3 It’s Billie Bitch 40

Fic de WifesKaulitz. Temporada III

Capítulo 40

Luego de aquel pequeño incidente con la cena de Sam, terminé con un Georg destrozado en mis brazos llorando por Gustav.

Como buen amigo que soy, faltamos a la escuela y lo llevé a un spa para relajarnos los dos. El plan funcionó de maravilla aunque eso me haya costado un regaño de Tom por faltar, gracias a nuestros increibles guardaespaldas que a penas nos desviamos llamaron a su jefe.

Con respecto a lo de María no se apareció hasta que todos salimos de la casa. Según Samanta se quedaría para enfrentarla y esperar para pedirle explicaciones. Me moría de ganas por contarle que su madre también la buscaba y que no se desesperara pensando mal o en el peor de los casos, le dijera cosas hirientes.

— ¿A donde iremos ahora, Bill? — nos subimos a mi auto al salir del spa muy bien relajados del cuerpo.

— Hmm, no sé… yo tengo que ir a la oficina con Tom. Nos harán unas sensiones de fotos y tengo que estar ahí.

— Llévame. — encendí el auto luego de darle una mirada pícara, lo puse a andar con los tipos de negro a mi detrás.

— ¿Sabes que ahí estará Gustav?

— Yo voy a verte a ti, no a Gustav.

— Ya… — me reí por lo bajo, le di una mirada rápida y volví al frente.

— No me crees, ¿verdad?

— Te creo, Geo, te creo.

Que mentiroso eres, Bill.
Me regañé a mi mismo por ello. Se quedó en silencio, quizás no muy convencido de mis palabras pero bueno. No tardó mucho para que estacionara el auto en el inmenso garage del edificio.

Me encargué de ponerle seguro al auto y continué con mi mejor amigo, tomados de la mano hasta el ascensor. Según recuerdo la oficina de Tom estaba en el décimo piso. Los guardias subieron delante de nosotros y el ascensor empezó a subir con lentitud. Odiaba esa sensación en mi cuerpo cada que me subía a uno de esos.

«Ring»

Sonó el aparato anunciando nuestra llegada al último piso, bajamos al mismo tiempo y sonreí al ver a Karen sentada en su escritorio como siempre. A lo lejos le brindé una sonrisa, le di un abrazo cuando estuve cerca junto con un beso en la mejilla.

— Karen, anunciale al señor que ya estoy aqui.

— Claro que sí.

— No, espera. — coloqué mi mano en mi boca ocultando una sonrisa. — No le digas nada, voy a entrar.

— Bill, no creo que…

— ¿Qué?

— Es que Tom…

— Tranquila. — ignoré lo que trataba de decirme, jalé la mano de Georg y entramos a aquella oficina.

— ¡Bill! — Ethan se levantó de su asiento al verme entrar, solté todo el aire acumulado en mis pulmones por la forma tan intensa en la que me estaba abrazando. — Appena in tempo. (Justo a tiempo.)

— Ethan. — murmuré asfixiado.

— Lo siento. — le di una mueca tomando una gran bocanada de aire cuando me soltó.

— Pensé que no llegarías nunca. — centré mis ojos en la rubia y empecé a caminar con mucha seriedad hasta estar frente a ella, hice una boca de pato colocando mis manos en mi cintura.

— Bill, ¿por qué no me saludas a mi? — no le respondí, estaba tratando de intimidar a Heidi desde arriba con mi altura. En serio no lograba entender su odio hacia mi persona. — Bill… — volvió a llamar Tom desde su asiento. — Ven.

Entonces ahora si le sonreí para ir a donde mi amado, sentarme en sus piernas, rodearlo con mis brazos y besarle con fervor.

Heidi tenía que observar muy bien a quien le pertenece el corazón de Tom.

— Hola. — susurré cuando se separó de mi boca, mirandome con sus labios entreabiertos y mojados.

— Están comiendo mucho delante de los pobres.

— Uh, lo siento. — fingí inocencia poniendo mi atención al resto de las personas.

— Ya tenemos todo listo para mañana, solo falta la sesión de fotos que se publicaran en los periódicos y un video de bienvenida que ustedes dos tienen que dar antes de la presentación.

— No hay que perder más tiempo.

— Los esperamos en la habitación de fotografía.

Me puse de pie seguido de Tom para empezar a caminar junto a Ethan, quien nos haría las fotos y videos para presentarlos.

La ropa que usé hacia juego con la de Tom y el maquillaje que me hizo Heidi de forma obligada me hacían ver muy bien.

