6: ¿De qué tienes miedo?

Notas de Crazy4Bill: Y bueno, llegamos al último capi de esta segunda historia, uff.. casi que no termino de traducirla, y agradezco a MizukyChan por su beteo y a las lindas Kaulitzlover y Devi por sus consejos en algunas expresiones, porque vaya que si me dieron fuerte….

Pues si los otros dos capis anteriores estaban cortos, aquí nuestra linda Sandra nos dejó un gran y jugoso capitulo.

Ya veremos como sigue poniéndose Tom al ver a su extrovertido y ansioso novio, y lo que le impacta ver todo lo que SU Bill arregló para él, lo que le hace pensar muchas cosas….

Gracias por acompañarme a degustar esta rica Crema de Vainilla. A leer.

Traducción de Crazy4Bill

Capítulo 6: ¿De qué tienes miedo?

Tom estaba sonriendo cuando llamó a la puerta del apartamento de Bill. Había estado tan ocupado los últimos días que no había tenido tiempo de ver al joven pelinegro en absoluto y no podía esperar a finalmente pasar algún tiempo con él.

Estaba tan feliz que el pelinegro haya tomado libre la noche del aniversario de su primer mes, de modo que podrían celebrarlo apropiadamente y estaba seguro que sería bueno para los dos estar en el apartamento de Bill en vez de un restaurante en cualquier parte. Siempre era fácil relajarse y ser tú mismo cuando estabas en casa y, aunque Tom solo había estado en el apartamento del menor unas pocas veces, ya sentía que pertenecía ahí.

Era tan fácil relajarse con Bill alrededor, y a pesar que todavía le hacía temblar las rodillas, el de rastas nunca se sintió avergonzado por el rubor de sus mejillas o por cómo balbuceaba cuando no sabía cómo responder a un elogio o comentario que Bill decía, porque a pesar de que se sentía como un tonto hasta volverse una especie de tomate, a Bill le parecía muy lindo, así que él no se preocupó más. Bill le hizo sentir bien, muy bien, y a pesar de que sólo habían estado juntos por un mes, estaba muy feliz de que por fin hubiera conocido a alguien como el pelinegro.

Bill lo hacía feliz. Eso no era lo más complicado. Él lo hacía feliz y Tom no podía incluso imaginar vivir sin él ahora que lo había conocido.

La puerta se abrió, y Bill de repente estaba parado frente a él, luciendo esa sonrisa perfecta que hizo que Tom olvidara cada palabra del vocabulario en sus delgados labios, y de nuevo, logrando que sus rodillas temblaran.

Ese hombre era el más hermoso en todo el mundo, y Tom no podía creer que de todas las personas, había tenido la suerte de conocerlo.

—¡Wow! —Respiró después de un momento de incómodo silencio, mirando el atuendo de Bill que de alguna forma parecía más apretado de lo normal, si es que eso era posible, y de repente tuvo un montón de problemas para recordar cómo hablar. —Te ves… absolutamente… wow.

—¿Wow bien? —Bill sonrió y mordió su labio de una forma que hizo que Tom sintiera que se iba a desmayar ahí mismo en el corredor.

—Un wow asombroso —Asintió Tom, tratando de recordar cómo respirar, esperando no lucir tan estúpido con su mirada. No podía evitarlo, Bill era de una forma, demasiado guapo para este mundo.

Bill sólo sonrió más ampliamente; al parecer, no le importaba que Tom se quedará viendo su cuerpo en vez de encontrarse con su mirada; entonces, se hizo a un lado, dejando entrar al de rastas al apartamento y fue la primera vez que Tom pudo apartar su mirada del otro joven y en su lugar miró alrededor, sintiendo su mandíbula caer por la sorpresa de lo que vio.

Tom sintió que había entrado al set de alguna película romántica de televisión, como esas de chicas que básicamente solo eran sobre lo mucho que fastidiaba no tener un novio, sólo que esto era real, de hecho era real y no tenía idea cómo reaccionar ante todo.

—Wow —dijo nuevamente, sintiéndose como un idiota, luego miró a Bill quién preocupado, fruncía sus labios.

—¿Demasiado?

—No —respondió Tom rápidamente y le dio una dulce sonrisa al pelinegro. —Es hermoso, en serio. Sólo que no puedo creerlo. ¿Realmente te tomaste todo este trabajo por mí?

—Quería que fuera una noche especial. —Bill se encogió de hombros, como tratando que se viera que no era gran cosa, pero tenía esa sonrisa tonta en sus labios y estaba mirando a Tom con sus grandes ojos marrones. —¿Te gusta?

—Me encanta —Tom le aseguró y miró a todas las velas y rosas de nuevo. —Es la cosa más hermosa que alguien ha hecho por mí; no sé qué decir…

—No puedo creer eso —dijo Bill suavemente y dio unos pasos hacia adelante para poder quedar frente a Tom. —Tú, que eres una persona tan increíble, debes tener gente que haga cosas especiales para ti todo el tiempo.

Enrolló sus brazos alrededor de la nuca de Tom y, con una sonrisa, Tom colocó sus manos en la cintura del más joven en respuesta, sonriendo incluso más ampliamente cuando Bill se inclinó para un suave beso.

—Nop —Tom murmuró entre los besos burlones de Bill. —Esta es la primera vez.

—¿Primera vez de qué? —Bill sonrió, mordiendo el labio de Tom en broma. —¿Qué alguien te invite a su casa para una cita, o que alguien cocine para ti?

