4 It’s Billie Bitch 2

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV

Capítulo 2

Cinco y media estabamos esperando a la secretaria en el lugar que nos dijo, no había comido nada porque hasta el apetito se me había ido completamente. Quería encararlo de una vez…

— Hola, buenas tardes. — saludamos amablemente a la secretaria que se sentó con nosotros. — Seré clara… a mi no me gusta lo que mi jefe hace ¿ya? El es un hombre casado, debe darle su lugar a su esposo y no comportarse como un tipo soltero, los odio. Como mujer y como madre le digo a usted, Bill. Separese de él, ese hombre no le conviene y si usted le disculpa esto lo seguirá haciendo una y mil veces más.

Volví a llorar… me costaba demasiado tragarme sus palabras.

— Las pruebas. — Sam abrió el sobre por mí, yo no tenía la valentía suficiente para ver…

— Que hijo de puta.

— Ellos andan como si fueran novios a vista de toda la empresa si todos saben que es casado.

— ¿Cual es su plan ahora?

— A las seis. — suspiró. — Heidi podrá ser mi mejor amiga pero no apoyo… a las seis Tom y Heidi planean terminar la fiesta para ir a la casa de Tom. Me dijo que tenía visto una buena lencería que recordará toda su vida y que le hará olvidarse de Bill.

— Perra. — murmuró Sam. — Entonces tenemos que ir a tu casa, ¿donde queda?

— Cerquita… — murmuré de vuelta. Lo bueno es que si tenía las llaves para entrar.

— Maldita sea, Bill. Te necesito fuerte, ¿está bien? Deja de llorar y hazle ver a Tom que con él o sin la vida sigue y más por tus bebés, tienes que fajarte bien los pantalones. — asentí con la cabeza. Apreté los ojos con fuerza y limpié mis mejillas con las palmas de mis manos.

— Son las seis, ¿listo?

— Sí. — caminabamos a paso lento, hasta llegar a mi antigua casa sería media hora. No quería ser tan obvio en llegar antes de que hagan algo.

La secretaria iba segura de si misma a encarar a su amiga.

Uhm…

— Llegamos. — suspiré. Me asomé por la ventana de la cocina para ver, habían velitas, vino tinto, platos para dos… Saqué las llaves de mi bolsillo y los puse en la puerta, entré como loco directo a la habitación luego de ver la ropa de ambos en el suelo.

Abrí la puerta de golpe y estaban ahí… teniendo sus cochinadas en la cama que yo dormía con él.

— ¡Bill! — se alteró cuando me miró. Se colocó los boxers para acercarse a mí. — Joder… qué… ¿qué haces aquí? ¿y los niños?

Sam me apartó de un empujón y le dió un golpe certero en el rostro, lo tumbó al suelo sacandole sangre del piercing del labio.

— Ahí estan tus niños, mal nacido.

— ¡Agh, maldición! — Heidi se hacía la loca mientras envolvía su cuerpo en las sabanas para adentrarse al baño pero Sam fue más rápida. Le jaló de los pelos y la sacaba dando manotazos en el rostro, en el cuerpo, patadas en las piernas mientras ella lloraba. Cerré los ojos con horror.

— ¡Esperate! — la secretaria le jaló de la sabana haciendo que quede desnuda, entre ambas le estaban pegando hasta sacarla de la casa.

No quería verlo.

— Bill…

— Me siento humillado, Tom, ¿por qué me hiciste eso? ¿qué hice yo para merecerlo?

— Perdóname. — caminó hasta mi y se puso de rodillas. Volví a respirar agitado, me picaban las manos por darle un golpe. — Soy un idiota…

Entonces le dí un golpe en el mismo lugar, me tiré sobre él para seguir golpeandole pero lo evitó con sus fuertes brazos. Las lagrimas me nublaban la vista y preferí no seguir.

— Sueltame, no quiero que me toques me das asco.

— Nuestra relación se arruinó, Bill. Se jodió desde que empecé a sentir atracción por Heidi, porque es madura, experimentada…

Dios…

— Buena en todo aspecto…

— ¿En serio estoy oyendo eso salir de tu boca? — murmuré con rabia. — ¿Eres o no eres el rapero mal oliente del que me enamoré?

— No… me cansé de fingir que contigo soy feliz y nuevamente te pido perdón… dejé de ser el Tom al que amabas…

— ¿Para qué te casaste conmigo, eh? ¿¡me tomaste al chiste o qué, idiota!?

— No… lamento todo, Bill. Pero ya no te amo.

Se me partió enteramente el corazón, me alejé de él mientras lo miraba a los ojos.
¿Por qué parecía que mentía? Sus palabras me decían una cosa y su mirada otra cosa o ¿eran alucinaciones mías?

— Olvidate de que vas a conocer a tus hijos, Tom Kaulitz, y olvidate de mí para siempre. — forcejeamos más porque intentaba robarme un beso hasta que logró soltarme del todo.

Me levanté, le di una última mirada y salí de ahí para ir con Sam. Agradecí el no haber topado con Heidi porque me iba a dar más ganas de regresar y golpear a Tom.

— Ahora lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ese perro, ¿oiste? — tomé las manos que me daba la secretaria, asentí mirando al suelo. No tenía el valor de mirarla. — Todos merecemos que nos hablen con la verdad.

— Siento que… es mi culpa…

«…y culpa de mi maldita insolencia por ofrecerle un mini Tom.»

— No, no es tu culpa. Fue culpa suya que no sepa mantener sus huevos quietos.

— Ahora ve por tus hijos, dale donde más le duele. — me dió un abrazo y un beso en la cabeza. Regresé con Sam hasta el aereopuerto para poder tomar un avión de regreso, me siento debastado, molido, pisoteado…

Soy el peor de todos…

¿Dejé de gustarle porque no me arreglo como antes?

¿Dejó de amarme porque le daba mucho amor hasta el punto de empalagarse?

¿Por qué…

¿Fallé como esposo, amante y mejor amigo?

¿Es culpa de los mellizos también?

Ahora que los mire… creo que voy a sentir un pequeño odio hacia ellos…

Maldita sea.

Me odio, me odio a mi mismo porque se que si vuelve, endulza mi oido, voy a terminar creyendole y aceptandole de nuevo en mi casa, con mis hijos fingiendo que no paso nada y que nunca me engañó con su asistente.

¿Por qué soy tan débil ante él?

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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