&

Unas horas más tarde…

La sesión fue todo un éxito. Todos los periódicos se vendieron muy rápido.

La gente invitada llegaba a la casa de Tom muy bien vestidos de gala. Sam se encargó perfectamente de la seguridad ya que, en caso de que se vea alguna cosa rara actuarían sin pensarlo.

Algunos canales de la tele también se encontraban en el lugar, entrevistando a algunos socios y también a Tom.

— Buenas noches con todos los presentes, estoy muy feliz de que esten presentes en el gran lanzamiento del nuevo vino.

— A continuación les mostraremos un video que dará inicio a nuestro programa.

Todos los meseros desfilaban con las charolas que contenian copas de vino y, mientras se presentaba el video la mayoría empezó a degustar.

Y vaya que estaba muy bueno, era de fruta pura.

Pese a sus rostros de satiafacción, supe que les encantaba el vino.

— Les gustó. — coloqué mi mano sobre la de Tom y le apreté un poco. Él, como respuesta sólo me sonrió. Se notaba muy nervioso, asi que para calmar un poco le brindé un beso en la comisura de los labios. — Tranquilo, mira que todo está saliendo a la perfección.

— No es eso lo que me preocupa, Bill.

— ¿Entonces?

— Tengo mucho miedo de que mi padre haga de las suyas.

— Mira. — señalé a todos los guardias de seguridad. Traian smoking al igual que los invitados para que ellos no sospechen nada y esten tranquilos. Para identificarlos traían pulseras monitoreadas «segun el agente» a si que para cualquier movimiento en falso, esta los electrocutaría.

Al finalizar la presentación del video, todos comenzaron a ver las exposiciones de los trabajadores de la empresa de Tom. Mostraban cada proceso de su fabricación.

— ¡Todo esá saliendo como lo planeamos!

— Lo sé, Ethan.

— Tom. — apreté su mano captando su atención. — Ya vuelvo, ¿está bien? Iré al baño.

— Te espero aquí.

Asentí con la cabeza y dirigí mis piernas hasta el baño más cercano. Este parecía un backroom, no tenía ventanas. Las paredes eran blancas con luces de color blanco y estaba muy vacío.

En caso de emergencia esta mierda no me escucharían y me moriría al instante.

— ¿Por qué estoy pensando en la muerte? Maldición.

— Quizás porque ya mismo te llega.

— ¡Mierda, Mari! — di un brinco del susto y la presión se me bajó totalmente. — Dios, no me asustes así.

— Disculpa, mi niño. No fue mi intención.

— Está bien.

— ¿Vienes solo?

— Si, vine porque quería retocarme un poco el maquillaje. — ambos nos miramos en silencio a través del espejo. La forma en la que ella me miraba era muy diferente… un poco… maliciosa y me asustaba. Para ahuyentar esa sensación decidí seguir haciendole la conversa como si nada. — ¿Y Sam?

— Está bien. Ya hablé con ella, le pedí disculpas por no estar pero me salió algo de imprevisto.

— ¿Ya sabes que es tu hija?

— Si.

— Joder, te ves muy feliz.

— ¿Se nota?

— Uhm, si…

En realidad tenía una cara de espanto.

Saldré huyendo ahora mismo en tres…

dos…

uno…

— Me gustaría encargarte mucho a Sam si algo llega a pasar conmigo.

— Nos vemos ahí afuera, adiós. — y cuando estaba dispuesto a irme casi corriendo. El sonido de mi chaqueta de cuero ser rasgada inundó mis oídos. — ¡Mierda!

— ¡Disculpa, no fue mi intención!

— María, te juro que estás asustandome. — dicho eso, huí del baño tan rápido como pude.

Me sentí más seguro cuando logré ver a la gente en su lugar y a Tom mirandome con una sonrisa desde el escenario. Me quité la chaqueta al estar a su lado y lo miré.

— ¿Pasa algo?

— Carajo. — coloqué ambas manos en mi boca cuando la imagen de «¿Quieres volver a casarte conmigo?» en la pantalla apareció y la gente abucheaba con felicidad.

— Bill, — mi ritmo cardiaco aumentaba cuando lo vi arrodillarse frente a mi, trayendome recuerdos vagos de hace algun tiempo atrás. — Te juro que quiero compartir toda mi vida contigo y ahora si aquí, frente a las cámaras te lo digo… ¿quieres volver a casarte conmigo?

Antes de que pudiera responder el anillo ya estaba en mi dedo y las lagrimas abandonaban mis ojos.

Cuando estaba a punto de responder unos tiros provenientes de uno de los meseros nos hizo asustar a todos.