—¿Has cocinado? —Tom ya no estaba seguro ni de qué pensar—. ¿Para mí?

—Bueno —sonrió el pelinegro y lo besó nuevamente—, también es un poco para mí.

Tom dejó escapar una risa baja, luego frunció el ceño cuando Bill comenzó a apartarse de él, y sólo lo dejó ir cuando el joven le explicó que tenía que ir a salvar la comida.

—Siéntate —El pelinegro le dijo con una sonrisa y con un gesto hacia la mesa de café y el sofá, el cual estaba hermosamente arreglado con una botella de vino e incluso más velas, y fue la primera vez que Tom sintió el olor celestial de la comida sobre la esencia de las rosas que llenaban la habitación.

Tom sonrió e hizo lo que le dijeron, y mientras Bill fue por la comida, miró nuevamente por toda la habitación, sonriendo incluso más ampliamente cuando escuchó música suave salir de una de las esquinas.

Bill realmente había hecho todo lo posible con esta cita, y Tom comenzó a sentirse mal al pensar en el sencillo regalo que todavía descansaba en su bolsillo. Se sintió un poco mal ahora al ver todo lo que Bill había hecho para que esa noche fuera especial.

Esto le hizo preguntarse si había algo más detrás que sólo su aniversario, seguro parecía que sí, y Tom no era estúpido. Habían estado juntos durante un mes después de todo, y a pesar que el de rastas no estaba muy seguro de dar el siguiente paso, se estaba preguntando cuándo Bill se podría empezar a impacientar.

Él había querido hablar con Bill sobre esto, pero nunca encontraba un buen momento para hacerlo. Ellos raramente tenían tiempo para verse y cuando finalmente tenían algún tiempo juntos, no quería arruinarlo trayendo mierdas tontas sobre su pasado que lo volvieron inseguro sobre todo esto. Simplemente no se sentía bien.

Pero si Bill se esforzaba tanto… entonces era tiempo para que Tom cediera o le explicara a Bill por qué no podría hacerlo, y de alguna forma el pudiera lidiar con esto.

Miró por la habitación nuevamente, y soltó una risa por lo adorable que era Bill; había puesto mucho esfuerzo en esto, por lo que ahora Tom estaba seguro que estaba tratando de tener sexo, y a pesar que Tom se sintió un poco mal, porque lo más probable era que terminara decepcionándolo, no pudo evitar sonreír al imaginar cómo Bill debió haber lucido mientras convertía la habitación en una escena de película romántica.

—¿De qué te ríes? —le preguntó Bill suavemente en cuanto regresó a la sala, cargando dos platos en sus manos, los cuales colocó en la mesa antes de sentarse junto a Tom.

—De nada —respondió Tom sonriendo y dejando un suave beso en la mejilla de Bill antes de mirar la comida. —Esto luce realmente delicioso, Bill.

—Mmm… aún no alabes — rió Bill. —Pruébalo primero, quizá lo detestes.

Tom volvió a sonreír cuando Bill tomó uno de los raviolis calientes con el tenedor y lo llevó a los labios del mayor, sonriendo ampliamente cuando este lo aceptó, y lo observaba detenidamente mientras masticaba lentamente.

—Sip —Tom sonrió después de tragar—, delicioso.

—¿En serio? —Bill respiró, sonando muy aliviado. —¿Te gustó?

—Incluso es mejor que el del restaurante — Sonrió Tom y le dio un rápido beso. —Me encanta.

El pelinegro sonrió aún más, luego miró como Tom empezó a comer y fue la primera vez que Tom lo miró levantando las cejas en una pregunta silenciosa, luego dejó de mirar y siguió comiendo con la sonrisa aún en sus labios.

Comieron en silencio por un rato, Tom no estaba seguro de qué decir y Bill no parecía saber nada, y fue la primera vez que se sintió un poco incómodo y el de rastas decidió decir algo, cualquier cosa, para hacer que esa incomodidad se fuera.

—No tenía idea que sabías cocinar —dijo sonriendo, mirando a Bill con una sonrisa —¿Qué otras habilidades impresionantes me has estado ocultando?

—De hecho, sólo un poco —Bill sonrió, mordiéndose el labio nuevamente. — Pero ya sabes, todas las cosas buenas vienen en quienes menos esperas.

—¿Oh, en serio? —Tom sonrió y terminó su comida, no estaba seguro si iba a ser capaz de volver comer después del enorme plato que Bill le preparó—. Tengo muchas ganas de saber sobre todos ellos.

Bill sólo sonrió y tomó un largo sorbo de su vino, no apartando sus ojos de Tom ni cuando bajó su copa, lamiendo sus labios en una forma que Tom supuso era para seducirlo, y si él era honesto, toda la apariencia de Bill le excitaba más y más cada segundo, por lo que su broma no le hizo nada fácil.

—Me estás tentando —le sonrió y se acomodó en el sofá, envolviendo sus brazos alrededor delgado cuerpo de Bill y le dio un beso en sus suaves labios, mordiéndole el inferior de esa manera que sabía que a Bill le gustaba, sólo para molestarlo y burlonamente lamiendo para después pedir el permiso que sabía Bill le daría sin dudarlo.

—Lo sé —murmuró Bill, besándole de vuelta mientras acomodaba sus brazos alrededor del cuello de Tom para atraerlo más cerca, abriendo sus labios para darle acceso. —Pero sé que te gusto de todas formas.

