
Fic TOLL de Twincestoxa
Capítulo 1 (P.2)
Tom no podía quitarle la vista de encima.
¿En verdad era hombre? Andreas había dicho que sí. Su caminar, su sonrisa, todo era tan embriagador y no era el único anonadado. Un grupo de chicas se le acercaron y se tomaron unas fotos con él. Pero no venía solo. Venía junto con una botarga de oso y un Buzz light year. Este último lo traía de la mano y eso hizo sentir a Tom un poco incómodo.
—¿Qué onda con el tipo que viene con él? Desentona mucho con su disfraz.
—¿Te refieres al Buzz? Es su novio o algo parecido —respondió Andreas algo inseguro—. No sé, siempre vienen juntos.
—O sea, ¡¿eso es su novio?!
—¿Qué tiene de malo? Es guapo.
—Pfft… de dónde —Andreas reviró los ojos. Podía olerlo, podía verlo. Tom estaba celoso y lo confirmó cuando vio a su amigo avanzar—. Voy a hablarle.
Y aquí venía el Tom decidido que siempre le causaba dolor de cabeza al pobre de Andreas.
—Ey, ey ey… ¿no escuchaste? ¡Viene con el novio! Ese Georg es muy celoso. No lo deja solo ni un minuto y cuando se le pierde lo busca por cielo mar y tierra. ¿Por qué crees que no le hablo? Si acaso conozco a Bill es por su popularidad, todo mundo lo conoce. Pero es un hecho que ese Buzz es muy posesivo y conozco tus intenciones, Tom. Tú no vas en plan “amigos”. Así que calma tus hormonas.
—Me aburres Andreas. Hablas demasiado. Sólo voy a saludarlo, no hay nada de malo en hacer eso —sonrió y su amigo reconoció esa sonrisa pícara.
Andreas suspiró.
—Ya, está bien, no me meteré. Haz lo que te plazca.
—Eso quería oír. —Y decidido caminó hacia el chico Barbie.
Mientras caminaba hacia él pudo darse cuenta de lo ciertas que eran las palabras de Andreas respecto a su popularidad. Había muchos juguetes rodeándolo para tomarse una foto con él. Con todos era muy amable y su sonrisa no desapareció en ningún momento. Y cuando Tom logró colarse con dificultad entre la multitud hasta llegar adelante, el gran ajetreo de la gente causó que lo empujaran hasta entrar al círculo; quedando justo frente a él quien lo miró un poco sorprendido por su inesperada aparición.
—Am, hola —saludó Tom.
Y pareció perderse en su propio mundo cuando vio a La Barbie distraerse en él… o más bien en Ken, porque era todo lo que el chico veía realmente y Tom era consiente que esta noche era idéntico a Ken. Siguió su discreta mirada y la vio subir y bajar por su cuerpo de muñeco, causándole un pequeño cosquilleo en el estómago. Escuchó una bonita risita de él cuando se percató del alboroto que la gente hizo al ver juntos a la pareja de muñecos más cotizada del mundo entero. Los gritos y flashazos no se hicieron esperar. Su sonrisa fue más bella cuando por fin esos maravillosos ojos miraron los suyos.
—Hola —respondió su saludo amablemente. Estuvo a punto de perderse en su mirada hasta que Barbie habló de nuevo—. Ken, ¿no se supone que cuidarías a los niños en casa? —todo mundo rio ante la broma, todos menos Tom, quien no alcanzó a entender el chiste debido a que seguía atontado con su bella sonrisa infantil. A escasos segundos estuvo de hablar cuando lo interrumpieron.
—Por favor, ¿les podemos tomar una foto juntos? ¡Ambos se ven geniales! —un grupo de chicas vestidas de diversos juguetes preguntó.
—Hum… —Tom miró a Bill sin saber qué decir exactamente cuando éste último respondió por ambos.
—Claro —la Barbie se acercó a Ken y él obediente posó a su lado, rodeando instintivamente su delgada cintura en un abrazo amistoso. Sonrió cuando Barbie hizo lo mismo.
Tom tenía una sonrisa tonta en el rostro, estaba más embobado que un niño matando hormigas.
Bill ladeó la cabeza.
—Bueno, ¿tú también quieres una foto? —preguntó un poco impaciente.
Tom salió de su trance.
—Perdona, ¿qué?
—¿Qué es lo que querías? ¿Una foto?
—¿Foto? No, bueno, sí me encantaría pero no he venido por eso.
—Oh, ¿entonces qué quieres? —parpadeó interrogante.
—Sólo quería invitarte una copa o… lo que gustes.
Barbie resopló una risa sin humor.
—¿Estás consciente de que soy un chico?