— Joder, pero que escena tan romantica, dios mío.

— ¡Mierda!

Ya era más miedo que cuerpo.

Jörg Kaulitz estaba frente a nosotros y tenía a Sam como rehen. Esta tenía rota la cabeza y lloraba desconsolada. Pues el tipo la traía con la pistola apuntada de la cabeza.

— ¿Pero por qué no le das el increible sí a Tom, eh, mariquita? ¡No! Espera, mejor hagamos un intercambio, eh. Yo te doy a Sam y tú me das a Tom. ¿mhmm? ¡Y todos felices!

— ¿Que mierda pasó con la seguridad? — susurré con rabia para que Tom me oyera.

— Oh, ¿de verdad quieres saber qué es lo que pasó con la seguridad? ¡Preguntale a María!

María traía los ojos hinchados de tanto llorar, joder. Y lloró aún más cuando el tipo escupió lo siguiente:

— María ha sido todo este tiempo mi cómplice y gracias a ella estoy aquí. Ella hizo unas pequeñas cositas para que a los guardias les diera un pequeño…

— ¡Cállate! — mi hermana forcejeaba con él, sólo logró que le diera un golpe en el rostro y yo, en toda mi maldita ira decidí entregarme.

— Usted no quiere a Tom o a Sam, ¡me quiere a mi!

— ¿Que mierda haces, Bill? — le di un empujón a Tom para que se alejara de mi y me deje hacer mi acto de valentia.

— Uh, interesante.

— Suelte a Sam y haga lo que quiera conmigo.

— La idea de ver sufrir a Tom me encanta.

— ¡Bill!

— ¡No, Tom! ¡Basta! — grité. — ¡Ya no más!

Cuando estuve muy cerca de Jörg, este soltó a Sam con una sádica sonrisa y me tomó a mi.

— Ve despidiendote de Tom de una vez.

— ¡Jörg! — el agente gritó tan fuerte captando su atención. — ¿Estás seguro de lo que dices?

Entonces, gracias a la increible distracción del agente yo me puse forcejear para quitarle el arma.

Todo salía de acuerdo a lo que estaba planeado. Ambos nos quedamos tiesos con la mirada fija en el otro cuando un tiro salió.

El señor caía lentamente junto conmigo al suelo. Sentía como mi camisa blanca se humedecía lentamente y Jörg caía al suelo adolorido con el arma en su mano.

— Mierda, mierda, mierda. — empezaba a llorar más. — Creo que lo maté.

— Tranquilo. — hablaba Tom a mi detrás abrazandome. — No lo hiciste tú, fue el agente en su brazo.

— Dios… — débil me dejé caer al suelo mientras mirabamos como la policía lo ponía de pie y le quitaba el arma.

— Ya se acabó, Bill.

— Todo está bien. — animaba el agente acercandose a nosotros. — Primero lo llevaremos al hospital y luego a investigaciones, dudo que le hagan un juicio.

— No me importa, solo sáquelo antes de que haga algo.

— Vamonos.

La calma volvió a mi cuando vi que se lo estaban llevando y Tom iba con ellos, Sam y yo nos abrazamos en el suelo mientras llorabamos y…

— ¡No!

El cuerpo de Tom estaba tirado en el suelo y la risa de su padre resonaba en el lugar.

Yo solo quería morirme, obligué a mis piernas a reaccionar y cuando corrí al cuerpo de él. Lo tomé entre mis brazos y lloraba como un loco.

— ¿¡Que miran!? ¡Llamen a la ambulancia, maldita sea!

— María, ¿¡qué carajos haces!?

Gustav y Andreas se apresuraron a agarrar a María tan pronto como pudieron. Sam se acercaba lentamente y la abofeteó muy fuerte.

— ¡Te odio, Bill! ¡Todo esto es tu maldita culpa! — me gritaba. Yo ni siquiera le hacía caso.

Estaba fuera de sí.

Sólo me importaba que Tom esté bien y que no le pase nada grave.

— Es mejor que todos se retiren. — sugirió Georg y la gente no esperó más para salir corriendo con miedo.

&

Mis amigos y yo nos encontrabamos ya en el hospital en la sala de espera.
Emma no dejaba de abrazarme. También lloraba por su hijo.

— Familiares de Tom. — me levanté de forma apresurada hasta acercarme al doctor.

— Soy su esposo.

— Y yo su madre. — este se quedaba en silencio mirandonos a todos y solo aumentaba mi desesperación.

JODER.

— ¿Qué pasa con Tom?

— ¡Hable ya! ¡No se quede callado, carajo!

— El paciente falleció.

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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