
Fic de WifesKaulitz. Temporada III
Capítulo 38
El domingo Tom y yo no nos levantamos para nada de la cama, bueno haciendo un paréntesis que lo hicimos solo para bañarnos, cambiar los tendidos y volver a acostarnos. Ni siquiera bajamos a
compartir la mesa con los demas chicos en todo el día. Ana se encargó de llevarlo hacia nuestro dormitorio y devolver los trastes a su lugar.
Pude decir con certeza que fue el mejor día de la semana.
Ahora lunes por fin pude volver a mis actividades de la escuela con los demás chicos. No acepté recibir las clases a distancia como lo estaba haciendo Tom ya que el trabajaba y yo no hacía nada, por eso más fue mi insistencia.
Evité que los guardias entraran a la escuela
.
— ¿Qué haremos al final de las clases?
— Creo que es hora de que todos dejemos las vacaciones en casa de Kaulitz y volvamos a nuestras vidas normales.
— ¿Estás idiota? ¡En su casa no hago nada y me gusta!
— A mi también.
— Ustedes tienen que quedarse en mi casa hasta que logremos con ese tipo. — caminé con el desayuno hacia mi clase. — A Tom no le molesta que sigan ahí, y a mi tampoco. Creo que así podemos protegernos todos.
— ¡Anda JC! — alentó Milena a su novio. — ¡Ya oiste a Bill!
— Tengo miedo.
— No seas marica. Kaulitz puso guardaespaldas para todos, además… El señor no te busca a ti. — entonces todos me miraron en silencio.
— A la mierda. — escupí siguiendo mi camino, llegando a mi clase.
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By TOM
— El abogado que me recomendaste no me contestó nunca.
— Está muerto, Heidi. — me senté en el escritorio con una carpeta de hojas. Cada una de restaurantes conocidos de cinco estrellas que hicieron la solicitud adquiriendo nuestro producto en cantidades grandes. También contaba con los pagos de los cheques para los fieles trabajadores con el diez por ciento antes de aumento antes de nuestro nuevo producto.
— Dios mío. — susurró para si misma tapandose la cara con sus manos. — ¿Ahora que voy a hacer?
— ¿Por qué te la quiere quitar? No entiendo.
— Antes de que tu me dieras trabajo aquí yo me buscaba la vida en un bar llamado «Suroeste» como… una prostituta. — levanté la cabeza con atención para mirarla. — La razón fue porque mi contrato con Victoria’s Secret terminó y bueno… me deprimió tanto que perdí muchas cosas a lo largo de ese tiempo.
— ¿Suroeste?
— Sí…
— Oh.
Flashback
— Toooommmyyyyy! — me llamó Heydan acercándose a paso rápido con una mujer en brazos.
— ¿Qué sucede?
— Entre todos los muchachos y yo hemos decidido pagarte una puta… tranquilo que elegimos la mejor y con experiencia.
Miré a la mujer que ahora estaba de pie frente a mi, con una mano en la cintura y una sonrisa imborrable. Se veía un poco más grande que todas las chicas que he visto bailar.
— Se llama Heidi.
— Heydan no me interesan estas cosas y tampoco le voy a ser infiel a Billie.
— Anda Tom. — la mujer se acercó a mi y se abrió paso entre mis piernas de forma descarada y sin vergüenza. Me puse nervioso, podía sentir sus pechos abultados en el mío y su aliento de cigarrillo en mi nariz.
— Yo puedo ser esa Billie.
— Ah, ¿ahora tengo más competencia? No señor. — no sé de dónde carajo sacó una mascarilla a estas alturas de la vida, se la colocó con cuidado y luego ví como le roció el alcohol antiséptico a la mujer en los ojos. Esta se alejó gritando y cayendose sobre la mesa de un grupo de clientes del lugar, se retorcía llorando; sin más me voltee a ver al causante de semejante desastre molesto. Si hubiera sido Billie lo hubiera besado por sus celos pero no lo era.
The end flashback
— Entonces tú eres la Heidi, la cual uno de mis amigos le puso alcohol antiséptico en los ojos.
— Mierda. — se rió por lo bajo. — ¿Eres tú el chico guapo de las rastas? — asentí lentamente. — Dios, que cosas de la vida.
