3 It’s Billie Bitch 32

Fic de WifesKaulitz. Temporada III

Capítulo 32

By TOM

— Según los reportes que me hicieron mis muchachos tu padre le ha hecho una visita a tu mamá en su casa. Creemos que sigue buscando el lugar donde vives pero lo que no sabe es que ya estamos planeando la forma de agarrarlo.

— ¿Cómo?

— Usaremos a Bill como carnada.

— ¿A Bill? — pregunté metiendome el dedo en la oreja para saber si oí bien.

— Sí, él lo está buscando.

— No solo a Bill, agente. — Gustav interrumpió haciendose notar entre nosotros. — Recuerde que fue Tom quien colocó la denuncia y al sentirse traicionado actuará también en su contra.

— Tengo conocimiento de ello pero Bill será el anzuelo.

— No estoy de acuerdo. — hablé molesto levantandome de mi asiento, me dirigí a la puerta y la abrí. — Mi padre ya intentó matarlo una vez, no quiero una segunda. — salí de su oficina con Gustav a mi detrás. Nos subimos al auto y el chofer lo puso a andar.

— ¿A dónde te llevo?

— Jardín de paz.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo con tan solo pronunciar la dirección de mi antigua casa.

— ¿No me vas a decir nada? — le pregunté a este que está junto a mi.

— Si Geo estuviera en esa situación actuaría como tú, Tom.

— ¿Pero…?

— Debes entender que tu padre no puede seguir haciendo daño a las personas para su beneficio.

— ¡No quiero arriesgar a Bill! ¿Que no recuerdas lo que le hizo?

— Sí.

— ¿Entonces?

— Consultalo con él primero y luego retomamos esta charla.

Bufé recostandome en el asiento, me puse a jugar con el sube y baja de la ventana a modo de liberar el enojo. Yo no estaba dispuesto a aceptar la idea de que pongan a Billie como el anzuelo y que mi padre lo pesque. El no es tan tonto como para caer en los juegos de los policías.
Me preocupaba también que esto le puedan proponer a mi esposo y acepte aunque yo me niegue.
Es muy necio.

Ahora que estaba pensando en él.

Uff.

Que precioso aquel vestido negro de cuello de tortuga que le compré. Lo hace ver muy sensual, ardiente y… Agh. Gracias a Samanta fue que pude comprar casi toda una tienda de ropa para él y si le gustó.

Dios.

¿Qué no haría yo por ese hombre?

Sin más saqué mi móvil para revisar el mensaje que no pude ver por cuestiones antes mencionadas.

«¿Un auto nuevo, Tom?»

No era un auto nuevo si ya estaba en mi casa a penas la compré, ¿o sí?

«Siempre estuvo en el estacionamiento de la casa… debes darte una vuelta y observar toda la colección de autos que compré 😉»

— Ya llegamos, Tom.

— Sí, gracias. — en un mar de nervios bajé de la camioneta junto con Gustav. Busqué en mis bolsillos mi vieja llave y abrí la puerta para entrar.

— Hola buenas tardes, ¿quién es usted y por qué entra a la casa de la señora Kaulitz así? — era una nueva chica joven de servicio, de cabello largo y sedoso.

Un poco altanera, eh.

— ¿Dónde está la señora?

— ¿Para qué? ¿Qué es lo que quiere? ¡Ella no hizo nada! — bufé cruzandome de brazos al igual que Gustav.

— ¿Cómo te llamas?

— Hmm… no le importa. — no pude contener la risa ante la respuesta que le dió la sirvienta a mi amigo.

— Tom, basta.

— Ay.

La chica se puso pálida y comenzó a sudar como si hubiera visto a un muerto. Corrió por las escaleras pareciendo un rayo. Gustav y yo nos miramos al mismo tiempo antes de estallar a carcajadas por no entender la actitud de la chica.
Otra vibración en el móvil.

«Mierda. Son algunos autos que ni siquiera logro saber de qué marca son.»

«Cuando llegue a casa te explicaré uno por uno, ¿está bien?»

«Pero, ¿dónde estás?»

— ¡Tom, bebé!

«Paciencia»

Guardé el móvil y miré a Emma bajar las escaleras casi corriendo, se tiró a mis brazos y puso su cabeza en mi pecho para llorar.
Suspiré abrazandole también porque si le extrañaba mucho.

— ¿Dónde has estado, Tommy? — lloraba sin control. — Tu padre me dijo que estabas muerto.

Gustav y yo volvimos a mirarnos.

— Pero estoy aquí…

— Menos mal, ¿te vas a quedar para siempre, Tom?

— No, yo ya tengo mi casa y mi familia lejos de aqui.

— No sabes lo arrepentida que estoy, hijo. Perdóname por favor… — le alejé de mi cuerpo y tomé su mano para sentarme con ella a su lado. Gustav se sentó en el sofá de mi izquierda poniendo toda su atención. — Muy tarde comprendí que ya no eres ese niño adolescente al cual yo manipulaba… eres todo un hombre, Tom.

— ¿En serio esas palabras están saliendo de tu boca, Emma? — asintió con mucha tristeza. — Wow…

— Perdóname, en serio. Soy una egoista y mala madre que no se preocupó desde el inicio de sus hijos.

— ¿Hijos? — pregunté mirandole a los ojos. — ¿No soy tu único hijo?

— No.

— ¿Dónde está él?

— Por ahí…

— ¿Lo he visto, mamá? — ella me miró con duda.