—Creo que sí, — Tom estuvo de acuerdo y profundizó el beso, amando la mezcla del aliento de Bill y la dulzura del vino que el joven había acabado de beber cuando se conectó con su lengua.

Siguieron besándose por unos pocos minutos más, no fue pegajoso o la forma desesperada de “vamos a tener sexo”, de la que Tom había estado un poco preocupado, en vez de eso, fue lento, dulce y aunque Bill juntó su cuerpo más cerca del de rastas, no se sentía como si estuviera tratando de presionar algo. Tom se sintió muy agradecido y ni siquiera cuando las manos del pelinegro se movieron por debajo de su camisa, subiendo, sintió que iba demasiado lejos.

Él sabía a dónde estaba llegando, y sabía que tenía que hablar con Bill primero antes de hacer algo que ambos lamentarían, y a pesar que no quería, se apartó un poco y se apoyó en la frente de Bill tratando de no sentirse demasiado culpable cuando los labios de Bill se curvaron tristemente.

—Bill, necesitamos hablar —suspiró y lo apartó un poco más, pero asegurándose de no romper el contacto de sus cuerpos y tomando las manos del joven, suavemente acariciando con su pulgar la suave piel.

—¿Vas a romper conmigo, verdad? —Preguntó Bill con sus ojos muy abiertos y preocupados. —¿Esto fue demasiado? ¿Te asusté?

—No, no, en lo absoluto —Tom sonrió suavemente. — Esto es hermoso, Bill, me encanta, todo esto. Y no estoy terminando contigo.

—¿Entonces qué sucede? —Bill se alejó sólo un poco, mirando seriamente a los ojos de Tom pero no soltando su mano.

Tom se sintió un poco mal al ver la expresión en la cara de Bill, y no era su intención arruinar la cena mi nada, pero sabía que si quería decirle a Bill la verdad tenía que decirle ahora, o simplemente dejar de hablar y seguir adelante con algo que podría lamentar más tarde.

—En serio me gustas, Bill —empezó, tratando de mantener su voz lo más suave posible para no asustar al más joven aún más. —Y me encanta pasar tiempo contigo. No he sido tan feliz en años, y se siente tan bien tener a alguien con el que pueda ser yo mismo.

—También me gustas —dijo Bill suavemente. —Me gustas demasiado.

—Sí, me imagino —Tom sonrió e hizo un gesto señalando la habitación con la mano libre. —Pero, ¿qué es todo esto realmente? ¿No es sólo por nuestro aniversario, verdad?

—Bien… Yo… —Bill se sonrojó un poco, mordiendo su labio nerviosamente. Él no estaba seguro de cómo explicarle a Tom sin sonar como que estuviera desesperado. —Nunca he estado en una relación por mucho tiempo sin… uhmm… Yo sólo, sabes… Me preguntaba si tal vez no querrías…

—¿Estás preocupado que no quiera dormir contigo? —Tom ayudó, por alguna razón se sintió mucho más valiente cuando vio cuán nervioso estaba Bill.

Bill frunció el ceño sintiéndose un poco avergonzado por lo estúpido que sonó cuando Tom dijo las palabras por él, pero asintió con la cabeza un sí, porque era exactamente lo que había estado preocupándolo más.

—Yo quiero dormir contigo, Bill, no dudes de que no me gustaría hacerlo —dijo Tom suavemente y le dio al hombre una sonrisa suave. —Pero tengo que decirte algo primero, porque si no lo hago, me temo que voy a lamentarlo más tarde, y no quiero hacer algo que podría arruinar lo que tenemos por no haber sido honesto contigo.

Bill asintió de nuevo, no le gustaba el sonido de la misma, pero si había algo que Tom quería decirle, él iba a escuchar, por supuesto que lo haría.

—No he estado con alguien en mucho tiempo —Tom confesó, bajando la mirada un poco. —En realidad no he estado con alguien de más de seis meses, cuando dejé a mi ex.

—Oh —Bill parpadeó sorprendido. ¿Tom estaba tratando de decirle que no había tenido sexo en seis meses? Eso era… como… mil años.

—Él me engañó —Tom dijo sin rodeos, no tenía sentido hacer que sonara mejor o lo que sea, sólo quería decirlo. —Lo encontré follando con mi ex compañero de habitación, y bien, le terminé ahí mismo. Le dije que se fuera a la mierda y me aseguré de encontrar una nueva habitación. Él trató de hablar sobre aquello, los dos lo hicieron, pero yo realmente no quería y finalmente se dieron por vencidos.

—Oh —Bill parpadeó nuevamente. —Lo siento Tom, eso realmente apesta. ¿Y no has estado con nadie más desde entonces?

—No —Tom negó con la cabeza y dejó escapar un suspiro bajo. —Yo como que… no he estado realmente interesado en encontrar otro novio, y no soy el tipo de chico que sólo pasa una noche con alguien y luego de va.

—¿No has estado lo suficientemente interesado en nadie? —dijo Bill, con una sonrisa de vuelta. —¿Nadie en absoluto?

—Nop —Tom se encogió de hombros y levantó la mirada para mirar a Bill de nuevo. — No hasta que te conocí.

Bill no pudo contener más la sonrisa, y mientras sus labios se curvaban felizmente, pudo ver a Tom sonriendo también, y al instante se sintió mucho mejor.

—Entonces, ¿de qué tienes miedo? —Preguntó Bill suavemente. —¿Qué te engañé también? ¿Qué te deje?

