
Notas de Crazy4Bill: Y vamos con otro capi cortico, y ya saben, nuestro ansioso mesero ahora tiene otro rollo en su cabeza, pero no es para menos, ¿no? Pero Tom siempre le demostrará lo contrario.
Ahhh… como amo a Kevin, ¿será que tiene novia? Yo puedo ser su novia… jajajaaja. Ok, a leer…

Traducción de Crazy4Bill
Capítulo 8: ¿Estás seguro?
Bill estaba perezosamente sentado en uno de los mostradores del trabajo, si su jefe lo hubiera visto, probablemente lo mataría porque nada parecía peor que los meseros perezosos, pero la cafetería estaba completamente desierta de modo que a Bill le importó una mierda. Habían tenido unos cuantos clientes en todo el día, y a pesar de que normalmente haría que los trabajadores se quejarán de lo aburrido que estaba, Bill no podía dejar de disfrutar de un día tranquilo después de toda la locura.
—¿Los exámenes ya terminaron o algo? —Preguntó Kevin cuando regresó de la parte de atrás de dejar algunas bolsas de basura. —¿O Sofia finalmente hizo un chasquido y bombardeó la universidad?
—Muy gracioso, —Sofia resopló y le tiró una toalla, que atrapó con una sonrisa brillante. —Bill probablemente los espantó con sus flores de latte.
—Esas flores son lindas, ¿bien? —Bill se defendió. —Y no tengo tiempo para dibujos más elaborados, así que la gente debería contenta por obtener algo. —resopló, y luego se volvió a Kevin. —Pero sí, creo que ya terminaron. Tom me dijo que tenía su último examen hoy.
—Así que esta noche es de borrachera, en vez de café. —Kevin sonrió satisfecho. —No puedo decir que estoy quejándome. Extrañaré todas esas propinas.
—Espero que eso signifique que pueda regresar a mi trabajo normal, —murmuró Sofia y empezó a limpiar una de las máquinas de café, sólo para hacer algo. —Me encanta trabajar con ustedes, pero el café no es lo mío.
Bill asintió, le gustaba trabajar con Sofia también, pero ella no pertenecía ahí. Ella normalmente trabajaba limpiando la cafetería, y otras tiendas de la misma calle, temprano en la mañana antes de que abrieran, pero ya que habían estado desesperados por personal extra y su jefe era amigo del dueño de la cafetería, ella le había pedido a un colega que la reemplazara en la limpieza para ir a ayudarles. Necesitaba dinero extra, de modo que no había dicho que no, pero era claro que no le gustaba el trabajo.
—¿Puedes preparar algo de café, Kev? —Preguntó Bill y se recostó en la pared, de repente se estaba sintiendo extremadamente cansado, probablemente porque no había nada que lo mantuviera ocupado, y no podía esperar para que finalmente pudiera irse a casa.
Kevin soltó una risita, pero no lo cuestionó, y unos minutos más tarde Bill tenía su café con leche normal de vainilla en la mano, tomando un pequeño sorbo con un zumbido feliz mientras dejaba que su mente vagara.
—Así que vas a conocer a los padres de tu noviecito, ¿ah? —Dijo Kevin con una sonrisa burlona a Bill. —¿Estás nervioso?
—Debería hornear un pastel, —murmuró, ni siquiera escuchando lo que Kevin estaba diciendo, estaba demasiado ocupado preocupado por el siguiente día. —Me pregunto si les gusta la Vainilla…
—¡Hey! Tierra llamando a Bill. —Kevin habló fuerte y Bill fue sacado de sus pensamientos para mirarlo. —¿Estás nervioso?
—Bueno, sí, —Bill dijo resoplando. —Es como la reunión más importante de la historia. Si me odian, estoy jodido.
—Ellos no te odiaran, —sonrió Kevin. —Y si lo hacen, ¿a quién le importa?
—¿A quién le importa? —Bill lo miró, preguntándose como él podría ser tan condenadamente relajado en todo. —Tengo que gustarles, Kev, —dijo frunciendo el ceño. —No puedo salir con su hijo si no me quieren.
—A mis padres nunca le gustaron mis novios, —Sofía se encogió de hombros y lo miró con una sonrisa tranquilizadora. —No me importa, no es mi problema.
—Yo realmente, sólo quiero que esto funcione. — Bill suspiró y tomó un poco más de su café. —Y tengo miedo que Tom pudiera cambiar de parecer sobre mí, si sus padres piensan que no soy lo suficientemente bueno para él.
