“5 Kills” Fic de Ywanie. Traducido por OuterSpace

4: La Forma Pacífica

Bill ya tenía las drogas que necesitaría. Estaban dentro de un cajón debajo del lavabo en el baño. Las había conseguido mientras había tenido la oportunidad en caso de que terminara eligiendo este método.

Tenía sus pros y sus contras, pero a Bill no le importaba. No importaba lo que le pasara a él después del asesinato. Si fuera por él, podía morirse también. Lo que realmente importaba era que Tom se fuera al infierno al que pertenecía.

Tom trabajaba en una oficina cuatro días a la semana. La mayor parte del tiempo de esos cuatro días, se la pasaba haciendo papeleos, pero también solía tener algunas reuniones con compradores del producto de la compañía. Normalmente, esas personas eran del tipo de las que nunca quedaban satisfechas, así que era más fácil enviarlos con él, porque Tom era bueno con las personas.

Bill entró en el elevador y presionó el botón que tenía un gran 6 en él. Había hecho una cita para ver a Tom a través de otro tipo. Por supuesto, la hizo bajo un nombre falso, para que Tom no supiera a quién estaba esperando.

Cargaba una pequeña bolsa negra sobre su hombro, y su cabello estaba hacia atrás. En realidad estaba bastante nervioso, porque había más probabilidades de que lo que estaba planeando saliera mal al estar siendo llevado a cabo en un lugar público.

El elevador se detuvo cuando llegó al sexto piso y Bill salió de él. Con pasos confiados caminó hasta la puerta de la oficina de Tom. Bill también tenía la misma oficina cuando se habían conocido. Tenía varios recuerdos de ese lugar.

Lentamente, su mano llamó a la puerta de madera y un segundo después, escuchó la voz de Tom dándole la bienvenida e invitándolo a pasar.

La puerta se abrió y Bill entró a la habitación cerrando detrás de él. Tom no levantó la vista porque estaba escribiendo algo en un apuro. Bill se sentó en la silla del lado opuesto al escritorio en el que estaba Tom. Y entonces, por primera vez, Tom levantó la mirada.

Los ojos de Tom se abrieron de sobremanera al encontrarse con un rostro bien conocido. Realmente no sabía cómo reaccionar, pero no pudo evitar sonreír. Extrañaba tanto a Bill que le dolía. Pensaba en el chico todos los días y no podía soportar el hecho de que Bill lo hubiese rechazado cada vez que había ido a intentar ponerse en contacto con él otra vez.

Hola, Tom —dijo Bill con calma aunque miraba intensamente a Tom. El chico trenzado seguía con una sonrisa feliz en su rostro; feliz de ver a Bill de nuevo. Y como la persona honesta que era, le dijo a Bill lo que sentía.

Es bueno verte de nuevo, Bill —las palabras no parecieron llegar a Bill, quien se distrajo viendo la foto enmarcada sobre el escritorio. La tomó en su mano y la observó. Recordaba a la perfección el día en el que había sido tomada.

¿Todavía conservas esto? —la voz de Bill fue suave y sonó tan frágil. Las yemas de sus dedos tocaron el cristal que cubría la fotografía de ellos, ambos con un brazo alrededor del otro y sonriéndole a la cámara.

Claro que sí —murmuró Tom en respuesta sintiendo la necesidad de explicar. Bill había dejado claro que no quería nada más que ver con él, pero no podía simplemente deshacerse de todo lo que tenía que ver con él. Ni en un millón de años.

Aunque quizá ya éramos más que amigos el día en el que fue tomada, fuiste mi mejor amigo por tanto tiempo, Bill. Y eso no va a cambiar, ni siquiera cuando no me hables por meses —Tom suspiró y tomó la fotografía de las manos de Bill para volver a ponerla sobre su escritorio. Le dirigió a Bill una mirada triste mientras se inclinaba de vuelta en su silla.

¿Qué quieres? —preguntó sonando más frío de lo que había planeado, porque en verdad estaba feliz de que Bill estuviera frente a él. Aunque en el segundo después de haber preguntado, pudo ver algo en los ojos de Bill que no había visto en mucho, mucho tiempo.

Por lo que has hecho, pagarás —susurró Bill inclinándose sobre el escritorio. Los ojos de Tom se encontraron con los de Bill y permanecieron así, pegados los unos a los otros. Tom no entendía lo que se suponía que significaba lo que Bill acababa de decir, así que estaba esperando por una explicación, y eso fue lo que obtuvo.

