“5 Kills” Fic de Ywanie. Traducido por OuterSpace

2: La Forma Dolorosa

El primer método en la lista de cinco, era probablemente la forma más dolorosa. También era la forma en la que Bill había tenido que pensar más. Él conocía el dolor; lo conocía demasiado más de la cuenta. Pero con pasar de los años, la gente no había tomado en consideración la posibilidad de un daño permanente y así fue como le causaron otra cicatriz en su alma.

El interés de Bill no era hacer pasar a Tom por el mismo dolor físico del que él lo había salvado hace mucho tiempo. Bill estaba eternamente agradecido por eso. Quería ver el rostro de Tom retorciéndose por dolor físico. Quería escuchar las súplicas de Tom. Quería estar en control de lo que Tom sintiera. Necesitaba ver el miedo en los ojos cafés de Tom para saber que era tortura suficiente. Bill sabía que con el método doloroso, Tom quedaría preparado para el Infierno, que era el lugar al que iría después de su vida en la tierra.

Bill se dispuso a jugar, imaginando en su cabeza cómo sería a detalle. Ahora sólo necesitaba un poco más de tiempo para decidir si esa sería o no la forma en la que quería llevarlo a cabo.

La camisa de Bill era lo suficientemente estrecha para hacerle ver a Tom que había perdido peso desde la última vez que se habían visto. Las costillas de Bill resaltaban incluso más ahora de lo que lo habían hecho antes. Pero por supuesto, no se mataba de hambre a sí mismo; es sólo que estaba demasiado ocupado planeando el asesinato perfecto como para tener tiempo para comer.

Cuando la mano perfectamente cuidada de Bill tocó a la puerta, Tom ya sabía quién estaba de pie del otro lado porque había escuchado a alguien caminando por la entrada del auto desde la ventana de la cocina que estaba ligeramente abierta y se había asomado por las persianas, al igual a como lo había hecho durante todos esos meses, antes de que fuera y lo arruinara todo.

Cuando abrió la puerta, Bill pudo leer en su rostro lo mucho que quería jalar su cuerpo para darle un fuerte abrazo. Pero el rostro de Bill también era fácil de leer; fue lo que Tom pensó. Oh, si tan sólo supiera lo mal que había interpretado la expresión en el rostro del chico. En la opinión de Tom, Bill se veía dolido, justo como se había visto cuando Tom terminó su relación.

Tom lo extrañaba. Aquel día, hace tiempo, cuando terminó su relación, no había querido arruinar su amistad. Pero Bill no le permitió seguir siendo parte de su vida. Sin importar cuántos mensajes de voz le había dejado, sin importar cuántas veces había manejado a su casa, rogándole que le abriera la puerta, Bill ni siquiera hablaría con él. Así que cuando de pronto, fuera de la nada, Bill estaba de pie en la entrada, Tom se encontró lleno de sorpresa y de una ráfaga de felicidad que ni siquiera sabía si se merecía.

¿Me vas a dejar pasar o sólo vamos a estar parados aquí viéndonos? —la voz de Bill sonó casi inhumana, fría como el hielo, pero Tom estaba ciego. No notó nada. Ni siquiera el bolso color café-chocolate que estaba colgando del hombro del chico pelinegro.

Tom abrió la puerta un poco más y dejó entrar a Bill. El olor detuvo a Bill por un momento. Era el aroma del pasado. La casa de Tom olía a Tom. A Bill se le vinieron recuerdos de largas noches, acurrucado junto a Tom en el sofá mientras veían alguna película aburrida, pero aun así, pasando el mejor momento que pudiera imaginar. Rápidamente se forzó a regresar a la realidad y siguió a Tom a la sala.

Tienes un nuevo sofá —murmuró Bill mientras observaba el sofá de cuero negro que había reemplazado al viejo sofá café. No se sentó, sólo se le quedó viendo. Sabía que Tom podía sentir el incómodo ambiente, pero no parecía que tuviese ni la menor idea de lo que estaba sucediendo. Bueno, claro que no. Esto era completamente inesperado.

Sí, el otro se lo vendí a mis papás para que pudieran ponerlo en la cabaña que tienen… —Tom hizo una mueca y sintió una culpa repentina al darse cuenta de que se había deshecho del sofá en el que tenía tantos recuerdos de Bill, y cuando Bill fingió una cara llena con tristeza.

¿Puedes mostrarme la casa? Por los viejos tiempos —la voz de Bill ahora era suave. Necesitaba que Tom dijera que sí, pero claro que lo haría. Ni siquiera tenía que preocuparse de que Tom rechazaría la idea. Tom quería que esto fuese el fin del silencio, estaba seguro de eso.

Y por supuesto que tenía razón. Tom asintió y sonrió ligeramente antes de comenzar a caminar. No era una casa grande, sólo tenía una cocina, un baño, una sala y dos habitaciones. Bill las conocía de memoria. Esta casa había sido su favorita en todo el mundo cuando seguía intacto, cuando todavía tenía un corazón.