— Sí.

Aproveché para preguntarle algo que nos mantenía a Bill y a mi en las mismas.

— ¿Mi hermana es Sam? La hermana adoptiva de Bill…

— No. — mierda, me hubiera gustado tenerla de hermana. — Lo mandé a la cárcel con la única intención de no tenerlo cerca de tu padre.

— ¿Es medio hermano para Tom? — preguntó Gustav a mi madre. Afirmó moviendo la cabeza.

— ¿Recuerdas al ahijado de Ana? El chico pelirojo que vino a trabajar un tiempo cuando la nana se puso mal. — negué con la cabeza. — Me robó el dinero y lo acusé injustamente por violación…

¿Cómo es que era su nombre?
Entrecerré el ojo izquierdo haciendo un poco de memoria.
Ah, si…

— ¿Rambo?

— Sí, es el hijo de mi primera relación y fruto del amor que le tenía a ese hombre… el cual tu padre asesinó solo para obligarme a quererlo.

— Carajo.

— ¿Y qué soy yo, Emma?

— En realidad tu solo fuiste producto de…

Ahí empezabamos con los misterios, joder.

— ¿De qué?

— La violación que me hizo tu padre la noche de la boda. — me levanté asustado del sofá mirando a mi mamá. — Tom. — lloró con más intensidad. — Nunca amé a Jörg porque aun sigo enamorada del hombre que está muerto y no sabes cuanto he tratado de alejar a tu padre de mi vida pero siempre me amenaza, me pega y yo no soy nadie… A quién realmente amó tu padre es a la estúpida de Simone, ¡por eso me ensañé con su hijo! Para que sufra lo mismo que yo…

— No puedo creer lo que me estás diciendo, mamá.

— Créelo, ¡la maldita de Simone trató de robarte en el hospital junto con su hijo para huir con tu padre pero no le resultó! La policía los descubrió… Simone tiene la maldita idea de que eres el hijo que ella asesinó en un arranque de ira por tu cierto parecido a ese Bill.

— Hablemos claros, Emma. — empecé a respirar sin control. Nuevamente surgía la duda que fue deshecha junto a Sam hace un tiempo.

— Es que los dos cumplen años el mismo día.

— Esa no es una razón.

— Sus ojos son muy iguales, la misma sonrisa… podría jurar que tú y él son hermanos gemelos nacidos de diferentes madres con el mismo padre.

El mismo padre.

— Señora creo que ya es suficiente.

— Pero no te preocupes si alguien te hace pensar lo contrario… Tú sangre y la de ese Bill no es igual. Te lo aseguro.

— ¡Habla claro! ¡No estoy entendiendo la mierda que me quieres decir!

— Quiero tu felicidad Tom y si tu felicidad te la da ese Bill estoy dispuesta a aceptarlo y quitar la denuncia.

— Bill ya no está en la cárcel.

— ¿Se fugó?

— No. Yo mismo lo saqué con mi abogado personal.

— Ay que alivio, en serio. Me gustaría perdirle disculpas. — fruncí el ceño mirando a mi madre.

¿Ella pedirle disculpas a mi marido? ¿En serio?

— Quisiera llevarme bien con él.

Tiene que estar bromeando.
Me senté otra vez en el sofá junto a ella tomando sus manos y mirandole a los ojos dispuesto a confesarle la locura de amor que hice en Berlín con él. A mi no me importaba el pasado entre ellos, se que suena un poco duro pero prefiero pensar en el ahora y comenzar de cero con mi madre.

— ¿Tom? — cerré los ojos irritado al escuchar la voz de Doménica desde la puerta. — Estás vivo…

Miré a mi madre esperando una explicación y se sonrió nerviosa. Ya no le iba a creer su cuento de que me quiere ver feliz.

— Mi amor. — se arrodilló frente a mi apoyando sus manos en mis piernas. — No sabes cuanto te extrañé, perdóname. En serio.

— No soy tu amor. — le di un empujoncito pequeño para que deje de tocarme. — ¿Cuando nos divorciamos?

— ¿Divorciarnos?

Gustav se rió por lo bajo mirando a la rubia que estaba confundida.

— Ya no serás la persona que lleve mi apellido de señora muy digna cuando solo fuiste una más.

— Pero…

— Ah, no. Tranquila… ni siquiera fue válido porque cuando nos casamos yo ya estaba casado también.

— ¿Qué? — preguntaron esas dos mujeres mirandome ceñudas. Gustav no aguantó más la risa, estalló a carcajadas y yo junto con él. — No entiendo…

— Mamá, estoy casado con Bill y muy pronto volveré a casarme pero por la iglesia a si que con o sin tu ayuda lo haré.

— Dios mío. — puso ambas manos para taparse la boca. — Pido ser la que se encargue de los detalles de la boda.

Me reí aún más.

— ¡Señora Emma!

— Shh, chica. Estoy mirando a mi hijo ser feliz.

— ¡Agh! — la rubia corrió molesta por las escaleras a encerrarse tal vez.

— Debemos irnos, Tom.

— Ya. — me dió un toque en el hombro y salió por las puertas. — Eh, una cosa más mamá… aprovechando que estás diciendo la verdad.

— Sí, dime.

— ¿Quién es la familia de Samanta?

— No sé nada de eso, solo sé que una mujer de nombre María trató de amarrar a Jörg con un hijo que no era suyo.

¡Bingo!

Bill tenía toda la razón.

Samanta es la hija perdida de Mari.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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