Si era un jarrón roto, uniste mis piezas y las pegaste, sólo para dejarme caer nuevamente en el suelo —dijo Bill. Las metáforas habían sido lo suyo por un tiempo hace años. Tom lo recordó en ese momento, pero seguía sin entender lo que Bill realmente quería.

¿Sabes lo humillante que fue para mí, Tom? Todos sabían por lo que había pasado en casa, pero nunca nadie hizo algo al respecto. Bueno, eso fue antes de que tú llegaras, pero aun así. A la gente no le importaba —Bill cruzó sus piernas mientras hablaba y sonrió ligeramente cuando Tom asintió. Sabía perfectamente bien que Tom sabía de lo que estaba hablando, pero tenía que preguntar.

Quería hacerte pasar la misma humillación. Quería que supieras exactamente cómo se siente… —Bill suspiró y sus ojos volvieron a la foto en el escritorio—. Pero creo que esa foto acaba de salvarte. Bueno, sólo te salvó de la humillación.

Bill, ¿qué quieres? —los ojos de Tom estaban llenos de tristeza. Al principio, cuando Bill entró a su oficina, había tenido una vaga esperanza de que todo pudiera volver a ser como una vez había sido. O al menos casi parecido.

¿A qué te refieres? —preguntó Bill. Por supuesto que sabía lo que significaban las palabras que Tom había dicho, pero no lo que significaba la pregunta. ¿Quería saber por qué Bill se había aparecido, o lo que realmente quería?

¿Qué crees, Bill? ¿Qué es lo que quieres? —Tom mordió su labio y desvió la mirada. Sabía que Bill había entendido lo que estaba preguntando, pero intentó no molestarse cuando no le contestó la pregunta.

Quiero que me ames —dijo Bill en un tono bajito y se lamió su labio inferior. Tom en verdad se sentía culpable por haber terminado con Bill, pero se hubiera sentido mucho peor si estuviera fingiendo algo que realmente no estaba ahí.

Te amo. Te amo tanto, Bill. Pero a veces, eso no es suficiente para mantener juntas a dos personas —Tom estiró su brazo para tomar la mano de Bill, pero éste apartó la suya y Tom suspiró.

Te amaba tanto como odiaba al resto del mundo —Bill no miró a Tom, pero no tenía que hacerlo. No podía ser más claro de lo que acababa de ser. No había nada más a lo que pudiera compararlo. El odio de Bill era el sentimiento más fuerte que Tom hubiese visto en alguien.

Tom no contestó enseguida. No sabía qué decir. Y tampoco parecía que Bill quisiese una respuesta, así que un silencio pesado inundó la oficina.

Los ojos de Bill apuntaban hacia la ventana y sonrió débilmente.

¿Crees que duela caerse de la ventana?

Las palabras de Bill hicieron que Tom frunciera el ceño.

No vas a hacer algo drástico, ¿verdad, Bill? ¿Sabes? Aunque no me has hablado desde hace tanto tiempo, todavía te quiero en mi vida… —Tom le dio a Bill una mirada triste, pero desapareció cuando Bill comenzó a reír.

¿Drástico? Bueno, eso depende a qué te refieras, Tom. Pero yo también quiero seguir por aquí, aunque tú no estés —Bill sonrió y su mano cayó del escritorio a la bolsa que tenía sobre su regazo.

Bill, me estás enloqueciendo. Primero no me hablas por meses y ahora que te apareces bajo un nombre falso para verme, ¡hablas sin sentido! —Tom suspiró y se inclinó hacia adelante para mirar a Bill a los ojos. Los que alguna vez fueron unos cálidos ojos color miel, ahora eran fríos como el hielo.

Fuera de la nada, Bill tenía una aguja presionándose hacia el cuello de Tom y un pequeño, pero repentino dolor se expandió cuando de pronto la aguja se hundió varios centímetros bajo su piel y el fluido de la jeringa se mezcló lentamente con su sangre.

Sólo tomaron diez segundos antes de que Tom pudiera dejar de moverse, pero después de eso, el resto tomaría un poco tiempo. Bill caminó hacia el otro lado del escritorio y arrastró a Tom fuera de su silla directo al piso. Se acostó a un lado del trenzado que respiraba con un ritmo normal y parecía muy calmado.