—Entonces prueba quién eres, —sonrió Kevin. —¿Qué estabas diciendo sobre el pastel?
—Oh, sí, decidimos tener una cena en mi apartamento en vez de un restaurante, —dijo Bill despacio. Cuando Tom y él habían comprendido que su relación era realmente seria, Bill había reorganizado su sala de estar para tener espacio para una mesa de comedor propio, no sólo para cuando él y Tom tuvieran citas caseras, sino también para cuando invitaran a Georg y Gustav, y también a Kevin, así que Tom había decidido darle más uso al comedor para invitar a sus padres a casa de Bill. Después de preguntarle, por supuesto. —Y necesitamos postre, ¿verdad?
—Sí, — Kevin asintió. —Haz tu famosa Vainilla, a todo el mundo le encanta.
—¿Por todo el mundo, te refieres a ti? —Bill rió. Era verdad que la mayoría de la gente a la que le había hecho les encantaba, pero en realidad Kevin no sabía eso.
—Y Tom, —sonrió Kevin, —vamos, deja de estar nervioso. Estará bien.
—Lo estará, —Sofía sonrió cálidamente. —No conozco a Tom, pero he visto la forma como te mira, y te aseguro, que si encuentro un chico que me mire así, me casaré con él, no importa lo que sus padres digan.
—¿Sí? —Sonrió Bill, sintiéndose un poco mejor. Si incluso Sofía, que poco los conocía, pensaba que Tom le gustaba demasiado para estar con él, incluso si sus padres no lo aprobaran, entonces, ella quizás estuviera en lo correcto. —Está bien… entonces pastel.
—Pastel, —sonrió Kevin. —Y si te quedan sobras, más te vale guardármelas.
Bill dejó salir una carcajada y bajó del mostrador, había escuchado el sonido de la campana de la puerta y con ojos curiosos miró a la gente que entraba en la cafetería, sólo para sonreír brillantemente cuando vio quienes eran.
Tom llevaba una enorme sonrisa, y sus amigos parecían bastante felices, a pesar de que Bill casi no los notara, y con una pequeña risita, Tom se sentó en uno de altos taburetes de uno de los mostradores, sus amigos tomaron los asientos de al lado.
—Hola, —Tom sonrió a Bill, ni siquiera mirando a los otros dos detrás del mostrador, y Bill pudo ver las burlas de Kevin por el rabillo del ojo.
—Hola, —Bill le sonrió de vuelta, y se inclinó sobre el mostrador para darle a Tom un pequeño beso. —¿Cómo te fue?
—Bien, creo, — Tom sonrió. —Al menos mejor que estos dos idiotas.
—No voy a reprobar, —resopló Georg. —No obtendré tampoco una A, pero no reprobaré.
—Quizá yo, —Gustav frunció el ceño. —Espero que no, pero no me atrevo a esperar nada más.
—Por suerte para ustedes, estamos aquí si necesitan algunas horas extras de estudio, —Kevin les guiñó un ojo. —Y ya que su amigo está durmiendo con el mesero, creo que les daré un buen descuento también.
—No hay nada malo en dar a los amigos un trato justo—respondió Bill. —Y pensando en la cantidad de café que Tom compra, creo que está bien de cualquier manera.
—Nunca dije que no lo fuera, —Kevin sonrió. —Solo digo que él probablemente encontrará otras formas de pagarte, una lástima que no todos podamos tener esa suerte.
—¡Cállate! —Bill se rió entre dientes y besó Tom de nuevo. —Sólo estás celoso que no puedes tenerlo.
—Maldita sea, me atrapaste, —dijo Kevin con un suspiro divertido. —Entonces chicos, ¿qué les doy?
—Nada para nosotros, —dijo Georg y asintió con la cabeza hacia Gustav. —Estamos aquí para dejar a Tom, estamos de camino a una fiesta en unos minutos.
—Tomaré lo de siempre, —murmuró Tom, apenas audible porque estaba demasiado ocupado degustando los labios de Bill para dar una respuesta adecuada.
—¿No vas a ir con ellos? —Preguntó Bill rompiendo el beso. —¿No quieres celebrar?
—Ah, ya celebraré, —Tom de nuevo sonrió y rozó una de los cabellos de Bill que se habían escapado de su cola de caballo a la cara. —Cuando llegues a casa, celebraremos juntos.
—Y es aquí cuando nos vamos, —Gustav dijo rápidamente y se bajó del taburete. —Nos vemos chicos.
