4 It’s Billie Bitch 20

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV

Capítulo 20

El auto estaba siendo estacionado en el garage. El edificio no ha cambiado nada en los siguientes siete años que han pasado, todo seguía igual. Subíamos en el ascensor hasta llegar a su oficina.

— ¿Vas a ir o no?

— ¿Cuando les he dicho que no, preciosa? A ver. — cargó a la nena en sus brazos para darle un besito en la mejilla y seguir.

— Nunca…

— ¿Entonces? — encogió de hombros mirando sus uñas un poco timida. Su aspecto cambió totalmente de uno alegre a uno serio.

— ¡Bill! — Karen corrió a abrazarme. Le abracé igual con la misma intensidad y luego nos dimos besos en las mejillas como buenas comadres. — Te ves hermoso, dios… que bueno volver a verte después de mucho.

— Tu igual, no cambiaste nada. — me separé de ella sin soltar las manos. Vi como Tom se llevaba a los niños a su oficina.

— Oh, ¿y esos bebés?

— Son mis hijos. — sonreí más.

— Joder, son igualitos a Tom.

— Sí… son mellizos, un par de mini replicas de su papá.

— Muy lindos.

— Gracias. — volví a abrazarla. — Te dejo y de nuevo que gusto verte, Karen. — seguí mi camino hasta su oficina. Al entrar cerré la puerta y observé bien. Tom también tenía el cuadro que mandó a mi oficina igual de grande, los niños estaban encantados mirando y criticandose entre los dos.

Me recordaba el día de la sesión de fotos de ambos antes del suceso ocurrido en nuestra presentación del vino, estaba Heidi, Ethan, Tom, Georg, Gustav…
Todo a mi mente llegaba de golpe.

Caminé un poco hasta sentarme en sus piernas, rodearlo con mis brazos y besarle con fervor… como hace siete años aquí.

La puerta se abrió y nos separamos para ver quien era.

Heidi.

Aclaré mi garganta mientras me ponía de pie haciendome el tonto, miraba el gran ventanal que estaba frente a mí.

— Ya… Ethan está listo para fotografiar al modelo, Tom.

— Vamos, niños. — tomé a mis hijos de sus manitos para salir de ahí. Sabía que se le venía un problemón a Tom y preferí no estar ahí. Conocía a la perfección donde me harían las fotos. Sin más pasé y caminé hasta donde habían unas sillas desocupadas. — Les pido de por favor que se queden quietos aquí mientras papito hace su trabajo, ¿está bien?

— Sí… — ambos se sentaron tranquilos.

— Pa, ¿crees que Heidi le haga un problema a papi porque lo besaste?

— Preciosa. — acaricié su mejilla. — Papi sabrá como resolver sus asuntos con su novia, ¿sí?

— Es que no queremos que discutan. — fruncí el ceño mirando al mini Tom.

— ¿Por qué lo dices, bebé?

— Es que…

— ¡Billie, que gusto verte de nuevo! — cerré los ojos con irritación. Odiaba que cuando tengo una charla con mis hijos me interrumpan. Volteé a ver a Ethan con un amague de sonrisa y me abrazó asfixiandome.

— Ethan…

— Perdóname, estoy feliz de verte de nuevo. — asentí separandome de él y mirandolo al suelo, algo incómodo. — Mi mujer grandota, sensual y hermosa. Sigues igual de bello, mi amor.

— Gracias…

— Empecemos rápido. — entró diciendo Tom en un tono de molestia. Estaba claro que había discutido con Heidi. La mujer entró más atrás con el rostro rojo para sentarse junto a él. Entrelazó esa misma mano que estuvo con la mía y me miró altanera.

Pobre perra.

A mi no me va a venir a presumir algo que sigue siendo mío cuando a mi me da la perra gana.

&

Estaba yendo a casa de vuelta a penas acabó la sesión de fotos. Los niños iban llorando con mucha tristeza. La razón era porque Tom prefirió irse con Heidi a casa y los dejó plantados.

También a mí…

Estaba cabreadísimo con él, ¿qué le costaba hacer que Heidi tome un taxi hasta su casa? pero no, tenía que irse él.

— Ya no lloren, por favor. — estacioné el auto en su lugar. Me bajé y les abrí la puerta para que bajaran. — Vengan, ayudenme a bajar las cosas para el gatito. — ambos se negaron sentándose en la vereda de afuera de la casa. Abrí la cajuela del auto para bajar las cosas de a poco, abrí la puerta de la casa e igual metí de a poco en el cuarto de lavado.
Salí para hacer que entren a casa y coman algo pero ni eso. — Oigan, papi va a venir si comen.

— Mentira.

— Tu mismo viste que se fue con ella y ni siquiera se despidió.

— No lo hizo porque va a volver.

— ¿Lo juras?

— Lo juro. — sonreí. Limpié las lagrimas de ambos con una servilleta. — ¿Vamos a comer galletitas que compró papi?

Sonrieron sin mostrar los dientes y salieron corriendo hasta donde estaban sus galletas.

— Ay. — tomé el móvil para llamarle mientras salía afuera y me arrimaba en el coche.

— Justo iba a llamarte… estoy yendo a casa, que se alisten los niños

— Bien. — colgué la llamada. Entré a la casa para coger mi bolsa y revisar si ya habían acabado. El claxón de su auto se hizo presente, no me dieron tiempo a nada y salieron corriendo para ver.
Rodeé los ojos e igual salí hacia el auto para subirme en la parte de atrás con ellos. — Tom, ¿qué esperas para llevarnos?

— Papito.

— ¿Mhmm?

— Papi no quiere que vayas. — fruncí el ceño ofendido.

— Bueno. — me bajé del auto y cerré la puerta de golpe. Entré a la casa enojadísimo y me senté en el sofá de brazos cruzados.

«Mis hijos pasan mejor con su papá que conmigo.»

Maldición.

Agh.

¿O no?

Ya que me descolaron de los planes que hicimos los tres, yo también iba a hacer algo que no les guste a los dos.

Primero pensaba ponerles la ley de hielo, obviamente no iba a descuidarme de ellos pero tenían que saber lo que se siente estar fuera de sus planes. A si que sin más me levanté a cocinar sopa de frijoles tiernos con papa y un poco de lechuga. Hice una pequeña cantidad porque sería el único que comería y los perros también.

Esperaría ansioso a que lleguen y vean que no cociné algo rico si no lo que más odian.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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