4 It’s Billie Bitch 9

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV

Capítulo 9

Caminamos a la heladería más cercana, los niños pidieron un banana split, yo una ensalada de frutas y Tom un waffle. Esperamos nuestro pedido para poder sentarnos en las mesas que eligieron ellos.

— Yo quiero el más grande.

— Ambos están grandes, bebé. — Tom les acomodaba un trapito en el cuello del uniforme para que no lo ensucien y empezamos a comer.

— Papi, ¿hoy también vas a dormir con papito y nosotros?

— No puedo. — la niña hizo una mueca de tristeza.

— Odio que estén separados por culpa de Heidi. — ella salió corriendo para no se donde, iba a salir detrás de ella pero su hermanito lo evitó.

— Yo voy. — fue tras de ella, me crucé de brazos preocupado y con muchas ganas de llorar. Se que no debí pero quería hablarles con la verdad desde que supe que podían entender mi situación…

— Bill.

— ¿Qué? — regresé a verlo con los ojos algo húmedos, dejé que me abrazara mientras acariciaba mi cabello.

— Es mi culpa.

— Ah, no me digas… — le dí un empujón para separarlo de mí. — Tus jodidas acciones tienen consecuencias y ¡son esas, Tom Kaulitz! — fui detrás de mis hijos mientras ahuyentaba mis lagrimas. Los vi sentados en la sección de juegos abrazaditos mientras tenian el rostro rojito de tanto llorar.

Sentía mucha impotencia…

— Bebés. — me metí como pude en la casita repleta de bolitas de plastico, me senté en el medio de ellos y los abracé.

— Creo que no queremos estar con papi y Heidi este fin de semana. — acaricié la melena del mini Tom y besé su cabecita.

— ¿Podemos estar con la tía Sam, papito?

— No creo que le guste la idea a papi, bebés, ya conocen las reglas.

— ¿Puedo contarte un secreto?

— Sí. — sonreí. — Pueden confiar en mí, a parte de ser su papito también soy su mejor amigo, ¿está bien?

— Sí…

— Te escucho, bebé.

— Es que Heidi…

— ¡Heidi no nos cocina la pasta que nos gusta, papito!

— ¿Seguros? — la nena asintió, el mini Tom no.

Uhm…

— No la prepara como lo haces tú. — relajé mi mente, llegué a pensar que Heidi puede estar agrediendo a mis hijos y uh… le iría muy mal con Sam.

— Vamos. — incité para que salgan de la casita e ir a la mesa con Tom.

— Tenemos que irnos, ya tengo que volver al trabajo y Heidi los espera.

— Pa… hoy no queremos ir con Heidi. — el mellizo habló con algo de miedo, pude sentirlo. Tom puso una mala cara mirándome a mí, creo que pensó que les dije algo para que le digan eso pero no…
Me aclaré la garganta antes de hablar:

— Sam les invitó al parque de diversiones junto con la morena, se me olvidó decirte.

— Uhm, ya… ¿entonces los busco mañana?

— Sí.

— Luego de que volvamos de la casa de la tía Sam puedes ir a dormir con nosotros, como ayer.

— ¿Me dejan? — mostró una sonrisa que me pareció muy sensual. Los mellizos asintieron con felicidad. — En la noche los veo, los amo a los tres. — besó la frente de ambos, luego, con toda la grosería del mundo me robó un beso y salió casi corriendo de la heladería.

Toqué con la yema de mis dedos mis labios…

Dios.

— ¿Nos vamos?

— Eh, qué…

— Que si nos vamos, papito.

— Sí… — tomé a ambos de la mano para salir del lugar e ir hasta mi auto, ver a Heidi con los brazos cruzados mirándome me puso de mal humor.

¿Qué quería la viejita?

— ¿Dónde está Tom?

— Si ves a los niños conmigo es porque no ha venido, ¿o estás ciega? — abrí la puerta de atrás para que se suban y amortiguar sus oídos un poco de la posible discusión que estaba por pasar.

— Bill, Tom no ha ido a dormir a casa ayer y casi no lo veo. Me siento preocupada. No me escribe, no me llama, tampoco me dan noticias en su trabajo…

— Vienes a buscar en el lugar equivocado. — sin más me subí al auto y lo puse a andar hasta la casa. Les hice bajar para que se cambien de ropa mientras alimentaba a los peluditos y salimos por las mismas a casa de Sam.
Ella los recibió con mucho amor, les mimaba demasiado y siempre les daba regalitos entre otras cosas más…

En pocas palabras, su tía favorita.

— Hola, Bill. — se subió al auto. Le di un beso en la mejilla mientras miraba que los niños ya hayan entrado a su casa.

— Necesito pedirte un favor, Sam.

— Dime.

— El mini Tom estuvo a punto de decirme algo sobre Heidi y la niña no le dejó, ¿puedes hablar con él? Eres su tía y su segunda madre, sabes que necesitan de una figura materna y te ven a ti como una.

— Está bien, cuenta conmigo.

— Gracias. — me despedí de ella para volver a casa y dedicarme a leer los perros contratos.

&

La tarde se me fue en eso sin darme cuenta, tuve que llamar a Tom para que vaya a ver a los niños en casa de Sam y los traiga aquí.

Lo bueno es que en lo que venían salí a comprar pan, carne molida y algunos ingredientes para prepararles su golosina favorita. Preparé unas papitas, hamburguesa casera y un refresco de limón para llenar su pancita.

Adicional hice palomitas, salchichas, dulces porque tenía planeado una noche entre los cuatro para que la pasen bien.

— ¡Huele rico! — sonreí saliendo de la cocina para recibirlos de un abrazo y para Tom, me devolví el beso en la boca por robarme esta mañana. — ¿Qué cocinaste papito?

— Hamburguesa, vamos a comer rápido que se enfría. — ellos corrieron a lavarse las manos al baño dejándome a solas con Tom.

— Me besaste.

— Corrección. — di media vuelta para servir las hamburguesas junto con el jugo. — Me devolví el beso que me robaste.

— Oye, no se vale. — cuando iba a coger otro plato volvió a robarme un beso dejándome estático. — Si quieres recuperarlo, bésame en el pene y lo tendrás.

— Mañana. — mordí mi labio inferior mientras hacía una pose sexy. Tom me dió una mirada cargada de lujuria, parecían los ojos de un gato a punto de atacar.

— Te miro y te deseo, maldición.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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