
Fic TOLL de Twincestoxa
Capítulo 2 (P.2)
Y entonces el famoso muñeco Ken exhaló unas carcajadas.
—Eso no tiene nada que ver. Además, creí que era demasiado obvio para ti pero por si aún no te convences… —se acercó a Andreas y le susurró al oído—: también me gustan los chicos —y entonces lo tomó del rostro y le plantó un beso en la boca justo antes de que su amigo heterosexual lo apartara con fuerza.
Tom se deshizo en risas.
—¡Tom! Puag… —se limpió la boca con el dorso de la mano con una expresión en la cara como si hubiera besado el trasero de un mono. Tom se rio aún más—. ¡Odio que hagas eso! Déjalo ya.
—Sólo te aclaré un punto.
—Ajá, sí, y me quedó súper claro. Pero eso está por verse —Andy buscó en su celular con impaciencia—. A ti te gustan más las chicas y los chicos sólo si son delicados y afeminados —Tom alzó una ceja, escuchando hacia dónde iba todo aquel parloteo—. Pues… quiero que veas esto —sonrió con altanería cuando dio con su objetivo—. Esta foto es de a principios del año… —le dio el celular a Tom y esté observó la pantalla con curiosidad— es Bill. Es el disfraz más sencillo que ha usado, pero es ahí donde se puede apreciar más como él que como un personaje.
Tom miró la foto con más interés y sus ojos casi se salieron de sus orbitas ante la maravilla que sobresalía en la imagen. La foto estaba muy bien hecha, por lo que pudo asegurar que Bill había posado para Andreas. Llevaba puesto unos pantalones de cuero negro entallados, con unas botas largas de agujeta que le daban gran vista a sus piernas. No llevaba prenda alguna en la parte superior por lo que su pecho estaba totalmente expuesto, ligeramente trabajado y… delicioso. Había dos largas y bellas alas negras en su espalda y su corto cabello azabache estaba peinado en un pequeño mohicano revuelto. Varios cabellos resaltaban sobre su rostro. Sus ojos rodeados de lápiz negro le daban gran fiereza a su mirada.
Ahí para nada estaba la sexy y delicada Barbie que Tom tanto deseaba… era mucho mejor.
—Andreas ¡se ve mucho más guapo! ¿En serio es Bill? ¿No me estás troleando?
La victoria del Soldadito verde en esta guerra se fue de sus manos.
—¿Qué? No, no tenías que… bueno, sé que se ve bien pero…—Andreas hizo un mohín— ¡Se suponía que te haría cambiar de opinión!
—Pues te falló, amigo —suspiró— fue todo lo contrario. Tienes que pasarme esta foto —y mientras Tom se distrajo pasando no sólo esa, si no todas las fotos de Bill que encontró, Andreas negó derrotado.
En ese momento, la voz de Ría a través del micrófono inundó el ambiente.
—Me brindan su atención por unos minutos por favor, gracias —todos hicieron lo que se les pidió, incluso Bill quien con curiosidad se acercó más entre la multitud—. Mis chicas y yo les tenemos preparado un show de baile, espero que lo disfruten.
Y toda sonrisas devolvió el micrófono al Robot que estaba a su lado mientras el público las recibía con un aplauso. Cada una se colocó en posición en el centro de la pista siendo rodeadas por todos los presentes.
—Yo la conozco —chismeó Tom a Andy—. Es la exnovia de Bill. Vamos a ver —ambos se acercaron al montón de gente y entre empujones lograron quedar al frente.
La canción representativa de las muñecas sonó con fuerza y las Monsters comenzaron a lucirse con movimientos seductores. Con pasos idénticos a los de la coreografía original les dieron a los espectadores un buen show. Ría a mitad de su baile, se dio cuenta de la presencia de Bill entre la gente y con una sonrisa descarada lo encaró sin perder los pasos. Definitivamente lo estaba retando. Bill apenas curvó la comisura del labio, permaneció inmóvil sobre su lugar haciendo caso omiso de sus insinuaciones. Pronto la canción terminó y todo el lugar se llenó de aplausos.
—¡Excelente actuación de parte de estas chicas! Recuerden que son libres de presentar coreografías si gustan, porque a eso vienen, a divertirse —anunció el Robot.
Todos aprovecharon la oportunidad de tener a las Monsters juntas para tomarles fotos pero no tardó mucho para que la atención en ellas se esfumara cuando resonó en el aire el nombre de Barbie, que por idea de uno, todos comenzaron a corear animándolo a bailar.
—No gracias. Yo paso chicos, para la próxima tal vez —Bill sonrió disculpándose mientras intentaba huir del lugar pero la gente no dejó de animarlo—. De verdad, yo no bailo —tragó saliva al sentirse acorralado. Volteó a ver a Gustav quien, aún rodeado de chicas que no dejaban de acariciarlo, se acercó a su lado y le dio un pequeño golpecito en la espalda, animándolo.
—No tienes que ser el mejor, sólo diviértelos —le aconsejó Gustav.
—¡Exacto! A eso se viene aquí —dijo una muñequita deshilachada que se mantenía aferrada a uno de los brazos del Oso.
—Y si aún no te sientes cómodo, puedes retirarte sin problemas —le sonrió otra chica abrazada a un Gustav zombie.
Ría, ante la idea de ver a Bill bailando, rio burlona. Sabía que Bill no era un buen bailarín y a decir verdad, no recordaba ningún momento de él bailando con ella, entonces rio aún más. Esto iba a ser interesante…
Bill respiró hondo y pensó… pensó por varios segundos hasta que se sintió seguro.
