4 It’s Billie Bitch 6

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV

Capítulo 6

Desperté a mis dos bebés para hacerles entrar a la casa luego de bajar del auto, ¿como podía olvidar a Tom si en casa tenía dos replicas de él en miniaturas?

Joder.

— Papito, tengo hambre. — sonreí amarcando a la nena en mis brazos. Apoyó su cabeza en mi hombro y como pude le di un besito en la mejilla. Caminé hasta la cocina, vi las ollas y quedaba pasta de ayer pero no pensaba darles eso.

¿Qué tal si les hacía daño?

— ¿Quieres que te prepare algo en especial, princesa?

— ¿Puedes pedir pizza, papito?

— Está bien. — saqué el móvil de mi bolsillo para llamar a Tom, solo porque quería que venga. El móvil repicó dos veces y luego estaría escuchando su voz pero fui yo el primero en hablar. — Los niños tienen ganas de pizza, Tom, trae una para ellos.

— ¿Y para tí? — mordí mi labio inferior tragandome una sonrisa. — ¿Me quieres a mí?

— No, gracias. Solo la pizza para los niños, yo ya veo que preparo acá para mí. — colgué la llamada con el pulso a mil.

¡Tom iba a venir!

— Quedate ahí con tu hermanito, juiciosa mirando la tele. Papito se va a dar una ducha. — ella asintió mientras se rascaba un ojito, me encargué de ponerle todas las cerraduras a la casa por precaución y fui a bañarme. Salí rapido ya limpio, oliendo a rosas y me puse un short corto junto con una de sus camisas grandes que en una equivocación se vino en mi ropa.

Secaba mi cabello con ganas mientras tarareaba una canción.

— ¡Papito, papito! ¡Papi ya llegó con la pizza! — yo me puse igual de emocionado que ellos, coloqué las bambuchas en mis pies y corrí a abrir la puerta. Verlo ahí parado me hizo dar un escalofrío en todo el cuerpo, me sonreía tan guapo como siempre.

Pero infiel.

— ¡Papi! — los dos corrieron felices a abrazarlo. Recibí la enorme caja de pizza para llevarla a la cocina en lo que ellos se emocionaban con su «papi», porque así lo llamaban.

Tom había traido una pizza familiar, les tocaba de a dos pedazos a cada uno. Coloqué cada rebanada en un platito y los serví en la sala a los tres para que coman juntos.

Yo estaría por acá calentando la pasta que quedó de anoche para comer solito en la mesa. Me llegó un olor como medio a dañado, a si que tuve que interrumpir que siga calentandose y enfriarlo para que coma panqueque y bianchi, los perritos que les regaló Sam por su cumpleaños numero cinco.

Dejé que los perros entren y coman.

— Billie… — todos mis puntos nerviosos se activaron, mis piernas flaquearon y me sentí vulnerable. Estaba demasiado cerca de mí, podía sentir su respiración suave en mi oido.

— Eh, quitate. — me alejé de él y caminé hasta la sala con toda la caja de la pizza. Comí una rebanada mientras veía la tele.

— Papito, papi nos estaba contando una historia emocionante. — miré a Tom que se recargó de brazos cruzados en la puerta con una sonrisa.

— ¿Ah, sí? ¿Cual?

— La historia de como nacimos nosotros. — levanté las cejas. Recordé como si fuera ayer lo que pasó en su nacimiento y también dos días despues de que los tuvieramos.

— ¿Quieres contarmela a mí?

— ¡Sí! Papi dijo que te veías muy bonito con la pancita de embarazado y que cuando nos vió nacer se desmayó por lo guapos que salimos. — me tapé la boca para reprimir una carcajada.

— Papi también nos dijo que ibas a las terapias de padres primerizos y que te ponías una sandía antes de que se notara tu pancita real.

Esta vez fue Tom quien se reprimió una carcajada.

— ¿Sabes, papito? Nos gustaría tener otro hermanito para ver lo lindo que serías con una pancita de embarazado.

Joder, ¿qué haría yo con tres hijos?

Hubiera sido bonito tener un hijo de mi sangre pero recuerdo que no puedo tenerlos y me da rabia.

— ¿Cuando vuelves con papi?

— Uh. — respiré con profundidad. Se me heló la sangre.

— No nos cae bien la odiosa de Heidi.

— Papito y yo no volveremos. — dije mientras les acariciaba el cabello.

— ¿Por qué?

— Es que cuando los hicimos a ustedes, les hicimos con mucho amor que se nos acabó el nuestro. — esta vez dije mirando a Tom directamente a los ojos. El frunció la boca medio enojado.

— Bebés, ¿qué tal si se van a dormir? Ya es muy tarde y mañana tienen que ir a la escuela.

— ¿Por fin te vas a quedar con nosotros, papi? — el asintió cargando a ambos en sus brazos y subiendo las escaleras. Rodé los ojos mientras comía otra rebanada de pizza y guardaba lo que sobró en el horno.

Apagué las luces de la planta baja, panqueque y bianchi corrieron tras sus dueños ya que siempre dormían con ellos y yo a mi habitación.

Otra noche más que dormiría solo y no en los brazos de Tom.

Agh.

Encendí la tele mientras me quitaba el short, busqué en mi canal favorito de telenovelas y comencé a ver «por que el amor manda». Estaba en su mejor parte…

Apagué la luz, destendí la cama y comencé a prestarle toda mi atención.

— Bill. — la puerta de mi habitación se abrió dejando ver a Tom, encendió la luz y arrugué el entrecejo con molestia.

— ¿Qué? — no me respondió, empezó por quitarse la ropa y buscó en mi closet un calentador de pijama para ponerse. Como siempre dejando su pecho desnudo y provocativo.

¿Cómo voy a dormir así?

— Vengo a dormir contigo. — se tiró a mi lado, me obligó a poner mi cabeza en su pecho y olisqueó mi cabello. — Amo como hueles, Billie, también extraño dormir así contigo.

Levanté la cabeza para verlo, mantuvimos contacto visual mientras me iba acercando de a poco. Moría de ganas de besarlo y restregarle a la rubia lo que haríamos.

— Ven aquí. — me atrajo por la nuca y pegó mis labios con los suyos de manera brusca, ladeamos la cabeza con la intención de profundizar el beso pero no se pudo.

— ¡Papi!

— ¡Papi!

— Agh. — me reí de él. — Hola mis queridos e inoportunos y amados bebés.

— Queremos dormir con ustedes.

— ¡Sí! en familia.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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