Tom sólo se rió entre dientes mientras sus amigos se fueron, y cuando Kevin le dio su café, soltó a Bill un momento para tomar un sorbo, sonriendo al sentir el sabor familiar de la Vainilla. Había extrañado este lugar, apenas había estado allí, mientras estudiaba para sus exámenes, pero ahora, cuando todos los estudiantes en pánico se habían ido de allí, iba a volver a ser su más fiel cliente.
—¿Ustedes van a celebrar a las cuatro de la mañana, la noche antes que sus padres lleguen de visita? —Kevin preguntó con cejas levantadas. —¿Planean recibirlos como zombies?
—Oye, no tenemos mucho tiempo juntos, —Tom frunció el ceño. —Así que hasta que no haya terminado con la universidad, prácticamente sólo tenemos tiempo para estar juntos cuando Bill sale del trabajo, y los fines de semana.
—Sí, eso no es suficientemente bueno, —dijo Kevin firmemente. —¡Acabas de terminar tus exámenes, amigo! Necesitas un poco de tiempo con tu novio.
—Kev… —empezó Bill, pero Kevin lo interrumpió.
—Toma el resto de la noche libre, —le dijo. —Tengo a Sofía aquí para que me ayude y el lugar está vacío. Ustedes dos vayan a casa, pidan algo o salgan y disfruten su noche.
—¿En serio? —Miró a Kevin con sorpresa, con una sonrisa cada vez mayor en los labios. —¿Estás seguro?
—Estoy seguro, —rió Kevin. —Estaremos bien, ¿verdad Sofía?
—Por supuesto, —sonrió Sofía. —Ustedes dos diviértanse.
—¡Grandioso, gracias! —Tom sonrió, y mientras esperaba que Bill se fuera a cambiar, terminó su café, ya pensando en la mejor manera de pasar su noche. Hacía mucho que no habían pasado un tiempo de calidad juntos, ya que había estado demasiado ocupado con sus estudios y Bill había estado trabajando mucho, por lo que sólo se veían brevemente. A veces Tom apenas podía creer que básicamente vivían en el mismo apartamento, pero la mayor parte del tiempo ellos lo pasaban solos.
—¿Listo para irnos? —Preguntó Bill cuando regresó de la sala del personal, ahora vistiendo unos sencillos pero apretados jeans y camisetas.
—Sip, —Tom sonrió y se despidió de Kevin y Sofía con la mano, antes de tomar la mano de Bill y salir juntos de la cafetería para tomar el corto camino hacía el apartamento de Bill.
—¿Tom? —Preguntó Bill de repente, mientras caminaban despacio por las calles, con sus manos entrelazadas. —¿Crees que les gustaré a tus padres?
—Estoy seguro que lo harás, —Tom sonrió y lo miró. —¿Por qué no lo harían?
—Sólo estoy preocupado que no lo hagan, —suspiró. —¿Y sí no les caigo bien?
—¿Qué quieres decir? —Tom frunció el ceño y se detuvo para ver mejor el rostro preocupado de Bill.
—¿Aún querrías estar conmigo, incluso si ellos creen que no deberías?
Tom sonrió suavemente, encontrando a Bill adorable al estar nervioso o algo por el estilo.
—No hay nada que ellos puedan decirme para que te deje, —sonrió y acarició la mejilla de Bill cuidadosamente, antes de colocar un pequeño beso en los labios. —Te amo, —le dijo, encontrándose con los hermosos ojos de Bill. —Te amo tanto y no me importa si a ellos les gustas o no, te seguiré amando, no importa lo que digan.
—¿Estás seguro? —masculló Bill, y Tom le dio otro beso en los labios, mientras envolvía con sus brazos su delgado su cuerpo.
—Estoy seguro, —afirmó. —Nada me hará alejarme de ti.
—Te amo, —murmuró Bill, y se inclinó hacia él, sintiéndose mucho más seguro ahora que Tom había confirmado lo que ya sabía.
—También te amo Bill, —Tom respondió y besó su cabeza. —Nunca olvides eso.
& Continuará &
Notas de Crazy4Bill: Ayy pobrecito nuestro Bill, todo angustiado, pero tiene a su Tom que le recuerda cuanto lo ama.
Bueno, ya veremos que pasa en la prueba de fuego con los suegris… Gracias por leer…
well, miren que de cierta forma si importar los padres porque la familia de mi ex era una pesadilla ☠️