4 It’s Billie Bitch 31

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV

Capítulo 31

Un día más, uno menos…

Luego de que Tom dejara a los niños en la escuela, puse la casa brillante para liberar y distraer tanta presión. Limpié la arena del gato, di de comer a los perros, me di un baño de espuma y ahora estaba echado mientras comía dulces mirando la novela.

¿Por qué Alma se complica tanto y no se casa de una vez con el secretario?

Esa novela es más dramática que mi vida personal.

Quizás por eso me gusta…

— Bill… — me levanto de inmediato al ver a Tom en el marco de la puerta. Doy tres golpes suaves en la cama para que se acerque y se acueste a mi lado. Tira la gorra al suelo. Saca la camisa de su cuerpo para dejarse caer en ella. Hago una mueca de dolor al ver los moretones intensos que tiene en el pecho, abdomen y parte de la espalda.

— Cielo, ¿qué te pasó? — estoy demasiado preocupado porque esos golpes no son normales. Apresurado voy al baño de los niños a buscar el kit de emergencias que siempre tenían para ellos y tomé una crema que alivia el dolor.

— Solo vengo a darte noticias. — susurra en un último aliento. — La chica si está embarazada, en mi bolsillo está la prueba que le hizo Gustav. — en medio de quejidos dolorosos da vuelta para verme mientras rie. — Ya vamos buscando esa pancita para que uses mi amor.

Hago un intento de sonrisa, no es la respuesta que esperaba a mi pregunta pero es bueno.

Aplico la crema en sus morados y masajeo para expandir por todo el lado golpeado.  Gime sin control, me pone más asustado. Muerde el puño que forma su mano y aprieta los ojos, se le van unas cuantas lagrimas. Yo estaba peor.

— Dime… por favor. — le beso en la mejilla.

— Bill, si me muero promete que vas a hacer tu vida, no vas a guardarme luto y harás feliz a nuestros hijos.

— Okay, cariño… estas asustándome. — arrugo el entrecejo. Me acuesto a su lado, abrazo su cuerpo con delicadeza. No quiero lastimarlo más de lo que está.

— Promételo.

— Si te mueres me muero contigo.

— No, bebé, ¿qué hay de los niños? Te necesitan y uno ya viene en camino.

— Amor. — muerdo mi labio empezando a ponerme ansioso e hiperventilar. — No me gusta lo que dices.

— Te amo, Bill.

— ¡Ya! — chillo molesto al mismo tiempo que me alejo de él para verlo. Tom está llorando, me duele verlo así y no saber por qué para ayudar. — ¡Dime que pasa, no puedo con este sentimiento!

— Trataron de asaltarme, ¿sí? vi toda mi vida pasar en ese instante, sentí que perdía mi vida, mis hijos, a tí… no he disfrutado casi nada de mi matrimonio, de mi familia. Me siento un completo imbécil, tanto que pienso que debí morir hace siete años en esa presentación del vino. Estoy echo una mierda, no puedo con todo, mi amor… estoy jodido.

— Tom… — estaba llorando también. Sus palabras me hieren en el alma.

— Esos mal nacidos son los culpables de que yo haya echo eso, Bill.

— Mierda, Tom, háblame claro.

— Joder. — miro esos ojos que tanto me encantan, están decaídos, llorosos, asustados… — Es hora de que sepas lo que pasa y te pongas fuerte.

— ¿Qué?

— Jamás te fui infiel porque me haya fijado en Heidi y en las cosas horribles que te dije hace siete años en Francia.
Solo trataba de protegerte…

— ¿Protegerme?

— Estoy amenazado… quieren hacerme daño porque creen que tengo una relación con Karol y estoy seguro que ella no lo negó. Usé a Heidi para que me odies, te alejes de mí y hagas tu vida para que no sufras si llego a morir… no fue de la mejor forma pero, Bill. Te amo y te amaré hasta mis ultimos días, siempre serás mi prioridad y te pondré primero. Me niego a que te hagan algo, no soportaría nunca, sufriste tanto… es justo que seas feliz… vivas en paz.

Analizo en silencio.