—No —dijo Tom rápidamente y dejo salir una tos incómoda, aclarando su garganta un poco. —Estoy más preocupado que… uhm… ya sabes, ha pasado mucho tiempo desde que….

—¡Oh mierda, No, Tom! —Bill casi sintió ganas de reír, pero él no haría eso, se sentía tan aliviado de que Tom no estaba dudando de su relación, había estado muy preocupado por un momento. —¿Tienes miedo de no ser lo suficientemente bueno?

—Uh… sí… eso creo…

—Eso no importa — dijo Bill suavemente y acercándose más nuevamente. —No importa cuánto tiempo haya pasado. Nos gustamos, nos gustamos demasiado, eso es todo lo que importa. Será grandioso, no importa que suceda. Pero si no estás listo, entonces entenderé eso, en serio que lo entenderé.

Tom asintió suavemente, no estaba seguro de lo que quería. Por supuesto que quería a Bill, mucho, el chico era probablemente el hombre más sexy que jamás hubiera visto, pero ¿y si lo estropeaba? Bill podría decir que él quería, Tom aún estaba preocupado que no pudiera ser lo suficientemente bueno y que podría arruinarlo todo.

—¿Qué tal —Bill murmuró y se acercó aún más—, si vemos hasta dónde quieres llegar? —continuó y dio un suave beso en los labios de Tom, sus manos encontrando su camino bajo la camisa de su novio, arañando el pecho, provocando con sus uñas largas. — Y si quieres que me detenga, voy a detenerme. —Bill terminó, sus labios trazando la mandíbula de Tom hacia su cuello, dejando suaves besos por toda su piel caliente.

—Bien, puedo hacer eso, — Tom se quedó sin aliento, ya estaba empezando a olvidarse de sus preocupaciones al sentir el cálido aliento de Bill hacia uno de sus puntos más sensibles en el cuello, su respiración cada vez más desigual, mientras Bill seguía dejando pequeños besos sobre su piel.

Se sentían tan bien los labios de Bill en su cuello, y tuvo que recordarse a sí mismo cómo respirar, cómo pensar e incluso la forma de moverse. Se sentía como un idiota, allí sentado, se recostó en el sofá mientras Bill estaba sobre él, y tuvo que concentrarse realmente para lograr levantar sus propias manos y colocarlas en la cintura de Bill, tirando de su cuerpo más cerca del suyo. Todavía no estaba muy seguro de lo que quería, pero en ese momento quería que Bill estuviera más cerca de él y no dejar nunca de besarlo.

Inclinó su cabeza hacia atrás en el sofá, disfrutando de las provocaciones de Bill, todo se sentía tan bien. No había tenido a alguien tan cerca durante meses, que no estaba seguro de cómo manejarlo, especialmente no cuando las uñas del hombre más joven se movieron sobre el pecho de manera tan agradable, sus dedos bien cuidados arañaron la piel de una manera que hizo dar escalofríos en todo el cuerpo y levantaron el vello de los brazos y su respiración continuó aumentando.

—¿Estás bien? —Bill murmuró, chupando la parte blanda detrás de la oreja de Tom en la forma más seductora que Tom nunca había experimentado. —¿Ah?

Tom asintió tontamente, tragando tan fuerte que estaba seguro que Bill había oído, pero al pelinegro no parecía importarle, siguió dejando pequeños besos por todo el cuello de Tom, e incluso hasta su hombro, moviendo el material de su camisa, y Tom comenzó a olvidar una vez más cómo respirar correctamente.

No estaba seguro de lo que estaba haciendo, pero de alguna manera se las arregló para mover su mano derecha, por la espalda de Bill y agarrar un puñado de camiseta del joven en el hombro. No sabía por qué lo hacía, pero tuvo que agarrar algo, él estaba perdiendo la cabeza y todo era gracias a Bill, Bill y el hecho de que él no había estado con alguien durante años y gracias a que él estaba muy sensible, fue incapaz de contener un gemido cuando Bill seguía chupando la suave piel de su cuello de la manera más seductora posible.

Tom no sabía cómo se sentía, simplemente desgarrado. Se sentía tan ansiosos de tener a Bill, él quería seguir tocándolo, seguir con sus besos y chupándolo, pero también estaba nervioso sobre cómo se sentiría después, si lo hicieran esa noche. Le gustaba Bill, confiaba en él, pero él simplemente tenía miedo de ser herido nuevamente.

Pero por otro lado, ya no tenía mucha elección, de repente tener a alguien manipulando su cuerpo era una cosa completamente distinta a tocarse a sí mismo, y ya podía sentir cómo estaba dolorosamente duro, y estaba empezando a preocuparse de joderlo todo al no ser capaz de aguantar, si Bill seguía así.

En realidad, nunca le habían gustado los juegos previos, aún no le gustaban, aunque, no le importaba que Bill lo tentara, pero deseó frenar un poco antes de que hacer algo tan vergonzoso como venirse en sus pantalones antes de que incluso le quitaran la ropa. No importaba lo mucho que Bill lo quisiera, Tom estaba seguro que su relación no podría manejar algo así, porque ¿quién carajo querría estar con un chico que ni siquiera podía aguantar en su primera vez?

Dejó escapar un gemido cuando las uñas de Bill, una vez más arañaron el pecho, y con la mano que no estaba agarrando la camisa de Bill, le tomó la barbilla, casi obligándolo a dejar de chupar el cuello y el hombro para conectar sus labios, besándolo toscamente mientras mantenía una sonrisa ante el zumbido satisfecho de Bill cuando Tom presionó su lengua contra la suya.

