3 It’s Billie Bitch 33

Fic de WifesKaulitz. Temporada III

Capítulo 33

By BILL

Estaba encantado con toda la colección de autos de Tom y mucho más con la noticia que me dió Joel. No lo podía creer. Pumba; mi caballo y el caballo negro de Tom estaban con nosotros.
Aunque me enojó un poco la idea de que los haya sacado de su hogar a un nuevo territorio para ellos.

— Mi niño.

— Hola Mari. — le di un abrazo rápido y nos sentamos en el sofá de la habitación que compartía con Tom. — ¿Qué sucede?

— El agente está buscandote ahí abajo, ¿qué le digo?

— Nada, vamos. — rodee sus hombros y salimos de la habitación para bajar a la grande sala. — Agente. — con mi mano le incité a sentarse en el sofá y yo frente a él.

— Buenas noches, el motivo de mi visita es para darle información sobre el señor Kaulitz.

— Ay no. — suspiré sintiendo mi corazón ponerse como un loco. Encogí las piernas en el sillón y las abracé hundiendo mi cabeza entre ellas.

— Queremos que usted sea el anzuelo para nosotros atraparlo de una vez. — levanté la cabeza de golpe. Me sentí mareado por tal acción y miré esos ojos azules con miedo.

— Y yo le dije a usted que no estaba de acuerdo en usar a mi esposo para atrapar a mi padre.

— Señor Kaulitz… por favor.

— Recuerda lo que te dije, Tom. — Gustav me hizo un ademán con la mano antes se subir por las escaleras.

— No quiero, maldición. No. No puedo aceptarlo.

— Entienda que es la única forma de atraparlo.

— No.

— Dígame algo, Kaulitz. — el señor se puso de pie para acercarse a Tom. — ¿Usted está trabajando en complicidad con su padre?

— ¿Qué? — se rió caminando hasta la barra. — ¿De dónde saca eso? ¡Soy la primera persona que quiere que lo atrapen!

— ¿Entonces por qué no nos deja proceder con nuestro plan?

Respiró profundo mientras colocaba un poco de bebida de una de las botellas de cristal en su copa y lo miró.

— No me voy a meter para que se quede tranquilo. Se lo dejo a Bill. — le dió un largo trago. — Si sale algo chueco en eso o le pasa algo vaya buscando un hueco donde meterse, ¿le quedó claro?

— Clarísimo. — el agente sonrió con total entusiasmo.

&

— ¿Dónde están todos? — pregunté terminando de comer el desayuno tan delicioso que me preparó Mari.

— Los chicos aún están estudiando, Bill.

— Oh, verdad. — me levanté de la mesa para dejar los trastes sucios en el fregadero. — ¿Y dónde está Tom? Esta mañana no lo encontré en mi cama.

— Desde temprano está metido en su despacho trabajando. A eso de las ocho de la mañana llegó la señorita Heidi y no ha salido ni siquiera a desayunar.

— Y tampoco me ha dicho a mi que le lleve el desayuno.

— Sí, porque siempre suele llamar a Ana para que le lleve el desayuno con uno extra para la señorita.

— Hmm. — me mordí la uña mirando a ambas mujeres. — ¿Puedes prepararle el desayuno a Tom? Se lo voy a llevar yo.

Ana no esperó más y corrió a ponerlo todo en una charola. Me acomodé un poco el cabello y la pijama de vestido tan sensual de tela de seda.

— Listo.

— Gracias. — tomé la charola en mis manos y empecé a caminar hasta la enorme biblioteca. La puerta estaba un poco entreabierta y aproveché para entrar.

— La nueva etiqueta para la botella tiene que llevar el rostro de alguien para que llame mucho más la atención.

— ¿De quién podría ser? — Tom cerró los ojos pensativo llevandose el puño a la boca.

— Tiene que ser una chica de rostro llamativo, quizás pueda ser yo. No me importaría tener que hacerme unos arreglos con tal de ser la modelo.

— Buenos días. — saludé poniendo la charola en el escritorio donde no habían muchos papeles. — El desayuno, Tom.

Mi esposo abrió sus ojos encontrandose con los míos y sonrió.

— Bingo. — murmuró poniendose de pie. Heidi me miró con las cejas arqueadas y yo ni siquiera me digné a verla. Estaba más concentrado en Tom.