— ¡Imbécil! — reviento levantándome de la cama y dando un golpe fuerte en la pared. — ¡Solo me hiciste a un lado! ¡Somos una familia y tenemos que apoyarnos! ¡Hiciste mal!

— ¡Creí que era lo mejor!

— ¡No! — doy otro golpe un poco más fuerte que el anterior. — ¡Solo pensaste en ti!

— ¡Solo creí que podía con esto pero cada vez se vuelve más grande, complicado y doloroso! Me jode tener que fingir que todo va bien cuando en realidad no es así… no lo aguanto. Soy un gran hijo de puta, un cabrón, ¡todo!

— A ver. — trato de calmarme primero, quiero que pueda confiar en mi, ser su soporte en estos momentos. Me acerco de nuevo a él, le doy un abrazo, de inmediato me rodea con los suyos. — Mi amor, ¿puedes contarme todo? Quiero ayudar… se que… también saldremos juntos de esto.

— La empresa en la que trabajaba en Francia era importante y sabes que siempre habrá un trabajo sucio en donde harías lo que sea para ser el mayor, más conocido y famoso… Karol ha tenido una relación con uno de los altos mandos y resulta que estos tipos que me amenazaron con desaparecerme son los mismos con los que se relacionó la mamá de los niños, piensan que yo tuve algo que ver con ella… por eso en la empresa hice correr el rumor de que andaba con Heidi para que crean que no pero ni así… ahora saben de los niños… los buscan para… matarlos…

Estoy estático, sin poder decir ni una sola palabra pero con todas las lagrimas abandonando mis ojos.

— Estamos salados… — susurré con dolor. — Desde que nos juntamos pasan muchas desgracias pero que hemos podido superar, ¿está bien? Esto no será la excepción. Permíteme ayudarte, voy a defender a como de lugar. — cierro los ojos dejando salir todo el aire. — Tu problemas también son míos.

— Mi último día de trabajo fue hoy… dejé la empresa a manos de un nuevo trabajador, me doy de baja hasta recomponerme y terminar.

— Está bien… no pasa nada.

— Gracias.

— A ti por confiar en mi, Tom.

&

Estaba parado en la puerta de la escuela como siempre a que salgan los niños hacia mí. Ya había salido la mayoría menos los míos y se me hizo raro porque siempre salían primero.

Mi mente comenzaba a pensar lo peor hasta que los vi salir con Karol tomados de la mano. Hipervetilo de inmediato, me abrazo a mi mismo sintiéndome muy pequeño ante la mirada amenazante que me da mi hija.

— ¡Papito! — solo el niño trata correr hacia mi para abrazarme con emoción pero Billa no se lo permite jalándole de la mano, ¿qué es lo que sucede ahora?
Me acerco unos cuantos pasos para hablarle amenazante.

— Karol, ¿qué haces con mis hijos? Aléjate si no quieres que te mande a prisión.

— Niños, es hora de que vayan a casa. Nos veremos mañana…

Empiezo a temblar de la rabia, observo como el mini Tom se zafa de su agarre para correr hacia mi y abrazarme con mucha fuerza. Respondo a su abrazo de la misma forma. De soslayo veo como Karol le dice cosas que no puedo oír a la niña y ella asiente tensa. Se dan un abrazo amistoso hasta que ella se me adelanta al auto.

Lo único que se me vino a la cabeza fue que ella trabaja ahí y que por eso se ganó la confianza de mi hija, joder, porque ganarse su confianza es demasiado complicada. No le gusta que la gente se le acerque así como así…

— ¿Estás bien? — susurra el niño en mi oído. Asiento con lentitud dirigiéndome al auto. Lo dejo en el suelo para que se suba y luego yo para finalmente conducir a casa.

Voy con mucha precaución para que no suceda lo del otro día, no hablo hasta que el auto es estacionado fuera de la casa.

— ¿Cómo les fue hoy? — los observo a través del retrovisor.

— Bien, papito. Estoy ansioso de que inicien los juegos de la escuela para ganar y meter ¡muchos goles!

— ¿Y tú, Billa?