—Habitación —Tom gimió en la boca de Bill, sabiendo muy bien que tenían que ponerse en marcha y, al menos, empezar a eliminar algún tipo de ropa pronto, o no sería capaz de aguantar hasta que incluso llegaran la cama. Bill estaba siendo demasiado bueno para alguien que no había tenido acción en poco, y Tom estaba empezando a impacientarse

Él necesitaba a Bill, lo necesitaba demasiado.

Bill sonrió ante el comentario y había un brillo en sus ojos que Tom nunca había visto antes, luego se levantó del sofá, arrastrando a Tom con él, y conectando sus labios de nuevo cuando lo empujó hacia el dormitorio, dejando escapar una risa baja cuando Tom casi tropezó con sus propios pies en su camino. Bill no permitió que Tom descansara sus piernas temblorosas, en lugar de llevarlo a la cama lo empujó contra la pared y presionó su cuerpo con fuerza al de Tom y con sus manos, una vez más encontró su camino al pecho de Tom, pero esta vez le tiró la camisa fuera, no dándose por vencido hasta que Tom le dejó tirar por encima de su cabeza.

—Te ves tan bien —murmuró Bill y movió sus manos sobre el pecho de Tom, sonriendo ampliamente cuando Tom contuvo un gemido de placer. —Tan, tan bien.

Tom dejó escapar un murmullo cuando Bill conectó sus labios de nuevo, un poco preguntándose por qué había estado tan preocupado. Bill era diferente de su ex y él era tan, tan bueno en lo que hacía. Casi demasiado bueno.

—Bill, detente —gimió Tom, no podía aguantar más. —No más provocaciones.

Bill resopló malvadamente y mordió en el labio inferior de Tom, ignorando por completo los ruegos de no provocarlo más, sus ojos miraron directamente al de rastas, tan oscuros que casi tomaron una sombra de negro, llenando a Tom de algo que no podía nombrar. Lujuria, deseo, necesidad, hambre, codicia… Tom no estaba seguro, pero sabía a ciencia cierta que los ojos de Bill eran mucho más oscuros de lo que solían ser, y de alguna manera, le fue mucho más difícil resistirse.

Justo ahora, Bill estaba increíblemente sexy, y Tom lo querría mucho más, si el joven hubiese podido detener el Oh tan maravilloso jueguito de la provocación.

Bill rompió la conexión de sus labios y se movió, dejando un rastro de besos desde la quijada de Tom hacia su barbilla, luego bajó a su cuello, hasta su pecho y Tom dejó escapar un grito ahogado de sorpresa cuando Bill de repente bajó su mano derecha colocando la palma en la zona más baja de Tom, presionándola hacia su palpitante polla a través de los pantalones vaqueros, riendo cuando sintió lo duro que estaba el mayor.

El corazón de Tom latía tan fuerte que estaba seguro que Bill podría oírlo, no tenía idea de qué hacer con sus manos que descansaban torpemente en las caderas de Bill, y los dedos de sus pies curvándose en la alfombra. Estaba demasiado excitado para ser objeto de provocaciones así y por desgracia tan jodidamente cerca de llegar, lo cual era bastante embarazoso ya que Bill estaba todavía completamente vestido y que ni siquiera había llegado cerca de la cama todavía.

Estaba muy seguro que Bill se podría decepcionar si no lograba aguantar, así que con un gemido bajo, apartó un poco a Bill, tratando de recuperar su aliento cuando Bill lo miraba con los ojos abiertos.

—Espera un momento —gruñó con los dientes apretados, los ojos cerrados y su respiración pesada. —Sólo un momento, por favor.

—¿Estabas cerca? —Bill bromeó, pero el tono de su voz aseguró a Tom que no lo decía en serio o en una mala manera, a él le encantó el control que tenía.

Tom asintió, apenas podía respirar y su corazón latía más fuerte de lo que nunca antes lo había hecho. No se atrevió a abrir los ojos, sin embargo, tenía miedo de que si lo hacía, no sería capaz de parar de tirar Bill otra vez más cerca. Ya extrañaba el toque de sus manos y el calor de sus labios y su lengua por su cuerpo.

—Mientras te enfrías un poco —Bill dijo en un mero susurro. —¿Por qué no me tocas un poco?

Tom respiró hondo y abrió los ojos de nuevo para mirar por encima del cuerpo de Bill. Él realmente no sabía por dónde empezar a tocar, a pesar de que realmente quería. Él quería tocarlo todo, cada pequeño centímetro de ese magnífico cuerpo parecía estar hecho para sus manos, pero en ese momento estaba en realidad un poco curioso de que tan duro estaba Bill, y se preguntó si sus provocaciones habían sido tan excitantes para Bill como lo habían sido para él, o si él era el único que estaba completamente loco.

Dejó escapar un suspiro tembloroso y bajó la mano izquierda, tocando con la palma de sus manos la parte delantera de los pantalones apretados de Bill, dejando escapar un gemido al sentir el calor a través de él. Bill estaba tan duro como él, luego presionó su cuerpo más cerca de Tom, siseando a la sensación de la mano de Tom sobre su entrepierna.

—¡Oh dios! —Bill tomó un respiro, olvidando dar la oportunidad a Tom de refrescarse mientras presionaba sus labios de nuevo. —Necesito que me quite estos —jadeó y sacó sus jeans. —Ahora, Tom.

