3 It’s Billie Bitch 8

Fic de WifesKaulitz. Temporada III

Capítulo 8

— Sigo sin entender. — se cruzó de brazos frustrada.

— Quiero decir que…

— Bill. — la voz somnolienta me hizo callar de inmediato. — Ven a la cama, tengo frío.

— Un ratito.

— No, ya esperé demasiado.

— Tom, por favor.

— Además hablas mucho e interrumpes mi sueño.

— Nos vemos mañana. Buenas noches. — bufé mirandola irse y cerrando la puerta. Le coloqué seguro antes de encaminarme al closet y buscar el resto de la pijama abrigada que traía Tom.

— Toma. — le lancé el saco para que se lo ponga mientras yo me desnudaba y empezaba a ponerme una de las mismas pijamas de diferente color. Apagué la luz y encendí las lámparas de al lado de la cama. Volví a dirigirme a la cama para acostar mi cabeza en el pecho de Tom.

— ¿Qué pasa con María?

— ¿Escuchaste?

— Sí, algo.

— Estuve a punto de decirle mis sospechas sobre Sam pero no me dejaste.

— Me levanté justo a tiempo.

— ¿Por qué? — pregunté frunciendo el ceño.

— Billie cariño, no sabemos como va a tomar Sam todo esto o María al enterarse de eso y que al momento del momento se lleven una decepción.

— No lo había pensado.

— Sam tiene un caracter un poco fuerte y lo sabes.

— Sí…

— Además lo único que nos puede sacar de todas estas dudas es una prueba de ADN no las intuiciones que hacen tu cabecita loca todas las noches.

Me reí por lo bajo.

— Joder, es que hoy les encontré un parecido tan… wow.

— Tú y yo nos parecemos.

Le dí un golpe suave en la pierna.

— No digas eso. — levanté mi cabeza de su cuerpo para sentarme en la cama y verlo. — Ni siquiera de chiste.

— ¿Por qué? ¿Me vas a negar que tus ojos se parecen un poco a los míos? — tenía una sonrisa traviesa en los labios.

— Cállate. En serio. No es gracioso y no nos parecemos.

— ¡Tranquilo mi vida! — se levantó para acercarse a mi y darme besos en todo el rostro.

¿Cómo pudo decir algo así?

— ¿Estás molesto? — me hizo un piquito tan lindo pero me hice el difícil.

No le respondí.

— Billie.

Un besito en el cuello me dió erizando mi piel.

— Vamos mi amor.

Una mordida en el lóbulo de mi oreja sacandome una sonrisa por aquel cosquilleo.

— Bueno ya sonreiste, ahora ven aquí y acuestate conmigo. — le di un besito en los labios y volvimos a la posición de antes. Tom apagó las lamparas y quedamos a oscuras. No duró mucho para que ambos caigamos en un sueño profundo.

&

Terminé de darme los últimos retoques y bajé hasta la sala para ir con Tom que me esperaba listo para ir a montar. Él mismo me lo propuso a penas terminamos de desayunar y yo no era nadie para impedirlo.

— Tardaste una hora. — se levantó y siguió mi paso entrelazando mi mano con la suya. — Esa ropa te queda muy sexy.

— A ti te queda muy sexy.

— No. — besó mi mano. — A ti te queda demasiado sexy, ¿has visto como se te marca la entrepierna?

Negué en medio de una sonrisa.

— Deberías verte. — le di una mirada rápida mientras seguíamos caminando ya que estábamos por llegar.

— Ayer estaba a punto de hacerte una mamada.

— Mierda, ¿dónde estaba yo?

— Dormido.

— Más mierda aún.

Yo solo me reí.

— ¿Y me la hiciste? ¿Me corrí? ¿Te lo tragaste?

— Bebé, te dije que estaba a punto. No que si la hice.

— Puto seas y en puta te convertirás. — solté una carcajada mientras me adelantaba hasta Joel que tenía ambos caballos listos.

— Hola. — saludó Tom chocando el puño con Joel. Yo no lo saludé porque lo hice esta mañana en el desayuno y pues para qué otra vez ¿no?

— Hola Tom. Los caballos están listos como lo pediste.

— Gracias. — sonrió mirando a su caballo y acariciándolo. Entonces me impresiono por la manera tan fácil que se subió a su caballo sin caerse.

Ese era mi hombre.

Me subí a mi caballo yo también y Tom sin esperarme empezó a andar en el caballo.

— Nos vemos. — me despedí de Joel y también puse a andar mi caballo poniendolo junto al suyo.

— Joel se tomó su valioso tiempo en enseñarme a montar paso a paso y con cuidado.

— Claro porque si no te caes. — me burlé de él mirándolo.

Controlaba tan bien el caballo como si tuviera mucha experiencia en ello.

— No digas tonterías y sígueme. — insistió a su caballo a correr más rápido dándome los polvos mirándolo perderse entre los arbustos. Imité su acción siguiendo el camino por el cual se metió pero ya no lo encontré.

— ¿Tom? — pregunté reduciendo la velocidad de mi caballo y mirando a todos lados.

— Estoy por aquí. — habló.

Estaba muy cerca de lo que parecía.

— ¿Dónde?

— A tu derecha. — guié a mi caballo girando a la derecha adentrandonos por un camino estrecho. — Dios…

Me quedé maravillado con la vista del manantial tan perfecto ante mis ojos, el agua caía por la cascada y se reunía con el resto de agua cristalina formando un lago.

Tom me ayudó a bajar del caballo y lo ató junto al suyo. Yo seguía enamorado de la vista tan hermosa que tenía del lugar.

— Bonito, ¿no? — se acercó a mi por la espalda abrazandome.

— Nunca lo había visto. — murmuré fascinado con el lugar.

Tom solo se rió por lo bajo separandose de mi y tomando mi mano.

— Ven. — empezamos a caminar entre las rocas hasta ver una pequeña chocita de madera bien cuidada. Agarró las llaves y la abrió para dejarme entrar y luego él a mi detrás.

Tom era un completo romántico y amaba esa partecita suya solo conmigo.

En el suelo estaba tendido un mantel amplio con dos velas delgadas, una botella de vino tinto, dos copas y frutas de todas las que te puedas imaginar. El lugar estaba muy limpio y olía bien gracias a las velitas que al parecer eran de un agradable olor a chicle.

— ¿Te gustó?

— Sí, es un detalle muy hermoso.

— Me ayudó María con las cositas y la idea surgió cuando montaba a caballo siguiendo a Joel en lo que me enseñaba. Te juro que ví el manantial y pensé en ti y en lo mucho que te gustaría.

— Sí te resultó. — me voltee para verlo con una sonrisa. — Me encanta mucho, Tom.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!