— Estoy avergonzado de ello. — carcajee volviendo a revisar los papeles. — Como disculpa te ayudaré a recuperar tu hija.
— ¿En serio?
— Si, en serio. Soy un hombre de palabra. — el convencional de mi escritorio sonó interrumpiendo mi trabajo, Heidi lo atendió mirandome.
— Oficina del señor Kaulitz… Oh, sí. — alejó un poco el móvil de su boca. — Dice que el abogado Gühne.
— Que lo haga pasar.
— Déjalo pasar… sí, Adiós.
La puerta se abrió dejando ver a mi amigo con su bonita cabellera rubia, un smoking negro y su maletín. Bien presentado a su primer día de trabajo.
A su detrás entraba Gustav de la misma forma quien al igual me pidió oportunidad de adentrarse en mis negocios, ¿como le iba a negar? Si es mi buen amigo de toda la vida
— ¡Buenos días!
— Andy, Gustav. — me levanté a abrazarlos con ganas y luego al otro rubio de lentes.
— Hola. — saludó mi asistente poniendose de pie a mi lado.
— Usted debe ser la o el hermosa o hermoso Bill, ¿no? Dejeme decirle que no parece un hombre a simple vista.
Gustav y yo nos miramos al mismo tiempo, luego al rubio antes de partirnos de la risa. La cara roja de Heidi no podía ser más graciosa, golpee la mesa de manera escandalosa sin aguantar más y mi amigo tampoco.
— ¿Qué pasa? ¿Dije algo malo?
— Señor Gühne, yo no soy Bill. Me llamo Heidi Klum. — se sentó en su banca a modo de resignación.
— Oh, disculpa. Es que el día que fui a visitar a Tom me contó de su increible matrimonio con Bill…
— Bill es pelinegro, no rubio.
Calmé las risotadas y me senté.
— ¡Lo siento! Me hablaba de su esposo y sus increibles rasgos ambiguos, que creí que eras tú… Además en mi defensa, ¡nunca me mostró una fotografía!
— Lo verás cuando se de la oportunidad. — sonreí con inocencia.
— ¡Buongiorno! scusate il ritardo. ( ¡Buenos días! Pido disculpas por la demora.) — rodee los ojos mirando a Ethan entrar tarde con su típica mochila en brazos y una caja grande. — Che bella bionda. (Que hermoso rubio.) — arquee las cejas mirandolo. — Da dove lo hai preso. (¿De dónde lo sacaste?)
— È il mio amico Andy. (Es mi amigo Andy.)
— ¿Qué yo qué? — volví a reirme por lo bajo. Con mi mano motivé a las personas que me acompañaban a sentarse.
— Quiero que sean las terceras personas en enterarse, porque la primera fue Ana y la segunda Andy. — mi amigo asintió sonriente. — Quiero pedirle matrimonio a Bill otra vez.
— Ni hablar. — saltó Heidi un poco molesta. Los tres la miramos al mismo tiempo esperando una respuesta a su actitud. — Quiero decir… debemos concentrarnos más en la presentación de la botella y pensar ahora en eso… no creo que sea conveniente.
— Eso quiero decir… le pediré matrimonio el dia de nuestro cumpleaños, ¡esta vez por la iglesia! A la mierda todo.
— Sabes que yo te apoyo, Tom.
— ¿Pero? — me relamí los labios esperando a que continue, Gustav la mayoría de veces me hacía dar cuenta de mis errores.
— No hay ningún pero. — me sonrió de vuelta. — Hazlo porque se como amas a Bill.
— Gracias, Gustav. ¿Qué hay de ti, Ethan?
— Sono d’accordo che ci sia un secondo matrimonio, mi piacerebbe essere io a organizzarlo, alla grande! (Estoy de acuerdo en que hay una segunda boda, me gustaría ser yo quien la organice, ¡a lo grande!)
— Perfecto.
— En aleman eso significa que…
— Dije que aceptaba y que también quería ser el wedding planner.
— ¿Heidi?
— Me mantengo en lo mismo.
— Bueno, somos tres contra Heidi. — se burló Ethan en el rostro de la rubia. A continuación de esa charla tan emocionante para mi gusto nos dispusimos a trabajar, le puse a Andy al tanto de las cosas con papeles, facturas y de la persona que se tenía que encargar para sacarlo de la cárcel.