¿Qué me está pasando? —susurró Tom y pareció asustado a pesar de que estaba en calma. Bueno, las drogas le hacían más o menos imposible moverse, pero aun así, habían otras formas de expresar el pánico que uno sentía.

Bill acarició suavemente con dos dedos la línea exterior de la quijada de Tom.

Estás muriendo lentamente, pero todo estará bien. No sentirás ningún dolor —Bill tenía todo bajo control. Todo estaba sucediendo como lo quería.

Bill, ¿por qué haces esto? —al principio, Bill no lo notó, pero pronto se dio cuenta de que Tom estaba llorando. Bill no era un insensible; sintió algo, pero ese algo no era suficiente para salvar a Tom.

Este es un acto del amor que mataste —susurró Bill en el oído de Tom mientras secaba las lágrimas con su mano. Bill en verdad creía en lo que acababa de decir. Esta era la forma de hacerlo.

El pelinegro sacó un pequeño cuchillo de la bolsa que había llevado y lo puso contra el cuello de Tom. No tenía intención alguna de lastimarlo. Quería que todo fuera lo más pacífico y sin dolor que pudiera ser.

Estás indefenso, Tom. Igual que yo lo estaba en esos años. Y la única persona que puede ayudarte, soy yo. Y yo, al igual que tú, estoy aburrido de ayudar a la gente. Así que si alguien quiere cortarte la garganta y ver la sangre desbordándose, puede hacerlo —los ojos de Bill estaban llenos de seriedad. Miraba directo a los ojos de Tom.

Bill, nunca entendiste… —Tom quería tanto poder estirar su mano para tocar la mejilla de Bill y decirle que todo podría estar bien de nuevo, aunque quizá no sería de la misma forma en la que alguna vez lo fue.

Lo entendí muy bien —dijo Bill con un poco de tristeza en su voz. Todo se sentía mucho más triste de lo que había imaginado. Deseaba haber elegido una droga más fuerte para que todo pasara más rápido.

Seguías siendo la persona a la que era más cercano, sólo que no el amor de mi vida —Tom intentó explicar, pero antes de que tuviera la oportunidad de continuar, Bill colocó un mano sobre su boca. No quería escuchar. No quería saber. Nunca había querido ninguna explicación de parte de Tom. No quería hablar de sentimientos.

Después de un tiempo, Bill quitó su mano de la boca de Tom. No dijo nada, sólo jaló al chico más cerca de él y respiró el aroma de Tom. Lo recordaba tan bien. Nada podía traerle tantos recuerdos como lo hacía el aroma de Tom.

8 de mayo, Tom. Ese es nuestro día, ¿sabes? Hace quince años, el 8 de mayo me dijiste ‘hola’ por primera vez —Bill sonrió para sí mismo al hablarle a Tom al oído. No obtuvo respuesta, porque Tom ya estaba muy avanzado en el proceso, ya no podía hablar. Pero sus ojos seguían abiertos.

Creo que te amé desde ese día. Me miraste, y fue tan increíble y maravilloso; a pesar de que tenía que ir a casa esa noche y encontrar a mi padre borracho esperando por mí con un pene duro con necesidad de algo de atención —Bill ahora acariciaba la mejilla de Tom mientras hablaba. Y sus palabras no formaban ninguna mentira. A pesar de que en ese entonces se sentía como una sombra, un don nadie, Tom lo había mirado.

Pero tenías que ir y arruinarlo todo —Bill soltó a Tom y se puso de pie nuevamente. Miró al chico paralizado por casi un minuto antes de inclinarse y revisar su pulso. Nada.

Bill sostuvo las drogas en su mano y las miró antes de negar con su cabeza. No. Era muy simple y aburrido. No quería lastimar a Tom demasiado, pero su espíritu tenía que dejar marca de lo ocurrido para siempre y por siempre.

Bill sabía cómo animar un poco la muerte de Tom y supuso que las drogas podrían resultar útiles a pesar de que este método estaba tachado de la lista.

Continuará…

Según Bill, fue aburrido. Pero a mí me pareció el más triste hasta ahora. ¡Gracias a los que leen y comentan! Les mando un beso. ^^

por OuterSpace

Traductora del Fandom

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