Tom tragó pesado, sintiéndose de repente un poco nervioso, y asintiendo tontamente sin decir nada mientras llevaba su mano al botón de los pantalones del pelinegro, con dedos temblorosos intentaba encontrar la cremallera, mucho más ansioso de lo que pensó que estaría. No podía recordar alguna vez querer a alguien tanto como quería a Bill, y se preguntaba por cuánto tiempo más podría mantenerse un tanto tranquilo al respecto.

Más fácil decirlo que hacerlo, sin embargo, la visión de la ropa interior húmeda de Bill hizo que su respiración aumentara una vez más y tuvo que hacer un esfuerzo para mantener las cosas con calma mientras tiraba de los jeans ajustados fuera del delgado cuerpo, sintiéndose un poco desesperado cuando Bill empezó a deshacer sus pantalones vaqueros, incluso apenas dando tiempo a sí mismo para liberarse de la pieza de ropa que estaba envuelta alrededor de sus tobillos, casi haciéndole tropezar en sus ansias.

No mucho después de que los dos estuvieron de pie sin sus pantalones, mirándose el uno al otro con ojos hambrientos, y con una sonrisa seductora, Bill agarró el extremo inferior de la camisa, tirándola por encima de su cabeza, sin romper el contacto visual por más de los pocos segundos en que la tela oscura cubrió sus ojos.

Mientras aún miraba a Tom a los ojos, el pelinegro agarró suavemente sus rubias rastas, acercándolo hacia él aún más, pero no dejando que se encontraran en un beso como esperaba Tom, en lugar de eso, arrastró a Tom hasta la cama cayendo juntos en ella, gimiendo un poco más cuando se rozaban el uno con el otro.

—Necesito que me lo hagas, Tom —Bill jadeó mordiendo un poco los labios de Tom, pero el de rastas estaba tan distraído por lo dolorosamente duro que estaba que no lo notó. —Necesitas hacérmelo bien.

—¿Ahora? —Tom lo provocó, girando los papeles, quedó sobre Bill, siguiendo el borde de la ropa interior del más joven con el pulgar.

—Sí —Siseó Bill. — Por favor Tom, por favor fóllame.

Tom asintió, él no iba a discutir sobre eso, él quería a Bill y Bill lo quería a él, no tenía sentido en alargarlo sólo porque él encontró divertido provocar al menor.

Con algunos movimientos rápidos, sacó la ropa interior de Bill, sonriendo al ver como Bill los pateaba antes de tirar sus rodillas hacia su pecho extendiendo sus piernas tanto como pudo mientras inclinaba la cabeza hacia atrás, esperando a que Tom hiciera lo suyo.

Y Tom lo hizo, después de dejar un suave beso en los labios de Bill, tomó la botella de lubricante que Bill había preparado en su mesa de noche, mientras el menor trataba de mantener la respiración lenta y calmada cuando oyó el sonido de Tom abriéndolo, sostuvo un gemido bajo tan pronto como el dedo de Tom tanteaba en pequeños círculos alrededor de su entrada.

—¿Estás seguro de esto? —Preguntó Tom, y Bill tuvo que contener un gemido molesto. No estaba molesto debido a la inseguridad de Tom, sino porque estaba tan desesperado y Tom lo alargaba—. ¿Vamos a hacer esto?

—Depende de ti —Bill respiró. —No quiero nada más, pero si no estás listo, entonces no.

—Estoy listo —Respondió Tom sonriendo y presionando su dedo en la entrada de Bill, sonriendo como Bill dejó escapar un suspiro bajo a la sensación de que algo finalmente sucediera, y trabajó cuidadosamente los músculos tensos, esperando no tomar demasiado tiempo para que el más joven se relajará en torno a él. No estaba seguro de por qué de repente se sintió tan necesitado, pero estaba demasiado impaciente, y su dureza era tan dolorosa que sólo tenía que hacer algo al respecto, y dentro de poco.

Tanteó dentro y fuera, centímetro a centímetro, permitiendo a su dedo a desaparecer hasta que el segundo nudillo estaba dentro, masajeando el interior del trasero de Bill hasta que sintió que las paredes interiores se aflojaran.

Adicionó un segundo dedo con el primero, continuó trabajando en los músculos de Bill, mirándolo a la cara para asegurarse de que no le estaba haciendo daño. Pero Bill no se veía como si estuviera en cualquier tipo de dolor en absoluto, estaba respirando rápidamente, jadeando casi, y apretó la parte inferior de los dedos de Tom, murmurando algo que sonaba claramente como «más».

Después de muchos tanteos y alguna caricia suave en el duro miembro de Bill para ayudarle a relajar aún más, Tom añadió un tercer dedo, y ahora las palabras de Bill ni siquiera tenían sentido ya. Estaba jadeando y maldiciendo por lo bajo, presionándose hacia Tom tan fuerte como pudo, muy impaciente.

—Suficiente —Bill jadeó de repente. —¡Házmelo Tom, házmelo ahora!

—¿Sí? —Tom respiró, ni siquiera tratando de fingir que no lo quería tanto como Bill parecía —¿Seguro?

—¡Sí! —Bill jadeó. —¡Ahora Tom!

Sacando y limpiando sus dedos en su ropa interior, se los quitó de un solo tiro, dejando escapar un suspiro de alivio cuando su dolorosa erección estuvo libre, entonces miró la mesa de noche, con el ceño fruncido mientras sus ojos no podían encontrar lo que estaban buscando.