— Que te importa. — murmura de mala gana mientras se baja con su hermano atrás. Me doy un golpe en la frente en el volante frustrado.

¿Será que Karol les dijo la verdad?

Ay, me voy a dar un maldito tiro en la cabeza si es así.

Tengo miedo de entrar a esa casa y de no soportar las cosas que me diga mi hija, necesito mi trabajo para distraerme pero el señor no me ha dado noticias ni nada. Tengo tantas fechas para los próximos meses y me voy a ver muy afectado.

— Hey, ¿qué haces ahí? — mi esposo me abre la puerta del carro. Vuelvo a mi postura para quitarme el cinturón de seguridad y bajar del coche. Le doy un abrazo con cuidado de no lastimarle, luego un beso corto para entrar a casa. Me siento en el sofá donde se encuentra mi hija empezando a hacer su tarea.

— ¿Quieres que te ayude?

— No.

— ¿Por qué?

— ¡Porque no eres mi papá! — recoge sus cosas para salir corriendo pero el grito de Tom se lo impide.

— ¿¡A dónde!? — ella se queda corta bajando las tres gradas que subió y volviendo al sofá para sentarse a la maldita sea. — A ver, ¿qué es esa respuesta de que «no eres mi papá»? Me parece una grande falta de respeto que trates así a tu papito, pídele una disculpa.

— Perdón. — susurra.

— No te escuché.

— ¡Perdón! ¿¡ya!?

— No me gusta como actuas, detesto los niños mal educados.

— ¡Pero, papi!

— Pero nada.

— Papito, haz que mi hermana vaya al rincón del castigo por mal educada. — mis ojos chocan con los suyos.

Su rostro está rojo de la furia.

— Hazlo. — ordené con seriedad. Pegó un grito mientras iba al rincón y daba la espalda. Comenzaba a llorar sin consuelo.

«No podré ser tu papá pero te amo como uno lo haría»

Solo pude levantarme, agachar la cabeza triste e irme a mi habitación. Al llegar me tiro en la cama y enseguida entra el niño, sus pequeños brazos rodean mi cuerpo y los míos el suyo.

.

By TOM

— Ese no es el comportamiento adecuado, Billa. — hablo mientras la observo. Ella sigue llorando cada vez más fuerte. — Bill te ha dado amor, cariño, respeto, su confianza, un techo donde vivir, una familia, ¿cómo crees que se sintió cuando le dijiste que no era tu papá?

— Tú dime a mi, ¿cómo se sintió cuando le pusiste los cuernos? ¡no tienes la moral para decirme nada!

— No confundas las cosas, ¿oiste? Las cosas entre él y yo se quedan entre los dos.

— Odio a Bill Kaulitz. — da una patada a la pared. Mi corazón late desbocado oyendo eso.

— ¿En serio?

— ¡Sí! ¿crees que no sé las cosas?

— ¿De qué cosas hablas? — suspiro molesto. Todo esto tiene que ser obra de la pelirroja. — Si no hablas te daré el primer jalón de orejas y ¿sabes cómo les queda a los niños las orejas luego de eso?

— No…

— ¡Horribles! parecen ese elefante orejón que vuela o el burro de shrek. — en medio de llanto ella rie un poco.

— Pa… solo tuve un mal día, hay unas niñas que me molestan por tener dos papás y no mamá, la señorita Karol me defendió de ellas diciendo que era mi mamá y se sintió bonito.

No puede ser…

— ¿Quién dice que no tienes mamá?

— Esas niñas.

— Ah, ¿por eso lo odias?

— Odio porque me ha dado tanto amor que nunca necesité una mami, papá, y ahora que lo quiero no puedo porque Bill es mi mamá y papá al mismo tiempo, no es normal…

A veces la lógica de los niños me funde la cabeza.

— Cariño. — acaricio su cabello. — No vuelvas a decir que no es tu papá porque lo es, más que yo.

— Tu si eres mi papá de verdad, lo sé.

— …y Bill tu mamá. — ella rie divertida junto conmigo.

— Eso está bien, me gusta como suena…

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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