También le comenté con más detalles ls situación de mi padre y nuestro plan junto con la policía para atraparlo de una vez por todas. Segun el agente me decía que seguía sus pasos pero, si realmente los seguía ¿por qué no evitaron la muerte de Rafael?
Oh, no. Ahora esa pregunta rondaba en mi cabeza y no me sentiré satisfecho hasta que me den una respuesta. Saqué el móvil mientras me ponía de pie dando la espalda a las personas que trabajaban conmigo y miré a la ventana, para tener un poco más de privacidad.
Marqué el número del agente y no demoró en contestar.
— Justo estaba por llamar, mister Kaulitz.
— Le tengo una pregunta que surgió de un momento a otro.
— ¿Quiere que lo hablemos en la llamada o prefiere más privacidad?
— Aquí está bien.
— Lo escucho. — voltee a ver a mis amigos para asegurarme de que no me oigan y luego otra vez a la ventana.
— Si ustedes siguen los pasos de mi padre, ¿cómo es posible que no se hayan enterado de la muerte de Rafael?
— De eso quería hablarle, su padre está trabajando con alguien más en complicidad y nos enteramos hasta ahora… Hay alguien que está en su casa y le pasa información de lo que sucede, usted debe saber muy bien a quien mete a su casa. — me quedé mudo, frío y estupefacto. — Su padre aquella noche no salió de su escondite… — aseguró. — No sabemos si esa persona es un hombre o una mujer, pero tenga cuidado Kaulitz…
— ¿Qué me está queriendo decir?
— ¡Que una de las personas que lo rodea lo está traicionando!
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By MARÍA
No evité y me tiré a los brazos de mi amor no correspondido de años, lo besé con ganas. Aquel día en el que pisé la casa de los Trümper por primera vez sabía en donde me estaba metiendo pero aún así lo hice con la esperanza de volverlo a ver y aquí estaba, junto conmigo diciéndome esas palabras lindas de cuando era una muchacha de veinte años.
Mi amor por Jörg nunca dejó de ser y es lo que me ha mantenido viva en todo este tiempo. Ignorando el echo de que di por perdida a mi hija y que segun él me lo dirá si le doy la información necesaria para terminar con las personas que desgraciaron su reputación.
Tom y Bill Kaulitz.
Ambos me importaban muy poco, pero mi hija… daría lo que fuera porque se sintiera orgullosa de mi.
Después de su cometido me prometió huir conmigo junto a mi hija para empezar de cero.
Para demostrar mi fidelidad hice lo que me pidió al pie de la letra, maté al abogado del señor tal y como me lo indicó, me sentí muy bien haciendo eso.
Todo me recordaba las veces que me pedía sobornar o acostarme con uno de sus jefes de alto rango solo para ascender de puesto.
— Estoy encantado de verte nuevamente, mi Mari.
— Y yo muy feliz de sentir vivo mi corazón al verte aqui.
— Me seguirás viendo siempre y cuando me sigas mostrando toda la lealtad, como solo tú lo sabes hacer. Ahora dame noticias, que me interesan.
— El primero de septiembre los esposos cumplen años y habrá una reunion a lo grande para presentar el vino nuevo de tu hijo, según el joven Bill será el modelo para la etiqueta y ahí es cuando debes actuar, ¡nadie se dará cuenta!
— ¿Cómo estás tan segura?
— Bueno, es la única oportunidad que tienes. Luego viajaran a París, segun la nana de Tom.
— ¿París?
— Agh. — rodee los ojos enojada. — Ana me dijo que Tom volverá a casarse con Bill y que ese día le pedirá matrimonio, como sorpresa de cumpleaños a París.
— Ah… — lo vi sonreir de soslayo. — Entonces tu te vas a encargar de poner una dosis de valeriaba y melatonina en las bebidas solo de los guardias y policias, vas a ver como el resto me encargo yo.
— Perfecto, pero antes… ¿puedo saber ahora si quien es mi hija? No puedo seguir con ese sufriento de años atrás.
— No comas ansias.
— ¡Es justo! Sabes muy bien que haría cualquier cosa por ti aunque no lo pidas.
— Lo sé.
— ¿Entonces quien es mi hija, Jörg? — con duda respiro fuerte y escandaloso.
— Samanta Trümper.
Continúa…
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