Me tomó me la mano y me hizo dar una vuelta. Posicionó sus manos en mi cintura antes de plantar un beso en mis labios con dulzura.

— Eres perfecto. — me reí sonrojado rodeando su cuello con mis manos. Le di otro besito provocando un sonido de chasquido en nuestros labios.

— Tú también lo eres.

— Ven. — se alejó un poco de mi y caminó hasta el asiento de su escritorio. Primero se sentó él y luego me hizo sentar a mi en sus piernas. — ¿Qué te parece, Heidi?

— ¿Qué cosa? — preguntó sin dejar de mirarme.

— Bill.

— No entiendo su pregunta. — acerqué la charola del desayuno para extenderle la tacita de café a Tom. Me la recibió con gusto y la tomó.

— Quiero decir que Bill es la persona perfecta para ser el modelo de nuestra etiqueta.

— Ah…

— ¿No te parece genial?

Tomé el platito donde estaba el sanduche de huevo y lo acerqué a su boca para que lo comiera despacio.

— Gracias, Billie.

— Uhm, sí. — hizo una mueca de desagrado. Yo seguía concentrado en hacer que comiera, le limpié la boca con la servilleta. — Pero creí que para la imagen se necesita a una chica.

— Bill es lo más cercano a una chica, Heidi. Cuando se maquilla ni siquiera se dan cuenta que es un hombre y estoy seguro que es perfecto para la imagen. — me tomó de la barbilla mirandome satisfecho. — A Ethan le gustará.

— Pero con todo voy a publicar una nota buscando la nueva imagen y participar para ser la modelo, ¿no importa?

¿Qué se creía esta?
¡Estaba buscando formas para que yo no sea el modelo de esa maldita etiqueta!

— No importa, estoy seguro que Bill ganará.

— Bueno, solo Ethan lo dirá. — se levantó y caminó hasta la esquina de la habitación para hacer una llamada.

— ¿No vas a seguir alimentandome? — preguntó acariciandome las piernas, agarré el sanduche y lo acerqué a su boca otra vez pero se negó. — No hablo de comida.

— ¿Entonces? — su mano subió un poco más adentrandose bajo el vestido, rápido metió su mano en mis bragas y apretó mi entrepierna con un delicadeza que hizo aparecer una media erección en cuestion de segundos. — Ah…

— Shhh. — los dos miramos a la rubia que aún hablaba por teléfono, ajena a lo que estaba pasando. — No sabes lo caliente que me ponen esos vestiditos. — susurró con voz ronca solo para que yo lo oyera, mis pezones no tardaron en ponerse duros junto con la piel de gallina.

— Tom… — jadee intentando reprimirme los gemidos pero imposible. Este tenía un control sobrenatural en mi cuerpo cuando me tocaba o lo imaginaba.

Su mano libre acarició mi mejilla, me incliné un poco para que su boca quedara a la altura de mi cuello. Me mordió con suavidad. Con mi mano tanteé en su pantalón buscando su entrepierna que estaba ahora igual de dura que la mía.

— Espera. — en silencio me hizo sentar en el escritorio frente a él, abrió mis piernas y alzó un poco el vestido. Metió su dedo en un huequito de la braga de encaje roja, hizo un poco de fuerza y la rompió.
Me miró inocentemente. Estaba perdiendo el control con mi respiración. Mi perdición fue cuando su boca acobijó el glande para hacerme una mamada.

— Ay… — me mordí el labio con tanta fuerza haciendo mi cabeza hacia atras y cerrando los ojos. Las manos de Tom estaban en mis caderas apoyandose para mayor movimiento.
Me costaba demasiado no gemir si se la estaba tragando entera.

Giré mi cabeza para ver a la persona que aún seguía atenta a la llamada dando detalles de no sé qué.

Levanté un poco mis caderas moviendolas como si lo estuviera penetrando, acariciaba sus perfectas trenzas corridas y bien peinadas.

Me encantaba como se le veían.

Me daba una buena vista excitante de su rostro.

— Muchas gracias, Ethan. En seguida vamos para allá.

Me corrí más de susto que de gusto.
Alejé a Tom de un empujón y me acomodé el vestido mientras el se relamía los labios gustoso.

Se tragó todo.

Caminé un poco hasta posicionarme a su detrás como si nada hubiera pasado y le dimos toda nuestra atención a la chica.