—¿Condón? —Preguntó y miró a Bill, quien frunció el ceño con tristeza.

—Mierda, aún están en el corredor —jadeó. —¿Estás limpio?

—Sí —Tom asintió, lo había comprobado hace tiempo, además que no había estado con nadie más desde entonces. — ¿Tú?

—Sí —Respondió Bill. —Así que no uses, sólo házmelo. No puedo esperar, te necesito ahora.

Tom asintió y tomó el lubricante de nuevo, esparciendo una gran cantidad sobre su pene antes de presionar los codos en el colchón a ambos lados de la cabeza de Bill y se inclinó para presionar un beso en los labios, luego se alineó por segunda vez. Empujando la punta, comprobó la cara de Bill para detectar cualquier signo de malestar, miró su cuerpo para ver si él se estremeció ante la sensación de Tom ahí abajo.

Sin embargo, Bill no parecía sentir ninguna clase de dolor, y si claramente a él no le importaba, con movimientos lentos Tom se introdujo un poco más profundo, todo el tiempo de comprobando si la cara de Bill mostraba alguna señal de dolor.

A pesar de que sólo la punta de su pene era lo único que había conseguido introducir en el trasero de Bill, pareció ser suficiente. Estaba más apretado, más caliente y mucho mejor de lo que podía haber imaginado. Incluso tuvo que esperar un poco, el sudor goteaba por la nariz mientras aguantaba un poco más de tiempo, tratando de acostumbrarse a la sensación.

Se dijo a si mismo que estaba esperando a que Bill aflojará un poco, pero si era honesto, era porque no estaba acostumbrado a esto y si se movía muy rápido, terminaría corriéndose en cuestión de segundos y eso sería más que vergonzoso, por lo que tomó las cosas con calma, jadeando en el cuello desnudo de Bill, sus brazos casi no aguantaban su peso porque todo su cuerpo temblaba.

—Estoy listo —Bill le alentó enérgicamente. — Puedes moverte.

Tom se sentía estúpido porque él no podía. Al menos no todavía. Se sentía como clavado dentro de Bill, incapaz de moverse porque sus bolas palpitaban con suficiente presión para dejarle saber que estaba a unas pulgadas de venirse dentro de Bill, y sabía que el pelinegro no lo apreciaría, no aún.

Apretando los dientes al sentir a Bill empujar su trasero nuevamente en su polla, movió sus caderas hacia delante una pulgada, deslizándose dentro del calor de Bill y tuvo que morderse la lengua para evitar maldecir ante la sensación. Era demasiado, simplemente demasiado, y no tenía idea de cómo controlarse.

Presionando una y otra vez, consiguió un ritmo más bien lento y constante, no demasiado para llegar ni demasiado poco para dejar a Bill impaciente, necesitado y enojado. Empujó con mucha duda, no fuerte, ni suave, lo justo. Al menos eso esperaba, y a juzgar por los sonidos que salieron de la boca de Bill, él no parecía estar quejándose.

―Más duro ―Bill jadeó, y Tom tuvo que contener una maldición en voz baja.

Tom frunció el ceño mientras trataba de coger el ritmo sin hacerlo demasiado bueno como para no poder controlarlo, todavía no estaba seguro de cuánto tiempo más podría aguantar, y mientras sus caderas se estrellaban con la piel caliente de Bill, sabía que no sería capaz de seguir por más de unos pocos minutos más. Él sólo podía rogar que Bill estuviera cerca también.

Bill dejó salir unos sonidos muy interesantes, y cubrió con una mano su propia erección con fuerza. Tom sabía que debía haber sido el único en llevarlo al orgasmo, pero él simplemente no podía. Apenas podía mantenerse a sí mismo, por lo que ayudar a Bill estaba fuera de cuestión, podría simplemente ver a través de los ojos medio abiertos, y rezar para que Bill no se enojara.

Su orgasmo le pegó con fuerza. Se estaba viniendo y podía sentirlo, podía sentir el trasero de Bill apretarlo alrededor y sabía que tendría que ceder, no podía aguantar más, y tan pronto como él se dejó ir, su orgasmo llegó en un rápido estallido, todo su cuerpo temblaba mientras llenaba a Bill con su esencia.

Afortunadamente Bill se vino apenas un segundo después, arqueó todo el cuerpo y de boca dejó escapar el más asombroso sonido que Tom haya oído nunca, mientras se corría sobre sus vientres, pintando su piel con ropas blancas cuando básicamente gritó el nombre de Tom.

—Mierda —Bill respiró y tiró su cabeza hacia atrás, dejando caer sus piernas para descansar tan pronto Tom salió de él a acostarse a su lado, jadeando pesadamente. —Eso fue…. Mierda.

—¿Dios, mierda? —Preguntó Tom y lo miró con ojos cansados. —¿O terriblemente mierda?

—Maravillosa mierda —rió Bill cansadamente. —Demonios Ton, estuviste estupendo.

Tom ni siquiera pudo responder, él sólo dejó escapar una risa cansada, recostándose sobre la almohada bajo su cabeza. Luego ambos se quedaron recostados en silencio, esperando a que su respiración se calmara. Los ojos de Tom estaban tan pesados que casi se quedó dormido, pero se obligó a mantenerlos abiertos, él no iba a ser el tipo de persona que se noqueara justo después de que haber follado a su novio. No, no iba a suceder.

—¿Quieres tomar una ducha? —le preguntó Bill parándose y alcanzando un pañuelo desechable que tenía en su nochero.

