3 It’s Billie Bitch 4

Fic de WifesKaulitz. Temporada III

Capítulo 4

— ¿Qué sucede? — pregunté envolviendo mi cabello con una toalla extra que estaba tendida en el sofá.

— ¡Traigo muy buenas noticias! — tomó mis dos manos y nos sentamos en el sofá. — Tal y como tú me lo pediste, Bill. Hay boda mañana mismo, la hora le pedí al padre que sea a las tres para tener tiempo de preparar una pequeña comida entre nosotros. Todo discreto.

— Oh. — me levanté del sofá derrochando mucha felicidad, dando las vueltas por toda la habitación. Subiéndome a la cama para saltar y dejándome caer en la misma gritando. — ¡Estoy muy feliz, Mari!

— Yo también por ustedes, mi niño. — la vi acercarse a mi sonriendo con nostalgia a punto de llorar. — Los quiero a ambos… son como mis hijos.

— Mari. — me levanté de la cama para abrazarle. — No llores. — le di un beso en la frente.

— Es que siento como si fuera mi hija la que se va a casar. — hice que se sentara en la cama a mi lado.

— ¿Tienes hijos? — pregunté acomodándole el cabello que yo mismo despeiné por mi impulso eufórico.

— Bueno solo tuve una sola y me la arrebataron de mis brazos solo porque mentí para quedarme con el amor de un hombre que solo jugó a ser el Don Juan de mi pueblo.

— Dios. — me sentí muy mal por ella cuando soltó en llanto sin control, le acaricié la espalda. La puerta del baño se abrió dejando ver a Tom en toalla. Hice una seña rápida para que se saliera a vestirse.

Mari no podía verle así…

— ¿Cuantos años tendría tu hija ahora?

— Unos… tres años más que usted. — se separó de mi para mirarme.

¿Por qué en mi cabeza rondaba la idea de que María estaba hablando de Samanta?

¿Por qué estaba seguro de que era su madre?

— ¿Puedo saber como se llama tu hija?

— Se llama…  — el sonido de la puerta siendo golpeada hizo que se callara y no siguiera hablando. Maldita sea la persona que interrumpió mi charla con María. Bufé y me levanté a abrir la puerta.

— Joel. — le fingí una media sonrisa mostrando mis dientes. — Que sorpresa…

— ¿Interrumpo algo?

— No. — se apresuró a decir María. — Me retiro. — asentí dejando entrar a Joel en mi habitación.

— Ya terminé mi trabajo y todo.

— Que bueno.

— Pero hay un problema…

— ¿Sucede algo con los caballos? — pregunté preocupado.

— Eh, no. Solo quería saber dónde será mi habitación en el tiempo que me quede aquí.

— Es cierto. — coloqué mis zapatillas de baño y salimos de la habitación. — Ando en muchas cosas que lo olvidé.

— ¿Una de esas es tu boda con el de rastas?

— Se llama Tom, Joel.

— Eres muy joven para casarte.

— Solo tengo diecinueve años, ¿cuál es el problema? — abrí la puerta de la habitación de huéspedes dejando entrar a Joel primero y luego yo.

— Deberías devolverlo con su familia, ¿no sabes que lo están buscando? — dejó su maleta en la cama y me miró. Yo estaba tenso, asustado, paralizado. — Es el hijo del político Kaulitz y tener a ese hombre de enemigo debe ser algo muy feo.

— Tu no sabes nada, Joel.

— No, no lo sé.

— Entonces cállate.

— Tal vez tuviste tus razones para hacerlo, el amor a veces nos ciega.

— ¿Le dirás a la policia? — colocó su mano en mi mejilla negando con la cabeza. — Soy tu amigo, Bill, y no voy a hacer nada que haga que desconfíes de mi. Te doy mi palabra. — respiré tranquilo al oír sus palabras tan sinceras, sin más le di un abrazo antes de irme.

&

— Buenos días. — saludamos mi novio y yo a la persona que compartía la mesa con nosotros. Nos sentamos juntos esperando a que Mari nos sirviera el desayuno y se sentara para empezar a comer.

La noche anterior le platiqué a Tom la pequeña charla que tuve con María y mis sospechas sobre Sam. Él también creía que se trataba de la misma persona. Pero yo estaba muy seguro cuando Sam me confesó su verdad.

…lo que más me duele es saber que yo ni siquiera fui adoptada de un orfanato como me hicieron creer, fui robada de los brazos de mi familia como un premio consuelo de la estupidez que hizo tu madre.

— Bill.

Tom me sacó de mis pensamientos.

— ¿Hmm?

— No has probado bocado. — tenía razón, la comida estaba intacta en frente de mí.

— Quizás sea por la emoción. — comentó Mari a mi lado. — Solo están a horas de casarse.

— Sí. — comenté dándole un sorbo a mi aromática. — Ya quiero que sean las tres, en serio.

Mi novio que dejará de ser novio en unas horas me besó en la mejilla.

— Con calma, Billie. — tomó una porción de huevos revueltos en su cuchara llevándola a mi boca, la recibí con gusto. — Tienes que comer, no quiero que en el momento de darme el «sí» te desmayes o algo por el estilo.

Entonces ansioso me puse a desayunar en silencio con emoción. Tom se rió con discreción retomando su actividad de desayunar también. Al terminar Mari recogió los trates colocándolos en el fregadero y nos miró.

— A partir de las doce el novio ya no puede ver a la novia para irse a alistar, pero en su caso no sé como será.

— Bill es quién usa ropa de mujer, a si que ya debes darte una idea de quién es la novia aquí.

María se rió por lo bajo y yo regresé a ver a Tom con las cejas arqueadas.

— Al parecer alguien no tendrá luna de miel esta noche. — me burlé mirando a Tom.

— Billie. — se acercó a acariciarme la mejilla. — Es broma, pero si quieres no lo es.

— Agh. — me acerqué a su boca para darle un beso cortito.

— ¿Por qué tan corto? — hizo un pucherito adorable. Me moría de amor internamente. — ¿Ya no me quieres?

Le di otro beso un poco más largo que el anterior.

— Sigue siendo muy poco, Billie.

Otro beso más metiéndole mi lengua a su boca.

— Suficiente amor por el momento. — Mari me jaló el brazo alejándome de la boca de mi novio. — Tenemos que ir junto a Sofía para que te ayude a arreglarte mientras yo ayudo a Tom.

— Otro ratito más, Mari. — pedí suplicante mirando a mi novio de la misma forma que el me veía; con una sonrisa.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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