
Fic de WifesKaulitz. Temporada IV
Capítulo 12
“…me siento mareada y tengo vómitos, Tom, no puedo más con esto. Ven de una vez.”
Abrí los ojos lentamente mientras me desperezaba el cuerpo, dormí con tanta paz y tranquilidad que quería seguir.
Entre sueños logré oír lo que Heidi le decía a Tom.
Mhmm…
— Buenos días. — abrí del todo los ojos y me senté de golpe. — Son las siete de la mañana y ya tenemos que irnos. — asentí con lentitud, busqué mi ropa para vestirme con rapidez y salir de la carpa analizando las cosas.
«…vomito y mareos…»
Dios, son similares a los síntomas de estar embarazada.
— Vamos. — puse mi mejor mala cara, subí al auto azotando la puerta y me crucé de brazos. Puso a andar el auto en silencio, iba pensativo y ¿cómo no? ¡iba a tener otro hijo con su novia!
¡Maldito!
Ahora te odio un poquito más, no mucho, pero lo odio.
El auto se detuvo en la casa de Sam, me iba a bajar pero lo evitó jalándome de la mano. Arrugué más el entrecejo viéndolo.
— Despídete bien.
— Claro. — le di un manotazo en la pierna y me bajé, otra vez le azoté la puerta del auto.
— ¿¡Por qué haces eso!?
— ¡Los putos síntomas que tiene Heidi son de embarazo, idiota! — entré a la casa de Sam porque ella había salido con los niños listos para irse con su padre. Les di un besito a cada uno y luego los ví marcharse muy felices con él.
Entré a la casa echo una furia, tiré los zapatos en la sala y me acosté en el sofá mientras me tapaba la cara con el cojín.
— ¿Qué te pasa?
— Odio a Tom, Sam.
— Según tú. — bufé estresado, me senté bien con ella para poder hablar tranquilo. — ¿Sabes que los niños me cuentan todo? — asentí con la cabeza. — También sé que Tom fue a dormir dos veces a tu casa contigo, con la de anoche serían tres, durmieron los cuatro juntos y que se besan.
— ¿Para que te miento? Seríamos una familia muy bonita si decido volver con él.
— Ay. — me abrazó, yo recosté mi cabeza en su pecho oyendo su corazón latir. — A todo esto Bill, tengo que añadir algo sobre los niños y su abuelita.
— ¿Mamá? — arqueé las cejas y me levanté para verla. Sam me dió un golpe en la cabeza haciendome reir.
— ¿Heidi será tu mamá, idiota?
— ¿Qué pasa con ella?
— El mini Tom me dijo que Heidi… les pega. — me descontrolé totalmente. — ¡Bill! ¡BILL!
.
By TOM
— Solo es una pequeña fiebre, Tom. — asentí mirando a Gustav guardar sus instrumentos de medicina. A duras penas me llegué a enterar que ahora es un doctor luego de no saber nada de él por mucho tiempo. — Que Heidi repose, también debe ser por estrés… la noto muy tensa.
Bill me hizo poner muy histérico, ¿cómo va a tener un hijo mío si no le he tocado desde hace siete años? No comemos juntos, no la invito a salir, no duermo con ella…
Llegué a pensar que si estaba embarazada de otro sería una razón para separarme.
— Gracias, ¿cuanto te debo?
— No es nada. — sonrió. — Somos amigos. — salió de la casa directo al auto. Cerré la puerta para volver a la habitación donde estaba Heidi y sentarme a los pies de la cama.
— ¿Por qué tanto estrés?
— ¡Porque odio que estes con Bill! ¿¡no lo ves!? ¡Tus hijos me echan en cara y me dicen lo que haces con él!
— ¿Qué quieres que haga? — ella comenzó a llorar con dolor. No quería verla llorar a si que salí de la habitación para ir a la mía. Me di un baño largo y relajante, pensando en Bill.
Su carita, sus labios, su cuerpo…
Con todas las ansias del mundo salí para vestirme, hoy me gustaría pasar con ellos tres juntitos.
— ¡Au, Heidi! — era la nena. El corazón me latió enteramente y salí de la habitación en paños menores para ver lo que sucedía en la sala.
— ¿Cuantas veces te he dicho que no toques con tus mugrosas manos los juguetes de mi hija, eh? — le hablaba mientras le jaloneaba la oreja.
— ¡Hey! — bajé corriendo las gradas a toda prisa, ella al verme la dejo y los niños se pusieron a llorar con más intensidad. — ¿¡QUÉ TE PASA!?
— ¡APRENDE A CUIDAR A TUS HIJOS, TOM! ¡SON UN PAR DE MOCOSOS INSOLENTES, MALCRIADOS Y MALEDUCADOS! ¡NO OBEDECEN!
— ¡SON NIÑOS, HEIDI! ¡TIENEN SIETE AÑOS!
— Pa, ya queremos irnos a la casa. Heidi siempre nos pega. — la miré con rabia, estaba a punto de salir de mis casillas y sacaría mi furia en ella. En eso suena la puerta de golpe haciéndonos asustar.
— ¡Tom abre la puta puerta!
Es Bill.
— ¡Papito! — no pude hacer nada, ellos corrieron a abrir la puerta y dejar entrar a su papá junto a Sam.
Joder.
Bill me dió un puñetazo en la cara, sobé la zona con desconcierto total.
— Me das pena, Tom. — su mirada de indiferencia me partió el corazón. — Esa perra lastima a mis hijos y no haces nada.
— ¡Si no quieres que les haga nada educalos bien! ¡Deja de andar de calenturiento con esposos ajenos! — esta vez fui yo el que golpeó en el rostro a Heidi. Bill obligó a Sam a que se lleve a los niños afuera para que no sigan viendo.
— ¡Me tienes cansado, Heidi! ¡harto!
— Tom. — Bill me jaló del brazo hasta llevarme a la cocina. Me tomó de las mejillas y me miró a los ojos. Logré calmarme un poco. — Creo que es mejor que dejes de ver a los niños hasta que veas que hacer con esa loca, no estoy impidiendo que los veas, solo… no más aquí, no con Heidi. — relamió sus labios. — Puedes quedarte los fines de semana en casa, no hay problema.
Le dí un abrazo fuerte para hacerle saber que estaba de acuerdo en ello, esto no le iba a perdonar nunca a Heidi.
Por el odio que le tiene a Bill ¿llegar a pegarles?
Si ni yo que soy su papá de verdad hago eso y va a venir a pegarle ella.
Ja.
Continúa…
Gracias por leer. Te invitamos a comentar 😉