— El anuncio se publica hoy mismo y mañana empezaremos a fotografiar a las modelos para ponerlas a prueba.

— ¿Vas a participar, Bill? — miré a Heidi y luego a Tom. Me incliné un poco para besarle en las trenzas.

— Sí.

— Genial. — me crucé de brazos mirando a Heidi arqueando una ceja. — Bill, mi vida, ¿por qué no te llevas el desayuno? Necesito trabajar con Heidi.

Caminé de vuelta para recoger la charola con el desayuno a medias.

— Tenemos que salir a ver a Ethan, Tom. — mi esposo se puso de pie, me acompañó hasta la puerta y la cerró cuando yo ya salí.

— Déjame ayudarte con eso, mi niño.

— Gracias. — Mari me recibió la charola y yo corrí hasta mi habitación para darme un baño, alistarme un poco y salir hasta la escuela para recoger a Sam. Quedamos en visitar a nuestro padre en la casa para ayudarlo.

Lo hice más con el sentimiento de culpa por haberlo golpeado.

Al terminar de alistarme, coloqué todo lo necesario en mi bolsita y bajé corriendo tan rápido hasta el estacionamiento.

— ¿Va a salir, señor?

— Sí, quiero ir a la escuela a recoger a Sam. — aplasté el botón del chevrolet camaro que ya sabía conducir.

— ¿Va a manejarlo usted o prefiere que yo lo siga atrás?

— Sigueme. — asintió antes de subirse al gran mercedes benz negro que estaba detrás de mi auto. Yo me subí al mío y lo puse en marcha.

&

¡Dios! Tom se lució con este auto, ¡exijo que me preste uno a mi también!

— Yo no sé nada, Sam. — estacioné el auto fuera de mi ex casa. — A mi me regaló este y me gusta, no quiero ningún otro.

— Deberías prestarmelo para vacilar algunas chicas.

— No, prefiero mantener mi auto en una sola pieza y le diré a Tom que no te preste ningún auto porque… — me bajé del auto junto con ella. — Oye ni siquiera sabes conducir.

— ¿Quién dice que no?

— Cómo sea, ¿tienes las llaves aún? — asintió buscandolos en los bolsillos de su pantalón jean. — Creo que no las traje.

Me crucé de brazos molesto.

— ¿En serio, Samanta?

— Tendrás que llevarme a la casa que comparto con mi morena para traerlas si es que en serio no las traje.

Bufé recostandome en el auto mientras miraba al auto que estaba estacionado detrás del mío. Las ventanas estaban polarizadas. No se veía nada ni siquiera por el parabrisas. Caminé un poco hasta su ventana y la bajó.

— ¿Vas a entrar con nosotros?

— Es mi deber acompañarlo a todos lados sin excepción. Son órdenes del señor Kaulitz.

— Oh, — le sonreí quitandome los lentes de sol y los puse en mi cabeza.

— ¡Ya las encontré!

— Ya era hora, Samanta. — rodee los ojos. — Vamos.

El hombre de smoking se bajó del auto junto con su compañero y lo aseguró bien. Los vi guardar sus armas en su pantalón en caso de ser necesario pero no.

Gordon no era peligroso.

— ¿Hola? — preguntó Sam encendiendo la luz.

— Esto está mucho peor que la primera vez que vine.

— ¿A qué?

— Quería ver a Simone pero no estaba… discutimos y terminó muy mal.

— Que hijo de puta. — murmuró subiendo por las escaleras. Le seguí atrás con miedo.
Entramos al cuarto que era de nuestros padres y Gordon estaba tirado ahí en un mar de lagrimas. Fue Sam la que se acercó a verlo porque yo no podía. Más bien le di la espalda a punto de ponerme a llorar.

— Papá, soy Sam…

— Sammy.

— He venido a ayudarte y quiero que me permitas hacerlo, ¿sí?

Sam también iba a llorar.
Me puse alerta cuando un sonido proveniente del piso de abajo se hizo presente.

— Voy a ver que pasa. — mi hermana asintió limpiandose las lagrimas. Corrí un poco hasta las escaleras y ambos guardaespaldas estaban forcejeando con algo ahí. — ¿Qué pasa? — pregunté asustado.

— Esta mujer. — me acerqué un poco más cuando la mujer de cabello revuelto se quedó quieta en los brazos de aquel hombre y entonces la vi.

— Mamá.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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