La habitación fue el último cuarto al que Tom se dirigió porque era el último cuarto en el pasillo. En el segundo en el que abrió la puerta, Bill supo que esa era la habitación en la que quería terminar la vida de Tom. Siguió al chico trenzado y se sentó en la cama. Bill notó que esta habitación estaba un poco más fría que las demás. Pero eso era bueno.

Te… te extraño, Bill —Tom se sentó junto a Bill y estuvo a punto de poner una mano sobre su hombro cuando fue empujado contra el colchón. Las uñas negras de Bill rasguñaron su mejilla al poner su mano sobre la boca del otro hombre para que no hiciera ningún sonido.

Por lo que has hecho, pagarás.

Cuando Bill se sentó más a gusto encima de Tom, sintió como si tuviera el control. Quitó su mano, pero en el segundo en el que Tom estuvo a punto de hablar de nuevo, la mano fue presionada contra su boca nuevamente; y esta vez, Bill se inclinó un poco más cerca.

Apuesto a que te preguntas qué es lo que está sucediendo. Bueno, te voy a contar una pequeña historia. Probablemente la reconocerás —Tom podía sentir el aliento de Bill chocando contra su cara mientras el pelinegro susurraba. Aunque pareciera un loco, y la calidez que hubiera alguna vez en sus ojos se había ido, Tom no estaba asustado. Bill no lastimaría ni a una mosca.

Mi padre siempre me dijo que no hablara de lo que pasaba dentro de las cuatro paredes de nuestra casa. Como dijo, sería como: “Salz auf die Wunde streuen”. ¿Te acuerdas de esa frase, Tom? —Bill no planeaba dejar que Tom respondiera su pregunta, pero cuando Tom asintió, simplemente lo aceptó.

Tom no había escuchado a Bill hablar ni una sola palabra en alemán en años, y estaba un poco más que ligeramente sorprendido. El joven había evitado cualquier cosa que pudiera recordarle su pasado, y aquí estaba él, hablando de frases en alemán.

Si hablara español, hubiera dicho que sería como “echarle sal a la herida”. Y hoy te voy a demostrar de dónde vino un dicho como ese. Voy a echarle sal a todas tus heridas.

Tom no había entendido realmente lo que Bill había querido decir con eso, pero supuso que sólo estaba hablando con metáforas como su padre. Sin embargo, no hay palabras para explicar lo equivocado que estaba.

Tom no resistió cuando Bill comenzó a atarlo al marco de la cama. Imaginó que si lo dejaba hacer eso, si lo dejaba sentir que tenía el control, quizá lo perdonaría y volvería a ser su amigo. Tom tomó una decisión estúpida. Pensó que Bill sólo quería hablar, pero que tenía miedo de que Tom lo detendría o se iría. Pero, ¡oh!, cada pensamiento que Tom tenía estaba tan equivocado. Ya no conocía al chico que estaba frente a él, en absoluto.

Bill metió su mano en la mochila que había llevado con él, y cuando volvió a la vista, tenía un rallador. Bill sostuvo el mango tan fuerte que sus nudillos estaban a punto de volverse blancos, pero no le importaba.

¿Estás listo para ser el portador de heridas? Yo también tuve que soportar heridas, hasta que tú viniste y las vendaste. Pero te voy a decir algo, creo que tus vendajes sucios las infectaron, ¡imbécil!

Bill estaba enojado. Tom se dio cuenta en ese momento. No estaba nada triste, estaba lleno de ira. Y por cada segundo que pasaba, acercaba más el rallador. El ver lo mucho que Bill disfrutaba eso, asustó a Tom. Porque a pesar de que todavía no había empezado, podía verlo en su cara.

El metal frío del rallador chocó contra la piel bronceada de Tom, y en menos de un segundo, Bill ya lo había arrastrado en la piel bronceada de su costado. Tom gritó, y gritó fuerte. Los cortes del rallador sólo eran al nivel de la piel, pero dolían. Y Bill no estaba ni cerca de terminar. Quería todo el pecho de Tom, sus brazos y sus piernas decorados con cortes.

Antes de que Bill saliera de su casa, no había estado seguro de si quería usar un rallador o una cuchilla de afeitar, y no se arrepentía para nada de haber tomado el rallador. Era mucho más efectivo. No quería desperdiciar nada de tiempo.

Durante diez minutos, Bill continuó rallando a Tom. A veces se detenía por un momento, sólo para observar el dolor en el rostro de Tom. Pero ahora era momento de dejar el rallador a un lado y pasar al próximo paso. Tom tenía su herida, ahora Bill sólo necesitaba algo de sal.

Ya que este era un plan en el que se había pasado horas pensando, por supuesto que había traído sal. Le sonrió malvadamente a Tom, quien, con todos esos cortes que tenía, parecía haber sido arrastrado desnudo detrás de un carro. No sangró tanto como Bill había temido. El dolor era lo importante, no la sangre, así que estaba agradecido.

Los ojos de Tom se abrieron desmesuradamente cuando Bill sacó el paquete de sal. Para ese entonces, había comprendido que Bill no estaba bromeando con él. Pero cuando vio la sal, sus ojos comenzaron a lagrimar. Cuando Bill comenzó con el espolvoreó, intentó aguantar un grito. Las lágrimas de dolor ahora caían por su rostro, y su cuerpo entero se estaba quemando.