—Sí, ¿cuál es el inconveniente? Ya tenemos algo en común.
Bill abrió los ojos ante la respuesta del ken. Se esperaba todo menos aquello. Y es que no era la primera vez que lo confundían con una chica.
—No estoy disponible, lo siento —Barbie le brindó un gesto de disculpa pero Tom no se conformó con eso.
—No te estoy pidiendo matrimonio, sólo charlemos. ¿Hay mal en ello?
—No gracias. Y no te tomes el personaje muy al marguen —Bill le guiñó el ojo como despedida y se giró hacia su novio, quien no había apartado la mirada ni un segundo de ambos, y dejó a Tom con la palabra en la boca y una profunda decepción—. ¿Nos sentamos? —le dijo a Buzz— los tacones empiezan a lastimarme.
El novio asintió mientras le recriminaba las veces que le advirtió que esos tacones serían mortales y él no quiso escuchar. Buzz, que en realidad se llamaba Georg, lo tomó de la mano y ambos junto con el oso y otros dos más, caminaron hacia una de las mesas del lugar. Buzz depositó un beso en la colorada mejilla de la Barbie sin apartar la mirada del Ken.
Tom se quedó parado como idiota viendo al grupo de amigos alejarse.
Le habían dicho que no. ¡Nadie le había dicho antes que no! ¿Cómo debía tomar aquello?
—Otra copa más camarero…
Más bien el Bartender y no camarero, le sirvió otro trago más al moribundo Ken. Lucía tremendamente aplastado.
Un ajetreado soldadito verde suspiró a su lado.
—Tom ¡basta! Estás siendo demasiado dramático respecto a esto —le recriminó siendo incapaz de creer lo que veía.
—Andy, me dijo que no. No estuviste ahí, ¡fue cruel! ¿Por qué lo hizo? ¡Vine como Ken! Eso debió haber sumado puntos extras ¿no? ¿O es que me veo demasiado gay? ¿Es por eso que prefiere a los astronautas? ¡Carajo! ¿Por qué no vine de astronauta? —se tomó el trago de un sorbo y enseguida recostó la cabeza en la barra.
Andreas se rascó su verde nuca.
—Porque esto es una fiesta de juguetes, ¡no de la nasa! Además no tiene nada que ver tu disfraz, Tom. ¡Él tiene novio! ¿Eso no cuenta para ti?
Andreas dirigió una rápida mirada hacia la mesa de Bill que casualmente estaba justo detrás de ambos. Y bueno, Tom estaba en lo correcto respecto a su hipnótica sonrisa, pero esto era ridículo. Tenía que sacar a Tom de esta estúpida depresión pos Barbie.
Entonces hizo lo que creyó conveniente. Lo que sólo un buen amigo hace por otro.
Tomó vuelo y ¡PLAF!
Se cubrió la boca al no esperar que la mejilla de Tom gritara tanto.
—Uy…
—¡HEY! —Tom se sobó la mejilla y asesinó a su amigo de dos pupilazos—. What’s your fucking problem?! —ya le estaba hablando en english. Andreas reconoció aquel rasgo típico de él cuando alcanzaba un rango alto de enojo.
Pero aun así sólo se encogió de hombros, bastante acostumbrado.
—Lo siento Tom pero tenía que hacerte reaccionar.
—¡Pero no tenías que abofetearme!
—Las palabras nunca funcionan en ti —se defendió el soldadito de guerra—. Venga Tom, bailemos ¡divirtámonos! Olvídate de ese “NO” de una vez. Sabes que puedes conseguir a cualquier otra persona con sólo tronar los dedos.
Tom se quedó pensando unos segundos. Al final asintió y se puso de pie. Andreas sonrió creyendo haberlo convencido pero se estaba adelantando a los hechos.
Tom se sentía impotente y ese malestar lo estaba matando. Se estaba dejando vencer tan fácil que casi se desconoció a sí mismo. ¿De cuándo a acá ocurría algo como esto? Y es que ni siquiera se trataba de un juego o una simple conquista. Él sentía que cupido había bajado esta noche y una de sus flechas había atravesado su corazón cuando lo vio entrar por esa puerta. Esto no era solo un caprichito más… ¿Acaso era esto amor a primera vista? Decidió que era tiempo de averiguarlo.
—¿Sabes qué? ¡No! —encaró a Andreas. Este último levantó una ceja.
—¿No? ¿No a qué?
—No me voy a dar por vencido, no me voy hasta no haber conseguido su número aunque sea.
—¡Tom, por favor basta! Hazme caso… ¡Hey! ¿A dónde demonios vas? ¡Ven aquí!
Pero Tom no escuchó más. Tenía cosas más importantes qué hacer…
Continúa…
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