostro de Bill se oscureció, pero si quería empezar esto bien prefería hablar con la verdad— ¿qué quieres saber?
—Sé que es tu novio pero, ¿de verdad lo amas?
Barbie frunció su delicado ceño.
—Eso es muy atrevido de tu parte.
—Lo siento, quizás lo fue pero, bueno, estás aquí conmigo cuando podrías estar con él.
Bill se destensó un momento sabiendo que Tom tenía razón. Suspiró antes de responder con honestidad.
—En realidad no nos llevamos bien. Quiero decir, se supone que es mi novio y todo pero no hay química. Ya no más.
Tom asintió comprensivo.
—¿Entonces por qué sigues con él? Mira, no lo conozco de nada pero esta noche he visto lo suficiente como para saber que tú no mereces la forma en cómo te trata.
Bill estrujó entre sus manos la servilleta que cubría su bebida, de pronto le dada vergüenza mirar a Tom.
—Es que… al principio era todo perfecto. Era muy bueno conmigo y siempre estaba al pendiente de mí. Pero con el tiempo Georg empezó a darme verdaderos dolores de cabeza. Se volvió posesivo y tan celoso que no me deja respirar. Ya no me permite hacer nada, piensa que tiene las riendas de mi vida cuando no es así. Digo, yo debo tomar mis propias decisiones ¿no? Pero creí que podría cambiar. Que si le daba la razón quizá volvería a ser el mismo de antes pero… bueno, ya no lo tolero más. —Se encogió de hombros como si se estuviera dando por vencido. Bajó la mirada nuevamente cuando no soportó más la compasiva mirada de Tom. Tampoco quería provocar lástima.
—Escucha, Bill —empezó el muñeco—, si algo he aprendido es que un buen romance es el que te hace crecer. El que te da las alas y te deja volar libre. Una persona no puede decirte “te amo” y luego enjaularte. Si el amor ya no existe, ¿para qué imaginarlo? Es mejor buscarlo en otros lugares —Bill permaneció en silencio, escuchando con atención. Sabía que él tenía razón. De pronto una mano se posó en su barbilla, levantando su rostro con delicadeza—. Y yo puedo ser ese otro lugar Bill. Sí me das la oportunidad —las mejillas de Barbie se enrojecieron, su corazón latía más rápido de lo normal—. Crezcamos juntos, ¡Enamorémonos! No sabremos si es real hasta que lo intentemos.
Bill quiso protestar y discutir el punto pero sólo se quedó en un intento. No existía tal protesta. Bill no tenía ningún motivo para decirle NO a su propuesta. ¿Cómo es que se había enamorado de un chico al que apenas conocía? Nunca antes le había pasado. Tenía que convivir por lo menos dos semanas con alguien para que a penas y lograra tenerle confianza o comenzara a gustarle, pero con Tom era diferente y eso para nada le desagradaba. Agradecía que fuera Tom quien lograra ganarse su cariño en una noche a otra persona. Claro que quería intentarlo, su mente y su corazón se aliaron y gritaron “¡sí, intentémoslo!” no podía negarse a eso. Lo miró a los ojos y sonrió con ganas perdiéndose en ellos. Pero justo cuando iba a aceptar la propuesta de Tom, sus ojos se distrajeron en una silueta que se acercaba, alejándose drásticamente de Ken al reconocerla. Tom frunció el ceño y volteó, bufando con cansancio ante la inoportunidad del astronauta.
Georg se plantó frente a ellos, luciendo para nada feliz.
Continúa…
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