

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV
Capítulo 13
By BILL
Ya en la casa luego de ese pequeño pero gran problema nos encontrábamos sentados los cuatro dispuestos a hablar con los niños, queríamos darles la seguridad de que puedan contarnos y no quedarse callados con estas cosas así.
— Ya les dije que aparte de ser sus papás somos sus amigos, pueden confiar en los dos.
— Si no quieren contarme a mí ahí está papito o viceversa pero no se callen, hablen y tengan la confianza suficiente que no los vamos a regañar, los vamos a aconsejar.
— Heidi nos dijo muchas cosas, pa. — limpió las lagrimas que comenzaban a salir de sus ojitos color miel.
— ¿Qué cosa? — Tom y yo preguntamos con curiosidad luego de mirarnos a los ojos en silencio. Creo que ambos pensamos lo mismo.
— Que papi no nos quiere, que llegamos a arruinar su felicidad y cosas así.
Tom suspiró sacándose la gorra y rascándose sobre la tela de su pañuelo.
— También nos dijo que papito no era nuestro papá de verdad y lastimó el corazoncito de ambos.
Incluyendo el mío…
¿por qué?
Su problema es conmigo, no con los bebés.
Dios.
— Dijo que nos iba a pegar si decíamos algo. — sentí como me daba el mal en todos lados, mi cuerpo ya no tocaba el sofá si no el infierno.
No me canso de decir que Tom tiene la culpa y punto.
Por su culpa mis hijos están pasando por estas situaciones.
— Heidi no volverá a hacerlo. — aclaró luego de un gran silencio, lo miré de reojo con curiosidad. — ¿Está bien? Perdónenme por ser un jodido descuidado.
— Está bien, papi. — los mellizos se levantaron para abrazarlo. Los miraba con felicidad y me colé a su abrazo grupal, se veían muy tiernos todos.
Me recordaban a mi de niño, siempre viví en una familia unida pero bajo mentiras. No quería que ellos pasen por lo mismo.
Vi como Tom sacó su móvil, hizo posar a los niños en sus piernas y yo a su lado, pero muy cerquita. Sonreímos para la foto luego de decir «wiski».
— Preciosos.
— Vayan a jugar, papi y yo tenemos que hablar un momentito.
— Ojalá y hablen de cosas buenas. — con una risa juguetona salieron corriendo por las escaleras. Incité a Tom jalandole de la mano para que me siguiera hacia el jardín donde estaban los perritos.
Me crucé de brazos mirando como los acariciaba hasta sentarme en la mesita de afuera.
— ¿Todo bien?
— Sientate. — jaló la silla para quedar muy cerca de mí, nos miramos en silencio.
— Ahora que podemos hablar bien… los fines de semana puedes quedarte en casa, pero no estaré yo… vamos a evitarnos a toda costa. — suspiré y tomé sus manos con las mías. Tenía la intención de hacerle poner las pilas. — Estoy saliendo con alguien y me gusta.
Miento totalmente en el «me gusta» y sigo:
— Pronto les voy a presentar a nuestros hijos y quedarás en el olvido, Tom.
— Tú… — se levantó de la silla con enojo. — ¿Estás insinuando que vas a reemplazarme?
— Mhmm, no…
— Me refiero a que quieres meter a uno de tus novios como padre de nuestros hijos, Bill. — fruncí el ceño con exageración.
— Mis hijos tienen un solo padre, ¿entiendes? Ese eres tú.
— Te… — se quedó corto. Volvió a sentarse en la silla. — Tú, ¿te… enamo… raste, Bill?
«No.»
«Sigo enamorado de ti, ¿por qué no lo ves ?»
— Al parecer..
&
Día Lunes, un nuevo comienzo de semana con todo el entusiasmo del mundo. Me encontraba en mi oficina terminando de firmar los contratos para las diferentes fechas.
— Buenos días. — Luci entraba con un chico que traía una enorme caja similar a la de una tv plasma.
— Hola. — me levanté para darle un beso en la mejilla y atender al joven.
— Esto se lo mandan a Bill Kaulitz.
— Soy yo.
— Regáleme una firmita como recibido. — asentí con una sonrisa mientras agarraba el bolígrafo y firmaba donde señaló. El chico comenzó a abrir la caja y me extendió una tarjeta.
“Existe solo un café
con el poder de quitarme el sueño,
el de un par de ojos adictivos
llenos de misterio…”
— Tom.
.
Mordí mi labio inferior, tragándome una sonrisa de enamorado. Luci me miraba con picardía y solo hizo que me sonroje las mejillas.
— ¿Qué es? — le pregunté al chico pasando por el lado de Luci y tateando.
— Tenemos órdenes de colgar esto en la pared donde se vea bien. — apunté la pared gris de mi derecha. Estaba vacía y había mucho espacio.
Miré mientras hacia su trabajo, Luci y yo le ayudamos y cuando estuvo listo retrocedimos para poder ver.
— Mierda. — susurré muy feliz. Era una foto de los cuatro en grande y ocupaba gran parte de la pared.
— Que lindos tus hijos.
— Muchas gracias. — le di una propina para que se vaya. — Y sí, son hermosos…
— Se parecen más a Tom que a tí. — rió por lo bajo. — En todo, joder.
— No voy a poder olvidarlo tan fácilmente, los dos se parecen demasiado a su padre y es muy… agh, ¿cómo te explico? — mordí la uña de mi dedo anular tragándome una sonrisa. Dejé de lado la emoción de ver el cuadro para contestar la llamada entrante a mi móvil.
El nombre que le asigné a Tom en mis contactos era único.
«Mal hombre»
— ¿Tom? — puse la mano en mi cintura mientras miraba al techo hasta llegar al cuadro.
— A estas horas debió llegarte el cuadro que te envié.
— Sí… me encanta pero no puedo aceptarlo.
— ¿Por qué? — no lo veía pero sabía que estaba con una cara larga, el rostro fruncido, un puchero lindo, sonrojado.
Mhmm…
— Porque a mi pareja no le gustaría ver. — caminé un poco más hasta estar frente al cuadro, más abajo tenía su firma con algo blanco.
Estaba que me moría.
— No lo veas por mí, Billie… velo por los niños, cuando vayan a tu oficina y les enseñes les va a encantar.
— Okay, haré como si fuera para los niños. — mordí mi labio inferior. — ¿Algo más que decir?
— A la salida de los niños, ¿puedo invitarte a comer?
Continúa…
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