—¿Quieres? —Preguntó Tom y cerró sus ojos. Él no tenía ganas de hacer nada sino dormir, pero no era al que le acababan de follar el trasero sin condón, así que no dependía de él.

—Estoy bien —Suspiró Bill y también limpió a Tom, probablemente dándose cuenta que el mayor estaba demasiado cansado para moverse siquiera. —De hecho, creo que prefiero dormir.

—Mmh —Suspiró Tom y sonrió cuando Bill se acostó de nuevo, descansando su cabeza en el pecho de Tom.

—Olvidamos el postre —dijo Bill y Tom no pudo evitar dejar salir una risa a esas palabras, abriendo sus ojos nuevamente y mirando al pelinegro.

—¿Cómo puedes si quiera pensar en eso ahora? —Él se rió y levantó una mano acariciando con sus dedos el pelo de Bill. —¿Tienes hambre?

—No —Bill frunciendo el ceño—, sino que hice pastel, con crema de vainilla, que te gustaría.

—Podemos comerlo en el desayuno —Tom sonrió y cerró sus ojos nuevamente. —Me encantaría probarlo.

—Bien —Bill suspiró y cerró sus ojos también. —Pastel para el desayuno… esa es una buena idea.

&

Bill despertó con el sonido del timbre de su celular, y con una ola de maldiciones bajas, salió del abrazo de Tom, cuidando de no despertarlo, y moviéndose de la cama al piso para buscar sus jeans y su teléfono,

—¿Qué? —dijo entre dientes mientras respondía, con ganas de arrancarle la cabeza a su mejor amigo.

—Wow, que irritable —Kevin rió entre dientes en el otro extremo. —O anoche salió todo perfectamente y ahora ambos están desnudos en la cama, o no obtuviste nada y ahora estas cabreado por eso. ¿Cuál de las dos?

—Bueno, ya no estoy en la cama —Bill resopló por lo bajo mirando a Tom, que parecía estar en un sueño profundo aún. —Tuve que salir a encontrar mis pantalones con mi teléfono en ellos, maldito bastardo.

—Oh, ¿el teléfono aún estaba en tus pantalones, dijiste? —Bromeó Kevin—. Imagino que todo salió bien, entonces. ¿Qué tal estuvo?

Bill de nuevo dejó escapar un suspiro bajo, luego miró a Tom de nuevo, sonriendo suavemente mientras miraba a su magnífico novio profundamente dormido.

—Realmente fue muy bueno —respondió Bill con voz baja y sonriendo. —En serio, muy bien.

—Eso es grandioso, amigo —respondió Kevin con una suave risa. —¡Estoy feliz por ti!

—Mmh… —Suspiró Bill y se recostó en el muro, temblando un poco. Ya extrañaba el calor de los brazo de Tom alrededor suyo. —Quiero tenerlo por siempre, Kev, —dijo felizmente. —Él es el indicado, estoy seguro que lo es.

—Woa, aguanta tus caballos, Kaulitz —Kevin se rió. —Tom es grandioso, pero han estado juntos por un mes, no hagas aún planes de boda.

—Oh, vete a la mierda —Bill sonrió. Sabía que Kevin tenía razón, pero sentía algo bueno de Tom. Él era algo especial, y Bill estaba seguro que funcionarían perfectamente juntos. —Sé que suena algo loco, pero estoy seguro que encontré al hombre con el que me casaré. Ya lo verás.

—Espero que estés en lo correcto —Kevin contestó dulcemente. —Ustedes dos se merecen.

—Sí —Asintió Bill. — Oye Kev, debo irme, pero gracias por ayudarme con la cita, fue perfecta.

—No le des tan duro hoy, Kaulitz —bromeó Kevin. —Tienes que trabajar mañana y sería bueno que pudieras caminar para entonces.

—Púdrete —Dijo Bill riendo y colgando, luego apagó el sonido de su teléfono y regresó a la cama, recostándose al lado de Tom nuevamente, dejando salir un suspiro cuando sintió que el mayor se movía junto a él, y un momento después, Tom abrió sus ojos y sonrió viéndolo.

—Buenos días —Tom sonrió y enterró sus dedos a través del largo cabello de Bill, rascándole su cuero cabelludo en una forma que casi hizo temblar a Bill de placer. —Te ves casi tan feliz como me siento.

—Lo estoy —murmuró Bill y se acurrucó más cerca, inclinando su cabeza para darle un beso suave a Tom, sonriendo hacia los labios del mayor. —Nunca he sido tan feliz.

& FIN &

Notas finales de Crazy4Bill: Puff… Este ansioso camarero siempre sale ganando, y wow… le quitó el miedo a su novio. ¡Por fin!

En verdad hay que ponerle un altar a Kevin, fue nuestro héroe, pues con sus empujoncitos ayudó mucho a este par, aunque como Bill, también lo quise matar cuando hizo salir al otro de los brazos de su hermoso novio… pero bleh! estaría igual de intrigada de saber como salió todo, así que se le perdona la imprudencia.

Gracias por leer y si desean, comenten.

Nos vemos pronto en VANILLA CAKE, porque esto aún no termina.

por Crazy4Bill

Traductora del Fandom

2 comentario en “6: ¿De qué tienes miedo?”
    1. nmms si tom q no lo hacía hace 6 meses, lo llamaron como sí no lo hubiera hecho por años, conmigo no lo hago desde antes de cristo o qpd

      pero amo la naturalidad que poseen ambos con el otro<3

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