—Ya qué, supongo que puedo improvisar unos pasos —dijo al fin a su amigo y las desconocidas. Y con el rostro rojo, caminó y se colocó justo en medio de todos los juguetes emocionados sin poder quitar la vista de sus pies. Ni siquiera quería pensar en la expresión de Georg pues seguramente estaba en contra de todo esto. Ya lo podía visualizar a un lado de Gustav—. ¿Y qué quieren que baile?
Más tardó en preguntar a que la canción de Barbie Girl empezara a sonar. Rio junto con la multitud enloquecida. Era de esperarse…
Y entonces Bill comenzó a moverse nervioso como un niño en un vals. Suspiró, cerró los ojos con fuerza antes de atreverse a levantar la cabeza y se dijo así mismo “no puedo verme más ridículo, así que… Go!”
Meneó las caderas y giró, se agachó, saltó e incluso aplaudió para animar a la gente que por supuesto le siguió el ritmo. Todos hipnotizados por su hermosa y tímida sonrisa. Ría lo miraba con caras de horror y burla, pero al ver que las personas sonreían, tomaban fotos y algunos videos de su actuación, se cruzó de brazos refunfuñando. Bill tenía un encanto natural, no importaba que su baile no fuera perfecto, su carisma se ganó a todos.
Sobre todo a Tom quien feliz y embobado, hizo lo que ningún otro se atrevería a hacer.
Bailar con Barbie.
Incluso Andreas le dio un empujón, harto de decir siempre que no.
Barbie boy estaba muy concentrado dando vueltas por la pista que no se dio cuenta de la presencia de Ken invadiendo su espacio. En un descuido para Bill y una oportunidad para Tom, éste lo tomó de la cintura quedando frente a frente. Los juguetes gritaron ante la escena, sobre todo las féminas y los flashazos llenaron el lugar.
—¿Qué crees que haces? —la música aún seguía sonando.
—Bailo contigo. Es nuestra canción y el público lo pide —y sin esperar respuesta lo tomó de la mano y le dio una vuelta ondeando su larga y rubia peluca y nuevamente acomodó la mano sobre su cadera, estando tan cerca como si su baile se tratara de un tango.
Barbie miró hacia todos lados sumamente nervioso ante la mirada atenta de todos y sudó frío. Su corazón latía tan rápido como los aleteos de un colibrí. Se trató de apartar pero Tom se lo impidió atrayéndolo de nuevo contra su pecho y le sonrió.
—Me estás metiendo en muchos problemas —espetó Bill, sonrojado.
—Los problemas son problema si los quieres ver así.
—Pues no quiero bailar contigo.
—No te creo.
—¿Ah, no?
—Ya te abrías apartado.
Bill intentó decir algo, pero en realidad no supo qué. Se quedó mirando a los ojos de Ken hasta que una risita tímida se escapó de sus labios. Agarró las dos manos que estaban en sus caderas y las apartó de él usando más fuerza de la necesaria al ver que las pesadas manos del muñeco se negaban a despegarse de él. Negó y le sonrió para darle la espalda, continuando con su baile pasando completamente de él. Tom también sonrió pero no se rindió. Fue tras Barbie y justo en el coro de la canción, coreó al unísono:
—C’mon Barbie, let’s go party…
Bill frunció el ceño y giró, pero una sonrisa arruinó su semblante de enojado. Se acercó a él sin perder el ritmo y contestó:
—Ah, ah, ah… no —sonrió de lado y le guiñó un ojo coquetamente, siendo débil a sus instintos.
—¡Hey, así no va la canción! —Ken alzó las manos reclamando y Barbie sólo se encogió de hombros e ignorándolo, se despidió de todos los presentes a mitad de la canción y se retiró de la pista—. ¿Es todo? ¿Me vas a dejar aquí así nada más? —pero Bill ni siquiera lo miró.
—Hey, muñequito. ¿Me vas a aceptar un trago o prefieres invitarme uno?
Tom miró a Ría con sorpresa por no esperársela a su lado, pero aun así no le contestó. Echó un vistazo más hacia Bill, tratando de localizarlo entre todo el gentío que poco a poco se estaba dispersando pero Ría, carraspeando un poco para hacerse notar ante el poco interés de Ken, lo jaló hacia una mesa y casi lo sentó a la fuerza. Dracu Laura fue por las bebidas y las demás se quedaron a hacerle compañía sonriendo como si estuvieran ante un Dios. Aunque cada uno estaba sentado en una silla, parecía como si Ría deseara sentarse sobre las piernas de Tom pues la suya no dejaba de chocar intencionalmente con la de él. Eso lo incomodó pero rindiéndose prefirió hacerse el tonto.
Mientras tanto, Georg esperaba a Bill sorprendentemente en calma cuando esté llegó a él, cabizbajo.
—Podría reclamarte, Bill, pero sólo por esta vez haré como que no pasó nada si…
—Pero no pasó nada…
—… Si prometes no volver a tener contacto con ese tipo —sentenció Buzz ignorando sus protestas.
Bill dejó caer sus hombros fastidiado y realmente harto por el tema. No era justo. Volteó y buscó a Ken rápidamente y cuando lo encontró se sintió abatido al verlo sentado y riendo con su ex casi sobre él. Sintió un hueco en el estómago y la decepción lo invadió como hormigas sobre un dulce. Bajó la mirada de aquella escena y apretó los dientes. Suspiró con tristeza antes de mirar a Georg y sonreírle por obligación.
—Te lo prometo.
Depender de la felicidad de otros nos cuesta nuestra sonrisa, fue lo único que tenía en la mente cuando lo tomó de la mano y lo besó.
Continúa…
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