Entre sus propios gritos, pudo escuchar una risa. Su estómago se torció cuando se dio cuenta de que Bill estaba riendo. En verdad riéndose. Otra sonrisa malvada ya no lo hubiera sorprendido, pero, ¡¿risa?! Se torció y retorció de dolor, y el que había prometido estar con él por siempre estaba riendo.

¡Quema! ¡Me estoy quemando! —gritó Tom mientras Bill continuaba riéndose de él. Podía sentir el peso del otro hombre sentado encima de él pero era algo que apenas sentía. El dolor que estaba sintiendo hacía que el resto del mundo quedara distante.

Cuando Bill y Tom tenían nueve años les encantaban los vampiros. Solían jugar en el patio trasero de Tom cuando afuera estaba nublado. Ambos eran vampiros, y cuando los vampiros salen cuando hay sol, se queman. Así que tenían que esconderse en la sombra cada vez que el sol salía detrás de una nube y si no lograban llegar a tiempo a la sombra, daban vueltas y vueltas hasta que se mareaban y caían. Ese ardor era mucho más agradable que este.

No, querido Tom. No, no te estás quemando. Aunque por otro lado, ahogarse… —mientras Bill hablaba, tomó algo de sal en su mano y masajeó el pecho de Tom con ella. Tom apretó sus dientes, intentando lo más que podía por no hacer un sonido. ¡Oh, vaya que Bill lo disfrutaba! El dolor estaba escrito por todo el rostro de Tom, justo como lo quería.

Intentaste ahogarme en la tristeza, así que es justo que yo también tenga mi oportunidad contigo. Y no fallaré —no había ninguna señal de duda o inseguridad en la voz de Bill. Por supuesto que sería capaz de ahogar a Tom. Quizá no era el más fuerte de ambos, pero Tom estaba muy absorto en su propio dolor como para luchar. Y para Bill, eso era perfecto. Todo era perfecto.

Salió de la habitación y fue al baño donde abrió la llave de agua para llenar la bañera. Nunca le había gustado el baño de esa casa. Era tan antiguo; tenía un tapiz con estampado de flores y todo el sentimiento oscuro que un baño moderno tenía. Pero era un cuarto perfecto en donde morir.

Bill regresó a la alcoba y se tomó unos pocos segundos para admirar a Tom desde la puerta antes de entrar a la habitación completamente. Tom estaba tan inmerso en su dolor que ya ni siquiera notaba a Bill. Cuando Bill soltó sus brazos y lo arrastró de la cama, no pudo luchar.

En el segundo en el que su cuerpo cayó al piso, pudo escuchar un chasquido y sintió un intenso dolor. No sabía lo que había sido, pero sabía que algo se había roto dentro de él. Y lo peor de todo era que ni siquiera le importaba. Tampoco le importaba que estuviera siendo arrastrado por el piso. Todo se sentía tan irreal; realmente no podía creer que esto en verdad estuviera sucediendo.

Bill amaba cómo iba quedando un rastro de sangre detrás de Tom a pesar de que no estaba sangrando tanto. Bueno, era más que suficiente para limpiar, pero a Bill no le importaba. Se veía como una de esas películas de terror que solía ver antes con Tom, y cuando él solía esconder su rostro en su pecho cuando se le hacía muy aterrador.

Bill soltó los brazos de Tom cuando estuvo tirado sobre el piso del baño y cambió su agarre a sus trenzas. Esta era la parte más importante, pero no planeaba prolongar más el sufrimiento del otro.

Bill levantó el torso de Tom del suelo y lo recargó contra el borde de la bañera. Se rió cuando la desesperación se formó en la cara de Tom, pero el otro hombre en realidad no tuvo oportunidad de reaccionar antes de que su cabeza estuviera debajo del agua.

Bill sentía como si estuviera a punto de perder el control, así que empujó más hacía abajo del cuerpo de Tom en el agua y se sentó sobre su hombro en una posición algo rara. Tom intentó luchar, pero ahora era difícil. Su cuerpo seguía doliendo mucho y se hacía más difícil con Bill estando en la posición en la que estaba.

Bill vio lo que había estado esperando todo ese tiempo. El aire que los pulmones de Tom habían estado sosteniendo salió e hizo burbujear el agua por unos segundos. Después Bill pudo sentir cómo Tom inhalaba agua. Justo como Bill había estado a punto de hacerlo hace tiempo. Pero había sobrevivido, y Tom no lo haría. Y no lo hizo.

Bill por un largo tiempo había estado más y más inclinado por este método, pero había cambiado de opinión. Tenía miedo de no poder llevarlo a cabo. A pesar de haberlo hecho en sus pensamientos, tenía miedo de que hubiera algunos problemas en los que quizá no había pensado mucho. Y también, amaba a la familia de Tom. Quería evitarles la vista de un cadáver completamente arruinado. Oh, ese chico de tan buen corazón llamado Bill…

Continuará…

Muchas gracias por leer. ¡Saluditos! ^^

por OuterSpace

Traductora del Fandom

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